miércoles, 27 de junio de 2012

HALLYU: LA OLA COREANA INUNDA AL MUNDO

  • El fenómeno es potencializado por internet, concuerdan quienes lo viven

Por Ma. Renata González Tarragona
México (Aunam). Voces en un idioma extraño; modas exóticas y originales; elaboradas y contagiosas coreografías; románticas y emocionantes telenovelas; temerarias, e increíbles proezas deportivas; música envolvente, llena de vida, todo esto y más a manos de los guardianes de milenarias costumbres orientales fusionadas con aspectos propios de nuestra posmodernidad.

Sábado soleado y agradable en Paseo de la Reforma a los pies del Ángel de la Independencia. La calle ha sido cercada y gente expectante se reúne al borde para observar lo que está por suceder con motivo de la Feria de las Culturas Amigas 2012.

-Aquí vienen los alegres y coloridos representantes de la República de Corea- una animada voz anuncia a través del micrófono el paso de la próxima cuadrilla a desfilar. Encabezados por seis individuos, de los cuales cuatro extienden cada punta de la gigante bandera de dicho país, un quinto porta el letrero distintivo de su nación y el último eleva un largo banderín seguidos por el resto de la comitiva.



Folklóricos personajes ataviados con indumentarias en blanco y azul marino, adornan sus cabezas con sombreros que asemejan claveles de colores, al resonar el grito de uno de ellos comienzan a golpear con fuerza los tambores que cargan en los hombros con un ritmo alegre y contagioso. Danzando en círculos regalan amplias sonrisas al público, entre el cual se comentaba –Pareciera una batucada oriental, hasta te dan ganas de bailar-.

Los danzantes e intérpretes de la tradicional música coreana, Samulnori, son el preámbulo del séquito de uniformados de blanco con cintas negras, practicantes de TaeKwonDo, –El deporte olímpico, oficial de la nación coreana- agrega el presentador. En este grupo también figuran mexicanos que no dudan en mostrar sus habilidades rompiendo tablas al ejecutar peligrosas piruetas, complacidos por los aplausos de los asistentes.

A continuación, se divisa la representación de la realeza de Corea portando su distintivo traje típico, hanbok, así como un grupo de niños con una vestimenta similar en vistosas tonalidades, unos saludando emocionados a los espectadores y otros con temerosas caras al ver a tanta gente reunida, al tiempo que agitan pequeñas banderas. Una integrante del público comenta enternecida –Se ven lindísimos, como muñequitos.

Luego del recorrido, la atmósfera frente al stand de Corea del Sur se torna eufórica y caótica. Caras de satisfacción dibujadas en los participantes de esta nación se suman a las caras de curiosidad de los espectadores que se acercan a la velocidad de los flashes de sus cámaras en un intento por capturar más de cerca los restos del desfile antes de su completo desvanecimiento.


La cultura asiática traspasa fronteras

Dentro de los gustos calificados como “inusuales” para el mundo occidental, resalta la afinidad hacia la cultura asiática, potencializada en gran medida por recursos tecnológicos como el internet; así como por las redes sociales, imprescindibles para su propagación.

Pero, ¿qué es el “Hallyu” u “Ola Coreana”? Tanto en la misma website de la República de Corea, Visit Korea o Viaje a Corea, como en blogs dedicados especialmente a cuestiones y experiencias relacionadas con el tema, como es el caso de Bitácora Kimchi, se explica que el término hallyu se creó en 1999 en China por periodistas de Beijing impresionados por la popularidad de Corea y sus productos.

La fiebre u “ola coreana” tuvo un inicio brutal, según se asevera en Visit Korea, especialmente con los dramas de televisión, los cuales alcanzaron un gran éxito, principalmente en Asia. Posteriormente, se dieron a conocer diversas producciones cinematográficas y musicales, en estas últimas destaca el K-Pop o pop coreano. Igualmente la comida, el ya reconocido deporte del TaeKwonDo e, incluso, su idioma han generado gran interés.

