lunes, 8 de diciembre de 2014

¿Y TÚ, CONOCES LOS TESOROS DE LA UNAM?

  • Arte público desconocido

Por Aranxa Gabriela Lugo Manzano
México (Aunam). Alejandro Rodríguez, estudiante de cuarto semestre de Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), no sabe que en Rectoría, uno de los edificios más importantes no sólo de su universidad sino también de la ciudad donde vive, se encuentran los murales hechos por uno de los más grandes artistas mexicanos: David Alfaro Siqueiros.

Alejandro forma parte del 18 por ciento de 100 encuestas realizadas a los estudiantes de cuarto semestre de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la FCPyS para conocer qué saben sobre los murales de Siqueiros, en la que se les preguntó el nombre del artista, los títulos de los murales, sus significados, su valor como Patrimonio Cultural y su importancia para la comunidad universitaria. Aunque el 82 por ciento sabe quién elaboró estos murales, sólo el 19 por ciento conoce sus significados.

A pesar de esto, el 100 por ciento de los encuestados expresó estar al tanto de que son Patrimonio Cultural de la Humanidad y explicaron sus razones: “representan valores y son un aporte cultural”, “poseen una carga histórica de gran importancia”, “son parte de la cultura universitaria”, “fueron realizados por un artista importante del muralismo”, “son un símbolo de la Universidad”, “son una herencia de la UNAM”, “representan el desarrollo de la cultura mexicana”, “tienen calidad artística”, “el pintor que realizó esta obra tiene gran relevancia en el arte mexicano, su tema es político, con gran importancia social.”

De acuerdo con el libro Siqueiros del paraíso a la utopía de Irene Herner, especialista en la obra de David Alfaro Siqueiros y profesora de la FCPyS, los muralistas mexicanos buscaron crear un arte que fuera accesible para todos, un arte público, para el pueblo. Los murales tienen como una de sus características principales estar ubicados en espacios públicos no asociados con el arte como museos o galerías, aunque también pueden estarlo. Cualquier persona en un recorrido cotidiano puede encontrarse con ellos. Cualquier universitario puede asombrarse con sus formas y colores.

Jennie Quintero, maestra en Historia del arte y profesora de la FCPyS, considera que es importante que los universitarios conozcan los murales no sólo porque dan cuenta de un momento histórico, es decir la creación de la Universidad, sino porque el contenido, referente a la crítica de la realidad social, debe, más que conservarse en la memoria, servir para que los universitarios “se reconozcan como sujetos históricos, que pueden hacer historia.”

Cuando se habla de que las obras muralistas presentan una crítica a la realidad social, quiere decir que expresan la inconformidad con el sistema de producción capitalista en el que se vive, es decir, con la forma en que funciona la economía, donde existe una división de la sociedad entre el proletariado, el pueblo que sólo tiene su fuerza de trabajo, y los capitalistas, quienes son una minoría que tiene en su poder los recursos económicos necesarios para la producción, tales como máquinas o tecnología, y por consecuencia explotan la fuerza de trabajo del proletariado.

Ciudad Universitaria, Patrimonio Cultural de la Humanidad

De acuerdo con los datos de la oficina del Campus Central de Ciudad Universitaria Patrimonio Mundial, el 28 de junio del 2007, la UNESCO consideró que las 176.5 hectáreas del circuito escolar que conforman el Campus Central poseen un “valor universal excepcional”, por lo que éste fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Estas hectáreas son sólo el 25 por ciento ya que el campus, debido al crecimiento de la población en México, de la demanda estudiantil y de la misma Universidad, se ha expandido hasta las 730 hectáreas. El Campus Central fue diseñado para 25,000 estudiantes, el Portal de Estadística Universitaria de la UNAM revela que, contemplando únicamente el nivel de licenciatura en Ciudad Universitaria y las Facultades de Estudios Superiores (FES), la cifra del año 2014 es de 196, 565 estudiantes.

Por patrimonio se entienden los “bienes heredados que deben ser protegidos y conservados para que puedan a su vez ser heredados a las futuras generaciones.” Ser Patrimonio Cultural de la Humanidad no es cualquier cosa, los edificios y espacios abiertos donde a diario surgen y se discuten las ideas de los universitarios poseen expresiones artísticas sin igual: los murales.

Éstos, junto con el desarrollo arquitectónico, cumplen con los criterios de inscripción en la Lista de Patrimonio Mundial, los cuales son: “representar una obra maestra del genio creativo del hombre; atestiguar un importante intercambio de valores humanos durante un periodo concreto o dentro de una determinada área cultural del mundo, en los ámbitos de la arquitectura o la tecnología, las artes monumentales, la planificación urbana o el diseño de paisajes; ser un ejemplo eminentemente representativo de un tipo de construcción o de un conjunto arquitectónico o tecnológico o de paisaje, que ilustre uno o varios periodos significativos de la historia humana.”

La maestra Jennie Quintero asegura que el valor excepcional de los murales es sobre todo cultural y artístico. “Los murales de CU reflejan toda una visión, una ideología de querer transformar el mundo, de construir un programa de transformación social a partir de la imagen y del arte.”

