lunes, 18 de junio de 2018

BAILAR POR Y PARA MÉXICO DESDE EL BALLET FOLKLÓRICO DE AMALIA HERNÁNDEZ

Por Marco Tonatiuh Villanueva González
Ciudad de México (Aunam). En el corazón de la Ciudad de México se encuentra la mayor casa de expresión de la cultura y las artes, el majestuoso Palacio de las Bellas Artes. En la sala principal frente al público hay un enorme telón; en él, dibujado los majestuosos volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl. Las ocho en punto de la noche el telón se abre. Suena la música y en escena se encuentra Edson Jaír González Gonzaga, bailarín del ballet Folklórico de México de Amalia Hernández.


Durante un recorrido por la cultura mexicana, en poco más de una hora; con vestuarios típicos de diferentes regiones del país; alusiones al mundo prehispánico, y a la mezcla de culturas el bailarín acepta que “somos un país de muchos contrastes de mezclas y de ritmos es por esto que cuando bailamos las personas de México y otros países se identifican”.

Durante la función, es difícil hablar con él, puesto que en la sala principal del Palacio de Bellas Artes y tras bastidor se respira un ambiente de nerviosismo. Los bailarines corren de un lugar a otro y esperan su turno para salir a escena. Se encuentra la utilería que necesitarán para cada pieza musical. Es evidente que no se puede hablar muy alto pues cualquier ruido extraño podría desconcertar a los bailarines.

Es hasta el término de la función que Jair González puede contestar a las preguntas que se le plantean.

Inicio en la Danza

El bailarín de aproximadamente 1.76 de altura, cuerpo delgado y atlético y al que un par de gotas de sudor le escurren sobre sus mejillas se encuentra agotado. Es el reflejo del cansancio, después de bailar una de las piezas más complicadas no solo para una persona que practica el arte de bailar folklor, si no para un bailarín completo: la danza del venado.

Edson Jair González Gonzaga nació el 1 de Abril de 1986 en la Ciudad de México. Recuerda con una sonrisa la época en la que empezó a bailar y descubrió que era lo que quería hacer. Fue durante su adolescencia, cuando participaba en fiestas de quince años, que el maestro coreógrafo lo invitó a formar parte de su compañía.

“Fue así como empezó a llamar mi atención la danza. Esto fue lo que disparó la chispa y entonces me di cuenta qué quería estudiar”, mientras pronuncia estas palabras, suspira. Seca con un pañuelo pequeño aquellas gotas de sudor que sus rojas mejillas sostienen como símbolo del cansancio físico y mental que un bailarín tiene después de ejecutar perfectamente cada movimiento sobre el escenario.

Estudiar danza no es una cosa fácil y Gonzaga reconoce que de no ser por el apoyo de su madre no hubiera podido lograr este sueño: “tengo la fortuna de tener a una madre que ha estado al frente apoyándome en cada paso: desde que mostré que quería estar cerca de la danza, ella ha sido mi sustento para lograrlo”. Se nota que le causa un poco de nostalgia hablar sobre su madre, lo observaría cualquier persona porque sus ojos se han tornado un poco cristalinos.

Su formación académica la realizó en la Escuela Nacional de Danza Folklórica del Instituto Nacional de Bellas Artes.

El tiempo otorgado dentro del salón principal se terminó; los bailarines se cambiarán y arreglarán todo para dejarlo ordenado.

Ser bailarín en México

Ha pasado alrededor de una semana después del primer encuentro. Jair se encuentra sentado en una mecedora color café obscuro con un par de cojines verde claro. Viste unos jeans azul, con una playera color marrón y tenis deportivos blancos.

De manera amable me recibe y las preguntas comienzan: ¿Es difícil ser bailarín en México? “Sí, falta mucho apoyo para los bailarines sobre todo para que no sea tan complicado llegar a obtener un lugar en las grandes compañías y en las mejores escuelas”, calla un par de segundos, piensa su respuesta, después agrega: “No hay una institución que garantice que por ser bailarín tendrás todos los derechos sociales” pero esto no lo desanima a pesar de saber que la remuneración de su trabajo depende de los espectáculos que tenga y que a veces no hay tantas funciones como le gustaría.

Reconoce también que en México, dentro del mundo laboral de la danza, dedicarse al ballet folklórico es de lo mejor.

Se encuentra un poco nervioso… está sentado y mueve de manera constante sus piernas. O es quizás el cúmulo de energía que tiene, pues hace días que no ha podido ensayar ni estar en función por el accidente que sufrió cuando regresaba de practicar en Chapultepec.

González menciona: “Soy becario de Fundación Amalia Hernández, no tengo registro bancario es por eso que es complicado tener seguro social”. El bailarín sufrió hace pocos días una lesión que por el momento lo tiene imposibilitado y por esto agrega: “Sí, tengo un seguro de gastos médicos por el ballet pero es complicado pues primero debo hacer el gasto y después se me reembolsa y si no puedo dar función pues no hay mucho flujo económico”.

Sus brazos tienen heridas que dejó el accidente. Jair viajaba en bicicleta y se atoró con un cable que se encontraba tirado en el suelo, éste le provocó perder el equilibro, caer de la bicicleta y tener un esguince de segundo grado en el pie izquierdo.

Llegada a la compañía

Para formar parte de la compañía es importante el talento y cumplir con el perfil que se requiere, Jair agrega que “miden realmente tu talento, es un proceso algo largo pero al final tiene su recompensa”. Llegar al ballet de Amalia Hernández significó un gran logro, pues después de terminar de estudiar danza acudió al proceso de selección. “Al principio bailas con el grupo experimental”, recuerda que debió aprenderse todo el repertorio de las puestas que presentaban.

Fue así que se aprendió todas las coreografías. “Un maestro que ahora es el coordinador artístico llegó y me dijo ‘tienes que bajar tres kilos; tu zapateado está bien; tu estatura está un poco baja pero está bien’, me remarcó que tenía que bajar los tres kilos para la siguiente semana”. Reconoce que al principio le parecía un poco exagerado pero en el siguiente filtro tuvo que hacer más esfuerzos, pues la disciplina y exigencia eran el doble.

