jueves, 28 de junio de 2012

ARES Y AFRODITA SOBRE EL RING

Por Rocío Reyes Trejo
El boxeo es el arte de pelear con el corazón utilizando los puños
México (Aunam). El combate está por iniciar. Cada porra sigue apoyando a su púgil favorita. El réferi, por el micrófono presenta a las adversarias: “Señoras y señores, con ustedes la Campeona en la categoría Mosca del Consejo Mundial de Boxeo, Mariana “La Barbie” Juárez… En la otra esquina la retadora por el Campeonato Mundial de la categoría Mosca, la regiomontana Arely “La Ametralladora” Muciño.

Una vez que el réferi ha dicho a ambas boxeadoras las reglas, cada una se separa hacia su esquina, les colocan el protector bucal y después de unas palmaditas en el hombro de Mariana e indicaciones rápidas del entrenador para Arely, inicia el primer round.

En este primer round no hay estudio, es decir, ninguna de las púgiles muestra su forma de atacar y defenderse, pues Arely entra directamente y haciendo honor a su alias, ataca con velocidad y contundencia a La Barbie, mujer experimentada que esquiva con agilidad el ímpetu de Arely. Siempre hacia el frente, continúa tirando potentes golpes. Mariana por su parte, se mantiene tranquila, pero con la técnica y la defensa que le caracterizan: agiles movimientos para esquivar, contundentes golpes más que a la cara, al cuerpo,

Después de un minuto de descanso viene el segundo round. Arely prosigue con su feroz ataque y ahora si la oriunda de Santa Úrsula Coapa le comienza a responder con la misma violencia.

Se deja ver una serie de ganchos hacia la cara y el cuerpo de Arely. De pronto ella cae a la lona. La incertidumbre se siente entre el público. Arriba del ring, el réferi le cuenta los segundos a Arely, dice estar bien y continua la pelea. Pero nuevamente Arely cae sobre la lona y el réferi otra vez le cuenta, sin embargo, ella se levanta. La pelea sigue y el round termina.

Entre impresionantes combinaciones de golpes y bajas del ritmo de la pelea por parte de las dos boxeadoras, transcurren los rounds.

Décimo y último round. No se ha podido dar el knockout, ese derribe decisivoe instantáneo que dará el triunfo a alguna de las dos. Se recobra la energía del inicio. El combate cuerpo a cuerpo, cara a cara se torna más intenso y emocionante.

Ante los contundentes golpes de la ametralladora, La Barbie Juárez se defiende y responde con unos efusivos ganchos y upperssobre el rostro y el cuerpo de Arely. Suena la campana, la pelea cierra con un jab y un cruzado de Mariana para la ametralladora.

Cada una se retira a su esquina. Se quitan el protector bucal, beben agua y regresan al centro del cuadrilátero junto al réferi, quien anunciará el veredicto de los jueces. Determinan la victoria de La Barbie Juárez por decisión unánime, manteniendo así su título de campeona mosca del CMB.

Un abrazo de ambas contendientes, la alzada en hombros de Mariana y la aclamación del público. Así finaliza el tan esperado combate entre estas dos grandes del boxeo femenil mexicano.

La multitud celebra entre gritos, porras y silbidos. A diferencia de la mayoría de las peleas, que se realizan por lo regular en las grandes arenas o espacios de eventos masivos, esta ha sido organizada por la Comisión del Boxeo del Distrito Federal y se realiza en un salón de un hotel de Polanco

Como estas peleas, cada vez son las que más atraen a la audiencia aficionada a un deporte que desde siempre ha sido duramente cuestionado, incluso se ha llegado a dudar de su condición de deporte: el boxeo, el noble arte.

Según datos de boxingscene.com, México es la segunda potencia en boxeo con 116 campeones mundiales a lo largo de su historia, lo cual implica que para nuestro país, el boxeo ha sido uno de los deportes más seguidos durante muchos años y uno de los que más campeones ha dado al país.

No obstante, desde sus orígenes, el boxeo ha sido polémico, pero cuando se habla de boxeo femenil, la controversia es por partida doble, pues tradicionalmente era considerado un deporte exclusivo de hombres, por lo que durante mucho tiempo las mujeres se vieron excluidas de esta práctica.

