martes, 26 de noviembre de 2013

CELEBRAN LOS PRIMEROS DIEZ AÑOS DE RADIO CIUDADANA


Por Daniel Corona
México (Aunam). En la conferencia Radio Ciudadana como paradigma de radio pública, especialistas abordaron los alcances, utilidad, fortalezas y debilidades de la radio pública en los contextos regional, nacional e internacional del país, así como su papel como modelo de comunicación intercultural; con motivo del décimo aniversario de la estación del Instituto Mexicano de la Radio (IMER).

En la Casa del Tiempo, de la Universidad Autónoma Metropolitana, dialogaron la doctora Graciela Martínez Matías, representante de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación (AMIC); el doctor en Ciencia Política, Vicente Castellanos Cerda, y Omar Rubén Martínez Sánchez, consejero ciudadano.

Castellanos habló sobre un modelo de radio de servicio público referente a la comunicación intercultural. Explicó que como resultado de una investigación de varias emisoras, en la que entrevistó a productores y programadores de radio, descubrió que hubo un surgimiento frecuencias: la estación de la Universidad Anáhuac, en AM, y UAM Radio en el 94.1, entre otras emisoras académicas, como la del IPN, Radio UNAM, Radio Ibero y Radio Educación, que sufrieron modificaciones.

Argumentó que a lo largo de diez años la audiencia diferencia claramente entre radio pública y radio gubernamental. Sin embargo, no pasa lo mismo con los productores de la radio. Esta separación, dijo, se debe a dos características de la comunicación intercultural que el modelo de Radio Ciudadana aporta a la radio pública.

Primero trata la capacidad de reconocer los atributos distintivos de la otredad, ya sea por etnia, religión, edad, ideología, etcétera, y lo hace con base en el diálogo intercultural.Luego están los rasgos de un servicio público, el cual, en este caso, se cumple con el medio en sí y la gente que trabaja en él: hay una conciencia de que se está al servicio público. Lo anterior se basa en el Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el cual versa que “todos los individuos tenemos derecho a opinar y a transmitir por el medio que sea”, lo que se expresa también en el artículo sexto constitucional.

Otra característica que es parte de estos rasgos es la diversidad cultural reflejada en las convocatorias y en las cartas programáticas de Radio Ciudadana. Son siete las convocatorias que ha emitido IMER, en las cuales se ven la diversidad de los temas que interesan internacionalmente: Derechos Humanos, relación hombre-naturaleza y sustentabilidad, el reconocimiento a las minorías, principalmente. Y aunque consideró que con estas características ya se puede hablar de un modelo con sustento social, conceptual y que puede replicarse, dudó si Radio Ciudadana tiene un programa que en su totalidad sea en lengua indígena, lo cual es una carencia importante por la diversidad étnica que tiene el país.

Consideró que el Consejo de Programación representa el esfuerzo de incluir a la ciudadanía en la toma de decisiones. De igual manera pasa con la ombuds person, que empieza a formar parte del servicio radiofónico. Sin embargo, se preguntó cómo un medio público puede sobrevivir a los avatares de los cambios sexenales. De inmediato contestó que si los ciudadanos se apoderan fuertemente de esos medios, además del Consejo de Programación, será imposible que se les quite si el contenido y la señal son buenos para el público que los escucha.

Vicente Castellanos afirmó que la poca potencia en la señal de la emisora pudiera ser una forma de censura del Gobierno Federal, controlando éste la cobertura que puede llegar a tener Radio Ciudadana. Para finalizar su participación, elogió ue en la estación se brinde espacio a la experimentación sonora y radiofónica.


Graciela Martínez Matías pidió ser autocríticos y cuestionar si realmente Radio Ciudadana es un servicio público, y enfatizó que ella no escuchaba en la emisora una experimentación en el formato radiofónico, ya que persisten las charlas, las revistas, etcétera; por lo que invitó a debatir sobre el tema. Hay una diferencia en Europa, en países como en Noruega, donde sí se puede percibir una experimentación en la expresión artística que representa la radio.

