viernes, 2 de octubre de 2015

AQUÍ NADIE SE RINDE, ASOCIACIÓN DE AYUDA A FAMILIAS CON MENORES ENFERMOS

  • Este año, 5 mil nuevo casos de cáncer infantil en México; sumarán 23 mil
  • Cada cuatro horas fallece un niño o niña por cáncer
Por Ximena Noriega Hernández
México (Aunam). Ciertamente es como un crustáceo, llega a ser tan fuerte como su caparazón, cuando avanza duele tanto como si una de sus pinzas te atrapara y, una vez que lo hace, difícilmente te suelta. Hipócrates, el padre de la medicina, le llamó karkinos, que significa cangrejo. Hoy es llamado y temido por el nombre de cáncer.


Presente desde tiempo antiguos pero parcialmente comprendido desde hace más de 140 años, el cáncer se define como el desarrollo de células anormales, que se dividen y crecen sin control en cualquier parte del cuerpo. Existen más de 100 tipos, cada enfermo tendrá alteraciones moleculares y celulares específicas.

México, bajo el trópico de cáncer

El cáncer es la tercera causa de muerte en México, a pesar de que muchos de sus tipos son curables si se detecta en etapas tempranas. Según las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) de 2015, las muertes causadas por esta enfermedad aumentaron 20 por ciento en la década reciente. Los tumores malignos en el sistema respiratorio son el tipo con mayor presencia, debido al incremento de personas que fuman.

Es considerado un grave problema de salud pública en México y en todo el mundo debido a su alta manifestación y letalidad, además de la gran variedad de factores de riesgo con los cuales es asociado. El Instituto Nacional de Cancerología cataloga estos riesgos en genéticos, individuales y ambientales, entre los cuales se encuentran el envejecer, la mala alimentación y nutrición, fumar y una alta exposición de la piel a la luz solar intensa.

Marca a los más pequeños

El cáncer infantil crece en México. Para 2015 se espera que 5 mil nuevos pacientes se sumen a los 18 mil ya diagnosticados. Especialistas en oncología pediátrica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) creen que este aumento es proporcional con el incremento de la población.

Según la Secretaría de Salud, esta enfermedad es la primera causa de muerte en los menores de cinco a 14 años de edad. Tanto los pequeños como sus familias deben enfrentar dicha situación que implica un cambio en la vida diaria y a largo plazo de ambas partes, siempre con el optimismo por una pronta recuperación.

Sin embargo, existen factores que complican la situación, ya que la realidad de los sistemas de salud en México es deficiente. Gran parte de la población no tiene acceso a servicios de salud gratuitos de calidad y sus ingresos económicos no les permiten el financiamiento de los tratamientos necesarios, mucho menos la compra de medicamentos y materiales.

Aquí nadie se rinde


En 2005, un pequeño de ocho años llamado Andrés Pérez Vidales tuvo el sueño de ayudar a niños que como él padecen cáncer. Su madre, Laura Vidales Flores, apoyó la idea y surgió Aquí nadie se rinde (Anser), una asociación sin fines de lucro que se encarga de ayudar a niños mexicanos con dicha enfermedad.

A partir de entonces, Anser se encarga de brindar ayuda a pacientes y familias a través de cuatro programas, cada uno de los cuales enfocado en un área específica. El apoyo que brinda esta organización no gubernamental significa mucho, tanto para las familias como para la sociedad, en un país donde cada cuatro horas fallece un niño o niña a causa del cáncer.

La leucemia es el tipo de cáncer más común en pacientes pediátricos, seguido por el de huesos. 70 por ciento de los casos son curables si son detectados en etapas tempranas; si no, estos pueden provocar la amputación de alguna extremidad o la necesidad de un trasplante de médula ósea, el cual cuesta entre 700 mil y un millón y medio de pesos.

Conscientes de la dificultad de realizar trasplantes de médula ósea, tanto económica como emocionalmente para el paciente y sus familiares, Anser da la oportunidad de financiar dicho procedimiento y ofrecer apoyo sicológico a los parientes del pequeño. Esto la convierte en la única asociación en México en brindar dicha ayuda que puede representar la última esperanza para que un niño se libere de las pinzas de karkinos.

Voluntarios que no se rinden

Además de sus programas de apoyo a las familias, Anser cuenta con un área de voluntariado en el cual puede participar cualquier persona mayor de 18 años de edad que esté interesada en ayudar. Esta tiene la opción de asistir a los hospitales con los que trabaja la asociación o a los eventos que se organizan a lo largo de todo el año.

De ese modo tendrá acceso al área de oncología de los hospitales Infantil de México Federico Gómez, Instituto Nacional de Pediatría y Hospital Pediátrico Moctezuma.