Durante un ensayo, la directora le dijo, “tú estás muy bien, te quiero para la residente“. Fue así como Jaír González entró al ballet folklórico de México de Amalia Hernández y tiene ahora diez años bailando. Tras una gran carcajada recuerda que todo pasó muy rápido “Tenía que quitarme todos mis miedos; ya me encontraba con bailarines de gran experiencia y la escuela me ayudó pues me dió todo el conocimiento escénico”.

“El ambiente es muy competitivo pues llegar al ballet de México de Amalia Hernández, presentarte todo el año en Bellas Artes no es algo fácil, se necesita técnica de ballet, de contemporáneo, de zapateado, estar a la altura de las exigencias, que tengas un rango de peso específico, que mantengas una musculatura adecuada, tener condición física”.

Mantenerse constante es necesario y dar más lo es también, muchos de los bailarines que se encuentran dentro de la compañía toman clases aparte de los ensayos y tienen un entrenamiento dedicado a la disciplina de la Danza.

Baila para el Mundo


“Pertenecer a la Compañía de Danza folklórica es encontrarte en una talla Internacional de artistas”.

¿Cuándo bailas sientes que estás representando a México?

“Claro, es la primera compañía de danza que representa a México, es mostrar el orgullo de nuestras tradiciones”.

Bailar por y para México es lo que mantiene a Jaír González Gonzaga en constante trabajo para mejorar, es la tenacidad y pasión por la danza lo que lo ha llevado a bailar en los mejores teatros y ciudades del mundo.

Se ha presentado en Latinoamérica en países como Nicaragua, Argentina, Colombia, Perú entre otras, también en Estados Unidos en lugares como Houston Texas, Los Ángeles California, Nueva York y Europa.

Bailar en el extranjero es también la oportunidad de que los demás países vean lo que se está haciendo en México, pues “El ballet folklórico en el extranjero es muy aplaudido les gusta, tiene una gran aceptación, además en el extranjero hay mucha gente mexicana que está trabajando“.

Para Jair González es importante “quitar el estigma que se tiene de que los mexicanos son violadores y rateros” y qué mejor que la Danza para colaborar a quitar prejuicios, pues existe mucha gente talentosa no sólo en el arte sino también en muchas otras disciplinas.

Con voz fuerte menciona: “Es la danza donde también enseñamos que sabemos hacer las cosas bien y que existe gente muy capaz”.

En México ha realizado funciones para figuras importantes, con una sonrisa recuerda: “Baile la Bamba para el ex presidente Felipe Calderón en el Castillo de Chapultepec; también para el presidente Enrique Peña Nieto baile frente a él como solista de la danza de la pluma; con Elisa Carrillo primera bailarina del Staatsballett Berlín, participé en la gala con Elisa y amigos, donde baile la danza del venado”.

En el Festival Internacional Cervantino ha participado varias ocasiones, también bailando en el Auditorio Nacional como solista de La vida es un juego y en festivales en Veracruz, Puebla y otros estados de la República Mexicana.

Con una alegría que se refleja en sus ojos, pues al sonreír se vuelven una pequeña línea, recuerda: “Fue una función un 15 de septiembre en Estados Unidos donde había más de seis mil personas y yo bailando la danza del venado, fue inexplicable… además, había muchos mexicanos”.

El espíritu de un Bailarín


Jaír González muestra un cajón de tamaño grande de color azul. En él guarda fotografías, programas de mano, boletos y todo aquello que le recuerde cada país, ciudad, teatro o escenario en el cual ha estado bailando.

Observo mientras comienza a sacar todos aquellos documentos que atesoran una década dedicada al arte de bailar, de hacer vibrar los corazones de México y el mundo.

Aceptar que el tiempo es algo que no puedes detener, y en la vida de un bailarín es complicado. “Como bailarín estás acostumbrado al movimiento, bailas, trabajas con tu cuerpo; pero no es lo única forma en la que bailas, también está la docencia y muchas otras cosas que puede hacer por la danza”.

Reconoce que en algún momento debe dejar de bailar; pero sabe que aún no es el tiempo, que le faltan quizá otros diez años más. “Me retiraré cuando mi cuerpo ya no me permita bailar más”, para Jair, el arte, y en especial la danza, es algo que nos humaniza, nos conecta como seres humanos y como sociedad.

Para Edson Jair González Gonzaga bailar es su mayor pasión y es este amor lo que lo mantiene de pie en un ambiente complicado, gozar del ballet, emocionarse, sentir nervios y disfrutar de la energía antes y después de cada función es lo que lo hace bailar. “Me gusta hacer mi trabajo y es lo que me ha llevado a ser uno de los primeros bailarines”.

Cuando sea el tiempo de cerrar el ciclo como bailarín a Jair González le gustaría dar clases, y también estudiar otra carrera que complemente su formación artística, “nosotros estamos comprometidos con algo mucho más grande e inexplicable”.

Muchas veces los bailarines están condenados al olvido; pero para Jair González lo que lo mantiene de pie son “las mejores funciones donde bailas para la gente al aire libre, aquellas en las que la gente no pagó un boleto para verte y agradecen la función y te llenan de energía, pues en la actualidad, no es fácil pagar un boleto en Bellas Artes“.


Fotos: Facebook de Jair González







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viernes, 15 de junio de 2018

CANAL ONCE PRESENTA: TODOS A BORDO

  • Proyecto que celebra la riqueza social del país y el orgullo de ser mexicanos

Por Andrea Albarrán
Ciudad de México (Au8nam). Canal Once estrenó su nuevo programa: Todos a bordo, que en media hora resalta la importancia de los oficios y profesiones de México por medio de entrevistas a sus invitados.


La conductora es Marcela Pezet, quien desde niña deseó estar en la televisión. Su papá era productor de cine y hacía comerciales. Ella no sabía exactamente qué pero quería hacer algo. Empezó estudiando literatura pero por falta de dinero salió de la carrera y comenzó a trabajar en televisión y viajó fuera de México. En los Ángeles estuvo a cargo de un programa, siempre interesada por las historias donde se pone de manifiesto el valor humano.

