viernes, 4 de octubre de 2013

EL ROCK FUE ACUSADO DE INCITAR A LOS JÓVENES REBELARSE: JULIA PALACIOS

Por María Fernanda Lara López
México (Aunam). Julia Palacios, historiadora y colaboradora de la estación de Radio Ibero 90.9, dictó la charla “Yo no soy un rebelde sin causa”, en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCU Tlatelolco), en la cual habló de los ritmos que marcaron la cultura popular de nuestro país después de la primera mitad del siglo XX, entre los cuales el rock se convirtió en el tema principal.

Con la llegada del rock en los años 60, dijo, México atravesó cambios generacionales radicales en la música, al pasar de las grandes bandas a los grupos juveniles que con sus movimientos de cadera y canciones como Pólvora o Yo no soy un rebelde sin causa, formaron parte indiscutible de las transformaciones políticas y sociales que vivió nuestro país en esos años.


“El rock llegó a sufrir un estancamiento porque la mayoría de los vocalistas de los grupos rocanroleros querían ser solistas y comenzaban a cantar baladas, así fue como se perdió por un momento el concepto del rock”, puntualizó la historiadora.

Con la separación de sus grupos originarios, la mayoría de los cantantes de rock and roll, como Enrique Guzmán, César Costa y Angélica María pasaron a ser baladistas; no obstante la matanza del 68, el Jueves de Corpus del 71 y el concierto de Avándaro, “detonaron la muerte del rock and roll a nivel nacional, el cual renacería a mediados de los años 80”, preciso Julia Palacios.

Precisó que “a consecuencia de la represión del movimiento estudiantil del 68, los jóvenes eran vistos como delincuentes, y el rock nacional se vio obligado a separarse de la vida cotidiana para refugiarse en los denominados “Hoyos Funkies”.

Los “Hoyos Funkies” eran un espacio de cultura, un gritar de una sociedad que quería expresarse. Se reunían los chavos de onda como a las seis de la tarde para entrar al mundo Underground - música que no ha sido comercializada, creada en la calle y a base de experiencias, no es muy conocida por las masas y no está hecha para entrar al mercado del consumismo- que llevaba implícito el hoyo funkie. Con estas tocadas subterráneas se mantuvo viva la flama del rock mexicano, dijo.

La ponente expuso que “En su momento, el rock, el punk y otros géneros musicales fueron satanizados por la sociedad, al asegurar que se incitaba a los jóvenes a no seguir el orden establecido”.

“El rock sabe que se puede vencer porque se sostiene mediante la libertad de espíritu y de conciencia, las cuales se enfrentan a instrumentos que fabrican dolor, esclavitud y la muerte misma del hombre, tanto en un plano físico, mental e incluso espiritual”, finalizó Julia Palacios.

Foto: Archivo Aunam



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