En cada uno de estos nosocomios se imparte un curso para voluntariado de visitas a hospitales. En éste se explican las medidas preventivas que deben tomarse antes de entrar a cualquiera de sus salas y cómo hay que tratar a los pacientes o a sus familiares.

En el Instituto Nacional de Pediatría el curso es impartido por Esperanza, la enfermera encargada de la Comisión de Infectología. Al tratar con pacientes oncológicos, el punto básico es la higiene. Lavarse las manos es de suma importancia cada vez que se entra a las habitaciones de los niños, cuidar de igual manera la ropa y el cabello. Se deben eliminar todos los factores de riesgo que puedan enfermar de cualquier cosa a los pequeños, pues lo que para un visitante sano puede ser una simple gripe, a ellos les puede desencadenar una neumonía.

Por los pasillos del hospital, enfundados en batas blancas, los médicos usan cubrebocas, caras de sueño por todas partes. Para el grupo que toma el curso de voluntariado en la sala de espera, pasa inadvertido ante sus ojos, pero no para los niños que llegan a consulta. Lanzan miradas curiosas, se acercan, se sientan a un lado de su familiar y esperan turno. Sus acompañantes cargan grandes, y seguramente pesadas, mochilas llenas de cobijas y juguetes. En sus rostros hay una combinación de tristeza con cansancio, pero la cambian por una sonrisa cuando sus hijos o hijas les miran.


Cuando la enfermera termina de dar indicaciones, el encargado de voluntariado en Anser, Roberto, agrega unas cuantas. A los pequeños no se les habla de política, de religión o de remedios caseros. No se dan datos personales ni se permiten las famosas selfies. Todo debe hacerse con el mayor respeto y cuidado.

El propósito principal que debe cumplir un voluntario es hacer que los pacientes y sus familiares se diviertan, que a partir de la actividad que se realice con ellos puedan convivir y comenzar a reintegrarse. Esto último porque, en ocasiones, el tener a un integrante de la familia enfermo de cáncer llega a afectar la dinámica entre los otros integrantes.

Los niños necesitan que los voluntarios les regalen una sonrisa, un par de horas del día para que les cuenten un chiste, les lean un cuento o hagan con ellos una manualidad. Así, su estancia en el hospital y su tratamiento no resultará tan abrumadora y ambos, al final del día, habrán ganado un nuevo amigo.

Así fue como Miguel Pastrana, un ingeniero civil de 27 años, conoció a Alex, un paciente que le demostró que a pesar de las adversidades, se puede seguir compartiendo momentos alegres con las demás personas y que al expresar su solidaridad hacia ellos, se puede llegar a superar cualquier tipo de complicaciones. Miguel habla sobre su labor como voluntario de una manera muy entusiasta, ya que dice que le pone muy contento saber que puede ayudar a alguien más.

Casi todos los que realizan su voluntariado en los hospitales experimentan cierta nostalgia al darse cuenta de lo que tienen que pasar estos pequeños. Claro que se vale llorar, son seres humanos, pero de preferencia no hay que hacerlo frente a los niños. Como dice Roberto, “ellos pueden enseñarte mucho, pues han pasado por diferentes situaciones a lo largo de su tratamiento y de su vida. Son muy fuertes y aguantan cosas que no imaginamos”.

Otras formas de ayuda


A pesar de que visitar hospitales es el más común de los voluntariados, existen otros medios de brindar ayuda. Uno es en la organización de eventos para la recaudación de fondos económicos para que la asociación pueda financiar los tratamientos u operaciones.

Dichos eventos resultan muy atractivos y están abiertos a todo público, se cobra por la entrada y lo recaudado se destina a los programas de ayuda como Salvando vidas, una a la vez. Algunas actividades son un torneo de golf u otro llamado Sabores del DF, consistente en que los 25 mejores chefs de la ciudad de México elaboran platillos y lo donan para que los asistentes los puedan comprar y disfrutar.

También está la Carrera Anser, que se realiza cada año en el estadio universitario, donde hombres, mujeres y niños pueden participar corriendo o trotando de cinco a 10 kilómetros. Dicho evento culmina con una emotiva vuelta olímpica que dan los pequeños pacientes alrededor del estadio, donde todos los asistentes les brindan una ronda de aplausos.

Asimismo, a finales de cada mes se realiza la junta mensual en la que se festejan los cumpleaños de todos los pacientes que se encuentran en observación, es decir que ya no es necesario que permanezcan en los hospitales. Ellos asisten con su mamá, papá y hermanos para convivir unas horas y disfrutar de comida, regalos y mucho más.