A raíz de su experiencia en los Ángeles y después de producir Juicios Orales, otro programa de la emisora, la directora Jimena Saldaña confió en ella para realizar un proyecto diferente:

“La idea surgió desde 2004. Pero cuando ocurrió el temblor (en 2017), Jimena y yo convenimos que había que hacer algo para que no se nos olvide lo que es México”

“Después del temblor hubo este tema de amor por México, ahí no importaba quien viniera a tu casa a pedirte un cable para cargar. Si te pedían agua tú le habrías la puerta. Luego pasó tristemente el tema de la tragedia”.

Cuando se preguntaron ¿Qué podían hacer para rescatar ese sentimiento? Planteó de nuevo la propuesta:

“Siempre había tenido la idea de hacer un talk show donde poder entrevistar a gente normal. Para mi todos ellos son gente normal. Todos fueron tratados igual: el bolero, el barrendero, la actriz, vienen a representar su oficio”.

“Poder representarnos para que todos nos podamos ver como uno mismo sin etiquetas, me parece que es algo que realmente nos permite sumar valor. Porque nos hemos perdido esta parte humana por miedo. Nos da miedo confiar, pero una vez que conoces a estas personas, yo los veo en los parques y nos saludamos de beso y abrazo. Ya es mi familia. Yo misma cambié”.

En la grabación de 52 episodios participaron globeros, barrenderos, directores técnicos, actrices y algodoneros, entre otros. Además se incluirán 4 entrevisas más en forma de tributo a trabajadores del Once, que incluyen un camarógrafo, un floor manager, un jefe de la vídeo filmoteca y un productor.

¿Aquí nos tocó vivir?

La principal diferencia entre otros programas de la emisora y ¨¡Todos a bordo! Es que los entrevistados se llevan al estudio.

“No tuvimos el contacto con el oficio per sé. La idea del programa es presentar el oficio, mostrar el efecto que causa este en sus círculos cercanos, porque no siempre sabemos las repercusiones a las personas que están cerca de nosotros; y el público que tiene relación con el oficio platica también. Nos damos cuenta como somos ramificaciones en la vida, que las acciones que hacemos como mexicanos, como seres humanos, tienen efectos”.

Marcela Pezet se conmueve al recordar la entrevista con “el tortillero”, de notable alegría de quien sus hijos dicen que regala el 50% de su producto (a quien no puede pagarlo). Hombre amante de la música y la vida.

“Todas estas historias las puedes adoptar en tu vida”.

Pezet ya piensa en una segunda temporada pues menciona que se quedaron “muchas historias dentro del cajón” y en otras ideas que le permitan expresarse “una pequeña parte de lo que me gustaría hacer por México”.

El programa se transmitirá los lunes a las 11:30 horas con repetición los sábados a las 16:00 horas.





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jueves, 14 de junio de 2018

AHÍ VAMOS… A PASO LENTO PERO CON ESPERANZA

Por Natalia Antonia Castrejón Castillo y Adriana Jiménez Leocadio
Ciudad e México (Aunam). “Viejo quién sabe qué, aquí no crea que lo vamos a ver” le dijeron sus nueras al señor Ángel Martínez, de 77 años cuando lo echaron de su casa. Él experimentó la vida empiojado en albergues de la Ciudad de México y llegó a consumir alcohol desnaturalizado con refresco. Por fortuna fue canalizado a la Comunidad Participativa Tepito, una Institución de Asistencia Privada (I.A.P.) en la que le dieron un hogar. “y gracias a Dios que ahí voy, ahí voy” repite con insistencia.


El abandono de adultos mayores en México es un caso extremo de violencia que no sólo se materializa en golpes, arañazos, gritos o el hiriente ignoró; la infantilización y la desatención médica son otras variedades que duelen de igual manera.

El Instituto para la Atención de Adultos Mayores de la Ciudad de México (CDMX) clasifica a las variedades de violencia hacia este sector como psicoemocional, física, sexual, financiera, patrimonial o económica, estructural o societal. Todas ellas se asocian con discriminación, marginalidad y exclusión social.

En este contexto el 30 de octubre de 2017 entró en vigor en la CDMX la penalidad de tres meses hasta tres años por el abandono de personas incapaces de valerse por sí mismas entre quienes están los adultos mayores y personas con discapacidad.

Hasta el 2017, en México residían aproximadamente 12 millones de adultos mayores. El Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición asegura que un 16 por ciento de los adultos mayores mexicanos sufre algún grado de abandono y maltrato; a su vez Margarita Mass Moreno investigadora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, afirma que 20 por ciento de ellos vive en soledad, no sólo olvidados por el gobierno, sino también por sus propias familias.

“Los dejan en las instituciones, los dejan en albergues, a veces hasta los pueden dejar en la calle, ha habido casos que los dejan en la Terminal de Autobuses de Pasajeros de Oriente, localizada en la Ciudad de México (TAPO) , en las centrales, lo más usual en las instituciones, en los asilos (...) los familiares dan información equivocada”, mencionó Guadalupe Cañongo León, profesora de gerontología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Guadalupe Cañongo León, profesora en el posgrado de Trabajo Social en la UNAM

El estigma que hay en la sociedad por ver al envejecimiento como un cúmulo de enfermedades, discapacidad y la creencias de la vulnerabilidad hacen que los adultos mayores se vean desvalorizados, y como consecuencia se presenten los mencionados tipos de violencia.

El deterioro físico y cognitivo son parte natural del proceso de envejecimiento; las discapacidades y enfermedades pueden provocar que las personas mayores requieran ayuda para hacer sus actividades cotidianas, pero no es una regla general que todas las personas mayores tengan que padecerlas; para muchos esto es difícil de entender.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Envejecimiento integrada en el estudio los mexicanos vistos por sí mismos de 2015, 74.1 por ciento de los entrevistados opinaron que el principal tipo de violencia que sufren las personas en esa etapa de la vida es la negligencia, es decir que quienes los cuidan no cubren sus necesidades, el 67.7, considera que el maltrato psicológico; 65.4, el abuso económico; 63.1 autonegligencia, y 61 por ciento maltrato físico.