Desde África...

El noble arte no es una actividad reciente que surgiera dentro del sistema capitalista a modo de espectáculo-negocio como pareciera ser hoy.

Según el prólogo de José Sulaiman, actual presidente del Consejo Mundial de Boxeo, al libro Cosecha de Campeones. Historia del box mexicano II (Clío, México, 2000), este deporte nace en África hace 7000 años.

Cincuenta años antes de Cristo el boxeo se convirtió en el deporte fundador de los Juegos Olímpicos. Los púgiles se preparaban arduamente desde nueve meses antes para los combates. Para la cultura griega su importancia fue tal que le atribuyeron la invención del boxeo a Hermes, una de sus deidades más. Así se generaron los antecedentes del boxeo.

Sin embargo, el boxeo moderno, tal como lo conocemos surge en Inglaterra cuando el Marqués de Queensberry elabora las primeras reglas del boxeo, en agosto de 1743, dentro de las que se vetaban las peleas con los puños desnudos, la lucha libre, abrazar, golpear al oponente en estado indefenso y las contiendas sin un tiempo limitado.

Y es así como las féminas incursionarían en el deporte de los guantes. La primera boxeadora de la que se tienen datos es Elizabeth Wilkinson de Queensberry, Inglaterra.

... hasta Tampico

De acuerdo con Sulaiman, el pugilismo profesional nació en México hasta 1920, en las puertas del Golfo, principalmente en Tampico, cuando los marineros que ahí hacían escala derrochaban su dinero en las casas non sanctas o casas de mala fama y ahí mismo concertaban peleas, con y sin guantes, cobrando a los parroquianos.

Pioneras del cuadrilátero

No pasaría mucho tiempo para que en el recién llegado deporte se notara la presencia de las mujeres.

Las primeras boxeadoras mexicanas se dan a conocer a inicios de la década de los treinta, según comenta Maldonado en su libro Cosecha de campeones. La historia de una de ellas, Margarita Montes, es especialmente peculiar: deportista nata, inicio en la tauromaquia, pasando por el beisbol y terminando en el boxeo, deporte en el cual sería conocida como “La Maya” y que trabaría rivalidad con su paisana Josefina Coronado. Eran anunciadas por los mercados y rastros de Mazatlán como las primeras boxeadoras de México.

Con el retiro de la Maya se hicieron escasas las peleas de mujeres en nuestro país. La realidad alterna a la desaparición del boxeo fue el caso de las mujeres que se ganaban la vida como sparrings.

Esta fue la situación dentro del boxeo femenil profesional, que al estar tan inmerso en el sistema de negocios entre patrocinadores, representantes y medios de comunicación, es un deporte-espectáculo que genera enormes cantidades de dinero. ¿Cuál es la situación actual del boxeo femenil en México?

Muñecas, princesas y guerreras sobre el ring


Son las cuatro de la tarde. A la mitad de la calle San Victorio de la popular Santa Úrsula Coapa, se ve un zaguán blanco, y de lado derecho de la pared del mismo color, un dibujo delineado con pintura negra del tan aclamado boxeador estadounidense MuhamedAlí y debajo su famosa frase “vuelo como mariposa y pico como abeja”.

La pequeña ventana del correo deja ver a una mujer de complexión delgada, estatura mediana, piel morena y cabello largo teñido de rubio acomodado en unas trencitas. A pesar de estar tan cerca, el zaguán pareciera una gran barrera que no permite acercarse a la campeona mundial mosca del Consejo Mundial de Boxeo.

Al fin sale un hombre blanco y alto, de aspecto amable. “¡Hola, que tal chicas, pasen!”. Mariana mira y también da la bienvenida: “solo hacemos un poquito de sobra de boxeo y ya empezamos, ¿sale?”.

