jueves, 20 de junio de 2019

MODA: UN SÍNTOMA DE LO QUE PASA ALLÁ AFUERA

Por Katia Muciño Briseño
Ciudad de México (Aunam). Carolina Haaz toma un café latte Diemme con leche de soya, su libro en puerta es Serotonina de Michelle Houellebecq y su favorito del año pasado fue Zona de Obras de Leila Guerriero. Hace poco visitó la exposición Restablecer Memorias del artista chino Ai Weiwei, aunque considera que su obra está enfocada hacia la investigación, le emociona la idea de hayan conseguido traerlo al MUAC. Su próxima visita será al Museo Jumex de Arte Contemporáneo para ver las obras de Jeff Koons y Marcel Duchamp.


La portada de la revista Bleu Blanc dibuja un búho con más de dos ojos, los pequeños círculos de color son custodiados por las bocas de cuatro pelícanos. “Arte lujo” simbiosis infinita entre el lujo y el arte, es el balazo de portada. Perfil del mexicano Esteban Fuentes, autor de la imagen de portada. “Reviso la revista unas 6 o 7 veces y descanso la vista hasta que me entregan un impreso, ahí sigo revisando más”, menciona.

La apuesta por su revista es un poco arriesgada porque Blue “no está enfocada ni en lo masculino ni en lo femenino” es una apuesta de ambos géneros y está dirigida a un público interesado en cosas de lujo, pero también cultura general. Las revistas de viajes son dirigidas a un público aspiracional pero también general. “No porque se van a comprar su boleto mañana a Shangai”. Como cultura general, toca los temas de viajes y habla de diseño (industrial, interiorismo) sobre arte contemporáneo”.

Bolsas, zapatos, moda, arte y viajes son los temas de la revista. Carolina se encarga de ver moda y arte, en ocasiones viajes en los que se hacen crónicas de viaje e itinerarios. Qué hacer, dónde ir, qué es lo interesante del destino. Los viajes son contenidos que permiten entender cultura y estilo de vida. “Es un riesgo al no ser tan especializada sin embargo todos nuestros textos tienen la calidad de una revista especializada”.

“El punto principal de la revista es brindar ese conocimiento para más y más personas. Con el internet y los medios especializados en México, hay otras posibilidades para orientar a las personas. Tiene que ser una herramienta informativa, al final estamos cumpliendo un servicio”.

Carolina se enfoca en crear contenidos que combinen al mundo de la moda y el arte, exposiciones, tendencias y literatura. La diferencia entre las revistas de moda convencionales y Bleu & Blanc es que dichas revistas toman los contenidos de Francia y los copian, en Bleu hay una búsqueda por crear contenidos propios a partir de las notas generales.

Las revistas de moda reflejan dos actitudes: frivolidad y banalidad. Sin embargo, hablar de moda también implica hablar de una especialización. Para ella, esa misma banalidad y superficialidad que se piensa de las revistas también son un discurso del presente. Lo que se usa es reflejo de lo que vivimos hoy, ¿Por qué no se usa otra prenda, color, tendencia?

“Siempre van a ser sintomáticas del presente en el que vivimos. Por más que sean tips de cómo ponerte broches con perlas la responsabilidad también recae en el lector”.

Ella considera que aún hay ciertos editores que tienen una propuesta más profunda, analítica y con la mirada alta. Ellos analizan ¿Por qué y de donde vienen las tendencias como broches con perlas? Es ahí donde el periodismo especializado se ve reflejado en el mundo de la moda: interiorizar una tendencia a partir de lo que implica social y culturalmente.

Al hablar de moda también se habla de una tendencia social y por lo tanto, de la economía de un país, del mundo. “Por más banal que sea algo, siempre es un síntoma de lo que está pasando allá afuera”.

¿Viste el escándalo de la revista Vogue con Melania Trump? Todas las revistas tienen sus posturas políticas. Por ejemplo, yo puedo elegir no expresar una postura conservadora en mis contenidos, pero tal vez mi jefe me obliga. Al final del día las portadas y los reportajes reflejan una postura política.

