viernes, 4 de octubre de 2013

LAS TRANSFORMACIONES CORPORALES SON HERENCIA PREHISPÁNICA: ARQUEÓLOGAS

  • Tatuajes, perforaciones, narigueras, tabulares; daban status e identidad en el México antiguo

Por Leydy Viridiana Ponce Lucas
México (Aunam). Cómo se llegó a los prejuicios y estereotipos, cuando las perforaciones y tatuajes eran símbolos de identidad y status en el México Prehispánico, cuestionó Rodrigo Martínez, quien junto con las arqueólogas Claudia Nicolás y Lucía Sánchez fueron los encargados de exponer el tema: “Transformaciones corporales en el México Prehispánico y contemporáneo”. Desde mayas, hasta cholos. De status a delincuente.

En el lobby del Centro Cultural Universitario de Tlatelolco (CCU), como parte del programa: En contacto contigo; se analizó la metamorfosis que ha sufrido el concepto de “las transformaciones corporales” en cuanto a la representación de identidad y el marco simbólico y significativo.

Los cráneos encontrados en zonas arqueológicas, revelaron que en el México Prehispánico la elite era la que tenía acceso a las perforaciones en los dientes, los principales materiales que se utilizaban eran piedras y huesos. Esta costumbre desapareció después de la Conquista, no obstante hay evidencia de que los africanos modificaron esta transformación corporal, y utilizaron el metal en los dientes, como muestra del mestizaje cultural, dijo la arqueóloga Claudia Nicolás.

Del mismo modo, las narigueras sólo eran utilizadas por la élite y existían dos tipos: la primera es lo que se conoce en la actualidad como septum y la segunda iba de la nariz a la boca. Asimismo los besotes eran perforaciones debajo del labio y las orejeras, eran muestra de dignidad, por lo cual sólo los utilizaban los gobernantes, agregó la arqueóloga Nicolás.

La especialista se refirió al procedimiento del tabular, el cual consistía en amarrar la frente a la cuna –una cama-, para aplastar el hueso de la parte de atrás de la cabeza. Los aztecas hacían el tabular erecto, el hueso quedaba recto; y los mayas, el tabular oblicuo, el hueso quedaba inclinado; todo lo cual era considerado como estética corporal.

La arqueóloga Lucía Sánchez puntualizó, que los tatuajes no eran sólo para la elite, sino eran accesibles a todos, y al respecto citó a Fray Diego de Landa, “[…] se mofaban de los que no se pintaban […]. Ésta tradición de pintarse, fue de las más extendidas entre los mayas. Las mujeres se podían pintar de la cintura hacia arriba, menos los pechos”.

Sin embargo, está tradición empezó a ser sinónimo de delincuencia y rebeldía cuando las prostitutas se pintaban los labios de amarillo y los dientes de rojo en los años 70. En tanto las perforaciones se convirtieron en un reflejo de los barrios bajos, con lo cual se perdió el valor simbólico y lo que representaban, mencionó Rodrigo Martínez.

Asimismo las clases sociales influyen en los prejuicios, pues no es lo mismo que un famoso porte un tatuaje o perforación, a que un cholo, skate o punk lo haga; división mediante la cual se ejerce discriminación, concluyó Rodrigo Martínez.




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