Desafortunadamente la falta de comprensión y empatía supone en muchos casos una carga social y económica para los círculos sociales cercanos de los ancianitos, lo que llega a generar en ellos depresión o estrés y de esta forma puede propiciar el maltrato. Difícil de creer, pero el hogar, que debiera ser nicho de apoyo y comprensión es todo lo contrario, la familia es el principal verdugo.

En 2011, la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, (ENDIREH) mostró que 18 por ciento de las mujeres adultas mayores mexicanas ha sufrido algún tipo de violencia por parte de sus hijos(as), sobrinos(as), nietos(as) u otros parientes o no parientes, el tipo de violencia más habitual es el emocional: a un 10.7 por ciento le han dejado de hablar, a 6 las han dejado solas y al 3.3 la han hecho sentir que es una molestia.

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“Cuando en una familia llega un bebé, ésta se adapta, cuando esos niños llegan a la adolescencia, la familia se adapta y lo hace también con el adolescente, sin embargo a las personas mayores no hay adaptación y ello deriva en violencia y abandono” declaró Guadalupe Cañongo.

“es más agradable ver a una persona joven, que aún camina ligerita que una viejita que anda con bastón” - María Pilar de Abiega

Después de una vida recorriendo las carreteras mexicanas como conductor de tráiler, Jesús Hernández de 66 años, perdió la pierna izquierda, hasta la rodilla, a causa del descuido ante el pie diabético. Pasó un año de su vida en su casa, en Tecámac Estado de México, atacado por la soledad y los reproches de antaño de su esposa.

Corroboró que sus largas ausencias y fortuitas aventuras amorosas en las carreteras no habían sido perdonadas. A pesar de que tenía alimento, atención médica y una de sus hijas le daba sus vueltas: no era feliz.

En México la vejez es un tema que tiene poca relevancia y que és importante de tratar, pues las estimaciones muestran que entre el 2000 y 2050 el monto de la población de personas adultas mayores se multiplicará cuatro veces y su participación porcentual pasará de 7.6% a 27.7 por ciento, es decir alrededor de 30 por ciento de la población tendrá más de 60 años un acelerado ritmo de crecimiento de las personas.

A pesar de que en un futuro se tiene demostrado que la población de adultos mayores será un gran porcentaje de la población total las alternativas y el apoyo que se les dan siguen siendo los mismos.

Entre las alternativas que tienen las personas adultas mayores que se encuentran solas por múltiples razones están asilos, casas de día y casas de noche; en éstos lugares los ayudan a encontrar un motor de vida, sin embargo eso no desaparece el hecho de que el abandono esté presente.

Datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en el 2015, muestran que en la Ciudad de México hay 495 asilos entre privados y públicos, a nivel nacional se cuentan con 1020.

“¿Te pido un favor?: No han venido mis hijos … ¿sí le hablas a Lorena o a Martha, que no me han venido a ver?

El señor Jesús Hernández está delante del extintor rojo colgado en la pared

Dijo Maru, con un tono suplicante, una señora de aproximadamente 70 años de edad que es residente en la Casa Hogar Santa María de Guadalupe, dependiente del Instituto de Beneficencia Larrainzar, cercano a la Basílica de Guadalupe, a Lilia Almonaci, trabajadora social y directora del lugar.

La mirada llena de ternura de la mujer envuelta en su chamarra roja de tela polar y asistida de su fiel bastón hacía pensar en una pequeña niña perdida que lo único que deseaba era ver a su mamá.

En asilos de asistencia privada a los familiares de las personas mayores se les exige visitarlos una vez por semana. Pero para personas tan ávidas de cariño y comprensión, como la señora Maru, esto no siempre es suficiente.
“...no es falta de cariño, te quiero con el alma, te juro que te adoro, y en nombre de este amor, y por tu bien, te digo adiós”.

Lilia Almonaci explica que la mayoría de sus residentes vive ahí por necesidad; sus familias no disponen del tiempo debido para cubrir sus necesidades de manera integral.

Los familiares tienen que trabajar para solventar los gastos; no es cosa fácil dejar a sus progenitores a cargo de desconocidos. Lilia resume la cuestión con la siguiente frase “O trabajo para que te compre yo tus pañales, tus medicinas o me quedo a cuidarte. ¿Cómo le hacemos?” Es así como se presenta el abandono involuntario.

Las casas de reposo se han convertido en instituciones de necesidad, entre otros factores por los riesgos como el que los ancianos dejen abierta la flama de la estufa o la llave del agua y ocurran explosiones o inundaciones dentro de la casa; que se salgan de su hogar, se pierdan y no regresen; que dejen pasar a alguien desconocido a la vivienda o que no tomen el medicamento que necesitan y tengan complicaciones médicas.

Es innegable que la llegada a la ancianidad supone pérdidas: ya no se puede andar al mismo paso. El oído, la vista, el gusto se van se van y llegan a perderse. Almonaci describe como en las casas de reposo los longevos hombres y mujeres viven todas esas pérdidas además de complicadas situaciones de adaptación como el cambio de ropa interior normal a ropa desechable.


Casa Hogar Santa María de Guadalupe

Las paredes verde pistache brillantes, adornadas con indicaciones y señalamientos amables de a dónde deben dirigirse los mayores.Personas mayores agarrándose con confianza del brazo del personal de enfermería. Barandales empotrados en la pared para darles sostén a esas personas que viven ahí.

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Carolina y su esposo no pudieron tener hijos. Después de que este último muriera, ella se quedó viviendo sola; ahora su única compañía y continua escucha es su perrita. A pesar de que tiene tres hermanas, no es muy cercana a ellas, por lo que prefiere no darles molestia; sabe que están ocupadas, además, intuye que no se acostumbran a vivir juntas las unas con las otras.

Los cambios culturales que han habido entorno a la familia también han influido en el abandono, las familias extensas en México se han reducido. En los años 70 una mujer tenía 6.1 hijos en promedio mientras que en 2018 dicha cifra disminuyó a 2.15 esto debido a la situación política y cultural del país. Pero tener hijos no asegura que te cuidarán y querrán, “esa fórmula hace muchos años se rompió” expresó Lilia Almonaci.