Actualmente el periodismo especializado es poco y la vida de las revistas peligra por la cuestión digital. Crear contenidos enfocados hacia la cultura y las artes es un campo difícil para los editores de esos nichos.

“Se dice mucho que los medios de comunicación están muriendo y de cierto modo, estamos en una crisis. Después de observar despidos y cambios en las plataformas de distintos medios de comunicación considero que deben seguir existiendo con un nuevo rol, un cambio en las plataformas. Toda la información y todo lo que existe es gracias a los medios de comunicación, alguien tuvo que haberlo visto en un medio. La labor de difusión siempre tiene que pasar por esos canales de comunicación”.

Carolina piensa que ya hay muchas revistas especializadas en moda y artes, sin embargo, lo más importante y necesario es el rigor: las personas que están trabajando en revistas especializadas no miran al público, generan un diálogo entre ellos y eso es todo. Revistas como La Tempestad, son bonitas, atractivas pero sus contenidos están basados en preguntas que sólo se hacen a sí mismos. Hace falta mirar al público.

“Las revistas de ahora se tienen que transformar, tienen temas tan profundamente especializados que no piensan en el público mexicano. Además de que la manera para anunciarlos es muy abstracta. Lo que hacen ahora son cuadernos de arte, no productos periodísticos. Porque al final el periodismo tiene que informar y mejorar tu vida. Que te haga despertar, que te haga sensibilizarte en tu entorno”.

A partir de su experiencia, ella comparte la idea de que en las revistas de moda hace falta un rigor periodístico: redacción, fuentes de información y estilo.” Quizá porque los personajes que trabajan en los equipos editoriales estudiaron diseño de modas o les gusta mucho la moda, pero les hace falta saber comunicarse y articular los mensajes”.

Ir a un Sanborns, hojear revista tras revista, sentir el papel, brillo y mirar las fotografías. Percibir el aroma del papel nuevo, limpio y listo para leerse. Revisar el precio, dejar la revista e irse. Esa es la realidad de las revistas impresas en la actualidad. Aunque, es seguro que aún existen personas que compran revistas, no todo tiene que ser digital aunque estemos en una era digital.

“Las revistas son para leerse. Hace falta más rigor más que la especialización. Los expertos de moda, saben de moda, pero no saben escribir, se ve que no leen y repiten los mismos temas una y otra vez. Las revistas mexicanas tienen poca calidad de especialización, pero hay propuestas valiosas: 192, independientes”.

El propósito de la editora de moda y arte de la revista Bleu & Blanc es formar parte del registro histórico de la moda en México e impulsar la cultura de la moda en México. “Tal vez en diez años la gente esté más empapada de esta información y lleguemos a ser una capital de la moda”.

Conceptualizar temas y encontrar nuestros propios errores una y otra vez, planear contenidos de actualidad, redacción y edición de textos, planeación de contenidos para prints y digital son algunas de las actividades que realiza Carolina. “La labor del editor en general es escoger entre el caos y mar de información que tenemos todos los días, los temas más trascendentes y eso es lo que va a salir en nuestros prints. Profundizar y problematizar a partir de la información que recibimos día con día”.

“La primera vez que escribí sobre moda me sentí torpe, no sabía cómo articular e hilar las cosas. Lo hice de manera principiante pero no sabía ni por donde comenzar. No había muchas referencias y nunca me habían enseñado a ejercer el periodismo especializado. Sentía que estaba engañando a todos y que en realidad no sabía de moda, nada más me interesaba y lo aprendí poco a poco”.

Carolina es escritora independiente, columnista de moda y arquitectura en la revista Arquine, escribe sobre moda mexicana en la Revista 192 y ha escrito en Coolhunter sobre pornografía.

Para ella, la labor más importante del editor es leer, nutrirse y escribir. ¿Cómo quieres escribir si no lees? Menciona. Además de su trabajo como editora tiene ganas de liderar un proyecto, su propia revista.

Concluyó sus estudios en comunicación en la Universidad de Sonora y a su término, llegó a vivir a la Ciudad de México y comenzó a colaborar en La Tempestad. Comenzó a leer revistas como Código, Fahrenheit y Algarabía. “Trabajó en revista Código, Meow Mag, Fernanda y Folio.

Foto: Twitter



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