viernes, 5 de noviembre de 2010

UNOMÁSUNO: LEGADO DEL BUEN PERIODISMO

Por Fanny Ruiz Palacios
México (Aunam). “El 8 de julio de 1976 nos quedamos de guardia muy tarde, el ambiente al interior de Excélsior era de crítico, hostil y violento; había hombres armados que nos amedrentaban todo el tiempo, nos castigaban, nos perseguían” relató Víctor Manuel Juárez, licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS), de la UNAM.

La finalidad de dichos ataques era que la dirección encabezada por Julio Scherer y Manuel Becerra Acosta dejara el diario. Luego de un tiempo, en una asamblea de la redacción, Manuel Becerra le dijo a su equipo que era momento de marcharse y todos lo siguieron; sólo así fueron despojados del periódico.

En un golpe que quería dar el Estado para callar a la prensa, nacen dos rebeldes impresos: Proceso, de la mano de Julio Scherer, y poco después el Unomásuno de la mano de Manuel Becerra Acosta; son estos medios los que marcaron el nuevo periodismo.

Juan Pablo Becerra Acosta, hijo de Manuel Becerra, expresó que “el Unomásuno fue un parteaguas en la forma de concebir la información”, mientras los periódicos acudían a las agencias para documentar sus textos, el Unomásuno tenía reportajes de investigación, algo que se extingue en México; “Manuel tenía un olfato que no he vuelto a ver en ningún periodista, pues de un pequeño hecho sacaba un reportaje” agregó.

En aquel momento, se hacía periodismo bajo una censura, a veces, sutil; fue una época que costó cáceles, exilios, despojos y muertes; “aunque hay excepciones, el periodismo en este país es hecho por y para el poder”, señaló.

El gobierno se quejaba de la redacción del periódico, sobre todo de la sección económica; según Juan Pablo, su padre hizo una reunión en su casa ubicada en la colonia del Valle, a la cual asistieron Salinas de Gortari y los articulistas económicos del periódico. “Salinas llegó quince minutos antes y Manuel no bajó, mandó a decirle que llegar quince minutos antes, era igual que llegar tarde; claro que decirle eso a un tipo como Salinas, tenía consecuencias”.

La reunión se llevó a cabo, Salinas expuso sus argumentos, los columnistas, articulistas y reporteros del Unomásuno dieron las explicaciones que consideraron pertinentes; y Manuel Becerra se quedó prácticamente callado, narró Juan Pablo, quien recibió el Premio Nacional de Periodismo, otorgado por el Club de Periodistas de México, en la categoría de Nota Exclusiva.

“Carlos Salinas dijo “vámonos Pedro porque parece que no nos van a invitar a comer”; entonces, se pararon todos, ya se iban los colaboradores del periódico, pero Manuel dijo “no, ustedes no”, y a Salinas lo acompañó a la puerta”, continuó.

Para Juan Pablo, fue decisivo en el futuro del Unomásuno “el gobierno de Salinas de Gortari que venía de una elección fraudulenta, la de 1988 que supuestamente debió ganar Cuauhtémoc Cárdenas, porque se empezó a golpear al sindicalismo y a los medios de comunicación”.

En este sentido, Víctor Manuel Juárez coincide con su colega, pues considera que el Unomásuno era vigilado por Salinas porque el diario cuestionó su llegada a la presidencia con la “famosa caída del sistema”.

Añadió que el Unomásuno tenía sus partes débiles en el aspecto económico, “si no hubiera tenido esas debilidades, el gobierno salinista no nos hubiera hecho daño”; el periódico “fue atacado, fuertemente golpeado, y todo terminó con la expulsión de Manuel del país”, así fue como el diario entró en un “proceso de declive y descomposición”.

Según Juan Pablo la forma de hacer periodismo del Unomásuno incomodaba al poder: “era un periodismo que trataba de liberar al país y a este oficio, de los amarres económicos, políticos y sociales en relación con el poder”.