La mejor sonrisa


Fue como ir a la escuela, pero una hora más tarde y un poco más cerca de casa. Al llegar a las oficinas de Aquí nadie se rinde --que más bien una gran casa-- puede notarse ya el alboroto. Gente en la cocina preparando café, ordenando galletas, buscando platos y vasos. Otros en los jardines del frente y trasero colocan largas mesas y sobre éstas un mantel azul marino; alrededor las sillas desplegables o de plástico.

Cuando dan las nueve de la mañana, las personas comienzan a llegar. En la entrada hay una mesa con un mantel blanco y el logo de la asociación grabado en el centro. En ella están los registros para los pacientes, sus parientes y voluntarios. Todos toman una etiqueta y escriben su nombre. Pulsera amarilla para los pacientes, azul para sus familiares.

La junta mensual de abril no es igual a las demás, ésta es especial porque se celebran no solo los cumpleaños, sino también el Día del Niño y el Día de las Madres. Sorpresas y regalos es lo que les espera a sus asistentes. Como menciona al micrófono Laura Vidales, presidenta de Anser, es importante festejar tanto a las mamás como a los chiquitines.

Todas ellas ocuparán las mesas del jardín frontal. Conforme van llegando, utilizan los asientos junto a sus amigas o conocidas. Charlan, ríen a carcajadas y de vez en cuando se levantan para ver qué es lo que hacen sus hijos e hijas. Cuando terminan su desayuno empieza la hora de los obsequios. Una estética ha donado para ellas 10 tratamientos para enchinamiento permanente de pestañas y 10 pintadas de uñas.

Un par de payasos realiza juegos, bailes, cuenta chistes y bromea con ligarse a más de una de las presentes. En los rostros de éstas se refleja una gran felicidad, se ven relajadas y divertidas.

En la parte de atrás también se hace patente la alegría. Los niños hacen tarjetas para felicitar a sus madres, juegan con los voluntarios, aprenden a hacer moco de gorila con un show de El profesor Chiflado o hacen fila para que una payasita les pinte la cara de princesa, un superhéroe o mariposa.

De vez en cuando un pequeñín se acerca para pedir que le ayudes a buscar a su mamá, juegues con él, le sirvas agua o sólo para charlar. Te tratan como si fueran amigos desde hace años. Con cada gesto transmiten esa felicidad del momento.

La emoción inunda sus rostros al partir el pastel y comer gelatina. Sus ojos brillan aún más a la hora de repartir los juguetes. Muñecas, figuras de Los vengadores, pelotas, mochilas, juegos de mesa y más. Ansiosos, corren a buscar a sus madres para volver a casa y poder jugar. Sabes que se acerca el final de la fiesta y es momento de repartir las 72 despensas donadas por Banamex.

Poco a poco las más de 200 asistentes abandonan el lugar. Llenas de regalos, de alegría, tal vez de un ligero dolor de mejillas por tantas sonrisas. Te despides de los pequeños que pasan a tu lado y termina todo.

Además de ayudar, sales con un par de nuevos amigos que te hacen sentir ansias por volver el próximo mes para verlos jugar y reír. Ese dolor en las mejillas sigue presente aunque haya pasado la tarde, y es que sabes que esa sonrisa aparecía tan fácil y tan sincera con cada cosa por la mañana.

Tipos de cáncer
Grupo

Se origina en
Algunas de sus variedades
En México. . .
Carcinomas
Las células que se encuentran en la superficie de órganos, glándulas o estructuras corporales.
·         Pulmón
·         Mama
·         Colon
·         Estómago

–El cáncer de mama es el que más afecta a las mexicanas. El 70 por ciento de los casos se da en mujeres de 30 a 59 años.
–El cáncer de pulmón es el segundo más mortal para los hombres, después del de próstata.
Sarcomas
Los tejidos de los músculos, huesos o cartílagos. Tumores que pueden ser malignos (cancerosos) o no.
·         Cervicouterino (matriz).
·         Sarcoma óseo, sobre todo en brazos, piernas y cuello.

–El cáncer cervicouterino es el tercer tipo con mayor presencia. Se concentra en la población de 45 a 49 años.
Leucemias
La médula ósea, donde se da la producción de glóbulos rojos, blancos y las plaquetas (células que circulan en la sangre).
·         Linfocítica agua o crónica.
·         Mielógena aguda o crónica.

–La leucemia es el tipo de cáncer que más afecta a los niños y adolescentes menores de 20 años.
Linfomas
El tejido linfático (componente principal del sistema inmunológico).
·         Hodgkin y No-Hodgkin.
·         Se presenta en los ganglios linfáticos (ingle, axilas, amígdalas).
–Ocupa el sexto lugar de diagnóstico en general.
–En hombres es el tercero y en mujeres el cuarto.

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