viernes, 26 de junio de 2015

UBER, ¿COMPETENCIA DESLEAL?


Por Daniela Chirino Guerrero y Ana Patricia Guzmán Murillo
México (Aunam). Un dodge attitude rojo, que no tenía luces neón, bandera, placas de servicio público o algún otro distintivo se estacionó frente a la pasajera Elizabeth. Con ayuda del chofer, que vestía formalmente con camisa y pantalón, subió sus láminas y maletas para dirigirse a su trabajo. El interior de la unidad no tenía la identificación del conductor y contaba con cinturones de seguridad. Un glade de fresa aromatizaba el carro y un GPS en el tablero dictaba el destino.

La aplicación le había indicado al conductor el camino a seguir; dejando nulificada la interacción. Pagó con cargo a su tarjeta de crédito, Elizabeth no tuvo que intercambiar o dar ningún tipo de papel moneda. Cuando terminó el viaje, la aplicación permitió a la pasajera calificar el servicio del conductor y el chofer calificó a Elizabeth como usuaria.

Uber es una aplicación que se puede descargar a través de cualquier teléfono inteligente (smartphone) y el servicio que ofrece es el de transporte privado a usuarios registrados, pero con seguridad, de una forma fácil y sencilla, simulando a un transporte propio.

En la actualidad, la empresa Uber se encuentra establecida en 58 países y ha emprendido una fuerte disputa con los taxistas, tanto así, que el servicio fue prohibido en Francia, Alemania, España y Bélgica. La aplicación Uber ofrece un servicio de taxis “Pide, viaja y paga mediante tu dispositivo móvil”.

Llegó a México el 2 de agosto de 2013 y se encuentra en el Distrito Federal, Monterrey, Tijuana y Guadalajara. Uber fue fundada el 1 de Marzo de 2009 en San Francisco, California por Garrett Camp y Travis Kalanick, desde aquel año el consorcio se ha extendido por todo el planeta.

A dos años de su llegada ha suscitado diversas manifestaciones y acciones por del gremio, la más destacada fue el 21 de marzo de 2015 en la colonia Roma cuando un grupo de taxistas atacó con bates de béisbol un automóvil de la empresa Uber, con pasajero y conductor dentro. Edgar Molina, el pasajero que viajaba en el automóvil mencionó en su cuenta de twitter @Edgar_sk “La mafia de taxistas Roma - Cibeles agarraron a batazos al @Uber conmigo adentro @vecinocolroma @VORIZABA”.

En los últimos meses el acoso a los conductores de Uber ha aumentado, incluso se les ha ordenado vestir de una forma más casual con el fin de no ser identificados por los taxistas, que también han recurrido a registrarse en la aplicación y pedir el servicio con el fin de atacar y acosar a los conductores.

Uber ofrece cuatro tipos de servicios para las personas que “quieren ser su propio jefe” las modalidades son las siguientes: UberX, Uber XL, UberBLACK y Uber SUV. De no contar con un carro o un smartphone, Uber lo proporciona.

En el sitio oficial de la empresa se mencionan los requisitos y los pasos para ser conductor: 1.- Comienza. Cuéntanos más acerca de ti y bríndanos la documentación necesaria para que empieces a conducir. 2.-Descarga la App. Te avisaremos cuando estés autorizado. Luego, te daremos un teléfono con la aplicación de Uber para conductores. 3.- Comienza a conducir. ¡Ya estás listo! Establece tu propio horario y empieza a compartir tu vehículo.

La documentación que Uber requiere de los socios y choferes es la siguiente: Carta de antecedentes no penales federal, licencia de conducir vigente, comprobante de domicilio, identificación oficial. Por otro lado, la documentación para los automóviles es la siguiente: Seguro de cobertura amplia, tarjeta de circulación, fotos de exterior del auto, fotos del interior del auto, fotos de placas del auto.

La documentación requerida para los taxistas en la Ciudad de México es diferente, ellos requieren menos lineamientos y menos recursos monetarios para pagar los impuestos por manejar un coche destinado al transporte público. Al GDF, no le importan los exámenes de confianza ni antidoping, ni un seguro para el chofer y sus pasajeros.

Expresado por el Gobierno del Distrito Federal, los requisitos para manejar una unidad de transporte son: Licencia de conducir Tipo B, comprobante de estudios, acreditar buena salud (evaluación que les realizan en el Centro para el Fomento de la Educación y la Salud de los Operarios del Transporte Público del DF [CENFES]) y aprobar examen de pericia.

Los parámetros para uno y otro servicio se encuentran en polos opuestos, en uno de ellos (Uber) piden mayores requisitos y se encuentra regulado a partir de los contratos a sus choferes con la condición de estar dados de alta en el SAT (Servicio de Administración Tributaria).

Sin embargo, como lo expresó en una entrevista para CNN, Rodrigo Arévalo, director general de Uber en México, la aplicación se queda con una pequeña comisión. Dinero que no es declarado al SAT y que por lo tanto está fuera de lo que dictamina la Ley del Impuesto sobre la Renta, en su artículo 1”.

Uber ha provocado polémica por los “vacíos legales” que ha tenido en los países en los que se ha establecido, lo que le ha provocado su prohibición o restricción.

En México, según la Ley de Movilidad capítulo IV De los delitos en el Artículo 258.- “Comete el delito de transportación ilegal de pasajeros o de carga, el que sin contar con la concesión o permiso expedidos por la Secretaría para tales efectos, preste el servicio público, privado o mercantil de transporte de pasajeros o de carga en el Distrito Federal. A quien cometa el delito de transporte ilegal de pasajeros o de carga, se impondrá de tres meses a dos años de pena privativa de libertad y una multa de cuatrocientos ochenta a quinientos días de salario mínimo vigente”.