La desintegración y desapego al núcleo familiar ha provocado que muchas personas mayores subsistan solas entre visitas y llamadas de teléfono breves y esporádicas además de que su existencia esté colmada de tardes de televisión y radio solitarias mientras ven a los demás ir y venir desde sus moradas.

“Como ahorita ya llego, me encierro y ya hasta mañana, a ver qué” - Ángel González

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Además de los asilos los centros de día son una alternativa para que las personas adultas mayores convivan con otras de su edad y participen en actividades que los ayuden a mantenerse activos en su vida cotidiana tanto en la esfera física como en la psicológica y social.

Los centros de día no son la única opción para que las necesidades del sector de la tercera edad sean atendidos de forma adecuada, existen también las casas de reposo en donde estas personas pasan día y noche; muchas de estas instituciones solicitan que las personas adultas sean autónomas física y cognitivamente.

También existen las casas especializadas o asistenciales en las cuales residen personas que necesitan supervisión especializada 24 horas los 365 días del año porque padecen enfermedades como Alzheimer.

El Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) cuenta con siete centros de día pero existen al menos seis instituciones de asistencia privada que prestan el servicio, entre ellos se encuentran La casa de la Divina Providencia, Fundación Vida Plena en la delegación Álvaro Obregón, Fundación Centro de Promoción Gerontológico Centro Histórico Ciudad de México (Cenprogiap) y Comparte.

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Comparte es un Instituto de Asistencia Privada fundado el 30 de abril de 1989 en el barrio de Tepito. Tiene un modelo de centro de día y otro de casa - hogar, que proporcionan viviendas a los adultos mayores que lo necesitan. A esta modalidad sólo pueden integrarse personas que sean autosuficientes pues no hay personal suficiente para atender afecciones especializadas.

Comparte surgió de la sensibilización de sus fundadores ante la difícil situación que pasaron las personas adultas mayores tras el sismo de 1985, muchas de ellas se quedaron solas y perdieron su casa.

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María Pilar de Abiega, una de las seis fundadoras, anima a personas de la tercera edad a ir a la institución para que a través de la conformación de una relación fraterna se ayuden unos a otros y creen redes de apoyo, que son de vital importancia.

La también misionera católica cree que las personas mayores tienen los mismos derechos de todos los seres humanos y no por cargar en su cuerpo y mente muchos años tienen que quedar relegados y aislados. Platicar con sus vecinos o ir los miércoles a las convivencias de Comparte puede ser un motor impulsor de vida para ellos.

“...no importan los años que uno tenga, sino lo que tenga uno dentro y ante Dios apenas vamos empezando [...] nuestra experiencia como seres humanos” - Jesús Hernández

A la señora Carolina le llega la tristeza cuando llega a su casa, donde permanece la mayor parte del tiempo, viendo la tele o hablando por teléfono aunque
“hay veces en que ni para nada suena [...] ora pues no me llamaron, será mañana”.

A pesar de que ya casi no sale por las secuelas que le dejaron unas fracturas de pierna y mano, las cuales cree fueron una señal de Diosito para que se pusiera en paz asiste dos o tres días a la semana a Comparte donde realiza actividades y convive con sus compañeros; así no se siente sola.

El abandono también es económico

Carolina, de Comparte

En México, conforme a los datos de la Encuesta Nacional de Empleo y Seguridad Social (ENESS) levantada en 2013, una cuarta parte de los adultos mayores del páis se encontraba pensionada. De estos. 40.9% por jubilación, 33.9% por retiro o vejez , 17.5% por viudez y 3.6% por accidente o enfermedad de trabajo. Además de que gran cantidad de ellos sobreviven de remesas, donativos de otros hogares e instituciones públicas y programas gubernamentales.

“La población ocupada que tiene 60 y más años (4.8 millones), es que prácticamente la mitad labora por cuenta propia (49%) … población que no percibe remuneración alguna por su trabajo (4.4 por ciento). Por su parte, de los adultos mayores que se ocupan de manera subordinada y remunerada (37.8%), la mayoría no tiene acceso a instituciones de salud por su trabajo (60.8%); labora sin tener un contrato escrito (61.8%) y casi la mitad (47.7%) no cuenta con prestaciones. De hecho, 73.2% trabaja de manera informal”.

“Me llega mi despensita, voy compro mi mandadito, huevo y ahí voy y ahí voy”. Ángel González.

La señora Carolina, desde que su esposo vivía, sobrevivían vendiendo postres: gelatinas, flan napolitano, pasteles, cuando enviudó la cosa no cambió, tenía que trabajar aún. “yo sí quisiera ponerme a vender porque la verdad no me alcanza lo que me dan”. A pesar de que nunca le ha faltado de comer, el dinero que recibe del gobierno no es suficiente para cubrir sus gastos.

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¿Y para mañana? … lo que Dios diga

Saben que el panorama es complejo, pues a la par del envejecimiento sus habilidades físicas y cognitivas se ven limitadas; la posibilidad de hacer su vida por cuenta propia puede acabarse de un momento a otro, por ello viven al día con plena confianza y fe en los designios que Dios les tiene reservados.

“Yo lo único que le pido a Dios, que Dios nos de vida y que Dios nos de salud y ya, no a mí sino a todos, me hago mi oración y señor pues de mí no te olvides” - Ángel González.

Las imágenes religiosas son una constante en la Casa Hogar Santa María de Guadalupe: La fe de las personas mayores las mantiene motivadas para vivir

Con voz decidida y plena voluntad en la garganta Ángel González expone que no quiere volver andar otra vez pa’ y pa’ ya, aferrado al alcohol, más bien quiere disfrutar y aprovechar las oportunidades que la vida le dio: su casita y ser el asistente oficial de Comparte: Mientras él pueda, seguirá y seguirá.

La señora Carolina quien al contrario de sentirse grande se siente chiquita, dice estar preparada para morir cuando sea momento. Confía en que Dios le tiene algo reservado para ella pues es él mismo quien le da fuerza. Ella se siente contenta de ir a misa en todas las ocasiones que sea posible. Le gustaría que en el centro de día dieran clases de baile y manualidades que tanto disfruta hacer.