Entonces, de acuerdo con lo mencionado en ambos sitios de internet, el hallyu se entiende como la afinidad plasmada en el extranjero por la cultura pop coreana, y por la apreciación de todas aquellas cosas propias de este país; de tal forma que se ha vuelto una especie de manifestación artística con innumerables adeptos.

Corea del Sur, con el deseo de convertirse en una parte activa e importante del mercado capitalista ha atravesado fronteras colocándose entre los 10 primeros países que exportan su cultura al mundo para lo que procura una excelente calidad en las industrias que lo caracterizan, tal como se constata en Bitácora Kimchi.

El Hallyu tejiendo la red


La accesibilidad a una gran cantidad de información disponible en internet hace posible el conocimiento de temas que de otra manera no se mostrarían. Esta revolución tecnológica ha modificado el proceso de búsqueda de información y el contacto mantenido con los datos que se obtengan, como bien señala el sociólogo Manuel Castells en su obra La era de la información: economía, sociedad y cultura Vol. I, entre otros numerosos estudios acerca del tema.

Internet ofrece una inmediatez casi equivalente al tiempo real y así es posible permanecer al tanto de los hechos que se suscitan en cualquier parte del mundo. Gracias al desarrollo de abundantes portales en línea, internet funciona como un medio global y pluricultural, calificado por Castells como “sociedad en red”, pues ésta se vale de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

Quienes se sienten atraídos por la cultura coreana han formado parte del mismo procedimiento para enterarse e informarse con cierta periodicidad, éste consiste en la recomendación de un video o canción hecha por algún amigo aprovechando la cercanía procurada por las redes sociales. Tal es el caso de cinco estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), reunidos en un evento de pop coreano, apegados a este fenómeno: Brenda, Monzerrat, Janeth, Polo y Michelle.

Michelle, estudiante de Contaduría y admiradora del pop coreano; apunta acusadoramente a su amiga Brenda, estudiante de Relaciones Internacionales y dice “Yo me relacioné con el K-Pop porque ella me enseñó un video”. Por su parte, Polo, compañero de carrera de la joven culpable, revela “Yo comencé a hablar con ella (Brenda) porque descubrí que a ambos nos gusta esta música”, a lo que la susodicha asiente riendo y remata “Sí, yo los llevé al lado oscuro”.

El quinteto de admiradores de la también nombrada Korean Wave coincide en que internet les brindó la oportunidad de introducirse en este fascinante universo oriental y lo utilizan como herramienta para actualizar sus conocimientos acerca de las maravillas que ofrece la nación surcoreana.

Telaraña de novedades


En nuestro país, hay quienes han sabido explotar las cualidades de las redes sociales para fines relativos a la difusión e inmersión en la cultura coreana, debido al creciente atractivo del que ha gozado recientemente.

Un ejemplo sería la empresa oficial Korean Pop México Company, dirigida por su presidenta Guadalupe Moreno y su administradora Sandra Ordóñez, con la que buscan ser la plataforma intercultural entre México y Corea del Sur y la diversificación del Hallyu. Asimismo, esta organización trabaja en promover el K-Pop dentro y fuera de la República Mexicana con el fin de traer artistas coreanos que se presenten en el país.

Dicha compañía se ha dedicado a emprender eventos de proyecciones musicales, bailes y venta de productos para los que convoca masivamente a clubs de fans y demás admiradores del K-Pop mediante Facebook. Con miembros de la embajada de la República de Corea como testigos, captan la concurrencia del lugar y reúnen datos que harán llegar al continente asiático en una demostración del interés que suscita esta música en los mexicanos.

Paralelamente, los fans se relacionan a través de infinidad de blogs y foros dedicados a sus artistas preferidos. En lo particular, el sitio llamado Lee Joon Gi Mexico Lovers es coordinado por Jenny, su administradora y un staff encargado de registrar cada paso que da este actor coreano mediante publicaciones de fotos, noticias de internet, videos, traducciones de los posts que él mismo hace en su Twitter y cuanta información recaben que le refiera.

Además, cuentan con un grupo de Facebook con el que mantienen al tanto a sus seguidores divulgando la misma información actualizada en su foro para proporcionar otra ventana posible por la que las fans se enteren de lo sucedido con Lee Joon Gi, y también actúe como portal de difusión del artista.

