lunes, 24 de abril de 2017

LUZ DE COLIBRÍ: UN TRABAJO ARTESANAL

Por Ixtlixochitl López
Ciudad de México (Aunam). El sol estaba ya calentando el día en la explanada del Centro Cultural Universitario y en el Foro Fuente la gente comenzaba a llegar para no perderse la presentación de Luz del colibrí, el nuevo material de Alberto Ruy Sánchez.


Algunos jóvenes decidieron abandonar antes sus clases para dar un paseo sobre la explanada del Centro. Ante sus ojos, los vendedores terminan de alistarse para atender a los cientos de marchantes intelectuales que, año con año, se dan cita en este recinto para celebrar la fiesta más grande de la Universidad, la del libro y la rosa.

Los primeros en llegar van de un lado a otro, con la finalidad de tomar la mejor decisión respecto a que libros pasaran a formar parte de su material bibliográfico. Otros deciden madrugársela en alguna de las salas de cine, y algunos más escogen sus asientos en el Foro Fuente con suficiente antelación para no perder detalle de su autor predilecto. Entre estos últimos se encuentran los lectores de Alberto Ruy Sánchez.

El hombre llega sencillo, saluda a quienes lo esperan, sonríe constantemente. El sol ya ha calentado un poco el día y los despistados que pasan por el Foro Fuente quedan atraídos por la cálida voz y el buen humor del ponente.

Su nuevo libro es el resultado de tres años de trabajo, en los que se dedicó a vivir de manera intensa el despertar con su pareja. 152 videopoemas fueron el resultado de esta vivencia, de los cuales sobrevivieron 48 en cuatro grandes universos: Umbrales, Conjuros, Cuerpos y Luz. Esas son las estaciones de “un viaje de la oscuridad, hasta la luz, una experiencia del umbral de los sueños y despertar a la luminosidad”.

El viaje transita entre la incertidumbre de abrir los ojos y no saber bien a bien si la persona de al lado es en realidad aquella a quien se ama o un producto del sueño; la posibilidad de convertir lo desagradable del primer aliento en algo que permita seguir viviendo juntos; la duda que no permite reconocer los miembros medio dormidos del cuerpo y mezclados con los del otro. Todas estas sensaciones se mezclan para recibir la mayor recompensa de los amantes: mantener vivo el amor.

En los jardines secretos de Mogador

El escritor destaca que este material no sólo es una recopilación, sino que lleva consigo todo un esfuerzo de organización, investigación y técnica. Siguiendo los principios de su libro Los jardines secretos de Mogador –que apelan a no inventar y a no contar un deseo de la misma manera–, Alberto Ruy Sánchez reescribió hasta 5 veces cada uno de los 28 poemas. La consiga era hacerlos de una manera especial, tanto en su técnica como en su registró poético, por lo que utilizó 28 recursos poéticos distintos, lo cual le llevó 6 años aproximadamente.

El objetivo era hacer algo irremplazable y que mereciera perdurar, características que Ruy Sánchez considera esenciales para dotar de dignidad la labor del escritor. Además, este no es sólo un libro de poemas, sino que lleva en su interior ideas que evolucionan y se contradicen. Ecierra al “ensayista que como poeta vive el despertar. Un trabajo artesanal que es fundamental y que lo define como escritor de géneros indeterminados”.

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