viernes, 21 de junio de 2019

EL MEJOR AMIGO DEL HOMBRE: DE LA CASA A LA CALLE

Por Brenda Terreros
Ciudad de México (Aunam). El mejor amigo del hombre es la mascota más común en México, donde representa el 87 por ciento del total de animales domésticos; que de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), están presentes en 57 de cada 100 hogares mexicanos.


En la República Mexicana, el país latinoamericano con mayor número de perros, hay aproximadamente 20 millones de canes. Sin embargo, la gran mayoría de estos animales viven en la calle, expuestos a incomodidades físicas y térmicas, con hambre, sed y dolor provocado por lesiones y enfermedades.

Las autoridades de la Ciudad de México (CDMX) estiman que un millón 200 mil perros abandonados rondan las calles metropolitanas. Las organizaciones no gubernamentales estiman que la cifra podría ser todavía más alta, de entre 2 y 3 millones.

Por un largo tiempo, la única respuesta de las autoridades fue el sacrificio masivo de perros. Hoy se sabe que esta medida debería de sustituirse por otras que representen una solución más ética y responsable.

Centros de atención canina:
Una respuesta ineficiente a la sobrepoblación canina


En los últimos años, el gobierno de la CDMX ha anunciado con jactancia las iniciativas que han emprendido para la protección de los derechos de los animales. Las autoridades han inaugurado Centros de Transferencia Canina en alunas cuantas estaciones del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro y algunas clínicas veterinarias que ofrecen servicios a bajo costo.

Sin embargo, las acciones gubernamentales encaminadas a dar una vida digna a los animales son contradictorias., ya que al mismo tiempo, miles de perros y gatos son sacrificados dentro de los centros de atención canina (CAC), conocidos comúnmente como antirrábicos, coordinados por la Secretaría de Salud.

El CAC donde ha habido más sacrificios está ubicado en la alcaldía Gustavo A. Madero (GAM). Bajo el nombre Doctor Luis Pasteur, este establecimiento opera al amparo de la Norma 042-SSA-2006, que decreta que un médico veterinario zootecnista debe dar muerte a los animales, pasadas 72 horas desde su captura o después de 10 días de observación clínica cuando se sospecha que padecen alguna enfermedad o atacaron a una persona.

Entrar al lugar para conocer las condiciones en que son mantenidos los animales capturados es difícil. Tampoco muchos empleados aceptan ser entrevistados, además de que es complicado que el vigilante del antirrábico permita establecer un contacto directo con ellos.

El único trabajador que accedió a dar información es uno de los varios médicos veterinarios zootecnista del lugar, a quien se mantendrá en el anonimato para preservar su seguridad.

En entrevista dentro de una oficina del centro, sin vista al área en donde están los perros, el especialista en manejo animal explicó que su trabajo y el del resto de sus compañeros es responder a las demandas ciudadanas. Mediante una llamada telefónica o personalmente, los habitantes de la GAM pueden pedir la captura de animales abandonados, callejeros, agresores, lesionados gravemente o con síntomas de alguna enfermedad que pueda causar daños a la salud de la gente.

Los animales abandonados, que no tienen dueño, son sacrificados sin importar si no están lesionados de gravedad ni padecen una enfermedad que pone en riesgo la salud humana. Los perros callejeros que están fuera de la casa de su dueño corren con la misma suerte.

Estos canes sanos solamente tienen la oportunidad de sobrevivir si son reclamados en el transcurso de tres días. Pero la mayoría de veces sufren una muerte que representa una violación a la Ley de Protección a los animales del Distrito Federal, vigente hoy en día.

Al ser emitida por un estado, esta ley tiene un nivel jerárquico más alto que el de la norma 042-SSA-2006, emitida por un comité perteneciente a la Secretaría de Salud. En su artículo 50 prohíbe el sacrificio de animales sanos tanto en antirrábicos como en veterinarias privadas.

La primera en evidenciar a los centros de atención canina como infractores de esta ley, de acuerdo con la revista Quippers, fue la abogada Verónica Grajales. Pero en el CAC parecen ignorar la ilegalidad de sus operaciones pues en palabras del entrevistado, “las actividades son completamente legales”.

