lunes, 14 de noviembre de 2011

PARA VENCER AL FANTASMA DEL ESPEJO

Por Abril Monserrat Valenzuela Santana
México (Aunam). Adrián solo tiene 17 años y ha tenido que pasar por un tratamiento que le ha robado una parte de su cuerpo. Hay momentos únicos, instantes que se presentan como relámpago, en los cuales se sabe que todo cambiará por completo, el suyo llegó hace un año. Abre los ojos y se levanta; de nuevo tiene que luchar contra ese fantasma que lo espera en el espejo, se mira, se desnuda y, de pie, sin tener nada que lo proteja más que sus ganas de superar el trauma, llora de nuevo y decide vestirse.

Hace un año su vida era muy diferente, estudiaba en la Escuela Nacional Preparatoria “Antonio Caso”Su pasión era el basquetbol y cualquier otro tipo de deporte. Tenía una novia a la cual amaba mucho y sus padres lo apoyaban en las decisiones que tomaba.

Una tarde como cualquier otra, llegó a su práctica de basquetbol. Antes de comenzar el entrenamiento realizó un calentamiento en donde era necesario estirar las piernas y hacer abdominales, lo cual le produjo un fuerte dolor en la parte de la espalda, la ingle y el abdomen.

Convencido de que era una reacción del ejercicio continuó sus prácticas hasta que meses después descubrió que el dolor no cesaba, al contrario iba en incremento y que su testículo derecho tenía una protuberancia.

El joven acudió a un doctor particular que le pidió se realizara unos análisis de sangre y después le hizo una biopsia con lo cual se le pudo dar un diagnóstico final: cáncer de testículo. La idea resultaba casi increíble ¿cómo un joven deportista, sin vicios, de dieciséis años de edad, tenía cáncer?

De dónde sale ese monstruo

El doctor Diego Salazar Martínez, especialista en el área oncológica y parte del equipo del Instituto Nacional de Cancerología (Incan), afirma, en entrevista, que las causas del cáncer de testículo son diversas: por un lado está el desarrollo anormal de los testículos a lo largo de la vida del paciente; padecer el síndrome de Kllinefelter que es una anomalía crosómatica sexual, es decir un defecto genético; tener un antecedente familiar del padecimiento; haber tenido ya cáncer de testículo o, en el caso de Adrián, el no descenso de los testículos denominado criptorquidia donde los testículos no bajan al escroto y a pesar de haber sido operado se tienen posibilidades de padecer este cáncer.

De acuerdo con investigaciones realizadas por médicos especialistas en oncología de la Asociación Española de Urología, en el artículo titulado “El cáncer de testículos, el tumor más frecuente en varones de entre 14 y 45 años, según la AEU”, un tres por ciento de los niños padecen de la falta de descenso de los testículos, lo cual aumenta en un 40 por ciento las posibilidades de padecerlo y los hombres que tuvieron un tumor en alguno de los testículos tienen mayor probabilidad de desarrollarlo en el otro.

Cómo enfrentar y ocuparse del problema

El Incan, en su página oficial, destaca que el cáncer de testículo es más recurrente en hombres de entre 15 y 35 años como es el caso de Adrián, que con tal diagnóstico tuvo que enfrentar esta enfermedad que no es más que un tumor que se desarrolla en uno o los dos testículos.

La vida de Adrián se transformó desde ese momento, pues tuvo que cambiar sus actividades, por ejemplo dejó de practicar los deportes que tanto le gustaban y terminó la relación de nueve meses con su novia. Asistió al especialista en oncología de un hospital particular en donde comenzó su tratamiento.

Por desgracia en su caso el cáncer era avanzado y se le tuvo que practicar una orquiectomía, procedimiento que consiste en extraer el testículo por medio de una incisión en la ingle.

El especialista del Incan afirma que hay diferentes tratamientos para tal padecimiento como la radioterapia, en la cual hay que usar los rayos X para destruir las células cancerosas, pero también perjudica el tejido sano y en ocasiones puede dañar la piel produciendo un tipo de quemadura o cansancio; la quimioterapia consiste en utilizar medicamentos para eliminar las células y puede ser por administración oral, intravenosa o intramuscular por lo cual se irriga a lo largo de todo el cuerpo o el trasplante de médula ósea.

La gran suerte

Sea cual sea el tipo de tratamiento que se deba seguir, este padecimiento tiene un alto porcentaje en cuanto a recuperación y preservación de la vida según un artículo titulado “Tumores Germinales de Testículo”, de Miguel Ángel Jiménez Ríos, Mario Solares Sánchez y otros colaboradores, publicado en la página del Incan.

