jueves, 21 de junio de 2012

“PROGRESO” PARA CHIMALHUACÁN

Por Karla Andrea Pérez Ulloa
México (Aunam). “Nuevo Chimalhuacán. Continuidad y progreso” es el lema del municipio ubicado en el Estado de México, la ingeniera Rosalba Pineda Ramírez, actual presidente municipal, se compromete a logar cambios en la vida material de las personas. Entre ellos la construcción de una plaza comercial, ubicada cerca de la colonia Guadalupe.

El municipio de Chimalhuacán cuenta con 614, 453 habitantes según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Por su cercanía con el Distrito Federal, capital de la República Mexicana, a diario cientos de personas se trasladan por cuestiones académicas o bien, laborales, esto es una señal del poco desarrollo que hay para que los habitantes puedan estar cerca de sus hogares.



Bueno, bonito y barato

Sus pasillos tienen un piso color blanco, de mosaicos grandes y opacos, la gente camina sin mirar hacia abajo, todos voltean hacia donde más les convence, la mayoría lleva algún alimento en mano, el cual ingieren durante el recorrido para amenizar su caminata por la “Plaza Chimalhuacán”, la cual está ubicada en un predio de 75 mil metros cuadrados, de los cuales 20,552 metros cuadrados son de área rentable según Grupo Península, el encargado de la construcción de esta.

La hoy famosa plaza, ha abierto las puertas a la urbanización de la Colonia Guadalupe. El término “urbanización”, el cual se refiere a la forma de construir una ciudad, con base en su producción material y su forma social. La Plaza Chimalhuacán compone la base material, pero la social no está del todo clara en el municipio.

Para Melchor López, sociólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) este término significa “planeación/ejecución/Concentración de gente con bienes y servicios (por tanto problemas y generación de nuevas necesidades materiales, financieras y de construcción, entre otros más) que responde a los intereses de un sistema político económico como el capitalismo.”

Es un municipio que ha crecido durante varios años, sin embargo no lo hace al ritmo de otras localidades. Un ejemplo de ello es la colonia ya mencionada, quien presenta niveles de urbanización bajos y sin tomar esto en cuenta se construyó la plaza.

Don Vicente, una vida cambiante


Su gorra negra cubre algunas canas, su mirada fija en la lata que aplasta con un martillo, robusto, luce cansado, se limpia las manos en el pantalón café. Vicente Cruz (Don Vicente como se le conoce) ha vivido en la colonia Guadalupe Chimalhuacán desde 1961, llegó cuando no estaba habitada la zona, “sólo había unas dos o tres casas”, y miraba hacia donde estaban antes.

“Llegué para buscar trabajo, era albañil porque como no había muchas casas, apenitas se estaban construyendo”, comenta mientras el señor mira el terreno donde habita, rodeado de plantas, gallinas blancas y grises, extiende la mano como imaginándolo más grande, y reflexiona sobre el empleo, sigue sin existir trabajo en el lugar.

Una de las características de la urbanización implica cambio de actividades laborales, para el 2010 se desconocía el número de personas trabajando en Chimalhuacán, reflejo de cómo se oculta la información en cuanto a las condiciones de vida de las personas en este municipio. Sin embargo, algo es seguro, con la “Plaza Chimalhuacán” ha aumentado la gente que está laborando en el municipio.

Parecía que Don Vicente veía su llegada a la colonia, los ojos se tornaban melancólicos mientras decía: “llegué cuando tenía 27 años, traje a mi señora y mi hija la mayor, Lucía”, que también estaba presente en la conversación.

Don Vicente proviene de Pachuca, lugar donde no sólo conoció a su esposa sino también vivió hasta la edad adulta, buscó un lugar donde trabajar y que estuviera cercano a la ciudad. La migración hacia el municipio de Chimalhuacán se debe a su proximidad a la Ciudad de México.