Cuestionó dónde se encuentra realmente la estación, y aunque consideró loable el esfuerzo que se mantiene en la emisora, ha estado estancada. Precisó que los medios públicos de comunicación deben satisfacer una necesidad humana que es derecho humano: la información. Sin embargo, hace falta cuestionar más a esas radios que no se preocupan por saber cuáles son las necesidades –sociales, políticas, lúdicas- de la sociedad.

La doctora habló de un estudio que realizó en Italia, donde notó que la normatividad europea está cambiando debido a la alta xenofobia y racismo que persisten en el Viejo Continente. Las autoridades de radio decidieron incluir programas relacionados con temas de inmigración. Sin embargo, sólo se cumplió con la cuota de la normatividad haciendo una cápsula de cinco minutos a las cinco de la mañana. La normatividad se cumple, pero la realidad es otra y aquélla se debe bajar a la segunda, mencionó la académica.

Cuestionó si el productor del servicio público está realmente consciente de su papel como servidor de una necesidad pública. Por eso, Martínez Matías propuso la formación de profesionales en la producción de servicio público para una sociedad multicultural.

México se ha vuelto un país de destino para los migrantes y ya no de paso para los Estados Unidos. Esto también colleva una deuda que los medios públicos tienen a la sociedad, ya que se diversifica más. En esta parte, la especialista citó a Jack de Morgot, quien dice que el diálogo intercultural es sólo un ideal, es un monstruo con cara de ángel, que siempre va a haber uno encima de otro, alguien encima de otro.

Esto es importante debido a los cambios que hay en el orbe, y ejemplificó con África, donde se vive una lucha entre culturas, entre clases, y la radio ha retomado fuerza como medio de comunicación, contrario a sus detractores, a quienes apostaban por la desaparición de ésta. En el país la situación es similar en Oaxaca, donde la radio está presente.

Sin embargo, acercarse a costumbres de diversas culturas no es suficiente, se tiene que vivir en ellas para poder entenderlas completamente. Acercándose, se conoce pero no se entienden en su totalidad. En ello radica la importancia de las radios comunitarias: en que quienes la producen, sean pertenecientes a la sociedad a la que informan, ya que entienden bien las costumbres de esa sociedad.

Consideró que la radio pública debe ir más allá del nivel de audiencia, del rating, como en Europa, donde la radio pública está en los primeros lugares del rating. En ello descansa una de las diferencias culturales entre Europa y América Latina, específicamente México, y en que en este país no se tiene una cultura de la escucha.

Martínez Matías dio lo que la radio pública no debe tener: directores o líderes que sean cercanos a la autoridad vigente. Dio el ejemplo de Italia en la gestión de Silvio Berlusconi, quien era autoridad política y a la vez dueño de varios medios de comunicación. Señaló que los esta área no debe ser objeto de favoritismos políticos.

Aseveró que la radio en el país debe de cambiar, ya sea ésta indígena, comunitaria o pública, en favor de las audiencias que se merecen un mejor contenido y señal; sin que la programación esté dirigida a pequeños guetos, que todas son loables pero se trabaja de manera aislada. También critica la improvisación que permea en la radio, a pesar de que la radio pública tiene la responsabilidad de no hacerlo.

Un ejemplo que se debe tomar de Italia, señaló, es la responsabilidad del Observatorio de Medios para la formación profesional de los encargados de los medios públicos, pero antes se dieron cuenta de las carencias que tenías los medios y se encargaron de resolverlo académicos de diversos países europeos.

Omar Raúl Martínez, quien es docente e investigador en Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana campus Cuajimalpa, compartió que del gobierno de Vicente Fox solo se recuerdan dos iniciativas dignas de aplaudir: la Ley Federal de Acceso a la Información Pública Gubernamental y la apertura de la radio de los ciudadanos en abril de 2003, aunque ambas se debieron más que a una iniciativa del gobierno en turno, al empuje y el esfuerzo de la sociedad civil.