Adentro la atmósfera es cálida. El techo, está cubierto por lámina transparente. El suelo es de cubierta de plástico negro anti derrapante. Las paredes que delimitan el gimnasio son color rosa. En el lado derecho unas grandes lonas: una de estas se encuentra hasta arriba y se extiende a lo ancho del muro dejando ver en letras grandes el nombre del lugar “Escuela de Box Mariana Juárez”, acompañado de los logos de los patrocinadores a ambos lados del nombre; debajo está la otra lona donde se exhibe la foto de La Barbie con su pequeña hija. Enseguida de ésta, hay una lona en la que se deja ver la foto del gran ídolo Alí y se lee debajo de esta “gracias por inspirarme”.

En el fondo del pequeño patio en el que fue instalado el gimnasio, se encuentra el ring, de postes y lona color azul, y encordado blanco, del que en sus esquinas cuelgan pares de guantes de varios colores para quienes asisten a entrenar.

En el espacio libre que queda frente al espejo, la Barbie sigue con su entrenamiento: con uno de los costales que penden del techo, practica la llamada sombra de boxeo, tira combinaciones de golpes.

Gira en torno al costal, coordinando el movimiento de las piernas al desplazarse con el de los hombros rotando y los brazos tirando golpes al aire, esquivando a la oponente imaginaria que el próximo sábado será reemplazada por Arely Muciño.

Un hombre se acerca y le da indicaciones, le dice cómo debe tirar los golpes, mientras ella lo observa y luego repite lo aprendido.

Ahora sigue la rutina de sparring, en la que la velocidad de los puños y la atención son las habilidades a desarrollar o a incrementar.

Después de un momento de entrenamiento, inicia el trabajo con la cuerda, primero brincando mientras agita la cuerda de un lado a otro y luego saltando con tanta rapidez que no se nota cuando la cuerda pasa por debajo de sus pies.

Así es un entrenamiento en el BarbyGym, en Santa Úrsula Coapa, lugar del que la monarca del peso Mosca de la CMB es originaria, barrio que la vio crecer, no solo como deportista, sino como persona. La gente se acerca a su gimnasio y ella con un gesto de amabilidad los escucha.

Una vez que se ha “enfriado” y se hidrata, se dispone a platicar un poco. Se sienta en la esquina del ring, al lado de los guantes colgados. Su rostro, de facciones suaves no refleja sus treinta y dos años, parece de menos edad.

Mientras escucha, observa con atención a quien habla y antes de responder, su mirada profunda y llena de vitalidad se mueve de un lado a otro, como buscando la respuesta en el espacio. Comenta que les programan aproximadamente 4 o 5 peleas por año. Para quienes lo vemos del otro lado de la pantalla podría parecer poco, pero para una campeona es lo suficiente: “antes de cada pelea debemos prepararnos lo mejor posible para rendir al máximo. Después de cada pelea debemos descansar al menos quince días, pero es difícil retomar el ritmo del entrenamiento después”.

Las cosas no fueron fáciles para La Barbie en un inicio. Las dificultades para trascender aquí, la orillaron a emigrar a Estados Unidos. En alguna ocasión, tras su regreso a México, declaró para La Jornada: “El boxeo es ingrato con las mujeres porque exige demasiados sacrificios y la recompensa no es justa. Muchas veces me pongo a pensar que si hubiera sido hombre ya tendría muchas cosas más, un buen contrato, un buen promotor, pero desgraciadamente en el boxeo femenil en México, por las tranquizas que nos damos y por el trabajo en el gimnasio, la verdad no amerita el dinero que nos pagan, que es muy poco”. Fiel testimonio de lo que experimentaron las boxeadoras mexicanas.

Pero ahora está en su país y en su mejor momento, pues ha cosechado victorias en su carrera boxística. Además, en enero de este año, por fin vio hecho realidad su sueño de tener su propio gimnasio. “Mis niños que entrenan aquí son como mis hijos porque yo les estoy enseñando a caminar sobre el ring, a tirar sus primeros golpes”, comenta reflejando en su rostro no sólo la alegría de poder transmitir algo de lo que sabe a su gente. También deja ver a una persona que a pesar de ser reconocida internacionalmente, mantiene los pies sobre la tierra.