De acuerdo a los indicadores INEGI, que se puede consultar en su página web, en el 2005 el municipio de Chimalhuacán contaba con una población de 525,389 habitantes, incluyendo los migrantes provenientes principalmente de algunos estados de la República, como Oaxaca, Puebla, Veracruz, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Chiapas y Guanajuato. Se define como una especie de ciudad dormitorio, donde los habitantes salen por la madrugada y llegan a dormir.

Chimalhuacán ha tenido un desarrollo humano creciente, refiriendo al número de habitantes, el gobierno del municipio se justifica mencionando en su plan de desarrollo municipal que es inalcanzable dar opciones de bienestar a toda la gente.

El gobierno del municipio, en su página de internet http://www.chimalhuacan.gob.mx se empeña en decir que el desarrollo económico es la base fundamental para eliminar la pobreza. Plantea una estrategia donde se brinda y crean empleos para los habitantes de Chimalhuacán, sin embargo en el Plan de Desarrollo Municipal se queda plasmado como una propuesta, el cual se puede encontrar en la página del gobierno. Bien se ve reflejado en los tantos negocios informales abundan.

Vicente continúa con el relato de su vida en la colonia Guadalupe: “En esta colonia no existía agua potable, mucho menos luz eléctrica. Cuando uno raspaba la tierra con cuatro metros de profundidad encontraba agua limpia y potable, hacíamos pocitos, todavía hay uno”, señaló hacia el interior del terreno, justo después de una vereda, abandonado, rodeado de pasto.

El Organismo Descentralizado de Agua Potable (ODAPAS) tiene como objetivo controlar la gestión del agua en el municipio. En la colonia Guadalupe existe un pozo particular, que dicen ser del pueblo para el pueblo, según los vecinos.

Los habitantes de tal colonia pagan 600 pesos al año por el agua, bueno los que llegan a pagar porque algunos dicen ser nativos y por tanto tienen el “derecho” a no pagar servicios como éste.

La Plaza Chimalhuacán se encuentra estrechamente relacionada con ODAPAS, se desconoce el monto que paga por el agua que consume, incluso no se dan datos sobre ello en el municipio.


La señora Yolanda Ovando, habitante de la colonia, declara “cada que hay una junta por problemas con el pozo particular de la colonia, la gente sólo va a ver qué se resuelve pero no quieren pagar la cuota, comparada con otros lados es muy barata”.

La señora Yolanda se refiere a sus vecinos como personas poco preocupadas por el desarrollo de la colonia, empezando porque no pagan servicio alguno. En un sondeo realizado, el 90% de las personas declaran no importarle el mejoramiento del servicio en cuanto al agua y también el drenaje.

Mientras el señor Vicente tomaba jugo de uva, relataba: “Cuando se empezó a construir la escuela yo cooperé, pero mis hijas no fueron a esa escuela, porque me cobraban 60 pesos de colegiatura, y de dónde lo iba a sacar”. La escuela, explica el señor, fue un detonante para que las personas comenzaran a llegar y poblar el terreno, e incluso existían algunas granjas.

El crecimiento de la población se da en un 9.85 % por año, según el Plan de Desarrollo del mismo municipio, produciendo rezagos en cuanto al avance urbano, tanto servicios como equipamiento, los habitantes de la colonia Guadalupe ven a la Plaza Chimalhuacán como una posibilidad de salir adelante.

“Cuando ya estuvo la escuela, los nativos tenían un motivo para empezar a vender sus terrenos, los campos de pronto se volvieron pequeños, no recuerdo en que fecha ocurrió”, dijo Don Vicente, para puntualizar el crecimiento de la población y la construcción de casas alrededor de donde él habita.

Cambiando el ranchito por la plaza

Uno de los atractivos de la Plaza es Cinepolis. De él, salía una joven con un bote grande de palomitas, agarrada de la mano de un chico alto, delgado, pantalón de mezclilla, tenis color negro y sudadera azul, ella le decía “no me gustó mucho, pero al menos hay cine por aquí”, él reía, la abrazaba y la besaba para evitar hablar del tema.