Gracias a estos esfuerzos, dijo, la voz ciudadana es expuesta públicamente, lo cual era una demanda desde la década de 1960, pero adquirió importancia en los 80, a pesar de las carencias y el casi nulo respaldo burocrático, estructural y económico del gobierno.

México ha tenido un sistema comunicacional vertical y hermético que no es accesible a la ciudadanía, sino con miras al mercado, al consumo y a los actores políticos. Esto se vio reflejado en la integración del Consejo Nacional de Radio y Televisión, que incluía sólo a un ciudadano, dándole voz, pero no voto. Gracias al cambio político electoral del año 2000 y a la presión de la sociedad, se abrió un pequeño resquicio que dio cauce a la Radio Ciudadana, que se dispuso abierta a la diversidad y a la participación de cualquier individuo a través de una convocatoria abierta.

Festejó la existencia de la emisora por su diversidad en la programación y contenidos, preocupados siempre en dar espacio a los diferentes gustos, preferencias, ideologías y costumbres, el cual fue su objetivo explícito desde su creación.

En segundo lugar, Raúl Martínez puso al Consejo Ciudadano de Programación, que está constituido por integrantes de organizaciones civiles, académicas, culturales y políticas, y que coadyuva a que la emisora cumpla con sus objetivos.

Por tercer y último punto, señaló el reconocimiento recíproco, que se asocia al concepto de ciudadanía; al derecho de informar y ser informado. Este derecho es imprescindible para formar la colectividad en la cual nos desempeñamos.

Citó a Martín Barbero: “Una de las formas más flagrantes de exclusión ciudadana se sitúa en la desposesión del derecho a ser visto y oído, que equivale al existir socialmente tanto en el terreno individual como el colectivo, en el de las mayorías y el de las minorías”.

Cerró con un reconocimiento a la experiencia ciudadana, digna de reconocer y replicarse en la radio pública, incluso en la comercial y en la universitaria. Mencionó que en la actual reforma de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, es muy probable que así sea y que en septiembre la Asociación Mexicana por el Derecho a la Información (AMEDI), entregó al Consejo Rector del Pacto por México la iniciativa para una ley secundaria a dicha Ley Federal, en donde se destacan hipótesis y planteamientos relacionados con los derechos de las audiencias del servicio público en telecomunicaciones.

En el documento hay un apartado referente a medios de uso social y otro relativo a medios de uso público. En el primero se propone la realización de acuerdos del Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel) con grupos ciudadanos para elaborar los estudios técnicos correspondientes y poder otorgar la señal a pueblos indígenas con instrumentos de financiamiento. Propone que se otorgue a este tipo de medios un 30 por ciento del espectro radioeléctrico.

A fin de garantizar la pluralidad en medios públicos, se propone la creación de consejos ciudadanos que los rijan, evitando así la injerencia de grupos políticos en la programación y satisfacer la necesidad informativa de audiencia de manera obligatoria.

Omar Raúl Martínez felicitó a Radio Ciudadana y a las autoridades que han permitido la apertura de la emisión en señales radioeléctricas para los ciudadanos.

Ya en las participaciones finales, el doctor Castellanos dijo que a Radio Ciudadana le falta que los locutores sean buenos charladores. Asimismo, cuestionó la exagerada especialización de la comunicación humana, expresada en medios públicos, privados, sociales, comunitarios, etcétera. Afirmó que el sesgo en la comunicación no debe existir y el acceso a los medios debe ser general.

Los siguientes eventos para festejar la primera década de la emisora serán el 28 de noviembre en la Sala Fernando Benítez de la Facutad de Ciencias Políticas y Sociales, de la UNM, mesa nombrada La importancia de la participación directa de la ciudadanía en los Medios de Comunicación; y el 5 de diciembre en el Estudio A del Instituto Mexicano de la Radio, mesa denominada Experiencias de la ciudadanía en XEDTL.


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