Por otro lado, se halla el caso de Anais Granados González, quien labora en cuestiones administrativas en el Centro Cultural Coreano, extensión de la embajada del país asiático, donde se imparten clases de coreano, música y cocina originarios de la nación de oriente. Ella, como muchos, ha sido contagiada por la Ola Hallyu y ha desarrollado un gusto por ello, tanto así que tuvo la suerte de descubrir un trabajo con el cual tuviera cercanía.


-Un día estaba en la página de inicio de Facebook leyendo las actualizaciones y de repente vi un anuncio: “Embajada de Corea solicita gente para la próxima apertura del centro”, y mandé mi currículum. Pasó el tiempo, me llamaron a entrevista y al siguiente lunes ya estaba trabajando- narra Anais resaltando la relevancia de esta red social para un acontecimiento que tendría un gran peso en su vida.

-Disfruto mucho mi trabajo, porque voy aprendiendo más de la cultura coreana, he conocido a gente (coreanos) muy agradable y te das cuenta de que también les gusta otra clase de cosas. Para mí es una manera de estar cerca de aquello que me apasiona, finaliza la Licenciada en Comunicación y Relaciones Públicas por la Universidad Latinoamericana (ULA).

El total de contagiados

Navegando por la web, uno se topa con foros, blogs y sitios web de clubs de fans de artistas hallyu o de noticias del espectáculo en Corea redactadas por amateurs. En Facebook, se revela el inmenso albergue de muchos grupos de los principales clubes y en Twitter se dejan ver repentinos Trending Topics que hacen referencia a algún acontecimiento relacionado con todos éstos.

¿Se daría alguien a la tarea de obtener una cifra representativa aproximada de los afines a la Ola Coreana? A consecuencia de los constantes brotes de “contenidos similares” que van surgiendo en el sondeo por la red, aparece Adriana Rangel de 18 años, estudiante de Actuaría de la Universidad Marista. Ella comenzó con la elaboración de un censo vía Facebook para trazar estadísticas de todos aquéllos que estén familiarizados específicamente con el género musical K-Pop.


Abrió la página de Registro Kpopers el 7 de noviembre del 2011, pero no fue hasta el 28 de marzo de este año que dio inicio con la captura formal de datos, los cuales se conforman por la edad, el estado al que pertenecen, el día y la hora de registro de quienes deseen participar en este conteo.

A partir de esta recopilación, se desprende sólo un acercamiento al total de personas simpatizantes del K-Pop, los dramas, o en sí la cultura coreana, debido a que aún no termina el rastreo, éste arroja la cantidad de 4836 seguidores en el país, de los cuales 1046 residen en el D.F. Tales números continuarán en aumento como producto de la aceptación por lo proveniente de Corea.

En boca de quien sabe

Debido a lo exuberante que pudiera resultar el Hallyu, es complicado converger con individuos que a partir del gusto personal por esta “ola” desarrollen un interés profesional y académico, capaces de asimilar a una cultura procedente del otro lado del mundo, someterla a análisis y emitir una opinión bien fundamentada al respecto.

Ante esta dificultad se muestra eldoctor en Relaciones Internacionales, Juan Felipe López Aymes, perteneciente al Centro de Estudios de Asia y África de El Colegio de México (Colmex), en cuya opinión Corea supo encaminarse dentro de la brecha que, en un principio, Japón abrió de Asia al resto del mundo, fue un progreso dado casi por inercia cuya fuerza se acrecentó en la década de 2000.

–La nación coreana tuvo un desarrollo artístico espontáneo, mediante la libertad de expresión fecundaron distintas manifestaciones culturales en un proceso de reconocimiento interno, menciona el académico y prosigue -De ser un país reconocido por su industria electrónica y automotriz, le han apostado ahora a una economía del conocimiento que impulsa el adelanto en la industria de la información.

