miércoles, 18 de enero de 2012

PERIODISMO ES UNA FORMA DE VIDA: RAFAEL CARDONA


“El hombre que nunca mira un periódico está mejor
informado que el que los lee,
de la misma manera que el que no
sabe nada está más cerca de la verdad
que aquel cuyo espíritu está
atiborrado de falsedades y errores”
Thomas Jefferson

Por Alma Lidia Venebra Cardiel
México (Aunam). El periodismo no es ni una profesión ni un oficio ni un trabajo. El periodismo para mí es una forma de vida, porque provengo de una familia donde todos han sido periodistas. Así como los cirqueros; en que el papá trabaja como cirquero, sus hijos son trapecistas y cuando éstos crecieron se casaron con los dueños que domaban los leones. Así es la historia de mi familia; mi papá, mis tíos y mi abuelo han tenido que ver con esta profesión. Yo la vivo como una forma de vida.

Rafael Cardona se ha destacado en los medios de comunicación por su amplia trayectoria. Reportero del diario La Prensa, reportero del Excélsior, reportero El Sol de México, columnista del diario Unomásuno; socio fundador y director general de la revista Época, así como conductor del noticiario matutino Enfoque. Actualmente desempeña el cargo de asesor del Presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) Raúl Plascencia Villanueva.

La objetividad y la crítica han sido las armas fundamentales para desempeñar lo que más ama: el periodismo. Su forma de ver la vida lo ha llevado a los lugares más recónditos del mundo: las cárceles de Australia, la oficina del Papa hasta los peores lugares. Estas experiencias han formado a Rafael Cardona para consolidarse como un observador amante de la vida y la verdad.

“Un periodista necesita ser curioso, suspicaz, desconfiado, escéptico e insatisfecho. Porque la información nunca tiene límites. Pues detrás de cada cosa que se ve y que se sabe hay cien cosas más que no se ven y no se saben; así que nunca terminas”.

Ansiosa por realizar mi primera entrevista me encuentro media hora antes en el edificio Héctor Fix Zamudio de la CNDH. Ahí Rafael Cardona funge como asesor de dicha dependencia. Con una sonrisa cálida el recepcionista atiende mi presencia y me da un pase para entrevistar a un ser misterioso y lleno de experiencia.

Con lentes oscuros, camisa negra de cuello y un saco color beige que hacen juego con su elegante personalidad se acerca a mí, Rafael Cardona llega en punto a nuestra cita, el elevador lo espera y el piso 6to de la CNDH nos espera.

Su mirada refleja infinidad de historias contenidas en sus pupilas, la forma de caminar denota una extraordinaria habilidad pues en su experiencia camina por la vida decidido y tenaz.

Llegamos a su oficina, lista para escuchar las interesantes anécdotas de aquel gran personaje. La vista al Periférico hace mas amena la estancia, pues desde las ventanas de ese lugar es posible observar a la cuidad desde las alturas. Antes de empezar la entrevista Cardona busca sus lentes de lectura para describir con detalle su vida.

Del lado derecho del escritorio están una computadora y un radio negro grande; muchos papeles invaden su escritorio y sirven de apoyo al periodista en la elaboración de su columna del día. El calendario sigue esperando a Rafael pues él tiene la costumbre de tachar con plumín rojo los días que trascurren.

“El que vive el periodismo vive una vida con los ojos abiertos y eso es lo menos que le puedes pedir a la vida: vivir con intensidad, vivir con claridad e inteligencia. Un periodista es el que no se aburre nunca de nada y eso está a toda madre”, señala.

Con un tono de voz rasposo, seguro y decidido explicaría después: Mi profesión me ha permitido acercarme a la gente que toma decisiones, y sobre a no caer en el pecado de la ingenuidad. Sus palabras envuelven cada frase para así volverlas suyas, su mirada fulminante inspira confianza pues en sus ojos demuestra a un ser humano sensible ante la vida.

