viernes, 4 de marzo de 2011

MUJERES INDÍGENEAS, UN ECO DE VOCES

“Es necesario generar aperturas,
para que vayamos tejiendo la refundación de este país”
Martha Sanchéz. Xochistlahuaca, Guerrero
Por Abigail Mancilla Gómez
México (Aunam). Dentro de las comunidades indígenas, una voz que fue silenciada durante años, comienza a cobrar fuerza, a pesar de hacerlo en otras lenguas, las mujeres indígenas hablan, sus palabras pueden ser desconocidas, pero no es posible ignorar la fuerza con que se enfrentan, a los retos que la sociedad y su contexto les imponen.

Martha Sánchez abandonó su comunidad en busca de mejores oportunidades de estudio cuando tenía 14 años. En su lugar de origen el máximo nivel de estudio era la secundaria, después de eso, las únicas opciones posibles, eran el matrimonio y una vida de pobreza, o emigrar hacia otras fronteras. Fue así como partió dejando atrás su hogar, y se llevó con ella, sólo sus ilusiones.

Como el de Martha hay muchos casos de mujeres indígenas que se han atrevido a cambiar el rumbo de su destino, 17 de estas mujeres narran su historia en el libro titulado Palabra y pensamiento: mujeres indígenas, cuyas páginas funcionan como eco de las voces ocultas a lo largo del tiempo, y que ahora se manifiestan para ser escuchadas.

El Centro Cultura España fue el recinto donde se dieron cita, el pasado martes 1 de marzo, en el marco de la celebración del día de la mujer, Mariliana Montaner, Lourdes Grobet, Ana Guesmes, y Martha Sánchez quienes trabajaron en la realización de este compendio de experiencias.

Mariliana Montaner encargada de la edición de los testimonios, en los que se buscó “dar palabra y respetar el lenguaje de las mujeres”, afirmó que su principal preocupación, y uno de los motivos del surgimiento de este libro, fue la falta de espacio para estas comunidades dentro de los festejos del centenario de la revolución y el bicentenario de la independencia.

“Buscamos ser un espacio de confianza, pues en la programación de los festejos no hay una mirada hacia atrás, se olvida que sin indígenas no hubiera habido ni conquista, ni colonia, ni independencia, ni revolución”, también aseguró que su tarea es “romper con la invisibilidad, con la mirada hegemónica, las mujeres tienen rostro y nombre”.

“El futuro yo lo sueño, lo siento y deseo que se engrandezca”
Catalina Vázquez. Cuetzalan, Puebla.

Por su parte, Martha Sánchez Coordinadora de la Alianza de Mujeres Indígenas de Centroamérica y México, y luchadora incansable por los derechos de estas comunidades señaló que “es necesario mirar frente a otro espejo la realidad de las mujeres indígenas (…) queremos dejar de ser invisibles”, reconoció que “es difícil plasmar en unas cuantas páginas tantos años de historia” pero también que “las voces oficiales no retrataban otras voces” como las de estas ciudadanas.

A lo largo del país (principalmente en la zona sur), poco a poco se gestan movimientos importantes de señalar, las mujeres se movilizan para dar solución a los males que las aquejan, cansadas de ser simples espectadoras, van en busca de mejores horizontes, es así como surgen empresarias nahuas, maestras mixtecas, abogadas zapotecas, todas y cada una consientes de su capacidad, y de la responsabilidad de alzar la voz por sus comunidades.

La energía y la fuerza nacen de las ideas”
Ocotlán García. Cuetzalan, Puebla.

Durante su participación la Directora Regional de ONU Mujeres para México Centroamérica, Cuba y República Dominicana, Ana Guesmes habló del sentimiento que le transmitieron estas mujeres “sus historias nos inspiran (…), es necesario reconocer su aporte en salud, en sabiduría tradicional, en el desarrollo (…) y procurar que dejen de ser invisibles a los ojos de los demás”.

Y es que a pesar de la fuerte campaña gubernamental en torno a la pluralidad y la diversidad cultural, sus programas de estudio no incluyen el fomento de las tradiciones, dentro de los planes no se contempla la enseñanza de la cultura independiente de cada población. Existen quejas de la falta de maestros originarios de las propias comunidades, que hablen las lenguas y sepan transmitir adecuadamente, los conocimientos de sus antepasados.

“Nosotras curamos el cuerpo y el alma,
somos confidenciales y tenemos que guardar el secreto como los sacerdotes”

María Luisa Ocotlán. Cuetzalan, Puebla

Por otro lado, los medios de comunicación, distorsionan la imagen que se tiene de la gente que habita en las regiones indígenas del país, a través de múltiples mensajes que refuerzan los estereotipos y la imagen folklórica de mujeres que se dedican a la vida familiar y realizan hermosas artesanías.

Como muestra basta observar la nueva campaña de la televisora de Emilio Azcarraga que lleva por nombre Televisa Tradiciones, el cual pretende ser un medio de difusión de las costumbres de estos sectores. Sin embargo, las verdaderas mujeres indígenas no están en la pantalla, les molesta que se les retrate como simples artesanas o madres, pues aunque son labores que se sienten orgullosas de realizar, se saben capaces de alcanzar otras metas.

Es por eso que la encargada de la fotografía de libro Lourdes Grobet manifestó, que buscó imágenes donde no se reflejaran los estereotipos difundidos por los medios tradicionales, su propósito fue el de mostrar a mujeres orgullosamente indígenas, pero al final, simplemente mujeres, con las mismas capacidades que las demás, aunque con menos oportunidades.

Pensamiento y palabra: mujeres indígenas, es un eco de voces, una manifestación de seres humanos con sentimientos, ilusiones, miedos, tristezas, alegrías, y sueños, como los de cualquier otro ser de la misma especie. Discriminarlas a ellas y a sus comunidades, es discriminar nuestro pasado, y por lo tanto ignorar nuestro presente. Pensamiento y palabra forman parte de una relación dialéctica, y en este libro, los pensamientos de estas mujeres, se hacen escuchar por medio de su propia voz.

“Las celebraciones oficiales no se escuchan, de ellas
¿qué podríamos celebrar?”

Sofía Robles. Santa María Tlahuitoltepec



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