Una mujer sencilla, amable y accesible que nunca se olvida de sus semejantes aun con el gran mérito de ser parte de la primera generación de boxeadoras actuales para quienes las cosas no han sido fáciles, pero que a pesar de todo, su espíritu guerrero le ha llevado a seguir adelante.

Hoy en día, Mariana, junto con Ana María la Guerrera Torres, Campeona Mundial Súper Mosca del CMB y Jackie Nava la Princesa Azteca, Campeona Mundial Súper Gallo de la misma organización,son las tres máximas representantes del boxeo femenil en México.

La Guerrera tiene una historia parecida. Debutaría en julio de 1999 ante La Barbie Juárez, ganándole por decisión dividida en el cuarto round. La campeona mundial, hoy a sus 32 años de edad, se retira temporalmente del boxeo y se da tiempo para ser madre. Sin embargo, pretende actuar no sólo como boxeadora, sino como impulsora de mejores oportunidades hacia las boxeadoras mexicanas, como declaró para La Jornada.

Según cuenta, ella también se enfrentó a varias dificultades: “nos era difícil por ser la primera generación de boxeadoras. Pero aun así me dio mucho gusto batallar con el público, con los promotores, con gente que en realidad no nos veía mucho futuro como boxeadoras. Y lo que estoy haciendo, mi carrera como boxeadora, es una gran satisfacción para mi” comenta, notándose la alegría en su voz.

Por su parte, Jackie Nava, originaria de Tijuana, tiene una historia un tanto diferente: arquitecta de profesión, y deportista desde su infancia, paso de las artes marciales mixtas al boxeo, sin imaginar que llegaría a ser una de las campeonas mundiales más reconocidas, como ha relatado para diversos medios de comuniacaión.

Mismo corazón, pero no misma recompensa

La inequidad en el boxeo no sólo se refleja en los malos tratos de los que fueran víctimas las boxeadoras en un inicio. También se expresa en el aspecto económico.

Aun cuando este deporte por su carácter de espectáculo genera ganancias considerables, los sueldos para las mujeres en comparación a los hombres son injustos.

Sulaiman comenta que las mujeres sólo ganan el 10% de lo que ganan los hombres que se dedican al boxeo. En contraste, Mariana Juárez menciona que ellas ganan 2% menos de lo que ganan los hombres, “pero como hay que repartir las ganancias entre el equipo y pagar impuestos, me voy quedando con el 50% de lo que ganamos”, indica La Barbie.

Entonces la pregunta sería, ¿por qué si trabajan lo mismo, entrenan de igual forma y arriesgan su integridad física por igual, los hombres ganan más que las mujeres? No es fácil responder concretamente esta pregunta, sólo se tienen datos aproximados.

Pero desafortunadamente este problema viene desde tiempo atrás. Es ineludible la participación de los medios de comunicación en el desarrollo del boxeo femenil, se puede decir que fue arma de dos filos. Por una parte, cuando las mujeres incursionaron en el boxeo, además de las muestras de violencia y discriminación para ellas, no se les tomaba en cuenta para las negociaciones, no se valoraba su esfuerzo en el gimnasio. Por su parte, en los medios de comunicación, los comentarios hacia ellas eran hostiles, según narra en Cosecha de campeones.

Actualmente se les reconoce más a las mujeres su trabajo sobre el ring. Pero este respeto no surgió per se, si no por intereses económicos, como lo dice Ana María Torres: “yo creo que ahorita los promotores se están dando cuenta que la mujer es espectáculo, que al público le gusta, que dentro del público ya hay mujeres que nos apoyan”.

Y nuevamente, los mass media tienen que ver: cuando en los años cincuenta entra la televisión en México, el boxeo fue uno de los deportes que no se salvó de verse afectado por dicho suceso.

Según Maldonado y Zamora en Cosecha de Campeones, el boxeo en general se vio perjudicado por la entrada de la televisión, pues al ser transmitidas las peleas, el gran público ya no asistía a las arenas a vivir de cerca la pasión del noble arte, pues entonces solo bastaba con encender el televisor. Esto generó importantes pérdidas económicas.

