miércoles, 15 de abril de 2009

ESPERAN PEORES NIVELES QUE EN LA CRISIS DE 1994

  • Los programas del gobierno “Sólo maquillan la crisis”: Cabrera Adame
Por Abraham Ramírez Aguayo
México (Aunam). Los salarios y la inflación de precios de productos básicos en México, como parte de la crisis mundial, han creado un ambiente pesimista y de incertidumbre en los mexicanos, y es que la vida del mexicano se ve afectada por un proceso de inflación relevante, afirma Carlos Javier Cabrera Adame, investigador de la Facultad de Economía de la UNAM.

El impacto de esta situación en la población se puede observar analizando el incremento del precio en productos básicos, como huevo, carne y verdura. Y es que “estos son una parte importante del gasto en los ingresos de cualquier individuo”.

De acuerdo con información más reciente del Banco de México, de noviembre de 2008, la inflación en el sector de alimentos fue un promedio de 8.28 por ciento en los últimos años. Esto es parte del panorama general de la economía nacional la cual llegó a uno de sus niveles más altos de inflación, desde la crisis de 1994, al ubicarse en un 5.80 por ciento anual.

Este aumento es contrastante con la realidad del pueblo mexicano en el cual se presentan 46 millones de personas en pobreza de patrimonio, es decir, cuyos ingresos no le permiten satisfacer todas sus necesidades básicas, de acuerdo con el Consejo Nacional de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

La diferencia de aumentos de precios en productos básicos y de salarios mínimos fue de un 4 por ciento en 2008 y se espera que sea de un 4.6 por ciento en 2009 lo cual, en opinión del investigador, provocará el aumento de la situación de pobreza en el país. Pero hay más cifras escandalosas, el desempleo formal alcanzó un 4.47 por ciento de la población económicamente ocupada, en 2008, y creció 0.79 por ciento en lo que va de 2009.

Para resolver esta situación el gobierno presentó un programa anticrisis llamado Acuerdo Nacional en favor de la Economía Familiar y del Empleo con el cual se implementan medidas para proteger y producir más empleos por medio del apoyo a empresas. Asimismo busca proponer acciones para disminuir la inflación en servicios y productos de la vida cotidiana.

Carlos Cabrera menciona que estas medidas sólo maquillan el impacto socioeconómico de la crisis, pero no contribuyen al cambio negativo del nivel de vida por ser tardías e insuficientes ya que mientras se concentran en algunos factores, dejan sin atender otros, esto provoca vacíos económicos los cuales podrían ser irreparables.

Para Cabrera la crisis está comenzando y su duración se prolongará por tiempo indefinido. Las estadísticas muestran que si en el país no se actúa rápidamente y se toman medidas, las cuales abarquen problemas actuales y posibles complicaciones futuras, la economía de México puede alcanzar niveles peores que los de 1994.

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