Rafael Cardona añade después: Cuando algo te importa, debes saber por qué te importa y buscar como sea la información.

Meado de zorrillo

La figura de Rafael Cardona siempre destaca por la elegante forma de platicar a detalle su vida.

-¿Qué es lo más le apasiona de esta profesión?

-Lo que me enardece de esta profesión es que me permite conocer los rincones del mundo, desde las cárceles de Australia, la oficina del Papa hasta los peores lugares. Una cosa es el periodismo de análisis como el que yo hago y otro es el periodismo de testimonio. Inicié éste último cuando fui reportero; fui, vi y metí el dedo para ver si era cierto”.

Comentarista en el noticiario de José Cárdenas Informa de Radio Formula y columnista del periódico La Crónica de Hoy galardona la estancia y con sus matizadas manos acompañadas de anillos embellece las anécdotas para trasportarme a 1968.

Hace cuatro décadas, cuando yo empecé a trabajar en el periódico, tenia diecinueve años. Para ese entonces ya había sucedido el Movimiento del 68. Y el señor Gustavo Díaz Ordaz era el ogro y monstruo negro de mi generación. En ese entonces, me tocó conocer a Octavio Paz, él había renunciado a la Embajada de la India en protesta por el 2 de octubre. Le hice una entrevista relacionada con lo acontecido.

Al final entregué esta entrevista al periódico La Prensa donde yo trabajaba me dijeron: este señor está “meado de zorrillo” porque le faltó al respeto a Díaz Ordaz, así que no se ataca ni de manera indirecta al Gobernante que es amigo de este periódico.

Yo estaba muy enojado porque me habían censurado. Al año siguiente Ordaz dejaba la Presidencia pero antes de eso, en el trabajo corrían los rumores de que el Primer Mandatario vendría en persona a despedirse de cada trabajador de la empresa. Nos pidieron que lleváramos el mejor trajecito. Y mi única protesta fue ponerme una corbata negra el día que fuera Díaz Ordaz y no decirle presidente.

Cuando el presidente de acercó a mí escritorio le tendí la mano y le dije: Buenas tarde señor licenciado. Yo era el único de corbata negra. El único que tenía diecinueve años. Ahí aprendí que los periodistas no le importamos al poder, ni lo que digas, ni lo que escribas por que el gobierno no censura periodistas, el gobierno desprecia medios.

Entregado a la plática Rafael Cardona comenta con tranquilidad cada detalle que, sin duda, para mí es valiosa y reveladora información. No pasa desapercibida su fascinación por la tauromaquia; dice, tiene que ver con el desarrollo de un rito en el cual antes de matar a el toro se tiene que trasmitir emociones, como una sensación estética.

Para Cardona la tauromaquia hoy en día es un circo barato, que está ausente de la Plaza de Toros.

Refiere que para muchas personas, las corridas de toros son una crueldad, un acto salvaje y acto primitivo; no obstante, firma que “mientras haya sangre humana habrá tauromaquia”.

Periodistas locos

En el periodismo la iniciativa es una cualidad primordial, de otra manera nadie serviría para esto. Si no hubiera curiosidad estaríamos en la época de las cavernas, lo que mueve al talento humano es la curiosidad, saber lo que está pasando y por qué, afirma Cardona.

Reitera que “este mundo lo tienes que conquistar solo, no necesitas a nadie; tienes que hacer que tu vida se vuelva una aventura. Ir creciendo con inteligencia y dedicación pero sobre todo con mucha cultura. El 90% de los periodistas que conozco son unos asnos, idiotas que no leen”.

Conforme sigue la conversación, el ambiente se torna confortable y dulce. Sin duda, sus palabras dejan en mí otra visión de las cosas. El atardecer es protagonista de nuestra charla y el tiempo pasa rápidamente como una estrella fugaz.