Boxeo femenil: la tabla de salvación

Es a partir de la crisis del boxeo, en la década de los cincuenta, con la incursión de la televisión en esta disciplina, que los grandes negociantes y empresarios comienzan a fijar su atención en las mujeres, menciona Sulaiman en el prólogo a Cosecha de Campeones. Verlas pelear se vuelve un espectáculo llamativo, del que los negociantes del boxeo no dudan en sacar provecho. Es entonces cuando se empieza a promover el boxeo femenil y el público paulatinamente retoma su afición al box.

Las ganancias que dejan las entradas (que actualmente, según el lugar y la pelea van desde los 300 hasta los 1000 pesos), la publicidad y las apuestas, son enormes. Pero lamentablemente esto no se observa en el sueldo de las boxeadoras, quienes a pesar de lograr mejores oportunidades en el boxeo, aún sufren de inequidad.

Con este panorama poco alentador, podría esperarse que las mujeres no tengan intención de incursionar en la práctica boxística. Sin embargo, la realidad es otra…

La otra cara: el boxeo amateur

Es martes. Son las 13:30 horas. El estacionamiento está lleno, no hay lugar para los conductores que vienen llegando en sus autos. A lado del estacionamiento, el Estadio Olímpico luce monumental, con sus grandes murales, pero por hoy nadie puede pasar, las rejas están cerradas. Enfrente del estacionamiento las banderas azules que tienen un puma dorado ondean con el viento y dejan ver la majestuosidad de lo que representa la Universidad Nacional Autónoma de México. En el pasillo de la entrada se lee en letras amarillas en un pequeño letrero “GIMNASIO”.

En el pasillo, los jóvenes hacen ejercicios de calentamiento y de flexibilidad, alistándose para ir a correr, “al jardín botánico o a las escaleras, que es a donde nos manda el profe”.

Se puede saber de qué deporte son y cuánto llevan practicándolo por sus playeras sin mangas, con una figura humana en posición de ataque, arriba de esta se lee “BOXEO” y debajo del símbolo, UNAM; las de los jóvenes que ya llevan tiempo entrenando, son color azul y algunos de ellos portan un chaleco blanco con el nombre completo: Asociación de Boxeo de Aficionados de la UNAM (ABAUNAM). Los recién entrados usan el mismo diseño de la playera, pero en color rojo.

El entrenamiento

A partir de las dos de la tarde, los chicos comienzan a entrar, después de ir a correr. Se alternan ejercicios de acondicionamiento con ejercicios de coordinación y series de golpes.

Una sección de combinaciones, una de abdominales, en las que un compañero se acuesta solo hasta la mitad del cuerpo en el extremo de las bancas azules, mientras el otro le sostiene las piernas; otra de golpes y una de “cristos”, en los que la fuerza de todo el cuerpo se pone a prueba, pues se trata de sostener al compañero para que este, recostado desde abajo se levante totalmente… parece ser una rutina agotadora, sin embargo, los chicos continúan, con ánimo y bromeando entre ellos.

Al menos en este turno, la presencia femenina es menor: sólo cuatro chicas entrenan junto con quince varones. Eunice, de la Facultad de Contaduría, es una de las que más tiempo llevan preparándose. Todas las tardes viene a ejercitarse con mucho entusiasmo. Y se está preparando para el proceso de competencia interna.

Otra de las jóvenes boxeadoras menciona que ya lleva un mes practicando. “venía desde el semestre antepasado, pero por la excesiva carga de tarea y el horario que elegí el semestre anterior, ya no pude venir, así que regreso”. Las otras dos chicas, que prefieren no dar su nombre, llevan apenas un par de meses. Ellas consideran que es difícil combinar los estudios y el entrenamiento. “a lo mejor por eso somos pocas mujeres, pero también porque a muchas chavas esto no les gusta, les parece tosco”.

El ambiente en general es agradable. “cuando alguien va empezando le enseñamos, entre compañeros nos apoyamos”, comenta Isaac. El mismo presidente de la ABAUNAM menciona que “de entrada, la intención del entrenamiento es que los jóvenes desarrollen valores y actitudes que los ayuden a mejorar su vida académica, bueno en todos los aspectos. Para dedicarse al boxeo ya se requiere más tiempo”.