Para los jóvenes es una oportunidad para divertirse, de manera más accesible, debido a que antes del establecimiento de la plaza el cine más cercano quedaba a media hora del lugar que hoy se localiza, por lo cual era más difícil asistir.

Sin embargo, Plaza Chimalhuacán para don Vicente y también para la señora Yolanda, representa la perdida de un ranchito, que todo mundo conocía.

Relata: “ese terreno era del dueño de la Cervecería Modelo, creo que se llamaba Pedro, pero cuando murió su hijo lo heredó, lo vendió en dos partes, una para esas casitas Geo y la otra para la construcción de ese comercio. Ya no hay nada de lo que éramos antes.”

Bien recalca el sociólogo Melchor López en entrevista: “la identidad se ve sometida a cambios a partir de los mismos cambios en su entorno, es cuestión de dar vuelta a las costumbres y tradiciones”.

Grupo Península fue el encargado de la construcción de “Plaza Chimalhuacán”, obtuvo también en el sector automotriz la autorización como Distribuidor de la marca Toyota, según su página : grupopeninsula.com.mx. No sólo se ha encargada de esta Plaza, sino también de algunos otros centros comerciales, debido a que se encomienda en bienes raíces con el objetivo de generar flujo de efectivo.

Desarrollo económico de la colonia

Las actividades comerciales y de servicios son las que imperan como principales fuentes de desarrollo económico de la población. Destaca el comercio al menudeo y el comercio informal como principal fuente. Según el informe de gobierno del 2011, en los últimos años, se ha impulsado el establecimiento de cuatro Centros Comerciales de Autoservicio, 12 Centros Comerciales de Línea Blanca y Muebles, y 12 Gasolineras.

El beneficio no recae en la población sino de la propia empresa. Se realizaron pavimentaciones a lo largo de la Avenida Ferrocarril por parte del Gobierno Federal, sin embargo, por está calle pasan los tráileres que descargan su mercancía en Soriana, una de las tiendas de la Plaza Chimalhuacán.

La plaza además del cine y de Soriana, cuenta con pequeños locales como zapaterías, joyería, tiendas de ropa, entre otras. También existe un área de comida la cual está llena de mesas cuadradas y plateadas, acompañadas por sillas blancas que hacen juego. La gente brilla por su ausencia, algunos observan y dicen: “está caro, mejor vamos a casa a comer”. Los dueños de los negocios se quedan con las ganas.

Cambios en el entorno… ¿Cambios para bien?

Plaza Chimalhuacán se ha convertido en una especie de atractivo para los habitantes. No sólo eso, ha sido un detonante para el incremento de movimiento en las calles aledañas, existen más personas caminando por donde antes no había ni un alma.

No todas las calles de la colonia se encuentran pavimentadas, debido a que sólo se pavimentó la avenida Ferrocarril con el objetivo de poder pasar la mercancía hacia la plaza.

Algunos vecinos se quejaban por lo que conllevaría esto, temblaría y se modificarían cimientos por el movimiento provocado por los tráileres, pero la mayoría de las personas estaban felices, después de tanto tiempo se pavimentaría la calle. Yolanda Ovando declara: “no sabíamos que esto se llevaría acabo, ahora es un hecho”.

La imagen urbana proyectada por Chimalhuacán, es de un nivel básico, debido a que sólo se comprende por tratar de cubrir necesidades básicas de la sociedad. La conservación de calles es un problema que hoy en día afecta al municipio, debido a que únicamente el 27% del territorio municipal se encuentra pavimentado.

Pero la pavimentación no es lo único que necesita una comunidad. El día ocho de marzo de 2012, por la madrugada, se robaron el cable detrás de la calle Puebla, caracterizada por ser una calle desolada, el cual pasaba corriente a la Avenida Ferrocarril, diez vecinos sufrieron los daños.

