lunes, 21 de septiembre de 2015

EXITOSO SIMULACRO EN EL OLÍMPICO UNIVERSITARIO

Por Gael González Flores
México (Aunam). Con motivo del 30 aniversario de la tragedia más grande que ha sufrido la Ciudad de México, la Universidad Nacional Autónoma de México y su representativo de fútbol americano de la Liga Mayor, los Pumas Dorados, participaron en el megasimulacro organizado por el gobierno del Distrito Federal.

Desde el acceso de los aficionados al Estadio Olímpico Universitario, las autoridades de protección civil de la Máxima Casa de Estudios entregaron a los asistentes recomendaciones para llevar a cabo con éxito el simulacro.


A las 11:20 horas, el sonido local anunció la realización de este ensayo. Las personas situadas dentro del estadio tuvieron que seguir las órdenes del personal calificado, identificadas por un chaleco anaranjado, quiénes les dijeron por dónde abandonarían el recinto deportivo.

Mientras el público atendía las indicaciones de los encargados de la seguridad, los jugadores de los Pumas Dorados continuaban con el calentamiento para afrontar su cotejo contra los Linces de la Universidad del Valle de México; por su parte, la banda de guerra también realizaba los últimos preparativos para su presentación.

En punto de las once y media la alerta sísmica comenzó a sonar. Los aficionados de los Pumas y Linces abandonaron rápidamente el Estadio Olímpico. El sonido local ayudó a agilizar la evacuación, mientras que los jugadores de la escuadra azul y oro se replegaron y la banda de guerra se reunió en un punto dentro de la misma cancha.

Por su parte, a los representantes de los medios de comunicación los hicieron confinarse a los muros de contención sin acercarse a los cristales del palomar. Desde ese lugar observaron que, durante este ejercicio, se suspendió la entrada al inmueble.

Después de 7 minutos, los radios pertenecientes a la brigada de protección civil informaron que todo había sucedido con normalidad y que el público podía volver a sus asientos. A las 11:43 horas, los aficionados habían ocupado, de nueva cuenta, sus lugares. La voz del estadio agradeció su participación y los asistentes respondieron con un aplauso al unísono.

La curiosidad se la llevó el respetable al dejar, sin ningún temor, sus pertenencias de valor a la hora de abandonar el estadio, síntoma del compromiso que tuvieron con este ensayo, el cual les puede salvar la vida.




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