lunes, 13 de julio de 2009

LAS CARTAS NO MIENTEN Y TAMPOCO PIERDEN

Por Diana Benítez Arce
México (Aunam). La red sobre servicios de lectura de cartas, mano o café, es fácil percatarse de que la mayoría están a cargo de las predicciones femeninas, tal vez se deba a que las mujeres tienen fama de poseer un sexto sentido, el de la intuición y por ende sean más confiables para esos aspectos.

Sin embargo, a pesar de que el esoterismo sea o no predominado por las mujeres, cuál es su objeto: ¿Será el esoterismo una práctica con la que se busca dar un consejo y despejar las dudas e inquietudes de las personas?, o por otra parte ¿simplemente se reduce a una actividad para ganar dinero fácil?

La plaza de Coyoacán de la Ciudad de México es un lugar donde se pueden encontrar con facilidad personas que presumen de predecir el futuro y desenterrar el pasado. En la calle de Aguayo, se pueden encontrar dos gitanas: una de tez morena que ofrece hacer una lectura con baraja española por 160 pesos; y otra gitana de tez blanca que se encuentra en la acera contraria —competencia de la primera— quien hace lectura de tarot por 150 pesos y de la mano por 50 pesos.

Sin embargo, la lectura de mano difícilmente dura más de cinco minutos, apenas se llega hablar de lo más elemental: amor, dinero, amistad y profesión; las líneas al parecer ofrecen pocos argumentos, pero estas gitanas se aseguran de conseguir de ellas la predicción que ayude al cliente a hacer realidad sus sueños o a prevenir infortunios.

En otro punto del sur de la ciudad, a un costado de la estación del metro Ermita, hay un local que resalta por la penca de plátano macho que cuelga en la entrada, en una lona amarilla se puede leer con letras rojas “Esotérica”. Las mujeres que atienden este lugar visten de negro y gustan del humo del tabaco que se conjunta con el olor a incienso y flores de una ofrenda que adorna al lugar.

Pero Iraís, dueña del local, contrasta con el ambiente del lugar: es católica, parte de su negocio ofrece artículos religiosos, objetos con signos extraños, velas de diferentes tipos, pinturas, botellas, muñequitos negros al estilo africano. Ella hace lectura de tarot por tan sólo 120 pesos. Ella afirma que está para dar “una orientación a las personas, un consejo, una receta o simplemente dar ánimo y luchen con las problemáticas de la vida.”

Sus sesiones de lectura de tarot duran aproximadamente 20 minutos, inicia con solicitar la fecha de nacimiento del cliente para sacar “el número de la suerte”. Iraís baraja el tarot, reza y se persigna para después solicitar al interesado que repita algunas palabras pidiendo a Dios que ilumine y clarifique lo que pronto las cartas le darán a conocer.

Cada naipe se va colocando en círculo sobre el cual posteriormente se forma una letra V, y también se coloca otra forma igual pero de manera invertida, en adelante es difícil definir las figuras que se van conformando durante el acomodamiento de las cartas. En la segunda y última barajada el creyente hace tres preguntas directas a cada montecito de cartas, una vez respondidas la consulta termina a menos que pague por un “trabajito extra”. Iraís despide amablemente a sus clientes como cualquier locatario y ofrece ayuda para cuando uno quiera.

Afirma no verse afectada por la crisis económica: “Hace tiempo que tengo mi local aquí, tengo clientes frecuentes y no me ha disminuido la clientela por la crisis económica, al contrario algunas personas vienen para saber que tan afectado se verá su bolsillo. Al fin que las cartas no mienten y tampoco pierden”

Los negocios relacionados con el esoterismo se han vuelto comunes, son muy visitados, en algunos, hasta previa cita se tiene que hacer. Algunos sitios como Esotérica son muy visibles, mientras que otros suelen ser más discretos, con tan sólo teléfonos de celular; el precio nunca está escrito porque ése se pregunta, los trabajos pueden ir desde una lectura de cartas hasta trabajos de brujería.

En lo jurídico, estos negocios aunque generan ganancias, no son reconocidos por la ley y entran en el rango de economía informal. El doctor Carlos Bustamante Lemus del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien tiene un estudio sobre economía informal, afirma que “las personas que practican este tipo de actividades hacen una actividad ilegal y forman parte de la economía informal. La informalidad consiste estar operando sin licencia o sin estar reconocido legalmente por las autoridades del gobierno”

La cultura mexicana es conocida por creer firmemente en la religión católica, como Iraís, quien hace evidente su fe en del negocio enigmático que administra, pero la postura de la Iglesia Católica rechaza rotundamente estas actividades. “Se considera como un pecado, no se cree en ningún tipo de magia blanca, negra o cualquier aspecto relacionado con el esoterismo” así lo expreso el sacerdote Jorge Heberto Bautista Valenzuela de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe.

Lo esotérico por lo menos es un punto donde logran coincidir la iglesia con la ciencia, claro cada una con sus respectivos argumentos pero al fin y al cabo la desconocen como una “doctrina” o “disciplina” respectivamente.

Hugo Sánchez Castillo, de la Facultad de Psicología de la UNAM, menciona que la Psicología, como ciencia “no acepta lo esotérico, eso no es verdadero, se considera como charlatanería porque sólo se basan en observar las reacciones del sujeto para de ahí dar supuestas predicciones, tienen modelos que se combinan en las cartas que ayudan a inferir una explicación, es un efecto placebo” dice el académico.

Es probable que las personas se dirijan a estos sitios por curiosidad, por fanatismo, encontrar una respuesta o por recomendaciones de conocidos que aseguran que algo hay de cierto en las cartas, algo revelan o por lo menos alertan sobre situaciones que son factibles de presentarse en determinado tiempo.

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