En este sentido, Gonzalo Álvarez del Villar, cofundador de la revista Proceso y el periódico Unomásuno, expresó que “Manuel Becerra Acosta le dio un giro a la historia del periodismo en México, en las páginas del Unomásuno le dio voz a las clases marginadas, al campesino, al obrero, al desamparado, y también a los lectores”.

Y agregó: “durante su paso por el periodismo nacional creo y formó verdaderos periodistas; hizo del Unomásuno el mejor diario de su época con la redacción más joven del país, algo hasta el momento irrepetible; dedicó las páginas de diario a mostrar hechos que revelaran la verdad, para ser observada, valorada y así se formara una opinión”.

Por su parte, Mario Campos, quien ha colaborado como columnista en los diarios Unomásuno, Excélsior y las revistas Milenio y Etcétera, se refirió a los retos que enfrenta el periodismo mexicano teniendo en cuenta que “los medios de comunicación son producto de muchas voces, de mucha gente, pues los proyectos no funcionan si no hay el equipo adecuado”.

Afirmó que los obstáculos para el desempeño de la profesión son: las condiciones de trabajo en el periodismo, en función de que un reportero no es bien pagado, la inseguridad inmersa en el oficio y la censura que, según Mario Campos, dejó de ser gubernamental para pasar a ser empresarial.

La única obra viva de Manuel

Tiempo Libre fue creada por Manuel hace 30 años, la idea surgió de un viaje a Londres con Ángeles Aguilar, su esposa; a Manuel le gustó tanto el manual de turista que vio en Time Out porque tenía lugares de una ciudad para conocer: restaurantes, parques y museos. Entonces, pensó que los lectores de la ciudad de México necesitaban un material similar para conocer actividades culturales y de entretenimiento.

Ya en México se reunió con el personal del Unomásuno, les mostró el ejemplar de la revista Time Out; y a la versión mexicana la llamó Tiempo Libre, un suplemento gratuito para los lectores del periódico. Hoy, es la única obra que sigue viva de Manuel, la cual ha subsistido a 30 años de recortes presupuestales a cultura, narró Juan Alberto Becerra Acosta, director de la revista.

Se dice que las secciones de cultura no dan dinero porque no tienen anuncios, pero Juan Alberto explicó que Tiempo Libre demuestra lo contrario porque después de 30 años, sus páginas están llenas de publicidad de obras de teatro, espectáculos de danza, restaurantes, películas, diplomados de distintas universidades y centros culturales, así que “no es sólo periodístico, sino también comercial, es la muestra de que la cultura si puede ser negocio”.

Cultura, oportunidad para los jóvenes reporteros

Huberto Batis, quien forma parte de la UNAM desde hace 53 años, dirigió el suplemento cultural Sábado durante 25 años, desde ahí fomentó y dio espacio a varias generaciones de jóvenes escritores, a todos los aceptó; permitió la pluralidad literaria, estética e ideológica.

El escritor y catedrático de la UNAM, quien el 6 de diciembre de 2009 recibió la medalla de oro de Bellas Artes, formó parte del Unomásuno luego de que Arturo Azuela le ofreció trabajar en el diario en donde Uno era el periodista y el otro Uno el lector.

“Manuel quería hacer del Unomásuno, un diario vespertino, el cual se voceara entre seis y siete de la noche, con la intención de que la gente lo comprara y leyera las noticias en su casa en lugar de ver los canales de Televisa, y así empezara a tener una buena información”.

Ya en el periódico, Batis habló con Carlos Payán, quien quiso hacer el suplemento Sábado con la finalidad de que la gente pudiera leer algo diferente el sexto día de la semana; sin embargo, Manuel Becerra no quería que nadie hiciera el suplemento Sábado, porque Benítez lo iba a dirigir.

Ante esto, Batis habló con Manuel Becerra, quien le dijo a Huberto que se uniera porque necesitaban gente, pero aclaró que Benítez sería quien lo dirigiría. José de la Colina y Huberto Batis hacen el suplemento con Benítez, esto significó para Batis una “enorme gratitud hacia Manuel Becerra”.




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