Debido a las recientes y diversas manifestaciones de los taxistas de la Ciudad de México se anunciaron diversos operativos en contra de los taxis piratas, sin embargo Juan José García Ochoa, el subsecretario de gobierno del Distrito Federal declaró que no se puede perseguir delito alguno en contra de la empresa Uber porque en la ley de movilidad no existe las especificaciones adecuadas para proceder: “La ley de movilidad no se refiere a aplicaciones, se refiere a la prestación del servicio. La ley se aplicará para que evitemos que personas que no cumplen con los requisitos que establece la ley presten el servicio”.



Aunque el artículo menciona y hace énfasis en que “el que sin contar con la concesión o permiso expedidos por la Secretaría para tales efectos, preste el servicio público, privado”. Sin embargo, en las últimas actualizaciones que se le hicieron a la Ley Federal de Movilidad, sólo se modificaron los artículos 212, 213 y 214, ignorando la necesidad de realizar una modificación en los artículos con el incluir a Uber en la reglamentación.

Por lo que la empresa seguirá trabajando normalmente sin restricción como lo señala su vocero y director Rodrigo Arévalo, no se trata de una empresa de transportes, sino solo un intermediario entre particulares. Por lo que no existe un contrapeso real de lo que pueda o no hacer este corporativo.

Julián Mora, taxista de sitio, asevera que el problema no es con la gente que labora como chofer independiente, sino la poca regulación que existe por parte de las autoridades. “No existen reglamentos para que ellos se encuentren dentro de la ley y esto nos jode a nosotros desde cierto punto de vista, en donde uno debe de pagar sus placas, su tarjetón, la tenencia disfrazada y la mochada para los dueños de los sitios”.

“Puede ser que sí le ganes más lana, pero hay muchos de los usuarios que no tienen tarjeta de crédito pa’ pagar o que se encuentran vetados de a por vida por tener deudas hasta el cuello. Por eso no me preocupo de que se vaiga a acabar la chamba” asevera Julián mientras se estaciona para cobrar el trayecto de viaje.

Un taxista del sitio Radio Taxi, que lleva más de veinte años trabajando y prefiere que no se mencione su nombre, hace especial énfasis en que Uber no causa gran problema porque no abarca todo el sector de la población, debido a que no todos los pasajeros cuentan con tarjeta de crédito y que la mayor parte de la demanda es en Santa Fe, Polanco y la Condesa, por lo que no le afecta. Menciona que su hijo trabaja en Uber y que más de una vez lo ha invitado a trabajar ahí, pero se niega, no cree acostumbrarse porque él vive al día con lo que gana.

Si bien es cierto, que las autoridades no hicieron cambios significativos en la Ley de Movilidad, es importante reconocer que desde octubre de 2014 cuando Rufino León Tovar, secretario de Movilidad (Semovi) declaró en entrevista radiofónica con la periodista Denise Maerker, de Grupo Fórmula: “Lo que nos interesa es que este servicio está considerado como un servicio público; entonces en esa circunstancia lo que nosotros tenemos que hacer, como autoridad, es tener un control, tener un registro de esos vehículos como taxis, por un esquema de seguridad”.

Se ha llevado un seguimiento poco significativo, porque en 2014 ya conocían el problema y la actualización de ley Federal de Movimiento fue en 2015; entonces, el Gobierno del Distrito Federal y las dependencias correspondientes no modificaron o agregaron artículos que incluyan a Uber.

Óscar Rojas, usuario habitual de taxis de sitio y libres menciona “no tengo la posibilidad de contratar a un Uber, los choferes de ahí sólo se mueven en la ciudad de México y les da miedo meterse a la periferia, por ejemplo, no llegan a mi casa. Además de que prefiero contribuir a que una familia coma y no una corporación gigante que no sé ni quién es el dueño”.

Adriana Delgado, camina hasta la calle Texcoco, el río Bravo entre el Distrito Federal y el Estado de México, calle de nadie, basurero de todos. Con los tacones que dificultan su andar y su bolsa que se resbala cual niño en tobogán por su brazo, le hace la parada a Don Jesús, vecino de ella que por casualidad pasa en ese momento por la vialidad.

Don Jesús ha trabajado con su taxi desde hace años, es una unidad vieja pero nunca sucia ni descuidada. Parece que guio a las más grandes peregrinaciones, sabe cada una de las calles, sus baches y en dónde está bien meterse por la noche y dónde mejor ni buscarle.

Su espejo está adornado por un dibujo hecho por su nieta de apenas 10 años que vive con él y su esposa. Él es el único proveedor del hogar desde que su hija desapareció y les dejó encargada a la niña de 5 años. Trabaja día y noche y sus ingresos fluctúan de acuerdo a la temporada. “No puedo dejar de trabajar y tampoco puedo meterme a transportes de lujo. Si las autoridades nos regularan bien y dejaran de robarnos el dinero los dueños de sitio, en verdad mejoraría el servicio y las unidades. Sólo espero no perder mi carro por las deudas”.

La puerta tiene que ser cerrada con fuerza. Un tsuru blanco con amarillo, sin luces neón, con distintivos en las ventanas y un letrero que describe “libre” y placas de servicio público, se estacionó en la esquina del trabajo de Adriana. Con ayuda del chofer, que vestía casualmente; con camisa y pantalón deslavados, bajó sus láminas para dirigirse a dar clases. “¡Qué te bendiga Dios!” Con una sonrisa y la mano por fuera de la ventana, se despidió Don Jesús.







Fotos: Alfacevedoa y ProtoplasmaKid, tomadas de Wikimedia Commons



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