Por su parte María del Pilar de Abiega transmite a los adultos mayores la siguiente idea: “el señor nos regala la vida tratar de ser lo más feliz que se pueda y hacer a los demás lo más felices que se pueda”.

Las personas de la tercera edad, aún tienen sueños y expectativas, Jesús Hernández por ejemplo, anhela una prótesis para poder caminar y que alguna de sus compañeras de Comparte, a quienes “su corazón aún les trabaja muy fuerte” por lo que se ponen celosas por él comparta la vida con él.

Envejecer es un proceso natural continuo e irreversible, lograr a esa etapa de la forma más autónoma y digna posible supondrán una riqueza invaluable; mientras lo hacemos, apoyemos a los que ahora lo son y generemos redes de apoyo.

A veces una sonrisa y un oído atento y paciente bastan para darles felicidad a esos seres que han pasado largos años de vida, y cuya esperanza no se agota y si lo hace puede reanimarse a pesar de la incertidumbre que puedan experimentar.

La juventud es un hilo, un suspiro, que se acaba pronto comparado con lo alargado que puede ser el periodo de vejez: es muy probable que seamos viejos la mayor parte de nuestra vida, como señala el aumento en la esperanza de vida en México que pasó de 30 años en 1930 a 75 en el 2017 según informes del INEGI.

Como bien expresa el señor Ángel González, no siempre vamos a ser jóvenes. Él recuerda como en el año de 1957, se cayó el Ángel de la Independencia, era aquel y ahora esa juventud se le ha ido de las manos.

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Desmitifiquemos la vejez, entendámosla como parte del ciclo vital. Pensémosla desde hoy y vivámosla con orgullo; que las arrugas que podamos acumular sean el reflejo de gratos momentos llenos de vivencias e historias.

Dejemos de permanecer indiferentes y al margen ante las dificultades que enfrentan las personas mayores porque como dice el popular dicho “como te ves, me ví, como me ves, te verás”. Las personas mayores aún tienen mucho que aportar a la sociedad en todos los ámbitos de vida, dejemos de lado el estilo consumista y valoremos de nuevo todo eso que tiene que ofrecer.

Israel Muñoz director de Comparte mencionó que se puede revalorizar a las personas comenzando por “darse la oportunidad de conocerlas, de regalarles media hora, de platicar con ellas y ver quien es ese viejo que está enfrente de ti [...] conocer la historia de vida [...] así entenderás porqué tiene ese comportamiento.”

Tratar con personas mayores no es cosa sencilla. Se necesitan paciencia, empatía y calma en abundancia. La satisfacción es que son personas agradecidas que se ponen felices con ser escuchadas y miradas. Aunque no hay certezas ante la incertidumbre de la vida, estas personas tienen voluntad y ganas de vivir, de descubrir el sentido que tienen en esta vida.

Angel González

“... y ahí vamos y ahí vamos [...]” repite el señor Ángel, quien con su playera rosa, acompañado de una bolsa de plástico gris, de Walmart se preparaba para irse a ese su hogar, dentro una vecindad en la pesada zona de Tepito.






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miércoles, 13 de junio de 2018

BEBIDA DE LOS DIOSES, EN LA “FERIA DE TODOS”

  • Inauguran el tradicional Pabellón del Pulque en la Feria Patronal de Calpulalpan
Por Elizabeth Dorantes
Calpulalpan Tlaxcala (Aunam). Bajo el marco de la Feria Patronal Calpulalpan Tlaxcala 2018, el presidente municipal Neptalí Gutiérrez y la reina de feria Andrea I, inauguraron el viernes 8 de junio el Pabellón del Pulque, para promover la muestra gastronómica de la localidad y sus alrededores.


El Pabellón del Pulque se encuentra ubicado en el Salón Ejidal de la colonia Centro y la entrada es gratuita. Cuenta principalmente con la presencia de los dos productores más importantes de la región: Pulquería Torres y el rancho San Isidro, ambos negocios ofrecen un exquisito pulque natural y variedad de sabor en curados, como por ejemplo, beso de novia, maracuyá, nuez, pistache, piñón, zarzamora, mango o tomate.

En el lugar también puede disfrutarse de representaciones artísticas y culturales. Como lo son presentaciones de cantantes locales o la exposición histórica del pulque que incluye fotografías y herramientas de la producción; ambas prestadas por campesinos y proveedores de pulque.

Con el fin de resguardar la seguridad de los visitantes, el evento cuenta con la presencia de cuerpos de Protección Civil a su entrada, quienes tienen la tarea de vigilar el ingreso y salida de consumidores desde el día de la inauguración hasta la fecha de clausura, el domingo 17 de junio.




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INICIA TALLER DE CRÓNICA URBANA

Por Mirelle Mejía Pérez
Ciudad de México (Aunam). Comenzó la primera edición del taller de Crónica Urbana, organizado por el programa Ciudad Anfibia. Es impartido de forma gratuita con la finalidad de enseñar a crear narraciones basadas en la crónica, en el contexto de una ciudad que “cambia constantemente”.


Ciudad Anfibia es un programa de Radio en línea del grupo Código Radio, perteneciente a la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México. Lo conducen Magali Tercero, presidenta de la asociación de Poetas, Ensayistas y Novelistas México (PEN México), y Jorge Eduardo Velasco, primer lugar en el Concurso Internacional de Narrativa Breve.

La crónica urbana, según los ponentes, es un género periodístico y literario que permite explorar los cambios de nuestra ciudad, basado en los sucesos y anécdotas de un personaje, acontecimiento e incluso un lugar. Argumentaron que la ciudad está en constante metamorfosis y, sin importar si se ejerce el periodismo o no, es interesante adquirir la habilidad de relatar historias.

El curso, del 9 de junio al 17 de julio, contará con 5 sesiones de dos horas. Se llevará a cabo en el Museo de la Memoria Indómita, ubicado en la calle Regina 66, del Centro Histórico. Cuenta con 19 asistentes que, al finalizar el Taller, tendrán la oportunidad de mostrar su trabajo en el programa de radio.