Agrega: Los periodistas tenemos grandes problemas de ubicación en el tiempo. Porque hoy fue ayer, mañana es hoy. De entrada esto te vuelve loco porque toda la vida vas con un día prestado: el día que todavía no llega, el día que ya pasó pero nunca existe. Por eso, todos los periodistas estamos locos. Si tú quieres entrarle a esto asegúrate que estás loca sino ¿para qué?

“La gran maravilla que te puede dar esta profesión es crear tu propia manera de pensar. Tú decides en qué crees para, posteriormente, desarrollar un criterio. Así pues, los jóvenes no son responsables de la calidad de la educación. Son responsables de su propia formación cultural. Lo que da la Universidad es sólo el 10% de lo que necesitas; pero te va a enseñar a dedicarle todo tu tiempo al cultivo de la inteligencia”.

Grandes Maestros

Yo tuve la suerte de conocer a los que en su área de trabajo fueron los mejores. Trabajé con Jacobo Zabludovsky. También trabajé en radio porque mi padre fue director de la XEW, así como con Julio Scherer, fundador de Unomásuno.

Rafael Cardona toma del escritorio un papel y me lo extiende, es su acta de matrimonio, me presume a uno de sus testigos que también lo considera grande en la profesión: Manuel Buendía. En esa generación de periodistas a quienes reconoce también se encuentran Miguel Reyes Razo, Abraham Zabludovsky, Pepe Cárdenas y Joaquín López Doriga.

Siempre hay competencia pero también hay solidaridad

Pensativo frente a la computadora, el extraordinario personaje hace memoria y recurre a su pasado. Recuerda que conoció a Emilio Fernández Romo actor del cine mexicano, apodado “El Indio Fernández” quien perteneció a la época dorada del cine nacional. En 1970 protagonizó un escandaloso homicidio en un pleito de cantina y huyó.

La policía lo andaba buscando pero quizás no tenía ganas de encontrarlo, dice. Yo en ese entonces era jefe de la sección del Excélsior y fui a ver a Julio Scherer para que me diera dinero y buscar al Indio Fernández pero Scherer me mandó por un tubo.

Posteriormente le hablé al embajador de México en Guatemala, él era periodista y había sido amigo de mi abuelo.

Me recomendó que como buen periodista fuera a Guatemala en el primer vuelo. Me fui al aeropuerto a las seis de la mañana con un fotógrafo pero no teníamos nada de dinero; no obstante, estaba seguro de que el Indio se encontraba en ese país.

Ya en el aeropuerto, me encontré con otro corresponsal que trabajaba con Jacobo Zabludovsky, éste tenía pensado asecharlo en Panamá. Hicimos un trato: me prestó lana a cambio de decirle dónde se encontraba el Indio.

Así pues, nos fuimos los dos reporteros y dos camarógrafos. Para cuando llegamos a Guatemala, nos bajamos del avión y en la sala de espera se encontraba el actor mexicano acusado de homicidio.

Llegué y platiqué con él, me contó todo lo que había pasado y del por qué mató a una persona. Cuando acabó la charla el otro reportero hizo lo mismo y cuando ya tuvo la entrevista me dijo: ¡ya te chingué la nota! porque yo salgo hoy en la noche en el noticiero y esto va a ser nota del día. A lo que contesté: ¡Estás bien güey! porque mi periódico tiene una edición a las cinco de la tarde de este día, así que yo gané”.

Así era la competencia, le gané porque salí en la Extra de Excélsior.

Luego de dos horas de conversación, Cardona se muestra seguro de sí mismo, mantiene la convicción de que esta carrera tiene la finalidad de quitar prejuicios para enseñarte a vivir.

Los periodistas tenemos la facilidad de que el mundo se vuelve menos hostil. Yo no escogí esta profesión, ella me eligió a mí. Si no sabes vivir la vida, ésta es muy peligrosa pero el periodismo te enseña a entender esta existencia afirma Rafael Cardona para finalizar la charla. Con amabilidad me acompaña a las afueras de la CNDH, donde lo observo dirigirse a su auto, mientras yo también sigo mi camino.






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