Las llamadas a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) no se hicieron esperar, todos marcaban para reportar el robo, y a todos les respondían “ya está registrado, quede usted tranquilo, pronto lo arreglarán los técnicos”.

A la Plaza Chimalhuacán nunca le ha faltado ningún servicio por parte del gobierno del municipio, las soluciones están a su disposición pero no a las de los habitantes.

Al ver que no había respuesta de CFE ni de las autoridades, decidieron robar corriente eléctrica, como quien dice “colgarse”. La idea no fue buena para todos, un señor tomó una escalera plateada subió el poste de la esquina entre Ferrocarril y Madero en la colonia Guadalupe, trató de poner el cable y en segundos su cuerpo se movía estrepitosamente, gritaba de dolor, no tenia control sobre sí mismo. De no ser por la ayuda de su hijo, que subió como pudo la escalera y lo jalo, el señor hubiera muerto pegado al poste.

La CFE tardó dos meses en resolver los problemas, excusándose por medio de los pagos nulos de las personas. No se conoció acerca del señor, ni de los problemas ocasionados por falta del servicio eléctrico en la comunidad.

Cambiando caminos, cambiando costumbres

Dentro de los límites de “la Guadalupe”, se encuentra un mercado que lleva el mismo nombre de la colonia, donde se venden productos básicos como carne, fruta y verduras, donde la gente acude a comprar las cosas que necesitaba.

El número de personas que acuden al mercado ha disminuido debido al establecimiento de “Mercado Soriana”, una tienda de autoservicio. En un sondeo de opinión realizado el 50 por ciento de los habitantes en la colonia Guadalupe declara asistir de dos a tres veces al mes a la plaza. En sus visitas gastan de 40 a 150 pesos, la mayor parte de su capital destinado a la tienda de autoservicio.

Las personas que poseen negocios consideran que han mantenido su economía pese a la plaza, aun cuando sus ingresos hayan bajado.

Chimalhuacán es el municipio que se encuentra catalogado por la Federación como el más pobre del Estado de México, según el periódico Milenio en el año 2007, nota de Iván Carmona.

Para la mayoría de las personas ha sido un beneficio la construcción de la plaza para su economía familiar, en tanto que se producen menores gastos con respecto a alimentos como sopas, tortillas, pan blanco, arroz, alimentos se su lista básica de compras.

Para Martha María Cruz, vecina en la colonia, la Plaza no desempeña un papel fundamental en el ámbito financiero debido a que “todavía hay muchos desempleados”, dice.

El 80% de la población en “la Guadalupe” pide más vigilancia, argumentando que el robo y la violencia ha incrementado después del establecimiento de la plaza, más en algunas calles que se encuentran casi abandonadas.

Aun así Martha María define como buena al centro comercial, debido a la cercanía con diversos servicios que está posee como el ya mencionado “Mercado Soriana” o las tantas zapaterías que tiene.

Chimalhuacán sigue siendo un municipio con desarrollo urbano bajo. No es posible su crecimiento por cuestiones de legalidad, como lo es la venta de terrenos no regulada, por asentamientos con deficiencias, por los servicios que se le da a la comunidad.

La Plaza Chimalhuacán es una esperanza más para los habitantes, en específico de la colonia Guadalupe, quien en pocos meses vieron su calle pavimentada, mejores tiendas para las compras de canasta básica, entre otras tantas cuestiones.

Pero bien recalca Melchor López, sociólogo, “si es un municipio rural eso de las plazas comerciales no funciona. Si es un municipio urbano, pues puede ser una opción. La plaza comercial permite que se coloque todo tipo de tienda. Las que me llegan de inmediato a la memoria, no encuentro una donde se pueda consumir de manera económica, como sucede por ejemplo con el consumo de un “raspado” en el puesto del mercado”.

Se pone en tela de duda que haya sido benéfica la construcción de la plaza, considerando los niveles de urbanización, los habitantes buscan lo barato, no el lujo, y el centro comercial es un sinónimo de ello.











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