Lorenzo Ortiz Armas: la montaña como forma de encontrarse



  • “Estuve en los lugares que veía en las revistas”, refiere el espeleólogo˙ 
  • Lo más bonito del montañismo y la espelológia es los amigos
Por Atzin Lissete Morales Martínez 
México (Aunam). Lorenzo Ortiz Armas es un espeleólogo y montañista mexicano, nacido en noviembre de 1965. Es integrante de la Asociación de Montañismo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y co- fundador de la organización Espeleo Rescate México (ERM) que en mayo del presente año festejó su 20 aniversario. Su experiencia lo ha llevado a lugares recónditos del mundo en compañía de sus grandes amigas y amigos.

Inició en la disciplina cuando asistía a CCH-Naucalpan, donde por influencia de un profesor se inscribió a su primer curso de montañismo. Al ingresar a la Facultad de Psicología su entrenamiento fue aumentando y a su vez, también incrementaron sus mejores amigos y anécdotas. Su pasión por las montañas era tal que decidió tomarlo como profesión, de la que ahora vive y ama con intensidad.

Sus primeras montañas fueron: el volcán de Popocatépetl, el Iztaccíhuatl y el Pico de Orizaba. Pero, el hambre por conocer más lo ha llevado a Perú, Bolivia, Los Alpes, Chile, Mont Blanc e incluso Alaska (donde vivió 2 años). Todo esto sin alguna investigación previa sobre ellas, pues dice que le gusta conectarse con la montaña y con él mismo. Tras la primera expedición espeleológica de -1000 metros en 1993, se integró al curso de espeleología de la UNAM. 

Así fue como, gracias a aquella expedición, logró ingresar a su primera cueva en la Sierra Gorda de Querétaro, explica que “sentir que eres el primer ser humano en ese lugar es muy emocionante”. Considera que compartir la experiencia con sus amigos y explorar este nuevo mundo que las cavernas le ofrecían, fue maravilloso. Esta emoción se volvió exponencial al punto que actualmente ha hecho más de 35 expediciones.

A pesar de todos sus logros, el montañista comentó que los números nunca le parecieron importantes, su motivación y propósito siempre ha sido compartir con sus amigos y amigas;, conocer nueva gente, enseñar y apoyar a otros. Con este último objetivo se ha visto en la necesidad de ser rescatista. En conjunto con la ERM ha desarrollado una labor de ayuda para salvar vidas,; su convivencia con diversos espeleólogos rescatistas franceses le han brindado gran conocimiento.

También, le ha tocado estar del otro lado de la moneda, cuenta que, a horas de tomar su vuelo de regreso a México desde Perú, se perdió en una de sus montañas, esto provocó que cayera en una grieta en la que pensó que perdería la vida. Sin embargo, su optimismo y perseverancia lo hicieron salir y llegar a tiempo, sano y salvo a casa.

En otra ocasión, se encontraba en una cueva cuando de repente quedó atrapado entre dos grandes bloques de roca, ante la desesperación de no ser escuchado, decidió cantar una pieza de Pedro Infante para relajarse y lograr subir.

A Lorenzo no le gusta ser identificado por sus números y lugares visitados. Se describe a sí mismo como organizado, optimista, amiguero y empático. A pesar de no haber empezado a explorar a temprana edad, a sus seres queridos aún le cuesta afrontar su riesgosa profesión, afirma que tuvo una niñez feliz.

Relata que el gusto por las expediciones estuvo presente desde niño cuando por documentales y revistas viajaba a miles de lugares. Pero, su vida citadina lo limitaba mucho, por ello, cada que su familia visitaba Villa Blanca, Michoacán. Él solía escalar junto a sus primos los cerros de aquella localidad. 

Sus compañeras y compañeros de montaña, que ahora considera su segunda familia, lo apodan “Changuito”. Sus sobrinos y algunos amigos de trabajo le regalaron unos pequeños monitos de juguete que lo acompañaron más de 15 años a todas sus aventuras. Para Ortiz, sus grandes logros son: cumplir todo lo que soñó de niño, estar en los lugares que veía en revistas, vivir en Alaska y sus tres expediciones favoritas. 

Finalmente, a los interesados en incursionar en el montañismo, aconseja a las y los principiantes encontrar buenas y buenos profesores; y nunca renunciar a sus sueños, la perseverancia, disciplina, valor son virtudes que se desarrollan en esta actividad.




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3 comentarios:

  1. Lencho, un excelente montañista que sabe ser también un entrañable amigo.

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  2. Ciertamente, los lugares incredibles son solo el escenario de las aventuras que vives con los amigos. Lencho, un verdadero placer el ha er convivido much as aventuras contigo. Ahi te va la cuchara!

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