También negó que en el antirrábico Dr. Luis Pasteur se realicen otras actividades establecidas por la norma 042-SSA-2006, como la vacunación contra la rabia y la esterilización de animales domésticos. Al respecto expresó:

“Este centro se dedica exclusivamente a tratar los problemas causados por la fauna nociva. No tenemos ningún programa de esterilización. Esos son movibles, y digo movibles porque el gobierno los pone por un tiempo y luego los vuelve a quitar”.

El experto en animales domésticos agregó que algunas asociaciones civiles han intentado sin éxito cambiar el modus operandi del sitio, “Tampoco hay adopción, se ha gestionado, pero hasta el momento no ha funcionado”, dijo.

Las declaraciones del empleado de este Centro de Atención Canina son, en efecto, reales. El año pasado, Quippers denunció que en 2014 fueron sacrificados 5, 955 perros saludables y 1300 enfermos en este CAC.

Por ahora, parece ser que las acciones de las autoridades de la CDMX están orientadas a prevenir el abandono de perros e impulsar una cultura de protección a los animales. Victor Hugo Lobo, ex alcalde de la GAM, fue uno de los primeros en impulsar un proyecto en pro de los canes: la Clínica Veterinaria Gustavo A. Madero.

Ubicación del Centro de Atención Canina Doctor Luis Pasteur, sobre Avenida 510 en San Juan de Aragón, Ciudad de México. 

Clínica Veterinaria Gustavo A. Madero:
Un esfuerzo gubernamental insuficiente


La Clínica Veterinaria Gustavo A. Madero se ubica en la calle Henry Ford, colonia Guadalupe Tepeyac. Desde finales de 2017 ofrece atención médica a perros y gatos domésticos, de lunes a viernes en un horario de 9 am a 3 pm.

Los servicios son gratuitos e incluyen consultas generales, aplicación de la vacuna antirrábica y cirugías básicas como esterilización y extirpación de tumores. Al vacunar y esterilizar a animales de compañía, la clínica contribuye a reducir las causas de abandono.

El único médico veterinario zootecnista del CAC Dr. Luis Pasteur, que aceptó una entrevista, expuso que los dueños de perros y gatos se ven motivados a abandonarlos cuando éstos agreden a una persona o cuando tienen crías, ya que no cuentan con el dinero suficiente para mantener otra mascota. Estos animales domésticos en muchas ocasiones son remitidos a centros antirrábicos y posteriormente sacrificados.

Los ataques caninos pueden ser prevenidos con la vacunación antirrábica y la sobrepoblación es evitable mediante la esterilización, que además previene infecciones de útero como la piómetra. Ambos procedimientos son realizados por los veterinarios de esta clínica.

El trabajador del antirrábico, también comentó que hay propietarios quienes entregan voluntariamente a sus mascotas por otras causas como la falta de recursos económicos para atender los problemas de salud de éstas.

La Clínica Veterinaria ofrece atender sin costo estos problemas médicos no contemplados dentro de su programa, si los dueños del animal proporcionan los medicamentos y el material quirúrgico necesario.

El médico veterinario zootecnista José Luis Bolaños, quien labora ahí, comentó: “Tenemos mucha gente que ahorra en tratamientos y cirugías. Por ejemplo, por una cesárea que un particular anda en unos seis mil pesos, con materiales aquí se gastan 500. Las perras que llegan aquí para una cesárea se van esterilizados”.

Las posibilidades de que animales domésticos sean entregados voluntariamente a los centros de atención canina son reducidas mediante este tipo de apoyos. A pesar de ello, el hospital veterinario sigue lejos de funcionar óptimamente.

Bolaños explicó que incluso los servicios básicos están sujetos a la disponibilidad de vacunas, materiales quirúrgicos y de curación. Al respecto, él dijo: “Habrá algunos medicamentos que no tendremos en existencia, esos ya corren por cuenta del dueño. En sí tendríamos que depender completamente del gobierno, pero no, no es así”.

Esta falta de financiamiento ha impedido el desarrollo de otras actividades como la impartición de pláticas informativas y talleres para los dueños de perros y gatos, propuesta en el programa inicial. José Luis comentó: “Al principio si dábamos (refiriéndose a sí mismo y a sus compañeros de trabajo) pláticas sobre vacunación, alimentación y cirugías. Pero realmente llegan muchas urgencias, tenemos mucho trabajo y por eso preferimos hacer folletos”.