El entrenamiento termina a las 3 pm. Enseguida, los chicos van a beber agua, otros se retiran directo a las regaderas y otros más a despedirse del “profe”. El gimnasio queda casi vacío, listo para recibir al siguiente turno de púgiles pumas.

En el boxeo femenil amateur, en el que a diferencia del profesional, no se generan ganancias, como bien afirma el profesor Antonio Solórzano González, presidente de la Asociación de Boxeo de Aficionados de la UNAM (ABAUNAM):

“Nosotros estamos en un medio cien por ciento puro como lo es el boxeo amateur o estudiantil, muy diferente al medio del boxeo profesional. No aquí en el boxeo amateur todos realizamos nuestra actividad por amor a una causa, por amor al deporte, lo hacemos porque nos gusta, no porque nos paguen.

Los jóvenes compiten por darle una medalla a su institución, por darle una medalla a sus colores azul y oro. Dinero no hay. Dinero, al contrario, los alumnos lo ponen de su bolsa para vestirse, transportarse, adquirir sus artículos, sus accesorios para practicar este deporte”.

Aún cuando hay diferencias, el boxeo amateur y el profesional están estrechamente relacionados, pues del primero surgen los campeones y pasan al segundo sistema.

El boxeo femenil se vio casi desaparecido. Pero renacería en los gimnasios universitarios como deporte amateur. Es hasta 1995 cuando se escucha el nombre de una fémina como Campeona de Pesos Ligeros, reconocida por la Federación Internacional de Boxeo Femenil, Laura Serrano García, primera Campeona Mundial de México y Latinoamérica.

En palabras del profesor Antonio Solórzano, “(Laura Serrano) fue orgullosamente formada en ésta asociación y en ésta universidad. Ella fue la punta de lanza que derribó muchas barreras y que permitió disfrutar a todas las chicas de ahora de la libertad de practicar el boxeo, de ser respetadas y de ser reconocidas”, menciona con satisfacción el profesor Antonio.

Laura, al ser una de las pioneras del boxeo femenil actual, se enfrentó a la falta de oportunidades. Así que Serrano emigró a Estados Unidos, en busca de mejores oportunidades de desarrollarse dentro de la práctica boxística.

Según datos del Instituto Nacional de las Mujeres y la Comisión Nacional del Deporte (CONADE), México es uno de los países latinoamericanosque no ha tenido representantes del boxeo olímpico. Sus últimos datos revelan que en los Juegos Panamericanos desde su edición de la Habana 1991 hasta Santo Domingo 2003, no ha habido una sola mujer participante en el boxeo.

A pesar de todo, en el boxeo amateur las expectativas son alentadoras. Este año, la representante en las olimpiadas Londres 2012 será la púgil felina Araceli Nava, egresada de la Facultad de Contaduría de la UNAM.

El boxeo y sus múltiples aristas

Como se ha visto actualmente, el boxeo, más que un deporte se ha vuelto un espectáculo y un negocio. Pero también tiene otros aspectos que se podrían explorar.

Desde la perspectiva de la teoría de género, el boxeo es una nueva forma de construir las identidades de género, en la que las mujeres boxeadoras pueden ser tan bien reconocidas como los hombres, afirma KathWoodward en su obra Boxeo, masculinidad e identidad. El “yo” del tigre.

De esto se podría concluir que mientras para los hombres el boxeo les permite ascender y alejarse de los problemas sociales como la delincuencia, para las mujeres, adicionalmente, es una forma de abrirse las puertas ante la sociedad, ganando reconocimiento y oportunidades de desarrollo personal.

Entonces es necesario hacer conciencia y difundir una nueva visión del boxeo, la cual considere a hombres y mujeres como seres con las mismas capacidades y oportunidades, en la que los logros de ambos sean igualmente valiosos y reconocidos como tal.

Así se evitaría que la aún imperante ideología machista impida el desarrollo de hombres y mujeres en el boxeo, combinación interesante entre pasión y razón, un deporte que tantas victorias le ha brindado al país, una disciplina en la que por encima de los intereses económicos están el entusiasmo de quienes lo practican.







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