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martes, 12 de junio de 2018

MAKALA EN LA SALA JULIO BRACHO

Por Aimeé Renata Estrada Mendoza
Ciudad de México (Aunam). Desde la cabina apagaron las luces y subieron el telón que cubría la pantalla blanca donde proyectan los filmes. Las quince personas que estaban en la sala, tomaron asiento y la oscuridad los acogió mientras que una voz en off explicaba las medidas de seguridad que deberían de tomar en caso de un siniestro.


Las salas de cine del Centro Cultural Universitario, pertenecientes a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), recibieron desde el 3 hasta el 17 de mayo al festival Ambulante 2018.

En este evento, los documentales más representativos del año pasado, y los estrenos del presente, son proyectados en varios recintos de la Ciudad de México.

Un día antes de que finalizara Ambulante, en la Sala Julio Bracho fue exhibido el documental titulado Makala, a cargo del director francés Emmanuel Gras.

Dicha proyección fue de carácter gratuito gracias a Cultura UNAM. Por lo que el público fue diverso. Había jóvenes con sus mochilas debajo de las butacas, dos trabajadores con uniforme de la Hemeroteca Nacional y adultos mayores que se sentaron en las primeras filas de asientos para no subir tantas escaleras.

El documental trata acerca de la vida de un joven del Congo y los obstáculos que debe enfrentar para poder mantener a su familia con un trabajo digno.

La desigualdad social y económica que ha traído consigo el capitalismo com la acumulación de la riqueza en pocas manos, está presente durante el exhaustivo recorrido que tiene que realizar este hombre trabajador y poder adquirir medicina para su hija, además de construir un techo de lámina a su vivienda.

Con una fotografía que retrata la pobreza y sequía en la República de Congo, el director acompaña al joven en su travesía para llegar a la ciudad más cercana, a 50 kilómetros de distancia, y poder vender la leña que él mismo fabricó.

El cansansio que demuestra el protagonista, se transmite a la audiencia, a tal grado, que genera una empatía con él. Su recorrido a pie, la gente que quiere aprovecharse y obtener leña al pagarla a un bajo precio o tan solo robarla, son los elementos que el público reprocha de esta historia contada a través de imágenes desgarradoras.

La desafortunada vida marginada de estas personas, provocó que la audiencia quedara muda al reflexionar la situación de pobreza extrema que existe en pleno siglo XXI.

Sin embargo, hubo un elemento que contrastó con este silencio sublime del público en el desarrollo del documental y al final de éste. Una señora de aproximadamente sesenta años, sentada al centro, revisó su celular durante el largometraje.

Aunque la luz molestaba a los demás asistentes que estaban sentados detrás de ella, nadie le pidió que guardara su aparato electrónico, ya que el estímulo de su luz distraía la vista de los demás enfocada a la gran pantalla.

Dicha situación sucede de manera cotidiana en los cines comerciales, porque no hay una regulación que impida el uso de gadgets electrónicos por lo molesta que puede ser su luz para los demás espectadores.

Lo mismo ocurrió durante la proyección de la cinta independiente, aunque la gente tiene la concepción de que este en tipo de cine existe una mayor cultura de respeto al observar estos filmes que tienen el propósito de visibilizar problemáticas y que el público reflexione sobre éstas.

El cine documental se enfrenta a diferentes problemáticas, además de que la falta de atención a su proyección, la asistencia a este tipo de eventos es baja debido a que las personas están acostumbradas a la cultual visual que ha impuesto el cine hollywoodense.

Por esa razón, el cine independiente ha perdido fuerza al no tener ganancias o recuperar su inversión en las taquillas. Prueba de ello son las 345 butacas que contiene la sala Julio Bracho, de las cuales solo quince personas vieron la única proyección de Makala en la Ciudad de México.




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CASA ÁRBOL DE LA VIDA, SOMBRA PARA LOS NECESITADOS

Por: Nilsa Hernández
Ciudad de México (Aunam). Después de sufrir cuatro infartos y recibir la noticia que moriría a los tres meses, José Leonardo Romero, decidió entrar a una institución en donde se atendía a personas en situación de calle que se encontraban desahuciadas, en ese lugar entendió que sus compañeros lo comprendían y le enseñaron a buscar vida en lugar de esperar su muerte.


Al pasar el tiempo, Leonardo Romero quedó como director del lugar y durante 20 años se dedicó a ayudar a todos los pacientes en busca de consuelo, “primero murió el doctor que desahució a mí padre antes que él”, mencionó Elena Romero actual directora de la fundación.

Con el lema después de llorar, quejarte y sufrir ¿Qué más sabes hacer? La Fundación Casa Árbol de la Vida A.C es una institución sin fines de lucro que se mantiene solo con donaciones, fue fundada el seis de agosto de 1978, Leonardo Romero le dio ese nombre pues quería que los pacientes sintieran en ese lugar la sombra y el resguardo.

En este albergue, ubicado en calle aztecas #49 de la delegación Iztapalapa, se cuida a un máximo de 50 personas, en donde los pacientes con enfermedades como autismo, sida, cáncer, parálisis cerebral, Alzheimer, diabetes y otros padecimientos reciben techo, ropa y comida tres veces al día; así como una terapia grupal para que puedan integrarse, apoyarse entre ellos.

Los valores que quieren difundir en la fundación son: el amor mutuo, así como amar a la vida, valentía para enfrentar juntos todas las adversidades, la aceptación de cada uno de ellos, el perdón a sus errores y a las personas que los dañaron. Todo esto en doce pasos similares a los de la fundación Alcohólicos Anónimos (AA), pues Leonardo Romero tenía problemas para dejar el alcohol.

Todas estas personas tienen en común que son parte de un sector que sufre de discriminación en la ciudad, están en total abandono y no tienen un lugar donde quedarse, pero con la ayuda de Elena y Elva Romero pueden hablar sobre su enfermedad, así como encontrar alivio en su grupo de compañeros o en la religión.