La atención a las mascotas y el trato hacia sus propietarios también se ha visto afectada por el exceso de trabajo al que están sometidos los empleados. Algunas personas que han asistido a la clínica se sientes disconformes con el servicio, uno de ellos es Juan Esteban quien contó su experiencia:

“Vine a preguntar por el tipo de vacunación y cómo es, pero en recepción de atienden bien y te explican bien, pero ya al pasar con los doctores ya no queda tan claro. Creo que la clínica podría mejor la atención hacia los perritos”.

Otros factores que podrían impedir una mejora en los resultados de la iniciativa es la falta de confianza de la población hacia los organismos operados por el gobierno. Hay quienes han tenido malas experiencias en otras alcaldías, donde los centros de atención canina sí tienen campañas de vacunación y esterilización. Armando Montemayor, quien acudió a la Clínica Veterinaria Gustavo A. Madero para vacunar a Akira, una perra husky de pelaje café y blanco, alguna vez fue a un antirrábico donde otra de sus mascotas casi muere:

“Llevé a un gato a esterilizar. Solo nos pidieron material, llevamos todo lo que nos pidieron. No nos pidieron antibióticos y mi gato se infectó después de la operación porque le dejaron las gasas adentro. Tuve que llevarlo a otro lado para que lo salvaran”.

Debido a esta situación Montemayor tardó en decidir traer a su mascota a este hospital. Además, coincide con Juan Esteban en que la atención podría ser mejor, por lo cual asegura que no volverá hasta que le garanticen un mejor trato por parte de los médicos.

Por su parte, el veterinario José Luis Bolaños piensa que sí sería útil que el gobierno enviara más recursos y contratara más personal para poder extender el horario para atender a las mascotas, pero que más importante sería trabajar en campañas que impulsen la cultura de la protección animal:

“Es un problema de concientización porque muchas veces nos cargan toda la responsabilidad a los veterinarios. Es muy común en este tipo de clínicas públicas que nos traigan perritos en muy mal estado, muchas veces a consecuencia del maltrato de las personas, de la indiferencia”.

Perros abandonados y callejeros:
Las dos caras de la moneda


En la Clínica Veterinaria Gustavo A. Madero para los veterinarios es común atender a mascotas en muy malas condiciones de salud, a causa de la negligencia de sus propietarios. A veces, el hospital no cuenta con los medicamentos necesarios para tratar el padecimiento, lo cual provoca un enojo injustificado en los dueños. José Luis Bolaños explica que: “Obviamente un perrito que ya lleva un tiempo de enfermedad va a necesitar más cosas con las que no contamos en un servicio público y gratuito como este”.

Entre los casos más graves que han sido atendidos en la clínica están el de una perra que fue llevada cuando ya tenía siete días en labor de parto y la de una pitbull que tenía consulta por embarazo y fue abandonada, amarrada de un árbol. Así como un perro que cayó de una altura de tres pisos y fue llevado a atender luego de tres días.

Situaciones como estas, en las que es visible la irresponsabilidad, son comunes también en el Centro de Atención Canina Doctor Luis Pasteur. Mucha gente entrega voluntariamente a sus perros por causas como el cambio de domicilio, enfermedades en fase avanzada, vejez o simplemente porque les ha causado alguna alergia.

Cuando los dueños dejan a sus mascotas a en los CAC, éstas son sacrificadas en un plazo de una hora o menos. Mueren debido a la falta de responsabilidad de quienes los compraron o adoptaron.

El gobierno tiene la responsabilidad de combatir la superpoblación canina, prevenir el contagio de enfermedades zoonóticas y garantizar a los animales un trato digno. Pero los ciudadanos también deben contribuir a que los perros que están bajo su cuidado tengan garantizados los derechos establecidos por la ley: derecho a estar libre de hambre, sed y desnutrición; de miedos y angustias; de incomodidades físicas o térmicas y de expresar las pautas propias de su comportamiento.

El futuro de estos peludos de cuatro patas depende de una colaboración entre las autoridades y las personas que decidan abrirles las puertas de su hogar. El maltrato y abandono de animales domésticos, así como su sacrificio en centros de atención canina deben de parar.





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