De acuerdo con lo observado por López Aymes, la Ola Coreana ha sido un movimiento social repentino promovido por las compañías productoras de bienes y por el gobierno, que ha sabido aprovechar esta manifestación exhibiendo contenidos de expresiones artísticas en las cuales se muestra a Corea positivamente, como un país de calidad.

El especialista señala: En su discurso se venden como una “marca país” a partir de la cual abren mercados utilizando visiones construidas de lo representativo de su nación y adquieren un peso internacional al ganar la simpatía del resto del mundo. Por ahora, hacia eso se orientan los recursos de su gobierno.

-La aceptación de su cultura en el extranjero se da primordialmente en sociedades urbanizadas en las que su difusión depende de quienes controlan los medios de comunicación, así como de la construcción social de los receptores. El tiempo será el factor determinante para el surgimiento de un interés más fuerte y notorio, particularmente, por este país asiático, concluye el intelectual.


Nueva área de exploración

En uno de los camellones al pie del Monumento a la Independencia, en el marco de la Feria de las Culturas Amigas 2012, a un costado del stand correspondiente a Corea, emerge de entre la multitud Priscilla Torres Vergara, originaria de Guadalajara, Jalisco, Técnica en Comunicación por la Universidad del Valle de Atemajac (UNIVA) y Lic. en Medios Audiovisuales por el Centro de Artes Audiovisuales (CAAV).

De larga y ceniza cabellera, delgada y delicada figura, Priscilla es una recién titulada con proyectos ambiciosos y un amor muy grande por México al igual que por Corea. A partir de estos puntos se encuentra construyendo un documental sobre el Hallyu, en adición a una investigación expuesta el mes de febrero en un congreso en Tepic, Nayarit.

En esa investigación se abarcan los antecedentes de la Ola Coreana y el proceso de transculturización que ha comprendido como un ente que “viruliza” su cultura, la misma receptora de olas provenientes del extranjero, las cuales ha “metabolizado” y hecho propias para integrarse al mundo y dejar su sello.

No son copia de ningún otro país y se han sabido vender en todo sentido con la creación de una “marca país”, coincide la recién titulada con López Aymes.

La joven experta evidencia su conocimiento acerca de Corea y destaca acongojada cómo esta nación ha sido devastada, dividida e influenciada por países como China, Japón y Estados Unidos a través de la historia. Pero ha salido adelante al asimilarse y entenderse diferente de lo que era hace mil años, pues se ha actualizado.

Emocionada agrega, elevando la voz, debido al tamborileo de la Noche de Culturas de la Feria: Yo conocí la cultura coreana por un video en internet que me recomendó una amiga y colaboradora hace aproximadamente dos años, en la página de Visit Korea de la Fundación Corea, titulado Visit Korea in one day. Me impresionó muchísimo, ya que muestran en ocho minutos todo lo referente a su nación.

Torres Vergara afirma que en definitiva Facebook, Youtube y páginas especializadas han sido una plataforma indispensable sobre la cual el Hallyu se ha propagado y sumado a un mercado ya listo para recibirlo. En el caso de Latinoamérica, muchos jóvenes crecieron viendo manga o anime y de repente en internet notaron algún video coreano y sintieron la curiosidad de verlo. Así nació el gusto por esa cultura, prosigue Priscilla con entusiasta fluidez, compitiendo contra la persistente música de fondo.

Apunta que este movimiento ha sido bien recibido por los latinos, debido a una cuestión de identificación y las ganas de involucrarse con su cultura, sin embargo para que se mantenga vigente esta ola, como la gran explosión desencadenada, debe de innovar con más cambios y no quedarse estancada. Podría vislumbrarse hacia su cine la siguiente oleada que pudieran exteriorizar.

Previo a fundirse con el seductor ánimo de la noche musical, la investigadora cierra su plática con un aire soñador y esperanzado, pero firme “Corea es un país sorprendente, por eso mi interés en su investigación y quisiera poder trasladar todo eso a México. Nos muestra una forma de progresar más efectiva: desde el empeño de uno mismo como individuo que colabora con su sociedad, aceptándose como lo que se es, en vez de tomar la típica actitud de indiferencia o hasta de rechazo por el pueblo al que se pertenece”.









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