Para la directora Romero, esa institución es parte fundamental de ella, pues aún cuando de joven nunca se le ocurrió que se haría cargo del proyecto de su padre, y en un principio le costo mucho trabajo acostumbrarse a los enfermos y que los desahuciados confiaran en ella, pues el trato de Elena hacia ellos no fue el mejor, ahora se encarga de subirles el ánimo y les enseña a superar la idea de una muerte cercana.

“Si piensas en la enfermedad del otro se te olvida tus propios males”, les decía José Romero a sus nueve hijos, cuando les enseñó su trabajo en la institución, después de muchas malas experiencias Elena comprendió que era una buena idea de apoyo para todos, no solo a los enfermos.

En el lugar se encuentran casos con diferentes razones del porqué están ahí, un ejemplo es Don Gerardo, él es un hombre de 63 años con una enfermedad en el sistema nervioso la cual es regenerativa, ahora solo encuentra consuelo en los libros mientras recuerda su juventud, así como sus inicios en las drogas y el alcohol, motivo por el cual su padre lo corrió de su casa.

Intentó pasar como inmigrante ilegal a Estados Unidos, pero al no poder cruzar la frontera se estableció en Tijuana, en donde en un principio se dedicó a asaltar personas debajo de un puente y tiempo después encontró un trabajo en un bar, ahí trabajo hasta que le detectaron la enfermedad, regresó a México y llamó a sus padres, pero lo rechazaron y en una delegación lo contactaron con Elena. Ahora lleva diez años en la institución.

Dado que el lugar lo mantienen con donaciones y ayuda voluntaria, no tiene la limpieza que se requiere para los pacientes, se necesita de pañales, cloro, toallitas húmedas y utensilios de limpieza, así como personas que puedan apoyar en el cuidado del lugar y de los enfermos o bien hablar con los albergados para que puedan expresar todo su sentir.

El señor Víctor, es el encargado de alimentar a sus compañeros, aun cuando él también se encuentra en el lugar en calidad de paciente, tiene condiciones diferentes a las demás personas del grupo, pues hace cuatro años durante unas vacaciones en Yucatán le detectaron una enfermedad intestinal, fue trasladaron a la ciudad de México y lo tuvieron que operar, sus heridas se infectaron y aún enfermo lo mandaron a Casa Árbol de La Vida.

Cuenta que vivía en Houston, Texas él era Chef de comida internacional del hotel Rick´s y aun cuando no puede establecer una relación directa con ninguno de sus compañeros pues es de origen chino y no domina el español, para él “su corazón es más grande que la institución”, ya que no quiere dejar la fundación sin personal que atienda las necesidades de los demás pacientes, por eso todos los días se levanta a las cinco de la mañana.

Considera que en la cocina necesita: café, azúcar, sopa, pasta, te, leche líquida, jugo, poca verdura, pollo y carne molida; así como ayudantes que sean responsables pues muchas personas han llegado a la institución solo para robar las cosas de los enfermos.

Jóvenes; ramas esenciales en Casa Árbol de La Vida


Jóvenes estudiantes de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y de la Universidad Tecnológica de México (Unitec); tienen dos proyectos diferentes, pero su meta en común es poder ayudar a los enfermos de la Fundación Casa Árbol de la vida, para poder difundir las necesidades, así como las carencias que padecen.

Los alumnos Mariana Mijares y Arturo Pérez pertenecientes a la FCPyS, junto a su equipo de trabajo de la materia de Análisis de las Organizaciones Públicas, iniciaron un plan de acción que consistió en realizar el manejo de una pagina en internet y la creación de redes sociales, para poder difundir la fundación, así llegar a más visitas y apoyo social.

Mariana Mijares conoció la institución porque su hermana Mónica egresada de la carrera de Administración Pública, tenía que realizar servicio a la comunidad para una materia escolar “me enganche con las historias de las personas y sentía la necesidad de ayudarlos” describió Mónica Mijares al recordar su estancia en Casa Árbol de La Vida.

Lo que empezó como un proyecto escolar, para Mariana Mijares se volvió un deseo de ayudar a las personas que se encuentran en la institución, motivo por el cual convoca compañeros de la UNAM y otras instituciones que estén dispuestos a ayudar a cualquier actividad necesaria en el albergue.

Por su parte los jóvenes de la Unitec realizan un reportaje, con el que quieren difundir cuales son las actividades que efectúan las personas en este lugar, Brandon Cabrera es él líder de su equipo y conoció la institución pues Brandon pertenece a la comunidad de AA, fue ahí que lo invitaron a conocer la fundación, tuvo una platica con Don Gerardo y sintió una identificación con él.

Los proyectos de estos jóvenes son parte importante para que más personas conozcan la institución, que realicen trabajo de voluntarios y así puedan juntos formar un lugar en donde les den vida a personas que solo esperan la muerte, así como una vez lo vivió Leonardo Romero.




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BAILE YRESISTENCIA: COREOGRAFÍA REFLEXIONA SOBRE IDENTIDAD MASCULINA

Por: Rafael Flores Hernández
Miguel Hidalgo, CDMX (Aunam). El Teatro de la Danza presentó el montaje “12 horas de vuelo: Hablando al chile de hombre a hombre”, propuesta del coreógrafo Juan Carlos Palma Velasco que invitó a la reflexión sobre cómo se construye la identidad masculina en la danza folclórica.


“Qué si un hombre es hombre por el tamaño de su pene” o “el 80 por ciento de las personas sin techo en el mundo son hombres”, fueron citas que reflejaron el enfoque testimonial y documental con el que se elaboró el programa coreográfico. Esta información era dicha por los bailarines o se presentaba a través de una proyección al fondo del escenario.

La coreografía se dividió en cinco momentos escénicos: Danza del ejido 20 Matamoros, pieza que posicionó el ser hombre como acto de empoderamiento; El gavilán; Fuga de sí, la cual presentó lo que hay detrás de la máscara del deber ser del hombre; Fragmentos; y Sembrando flores.

“Que si un hombre no puede regalarle flores a otro hombre”, frase que aperturó al último momento escénico, el cual propuso nuevas formas de relacionarse entre varones para ejercer lo masculino desde otra visión. El evento concluyó con cada bailarín regalándole una flor y un abrazo a un hombre del público presente en el Centro Cultural del Bosque.





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