miércoles, 4 de noviembre de 2009

LUCHA CONTRA EL NARCOTRÁFICO ¿ESTRATEGIA FALLIDA?

Por Carla Daniela Arroyo Torres
México (Aunam). Los crecientes niveles de violencia y asesinatos han generado una sensación de inseguridad en la sociedad, un “caos”, resultado de la estrategia que le fue “vendida” al presidente Felipe Calderón y dispuesta para “llevar a México a una fase de Colombianización del Estado”; incluso los medios empiezan a compararlo con lo ocurrido en Medellin ene los años 90 asegura Carlos Fazio.

El articulista del diario La Jornada piensa que es una estrategia que coloca a México en las causes de la Colombia de esos años, en donde la DEA y el Pentágono, centros de inteligencia de los Estados Unidos (EU), diseñaron un plan que les permitiera la intrusión en dicho país y que ahora son esos mismos actores los que controlan la estrategia del gobierno federal.

“¿Será de verdad una estrategia fallida?” y “¿no será que quien puso a Calderón en Los Pinos también quiere controlar el mercado de la ilegalidad?”. Y es que el negocio es redituable teniendo en cuenta que se manejan cifras de 19 mil millones de dólares al año, sólo en ganancias que permanecen en el país, de las cuales el lavado de dinero ha transformado en fondo para la reactivación de la economía mexicana y que, como señala el especialista, no sólo representaría una solución para la deuda externa del país sino que se antoja como un negocio fructífero en disputa no sólo por los cárteles, sino por el gobierno nacional y el del norte.

El 11 de diciembre del 2006, a unos días de haber iniciado su periodo presidencial, Felipe Calderón dispone 6 mil 500 tropas del ejército al estado de Michoacán, esto, con la intención de combatir al crimen organizado de esa entidad; esta fecha es señalada por especialistas como el inicio de la guerra al narcotráfico. Para el día de hoy los resultados arrojados han sido devastadores tanto para el gobierno como para la sociedad civil.

Sin embargo, para Carlos Fazio esta guerra no sólo ha significado un incremento exponencial del número de muertos por día (de 7 a 18.5 por día), sino que ha transformado los métodos criminales de las diferentes organizaciones, encrudeciendo las formas de violencia en los enfrentamientos que, como parte de la cultura mediática, nos han hecho llegar a un acostumbramiento de los niveles de muertes ofrecidas como espectáculo medieval a una sociedad sumida en el caos.

Los gobiernos panistas han sido severamente criticados a comparación de sus antecesores por el descontrol que se ha tenido de la lucha, sin embargo se han dejado ver aspectos preponderantes de aquellos dinosaurios que a sentir de Carlos Fazio habían tenido un control del crimen organizado “gracias a una figura presidencial hegemónica”, y en donde la economía criminal beneficiaba al gobierno en tanto se le ofreciera protección a estas estructuras delictivas. Por otra parte, en el caso de Vicente Fox, cuando llega al gobierno, “el PRI controla entre 16 y 17 gubernaturas” y por su “incapacidad política” terminó por debilitar la institución presidencial.

En entrevista exclusiva para Aunam, Fazio considera que hubo una intervención más profunda en el gobierno de Felipe Calderón por parte de EU, misma que se venía articulando desde el gobierno de Fox con los que serían encargados de la seguridad nacional en el gabinete calderonista (Eduardo Medina Mora y Genaro García Luna); estos dos elementos del foxismo habían sido trabajados por EU en lo que se orquesta como la creación de un nuevo cuerpo de policía nacional que incluye al mismo ejército.

“Fox pateó el avispero, al igual que Felipe Calderón” asegura el entrevistado, y menciona que al lanzar su guerra, este último obligó a la readecuación de la estructura de los cárteles, pero el narcotráfico no disminuyó; de hecho esta política además de “carecer de efectividad”, es una “contradicción de su política” ya que él avisa los planes ofensivos antes de realizarlos lo que degenera en un “efecto hormiga, en la que las estructuras pasan a operar a un lado vecino”.

Al cuestionarle si sería conveniente establecer pactos entre el gobierno y los grupos criminales, sólo hace referencia a las recomendaciones de Rubén Aguilar, ex vocero presidencial de Vicente Fox, que hace un par de meses hizo evidente el consejo a Calderón de que debía ofrecer un pacto con los cárteles, y que en opinión de Fazio, había dado a entender que “Fox sí pactó en momento alguno”.

Los enfrentamientos contra los cárteles no son el único problema; el ejército controlando y vigilando las calles de más de 16 estados ha generado cientos de denuncias en contra de la institución que debe velar por la seguridad ciudadana y que no sólo ha cometido una lista severa de vejaciones en contra de los derechos humanos en un arbitrario abuso de poder; también hay un señalamiento que los acusa como agresores en contra de grupos insurgentes como parte de una nueva forma de la guerra de baja intensidad del gobierno en la que se busca la desarticulación de “futuras formas de resistencia pacífica”.

Al preguntarle sobre las razones que han limitado al gobierno al frenar estas afrentas contra la población civil, Carlos Fazio razona que, dentro de los motivos principales por los que no se ha puesto un alto es que conviene a los EU el desgaste del Estado y de sus instituciones de defensa, ya que los recursos geoestratégicos -como el petróleo o el agua- que se encuentran en el territorio mexicano son “apetecidos” y mientras el ejército se desgaste y no esté atento a sus funciones, la penetración será efectiva.

Fazio, escritor y periodista de origen Uruguayo, actualmente imparte clases en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Su trabajo se ha centrado en conflictos sociales dentro del mundo de la política internacional, sus investigaciones y escritos denuncian redes de complicidad, y como analista político se encarga de facilitar la comprensión de la realidad social que existe y de la cual, los velos flagrantes que imponen los Estados gobernantes impiden distinguir asertivamente.




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