martes, 25 de abril de 2017

TRÁFICO DE MIGRANTES, CONSECUENCIA DE CRIMINALIZAR LA MIGRACIÓN

Por Diego Caso
Ciudad de México (Aunam). El endurecimiento de las condiciones para cruzar la frontera entre México y Estados Unidos, provocado por políticas migratorias agresivas, termina por fortalecer las redes criminales que los transportan, así lo consideró Simón Izcara Palacios en la conferencia “El tráfico de migrantes en la frontera México-Estados Unidos en el contexto de políticas migratorias restrictivas”.


En el Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM, Izcara Palacios, profesor de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), señaló que entre más difícil es cruzar la línea fronteriza del norte, más migrantes caen en las manos de polleros o contrabandistas. Incluso, varios estudios realizados en México señalan que hasta un 20% de los migrantes son estafados por estas personas.

El doctor en sociología también apuntó que la tendencia cada vez más fuerte de criminalizar la migración por parte de algunos gobiernos ha traído como consecuencia la muerte de entre tres y seis mil migrantes en los cruces de fronteras a nivel mundial. En el caso del cruce entre México y Estados Unidos, la cifra de cuerpos recuperados oscila entre 300 y 600.

“En su intento (de los gobiernos) de combatir a la delincuencia organizada transnacional, a las redes de tráfico de migrantes, a las redes de trata, […] tenemos ese daño colateral que son los miles de migrantes (muertos)”.

“Sin corrupción, no hay migración”

Mientras la corrupción siga presente en ambos lados de la frontera, la migración –y por ende, los grupos criminales que lucran con ella– continuará siendo un problema para mexicanos y estadounidenses.

En el caso de México, a partir de 2004 la delincuencia organizada aumentó su participación en el negocio del tráfico de migrantes, por lo que el pago a miembros del Ejército, Policía Federal o el Instituto Nacional de Migración (INM), empezó a fortalecer y proteger las redes criminales dedicadas a este negocio.

Una estrategia de trabajo observada en los carteles para lograr su protección es la de integrar en sus filas a exmilitares.

“Cuando salen del ejército, muchos exmilitares son integrados a los carteles de la droga de manera forzada, pero también otros son integrados en redes de tráfico de migrantes. Mientras están en el ejército, ellos tienen contacto con estos grupos porque todo ese tiempo ellos están deteniendo a los migrantes, ahí los polleros siempre les dan sobornos. Es ahí donde se van cultivando relaciones”.

En el caso de Estados Unidos, el investigador detalló que, ante la falta o necesidad de más mano de obra, a veces son los mismos empresarios agrícolas estadounidenses los que sobornan a las autoridades migratorias para que dejen pasar a los indocumentados por la frontera.

“¿Qué pasaría en Estados Unidos si no hay corrupción? Pues que no podrían pasar los migrantes, se quedarían en la frontera de México […] Si quitas la corrupción, se acaba el tráfico de migrantes, no se necesita muro”.

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