Muros que hablan, el mensaje del arte



Los murales que Siqueiros realizó de 1952 a 1956 en el corazón intelectual de la Ciudad de México no son simples decoraciones a la arquitectura, este artista dedicó su vida y su arte a la crítica política y social. El gran aporte del muralismo mexicano fue dirigir y hacer el centro de sus obras a los indígenas, a los obreros, a los campesinos…a todo el pueblo. El objetivo de sus pinturas es hacer a cada persona reflexionar sobre las problemáticas políticas y sociales de su realidad.

Según la Maestra Jennie Quintero, el gran aporte de Siqueiros al arte fueron las temáticas de sus obras, el no limitarse artísticamente y experimentar con otras técnicas diferentes a la pintura al fresco (técnica que consiste en utilizar colores de origen mineral diluidos en agua de cal sobre un aplanado de cal, arena o polvo de mármol cuando éste aún está fresco), manteniendo siempre la crítica en el arte con el ideal de transformación.

Ciudad Universitaria fue inaugurada en 1952, tres años después de que se inició su construcción a cargo de los arquitectos Mario Pani y Enrique del Moral, con el apoyo del entonces presidente Miguel Alemán. El 22 de marzo de 1954, con el presidente Adolfo Ruíz Cortines, se llevó a cabo una ceremonia en Rectoría para comenzar los primeros cursos.

Desde ese día, Rectoría es una de las primeras imágenes que viene a la mente cuando se piensa en la Universidad, allí Siqueiros realizó tres murales: El pueblo a la universidad, la universidad al pueblo. Por una cultura nacional neohumanista de profundidad universal, Las fechas en la historia de México o el derecho a la cultura y Nuevo símbolo universitario.

En cuanto a sus significados, los comunicólogos de cuarto semestre contestaron que “representan a la comunidad universitaria”, “hacen alusión a los estudios”, “expresan que la educación debe ser un derecho para todo el pueblo”, “demuestran que los estudiantes aportan sus conocimientos al pueblo”, “son las fechas que han marcado la historia de México”, entre otras respuestas acertadas del 19 por ciento que conoce sus significados.

En colores como el rojo, el verde, el azul y el amarillo, los estudiantes de rasgos indígenas llevan en sus manos elementos escolares: un compás, un lápiz, una maqueta y un libro; se desplazan de oriente a poniente y avanzan hacia el pueblo para ofrecerle sus conocimientos. Uno de ellos tiene los brazos abiertos, con uno señala la universidad y con el otro apunta su lápiz hacia afuera del mural, representa así la interacción entre el pueblo y la universidad en El pueblo a la universidad, la universidad al pueblo. Por una cultura nacional neohumanista de profundidad universal.

El relieve de la obra resalta a los estudiantes protagonistas del mural, la técnica que se utilizó para lograr esto fue la escultopintura, donde se colocan, en la misma obra de arte, la escultura y la pintura sin que alguna de las dos pierda su esencia.

En el segundo plano del mural, en dimensiones mucho más pequeñas, se encuentra algo que ha caracterizado a los universitarios. Siqueiros pintó una manifestación estudiantil, con todo y pancartas, como símbolo de la participación de los estudiantes en las problemáticas sociales.

En un libro abierto que sobresale en el muro norte de Rectoría, Siqueiros escribió las fechas más importantes de la historia de México, fechas de victoria para el pueblo: 1520, la batalla de la Noche Triste donde el ejército mexica venció al ejército del conquistador Hernán Cortés; 1810, el inicio de la Guerra de Independencia; 1857, la Constitución Liberal; 1910, el fin del Porfiriato con la Revolución; y al final, un 19?? espera a ser revelado con las expectativas del futuro.

Esta última fecha ha sido alterada en dos ocasiones cuando se colocaron las fechas 1968, por la matanza estudiantil del 2 de octubre en Tlatelolco, y 1999, por la huelga estudiantil en contra de las cuotas por la educación. Las fechas fueron removidas y volvieron los signos de interrogación junto con las esperanzas de un nuevo acontecimiento de victoria y cambio.

Una mano con un lápiz que sobresale por su relieve apunta hacia este libro en Las fechas en la historia de México o el derecho a la cultura, un brazo con otras dos manos entrelazadas representa el esfuerzo del pueblo a lo largo de la historia por alcanzar una cultura popular.

Un águila mexicana y un cóndor andino se encuentran unidos por un triángulo en lo alto del muro oriente recordando al escudo de la Universidad, que simboliza la unidad latinoamericana en Nuevo símbolo universitario, obra que está estructurada por líneas diagonales que la atraviesan en un fondo de tonos rojos y amarillos. Tanto éste como el mural anterior, fueron realizados con pintura vinilica, la cual es una de las más resistentes para exteriores.

Para la maestra Jennie Quintero, en los murales se representa la realidad social como una forma de buscar la transformación de esa realidad y el mensaje, más que dirigirse a las masas, pues este término es amorfo y sin rumbo, se dirige a la comunidad, a que todos tengan la voluntad de reconocerse como “sujetos creadores”, “se puede continuar creando la historia y hay que atreverse a hacerlo.”

