viernes, 12 de octubre de 2012

REÚNE EL CÁRTEL NEGRO A PEMEX, CALDERÓN Y EL NARCO

Por Víctor M. García Esquivel

México (Aunam). El gobierno de Felipe Calderón Hinojosa no sólo ha traído muertos, sino una red de corrupción, aún más grande (o con dimensiones equiparables) a los lutos que se cuelgan en varias casa del país tras los operativos y ataques del narcotráfico. Y es que uno de los eventos más importantes de esta administración, es la intromisión del narcotráfico en Pemex.

Todo esto se documenta de viva voz por la periodista Ana Lilia Pérez, a través de El cártel negro.

La reportera estuvo escondida en la Cuenca de Burgos, el yacimiento de gas más grande del país, tras ser sentenciada a prisión en Guadalajara por quejas de parte del empresario Jesús Zaragoza López, gasero y colaborador en la campaña de Felipe Calderón.

Con lo anterior nos podemos ir dando una idea del cochinero que hay en el traspatio presidencial, donde encontramos que miles de trabajadores de Pemex; desde empresarios, trabajadores, empleados, contratistas, contralores y hasta, por supuesto, políticos, forman parte de esta red de robo a la paraestatal.

Con esto, los cárteles de la droga (dos de los más poderosos del país) han visto frutos positivos en sus negocios. Ahora en el terreno de los combustibles, han encontrado las ganancias que les son favorables para poder sustentar su estructura más poderosa en cuanto a tráfico de drogas, a través de Colombia y Venezuela, su paso por México y su destino al país del norte, Estados Unidos.

Si bien el narcotráfico siempre ha existido, solamente que hasta antes de los gobiernos panistas habían estado operando bajo el agua con el favor del PRI, con la llegada de Vicente Fox a la presidencia y (específicamente) con la presentación estelar de la “estrategia” de Calderón contra el crimen organizado, es como se entró al estado fallido que para muchos analistas podía ser una utopía mientras el dinosaurio gobernaba.

Y así los narcos comenzaron a operar sin ton ni son, siempre sin importar ya la autoridad que en teoría debía presentar el gobierno, sino el peligro que representaban otros cárteles en un territorio.

En este caso los cárteles señalados son el Cártel del Golfo y el grupo delictivo, Los Zetas, quienes se asociaron a través de un triunvirato: entre Antonio Ezequiel Cárdenas Guillén, alias “Tony Tormenta”, hermano de Osiel Cárdenas; Jorge Eduardo Costilla Sánchez, “El Coss”, “El Do¬ble X” o “Dos Equis”, así como Heriberto Lazcano Lazcano, “El Lazca”, “El Verdu¬go”, “El Licenciado” o “Zeta-3”.

Este trabajo de Ana Lilia Pérez representa un arrebato de máscara a la administración, que al ser informada y al ser ya consciente de los robos que con mayor frecuencia comenzaron a darse hasta con 200 pipas de gas por día, decidió callar y dejar todas las investigaciones; guardarlas bajo llave por 12 años, para que cada uno de los robos quedara reservado del conocimiento público, mientras se va el abanderado.

Y la periodista delata con una fortaleza y bajo las peores condiciones, cómo es que se llevan a cabo los robos, por medio de los mismos choferes de las pipas y también las instalaciones de tomas a fin de intentar justificar el desvío de tantos miles de litro de gas al día.

El cártel negro es ejemplo de periodismo de investigación que forma parte de la riqueza periodística del país ya que no sólo da cuenta de una serie de robos, sino que informa sobre miles de robos al día en Pemex, la paraestatal que genera no solamente la riqueza energética, sino también un 40 por ciento en el PIB Nacional.


Ana Lilia Pérez, El cártel negro, Grijalbo, México, 2011.









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