miércoles, 17 de junio de 2009

LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA SE ACERCA AL MUAC


Por Jessica Pamela Núñez Pantaleón
México (Aunam). Penetrar en un espacio que concentra distintas obras, imágenes y discursos artísticos es tener la disposición de enriquecer la mente para motivar la reflexión, crear conocimiento e interpretar, fomentando de esta manera los objetivos del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC). Un sondeo de opinión realizado a 25 estudiantes de la comunidad universitaria arrojó resultados muy significativos que se muestran a continuación.

Este espacio cultural, aunque “pensado inicialmente para un público de preparatoria, pasando por los universitarios y especialistas”, como lo señalaba el arquitecto Gabriel Ramírez —integrante del grupo Enlaces del MUAC—, trascendió esas barreras y logró atraer hasta a los más pequeños que con una asistencia constante lograron ganar un espacio propio al recibir funciones de cine infantil.

En sus primeros 52 días efectivos de exhibición, el MUAC registró una asistencia de 109 mil 804 personas, con un promedio de más de 2 mil visitas diarias, lo que refleja un abierto interés tanto de la comunidad universitaria como del público de todas las edades, según lo demuestran los datos del boletín de la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM del mes de febrero de 2009.

Los datos cuantitativos que se dieron a conocer en dicho documento revelaron que de la población total que había visitado el MUAC, 51 por ciento eran mujeres y 49 hombres, de los cuales el 2 por ciento tenía menos de 12 años; el 42 oscilaba entre 18 y 29 años de edad; el 25 entre los 30 y 49 años; el 19 entre los 12 a 17 años y 12 porciento tenía más de 50 años. De este universo, el 59 por ciento eran estudiantes de la UNAM, mientras que el 41 restante estaba segmentado entre escuelas privadas y de gobierno, empleados, docentes, comerciantes y turistas, respectivamente.

Así, afrontando sus retos el MUAC va más allá de ser un sitio concurrido, apunta a “ser el nido de las nuevas expresiones artísticas de los jóvenes y artistas que tengan la capacidad y libertad de creación”, opina Jessica Salas, estudiante de Arquitectura, visión similar a la del propio recinto, que impulsa la reflexión, la crítica y la experimentación.

Es “un nuevo proyecto que la UNAM empieza a concretar, su vocación educativa siempre impulsa el avance cultural, social y las concepciones que vamos formando como universitarios”, opina Karen Ávila, estudiante de Derecho.

Gracias a este espacio el movimiento plástico contemporáneo se ha desarrollado, abre paso a la importancia que están alcanzando las imágenes y el arte de originar combinaciones novedosas. Nayely Lara, estudiante de Filosofía, mientras observaba El corazón de América declaró, “Sí, es una buena idea para que los universitarios nos acerquemos al arte contemporáneo, ya que tiene secciones dinámicas que lo facilitan.”

El MUAC, a pesar de todas las críticas que despertó, tenía una visión y un objetivo definido que va desde su arquitectura hasta su interior. Planeado para interactuar con la naturaleza que rodea al Centro Cultural Universitario, hasta los muros transparentes que cierran el MUAC divididos sólo por un cristal, que en ocasiones deja percibir algún reflejo malintencionado que recuerda la existencia de una separación.

“Es justo la parte que más me agrada, el impacto y la interacción de lo que se encuentra fuera del museo y dentro de él, de pronto parece que estás en una zona árida y más tarde piensas que comes junto con las rocas”, opina David Tejeda, estudiante de Ingeniería.

El arte contemporáneo pasa por alto los valores estéticos tradicionales: hace uso de materiales no considerados bellos o de la fusión de elementos de otras disciplinas. El arte contemporáneo se sirve del ruido, la basura, el desperdicio, así como de otros elementos para dar forma a las piezas, en manos de los curadores. La característica que cohesiona y da sentido a sus artistas, es la libertad, el cual es el único requisito.



Ahora bien, con base en ello se comienzan a conformar los significados y opiniones, aún tímidas por el hecho de desconocer este nuevo arte. Erika Fuentes llegaba a una conclusión. “No podría dar una opinión sobre el arte contemporáneo exhibido ya que no estoy muy familiarizada con él y no lo conozco tanto. Se me dificulta entenderlo, pero hay secciones que me agradaron mucho como la de las fotografías de guerra. Me parece muy interesante la idea de de combinar el arte contemporáneo con la idea de memoria que se maneja en el museo.”

De acuerdo con la misma esencia del arte contemporáneo en el que no hay leyes, ni reglas, sólo creatividad, los jóvenes son quienes con más frecuencia rondan este espacio, entre ellos, María José Pérez Boeneker, estudiante de Ciencias de la Comunicación quien opina: “Me latió mucho el concepto de libertad, de romper con lo convencional y crear un impacto lleno de confusión en los receptores de las obras y aunque no entiendo mucho de eso, los Enlaces del museo te explican súper buena onda. Lo malo es que muchas personas no se acercan a preguntar.”

El MUAC indudablemente ha sido bien recibido por la comunidad universitaria, aunque en una apertura al crecimiento de su mismo contenido falta mucho por hacer y exhibir, Sandra Sánchez, estudiante de Ciencias de la Comunicación puntualizó, “creo que hay muy pocas obras expuestas, así que hay mucho museo y poco arte.”

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