lunes, 18 de junio de 2012

GALOPAN LOS CABALLOS DE MENORCA EN EL CENART


Por Angélica Jackeline Ferrer Campos
México (Aunam). Familias con pequeños niños, grupos de amigos y parejas se encuentran en las áreas verdes del Centro Nacional de las Artes (Cenart). La lluvia no los asusta y comienzan a reunirse alrededor de la salida de la Escuela Superior de Música y la parte posterior del Teatro de las Artes. Preparan sus mejores cámaras, prenden sus celulares y se acomodan.

Con paso firme y estridentes sonidos de tambor, aparecen del lado derecho de la ESM cinco hombres; tienen gestos de enojo y a la vez, dan la sensación de estar retando al público. Caminan lentamente, mientras que uno de ellos, toca la batería, la cual es transportada en un carrito. Poco a poco, se acercan al público y las personas les abren paso a Los Caballos de Menorca, oriundos de la isla de Menorca, España.


Vestidos de negro, los cuatro hombres se miran y relinchando, corren formando un círculo. Posteriormente, toman banderines rosas y rojos y los intercambian lanzándolos al aire y bailando uniendo las puntas de dichos objetos. Sus facciones indican que están a punto de convertirse en bello equinos.

La música comienza a sonar a un ritmo acelerado. Los actores se miran entre sí excitados y se lanzan hacia las cuatro marionetas con forma de caballo; las acarician, las miman y posteriormente, las posan en sus hombros por medio de un arnés y un armatoste de metal. Las cabezas están hechas de hule espuma, madera y paja, con el propósito de no lastimar a los presentes.

Ahora, los menorquines cuadrúpedos relinchan con mayor fuerza y forman una fila en forma horizontal. Están listos para andar como si se encontraran en campo abierto, totalmente libres y ansiosos de explorar el sitio. De forma sorpresiva, los cuatro personajes mostrados por los españoles Raúl Cáceres, Carlos Alejandro González, Gerardo Atilio Leites, Pau Quesada, galopan a toda velocidad en distintas direcciones, acercándose al público.

Las marionetas y sus portadores, provocan reacciones similares a las que se dan por el paseo de “el Torito”, figura pirotécnica típica de las ferias de pueblo de México; los niños gritan, los padres corren y los demás, ríen ante las hermosas e imponentes figuras pintadas de negro con pelo color amarillo y rojo.

Los caballos son felices en ese pequeño espacio, pero deciden llevar su emoción a otras partes del Cenart. Corren junto con el percusionista Miguel Ángel Gilabert hacia la entrada de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado, “La Esmeralda”. Ahí, invitan a todos los asistentes a meterse en el pequeño círculo que han formado los hombres-animales; las personas bailan, gritan y se emocionan ante los simpáticos actores de la compañía barcelonesa Tutatis.

Después de esa rueda animada y de que su amo les diera de beber agua, regresan al sitio donde comenzaron a pastar, pero en su trayecto abrazan a las chicas y a los más despistados, se “comen” a los jóvenes (sobre todo a aquéllos que iban en los hombros de sus amigos) y se inclinan dejando que los bebés y niños pequeños los toquen.

Sin embargo, las melodías tradicionales de la isla, combinadas con música electrónica y batucada, se acelera de nuevo. Los caballos se alebrestan y ni con el clásico “oh” con el que siempre se controlan, logran detenerlos. De nuevo, corren con cascos muy ligeros tras las personas; después de entender que no los lastimarían, se atreven y dejan tocar por los equinos.

Pero tal y como en la fiesta de San Juan (de la cual nace esta tradición sólo que se realiza con caballos de verdad desde el siglo XIV en el territorio español) y como lo menciona el cantautor catalán Joan Manuel Serrat en la melodía Fiesta “se acabó. El sol nos dice que llegó el final. Por una noche se olvidó que cada uno es cada cual”, los cuadrúpedos se inclinan haciendo reverencias hacia todos los curiosos e interactuando con ellos. Los hombres-caballos vuelven a ser humanos después de posar en sus bases de metal las marionetas de 20 kilos y de mostrar a los mexicanos una de las tradiciones más importantes, antiguas y alegres de España.







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