Para Adrian haber superado de manera satisfactoria el cáncer fue algo que lo llenó de felicidad, pero también afirma “¡Ha sido la peor experiencia de mi vida!, pues no sólo ahora debo cuidarme mucho para no perder el otro testículo sino también tengo que cuidarme pues podría ser estéril. Antes necesitaba enfrentar a diario el fantasma de haber perdido una parte de mi cuerpo debido al tiempo en el cual no acudí al doctor; por ello me gusta mucho hablar del tema para que los chavos no deban pasar por las mismas circunstancias por las cuales pasé, pues hasta a terapia necesité acudir para aprender a vivir con mi nuevo yo”.

Con todo y sus consecuencias

Son varios los efectos secundarios que genera el haber padecido cáncer de testículo, entre ellos el ser más propenso a presentarlo en el otro testículo. Lo complejo de los tratamientos en especial de la quimioterapia, dependiendo el caso, se puede presentar infertilidad y si fue extraído el testículo causa depresión en los pacientes.

Otro de los miedos que se despierta a menudo en los jóvenes que padecen o han tenido cáncer de testículo es el perder una vida íntima óptima, que desaparezca el deseo sexual, no poder tener erecciones, entre otros factores, lo cual es desmentido por el doctor Ramírez, quien afirma “La vida sexual de los jóvenes que padecieron este tipo de cáncer es totalmente la misma antes y después del tratamiento pues las zonas de producción de erección y eyaculación se mantienen exactamente igual”.

Fayne Esquivel Acona, catedrática de la Facultad de Psicología de la UNAM, explica que el perder cualquier parte del cuerpo es una situación que requiere de terapia, pues el ser humano no se encuentra preparado para un evento así. Por ello es importante tratar a jóvenes como Adrián que han perdido un testículo, pues muchas veces esta lesión es vista como una pérdida de virilidad.

En el caso de Adrián el tratamiento fue recibido en un hospital particular, por lo cual el proceso fue muy rápido, debido a que su condición económica así lo permitió, pero otros jóvenes que lo padecen pueden acudir, en caso de ser derechohabientes del Seguro Social, al Hospital General Siglo XXI en la especialidad de oncología, donde se atiende a personas con cualquier tipo de cáncer o de no ser derechohabientes pueden acudir al Instituto Nacional de Cancerología que admite a todo tipo de personas y aplica un examen socioeconómico por lo que cobra una parte proporcional del tratamiento.

En el Incan, la doctora Anahí Rodríguez Cano, encargada del área de prevención, explica que con relación al cáncer de testículo se presentó en el año 2010 una elevación en los casos diagnosticados. Además que el tacto es uno de los mejores medios para detectarlo y tratarlo a tiempo evitando poner en riesgo la vida del joven y la extracción del testículo además afirma que la falta de información al respecto se debe al desinterés por parte de los jóvenes.

Entre otros datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Cancerología, en el artículo “Tumores germinales de testículo” está que se prevén unos diez mil casos de cáncer de testículo para el 2011. Debido a la falta de conocimiento, de prevención o de tratamientos unos 300 hombres morirán por ello lo cual revela cifras que pueden parecer no muy representativas en relación con el alto número poblacional, pero eso no inhibe de ser vidas humanas que se pierden por un hecho que puede ser prevenido.

En el mismo artículo explican los autores que las investigaciones en México por médicos del Instituto señalan que entre 3 y 9 porciento del cáncer producido en hombres es de testículo y en el caso del Hospital General este cáncer es la segunda o tercera causa de hospitalización sólo después del de próstata o de vejiga y al año en este hospital se atienden a 50 jóvenes que padecen el mal.

Con la ventana a la salida

Adrián abrió una página de Facebook donde diversos jóvenes que han padecido este mal hablan sobre sus experiencias e intercambian opiniones y consejos a chicos que apenas han sido diagnosticados. Los medios para difundir información son cada día más amplios es por ello que no se puede echar la culpa a la falta de la misma sino al miedo de aceptar que algo ha cambiado en el cuerpo propio.

Han pasado cinco años desde aquel día en que a Adrián se le diagnosticó el cáncer de testículo; ha aprendido a vivir con la ausencia de una parte de su cuerpo. Es por eso que ahora después de haber tomado una terapia para asimilar su caso, se levanta de la cama, se mira al espejo y es mucho más grande que aquel fantasma que siempre estará presente, pero que ahora le permite seguir desnudo frente a la vida.






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