Una necesaria manita de gato



El pueblo a la universidad, la universidad al pueblo. Por una cultura nacional neohumanista de profundidad universal no se encuentra en sus mejores condiciones, en algunas partes del mural la pintura se ha caído y los colores han perdido su tono e intensidad original. Con el paso del tiempo, las estructuras metálicas que hacen posible el relieve del mural, se oxidan y provocan su deterioro. Su estado a la intemperie los hace víctimas del clima y vuelve imposible que los murales se mantengan en perfectas condiciones.

La buena noticia es que los especialistas del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble y del Instituto Nacional de Bellas Artes coordinados por la Dirección General de Patrimonio Universitario de la UNAM, trabajan en restauraciones constantes para dejarlos como nuevos, Las fechas en la historia de México o el derecho a la cultura y Nuevo símbolo universitario fueron restaurados el año pasado, durante un periodo aproximado de 3 meses en cada uno. Se tiene planeado que pronto ocurra lo mismo con el único mural que falta.

Además de las labores de restauración en manos de los expertos, es fundamental que todos los estudiantes contribuyan a mantener en buen estado los murales, evitando grafitis u otras acciones que puedan dañarlos. Como lo documentó el portal Aristeguinoticias, el último daño por causas no naturales se dio cuando en abril del 2013 un grupo de encapuchados tomó el edificio de Rectoría como protesta en contra de la reforma al plan de estudios del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH).

María Rosa Alonso Florida, académica de la Facultad de Arquitectura, denunció en ese entonces que el mural Las fechas en la historia de México había sido afectado por el humo de las fogatas encendidas debajo de él por los encapuchados, éstas “provocan que la pintura se desprenda con mayor facilidad y se manche.” Cuando el conflicto terminó y Rectoría fue liberada, el mural se restauró.

La UNAM presume sus tesoros

Cada viernes a la una de la tarde se llevan a cabo visitas guiadas, a pie o en bicicleta, donde se recorre el hogar de los murales de Siqueiros, la Zona Escolar, además del Estadio Olímpico Universitario y los frontones. Los mismos universitarios, recién egresados o a punto de concluir su licenciatura, son los encargados de ser los guías, acompañados de un micrófono, transmiten su conocimiento a todos los interesados.

En una entrevista con los jóvenes guías, éstos revelaron que reciben, en promedio, 1500 personas al mes para hacer el recorrido. Así lo confirman los datos de este año: en enero asistieron 1146, febrero fue el mes más bajo con 811, en marzo fueron 1353, abril estuvo más solicitado con 1600 y en las dos primeras semanas de mayo alcanzaron las 1000 visitas.

“Él no venía a trabajar para la Universidad, sino a que la Universidad trabajara para el pueblo” dice Mariana Hernández cuando comienza a explicar los murales de Siqueiros en Rectoría durante las visitas guiadas. A éstas acuden desde los propios universitarios, ya sea de CU, de alguno de sus campus o del nivel bachillerato e incluso sus familiares, hasta extranjeros que estudian por intercambio en la Universidad o que simplemente quieren conocerla.

Luis Carlos Rangel Espíndola, guía y estudiante de octavo semestre de la carrera en Historia de la Facultad de Filosofía y Letras, dice, desde su perspectiva como historiador, que el valor de los murales de Siqueiros es el mensaje de las obras dirigido a la población estudiantil. Sobre El pueblo a la universidad, la universidad al pueblo. Por una cultura nacional neohumanista de profundidad universal comenta que como éste se encontraba frente a lo que era el antiguo paradero, “Siqueiros quería que la comunidad universitaria viera el mensaje de la acción política”.

Para Luis, es importante que los universitarios conozcan los murales porque es muy importante que sepan la historia de México y de su propia Universidad, donde pasan tanto tiempo. Además, “los murales representan mucho, dan un mensaje, todos deben tener en cuenta los ideales que tiene la Universidad”.

Por si las visitas guiadas fueran poco, en la era de la tecnología la UNAM no se ha quedado atrás y en diciembre del 2013, el equipo UNAM Mobile de la Facultad de Ingeniería creó una aplicación inteligente que permite hacer un recorrido por los murales de Ciudad Universitaria.

Con Murales CU, cualquier persona que utilice un smarthphone puede recibir en su celular audios que explican brevemente las obras, datos curiosos e información sobre el artista, además puede crear rutas por medio del GPS de acuerdo con su tiempo disponible.

No hay pretexto para que Alejandro Rodríguez o cualquier miembro de la comunidad universitaria no aprecie el valor del trabajo que Siqueiros realizó en Rectoría. Sólo entendiendo éste y el amplio significado de ser Patrimonio Cultural de la Humanidad, se puede asegurar su cuidado y preservación, no sólo de lo estético sino también del mensaje del arte. El conocimiento que la UNAM le brinda a sus estudiantes no se limita a las aulas, Ciudad Universitaria está llena de cosas por descubrir y aprender. Ahí, hasta los muros hablan.

Fotos: Yadín Xolalpa, Archivo-Aunam




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