viernes, 21 de mayo de 2010

REALIZAN ENCUENTRO DE EXPERIENCIAS EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LA ENFERMERA

Por Beatriz Guadalupe Hernández Rodríguez
México (Aunam). Educación, investigación, capacitación y la situación que en general viven las enfermeras en el ámbito laboral expusieron, en el auditorio del campus I de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, cuatro destacadas especialistas, quienes compartieron sus experiencias al alumnado.

La primera invitada en compartir testimonios fue Araceli Jiménez Mendoza, misma que dio a conocer un modelo de enfermería para la atención preventiva y terapéutica en personas con enfermedad de Alzheimer que inició en el 2005. se trata, aseguró, de una problemática poco estudiada en el país, pero que representa unos 800 mil casos en toda la República.

Este modelo se divide por etapas y la primera fue investigar y estudiar la enfermedad, validarla y comenzar a realizar encuestas, estudios a personas mayores de 60 años para poder establecer las principales problemáticas y planear las soluciones.

La revisión médica por parte de toda la población debe ser constante, pero se ha demostrado con base a encuestas que son las mujeres quienes más asisten a tal llamado. Así después de contar con los estudios preliminares, se realizó un protocolo, se valoró y se acentuó en las principales necesidades por parte de las personas mayores para su cuidado.

Puntualizó que los cuidadores, las personas que cargan con la responsabilidad de cuidar al enfermo, son por lo regular las hijas y esposas, mismas que se enfrentan a problemas emocionales por la carga de trabajo y la falta de conocimiento de la enfermedad, presentando una despersonalización y una falta de realización personal.

Todas estas dificultades que han surgido a partir de este modelo se han tomado en cuenta y buscado soluciones para mejorar la labor de las enfermeras, las que deben ser “lo suficientemente gestoras y propositivas”.

En su participación, Teresa de Jesús Salazar Gómez se enfoco en resaltar la preparación que se les da a las enfermeras y enfermeros en la actualidad, que se ve menos apegada a la relación con los pacientes y con su labor social, ya que hay personal que sólo espera instrucciones, que no se anticipa ni está capacitado para solucionar un problema de salud que le llegue a sus manos.

Aseveró que las enfermeras deben “ayudar, solucionar el problema del paciente inmediatamente […], no decir ‘ahorita llega el doctor’, ‘ahorita voy a ver’ ¡no!”, y precisó que una buena enfermera está en primera instancia con el paciente, lo checa, lo evalúa y hasta puede dar un diagnóstico.

Además, busca soluciones inmediatas, “sabe actuar en consecuencia” y relacionarse con él, busca la manera en la que éste le dé a conocer de manera más detallada su estilo de vida para poder saber las causas de su enfermedad y la posibilidad de una mejor y pronta recuperación o no, “trabaja aspectos morales, emocionales y hasta espirituales”, concluyó.

Tocó el turno de Isabel Cicerón Arellano, quien trabaja en el área genómica, donde lo principal es saber sobre los genes, “particularmente los del mexicano”, ya que por medio de estos estudios se puede saber la causa de varias enfermedades crónicas degenerativas y la manera en las que se pueden prevenir, teniendo como herramienta a la farmacogenómica.

Aunque para saber más acerca de una enfermedad crónica no basta con los estudios de los genes, las mutaciones más frecuentes en los mismos, sino también el estilo de vida, el medio en el que se desenvuelven las personas y en el que se desarrollan “enfermedades complejas”.

La farmacogenómica, apuntó, ayuda a producir un mejor fármaco, que con la dosis adecuada de sustancias permitirá una respuesta terapéutica óptima, favoreciendo también a los pacientes con la disminución de toxicidad, menos efectos adversos, y por el contrario, mejoran pronóstico.

Así se espera contar con el establecimiento de un programa “preventivo capaz de retrasar la aparición o incluso evitar su manifestación”, expresó Isabel Cicerón, para quien esta terapia permite usar material genético para tratamientos de enfermedades, pues cambiando el gen dañino se puede prevenir o retrasar su aparición.

Aquí la enfermera tiene un papel importante, ya su servicio gentil le permite contar con la confianza de los pacientes en procesos delicados en los que sus genes se ven involucrados.

Por último, Rosa Arteaga Navarrete expresó su satisfacción por el trabajo de las enfermeras con los adultos mayores, pero a ella le han tocado otras personas que se hacen dependientes y a las que les falta vivir un poco más; por ejemplo, los niños con enfermedades crónicas degenerativas, cáncer, diabetes y actualmente obesidad entre otras.

Para la enfermera del Hospital Siglo XXI, el trabajo que se realiza desde el diagnostico, la evaluación, prevención y tratamiento para con los niños debe ser diferente, ya que no se les puede mantener tan quietos como se debe, hay que implementar con ellos ejercicios y juegos que les ayuden en su recuperación.

Explicó que hay ejercicios respiratorios dinámicos, por ejemplo, líquido para hacer burbujas o pelotas de tela o goma que les permiten ejercitar su mano, muñeca y controlar la ansiedad; sin olvidar su lado social en el que se realizan reuniones con otros niños y hasta campamentos, mismos que son para los pacientes que ya han salido del hospital y que están en tratamiento.

Para los pacientes menores de edad con una esperanza de vida larga, “hay que enseñarles a mejorar su estilo de vida”. Las enfermeras en los hospitales son un apoyo importante para los infantes y son quienes les informan a los familiares cómo realizar cierto ejercicio, la posición de reposo, entre otras particularidades, todo para una recuperación favorable. Es “lo importante para nosotras como enfermeras: servir, servir bien”, concluyó Arteaga Navarrete.






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