martes, 18 de abril de 2017

UN FRAGMENTO DE COREA DEL SUR EN MÉXICO

Por Cristina Chávez González
Ciudad de México (Aunam). Las calles de Londres, Hamburgo y Florencia en la Zona Rosa de la Ciudad de México albergan la zona coreana de la ciudad. La cultura asiática se hace presente a través de restaurantes, cafeterías y supermercados que introducen a los mexicanos a una cultura completamente distinta.


A unas cuadras de la estación del metro Insurgentes la gente se empieza a aglomerar; los coreanos caminan por las calles en donde los negocios de sus paisanos los acercan un poco más a su país de origen. Cerca de la calle de Hamburgo, el idioma coreano y el español se entremezclan cuando los nativos de Corea empiezan a conversar con los mexicanos que pasan por las calles que llevan del metro al barrio coreano.

El primer lugar visible de este sector es la cafetería Coffine Gurunaru, en la calle de Hamburgo. Este lugar con un toque muy al estilo coreano tiene un menú repleto de platillos, bebidas y postres que son consumidos por las personas interesadas en la ola “hallyu”. Es viernes y la primera de las tres plantas de la cafetería se encuentra repleta de jóvenes estudiantes y trabajadores que aprovechan su descanso para comprar un café o un postre de origen asiático.

Cruzando la calle se encuentra la panadería Baking Story donde el pan de té verde causa furor entre sus clientes. Los panes perfectamente acomodados en sus estanterías y las bebidas coreanas en el refrigerador del negocio presentan un cambio en cuanto al concepto de panaderías mexicanas con el que estamos familiarizados.


Al caminar por la calle de Londres los negocios coreanos se van intercalando con los puestos de comida mexicana que se encuentran por ahí. Con los peatones que transitan la acera y las construcciones que se llevan a cabo en otras avenidas caminar por esta calle a veces se torna difícil.

Un supermercado coreano se encuentra cerca de Baking Story y, aunque es pequeño, el local cuenta con una gran variedad de productos que van desde vegetales y los productos necesarios para preparar las comidas tradicionales del país asiático hasta dulces y botanas coreanas.

Las señoras coreanas que se encuentran tras el mostrador del negocio saludan cordialmente a los compradores que entran a la tienda. Un par de jóvenes entran en busca de botanas, pero en su lugar encuentran artículos diversos de sus artistas favoritos de K-pop. Emocionadas eligen lo que van a comprar y salen de la tienda después de pagar e interactuar con la dueña del local.

Media cuadra más allá del primer supermercado se encuentra otra tienda de autoservicio que también vende productos de primera necesidad. Esta vez el lugar en el que está instalado es más grande y hay más productos para elegir. A un lado del mostrador se encuentra una señora coreana de edad avanzada que cocina mandu, un platillo originario de Corea que es muy parecido a las empanadas. Mientras prepara la comida, la señora ve un drama de su país en la televisión que está encima de la puerta.

Al final del establecimiento hay un cuarto en el que un señor prepara comidas que contienen mariscos. Una pecera con pulpos y peces se encuentra a un lado del dueño del local mientras éste cocina. Después de examinar los productos que se encuentran en el comercio, los dueños empiezan a hablar entre ellos en su idioma natal y preguntan amablemente en español a los clientes que se encuentran en la dependencia que es lo que desean.

A lado de la puerta varios carteles en coreano y español llenan la pared. Unas hojas que invitan a los ciudadanos de Corea a votar en las próximas elecciones en su país se mezclan con los anuncios donde se ofrecen clases de español o coreano y la publicidad de diversos productos que hay en la tienda.

A lo largo de la calle de Londres las tiendas de maquillaje coreano no se hacen esperar. Marcas como Tony Moly y Missha decoran la avenida y ofrecen a los peatones cosméticos y productos para la piel. Dentro de las tiendas, la música K-pop suena como fondo mientras que las trabajadoras maquillan a las compradoras frente a grandes espejos y fotos de ídolos pop de Corea.


La mayor atracción del barrio coreano son los restaurantes que sirven platillos de dicho país. Uno de los más completos es el restaurante Min Sok Chon, ubicado en la calle de Florencia, cuya puerta de acceso es una cortina de cuentas color café. Dentro del establecimiento, carteles de cantantes famosos promocionando bebidas alcohólicas adornan las paredes, al igual que los anuncios que le recuerdan a la población coreana en México votar en unas elecciones que cada vez están más cerca.

El barrio coreano es una de las zonas dentro de la Ciudad de México en donde lo coreano y lo mexicano se fusiona. En este sitio, la comunidad coreana de la ciudad convive, día a día, con los chilangos interesados en su cultura. Este lugar es un fragmento de Corea del Sur en México.

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