lunes, 14 de noviembre de 2011

LA LENGUA SIN FRONTERAS

Por Carolina Mojica Reyes
Fotos: Cristian Méndez Barrera
México (Aunam). Algunos mechones rojos le arrebatan la monotonía a su cabellera lacia y larga, al estilo de los personajes de anime japonés; usa pantalones de mezclilla como la mayor parte de los estudiantes alrededor del mundo, su metro ochenta de estatura lo distingue incluso de entre sus compatriotas y compañeros de curso.

“Me llamo Taiki. Mi nombre significa ‘árbol que crece mucho’. Es que mis padres querían que yo creciera, y creo que así fue”, dice gracioso.

Taiki Tahara tiene veinticuatro años. Nació en Japón y actualmente estudia español en el Centro de Enseñanza para Extranjeros (CEPE) de la UNAM. Hace cuatro meses, gracias a una beca que le otorgó el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), llegó a México con la finalidad de aprender un idioma que le resulta particularmente atractivo.

Desde que era pequeño, México logró maravillarlo de especial manera gracias a su historia y a las colosales construcciones de sus civilizaciones. Fue entonces cuando lo decidió: algún día viajaría a aquel país y conocería de cerca las zonas arqueológicas de Teotihuacán y Palenque.

A pesar del corto tiempo que ha permanecido en la ciudad, para Taiki la experiencia ha sido de las más enriquecedoras, a tal grado que le gustaría ingresar a la Facultad de Filosofía y Letras a estudiar Historia, por eso se esmera en aprender español y conocer cuanto pueda del país que le atrajo desde la infancia. Ya visitó Teotihuacán, aún le falta Palenque.

De España para el mundo

El español es la cuarta lengua más hablada en el mundo, tan sólo detrás del chino, el inglés y el hindi. Según un sondeo realizado por el Instituto Cervantes para su anuario 2006-2007, cerca de 500 millones de personas lo hablan como lengua materna, a los cuales se suman 14 millones de alumnos alrededor del mundo que lo aprenden como segundo idioma; esto hace del español la lengua más estudiada tan sólo después del inglés.

Jacqueline Bucio, maestra de Estudios de Asia y África con especialidad en el área de Japón y profesora de español a extranjeros, ha trabajado durante cuatro años con estudiantes japoneses que aprenden esta lengua. Durante este tiempo, se ha percatado de la cada vez mayor afluencia de extranjeros al país atraídos por su idioma y cultura.

En su opinión, son varias las causas de este incremento: “En primer lugar el fenómeno mundial de globalización; en segundo, que se han hecho muchos convenios entre universidades; en tercero, que el español está en auge, es una lengua que interesa mucho aprender en todo el mundo”.

“Ya sea que vayan a España o vengan a México para practicar. Se están empezando a abrir más escuelas y, sobre todo, se hacen convenios para que los alumnos puedan tener créditos para las carreras que cursan en sus países de origen.”

Particularmente, Estados Unidos es un referente cercano de la importancia que el español ha cobrado durante el último siglo. Como resultado de los movimientos migratorios provenientes de América Latina, buena parte de la población del país se encuentra conformada por hispanohablantes.

Según cifras de la Oficina de Censos, en el año 2000, 35.3 millones de habitantes poseían el español como lengua materna. Esto convierte al español en la segunda lengua más hablada en el país después del inglés, motivo por el cual este tipo de población ha comenzado a exigir que la educación se imparta contemplando sus necesidades lingüísticas.

En el ámbito político también se ha elevado la apreciación por la población hispanohablante. A pesar de que la mayoría se encuentra en el país en calidad de indocumentada, su intervención se ha tornado decisiva en los procesos electorales.

Las últimas elecciones presidenciales al interior del partido demócrata para elegir a su candidato dieron muestra de lo determinante que sería el voto latino así como la postura que ante temas relacionados a la migración y calidad de vida de los hispanos en Estados Unidos se tuviera. De acuerdo con El Sentinel, diario de Florida, Barack Obama destinó 20 millones dólares para capturar los votos de este sector de la población. Dicha cantidad de recursos se empleó en publicidad y capacitación de personas bilingües, además de llamadas en español.

Y Japón llegó a México


Todos los días Taiki se levanta a las siete de la mañana para tomar su clase de español, que inicia a las ocho. Se prepara con anticipación para no llegar tarde, aunque el recorrido de su departamento a Ciudad Universitaria sólo le toma 15 minutos.

Al recorrer las calles, le parece curiosa la costumbre mexicana de dar prioridad a los automovilistas en vez de los peatones en el cruce de calles, o lo vacíos que viajan los trenes del metro incluso por las mañanas; en Japón de verdad se viaja al límite, comenta.

En su tipo, el Centro es uno de los más antiguos del país. Desde su inauguración en 1921 recibe a estudiantes de diversos países que buscan conocer la lengua y cultura de México. Aunque en sus inicios la mayor cantidad de alumnos era estadounidense, esta característica se ha modificado. Erika Ehnis, profesora del CEPE, comenta:

“Cuando yo entré a trabajar –hace 31 años- los estudiantes norteamericanos eran el 50 por ciento”. Hoy, un 80 por ciento son coreanos, chinos y japoneses, y el resto, de aquellos países que integraban la Unión Soviética. Esto se debe a circunstancias exteriores.

En el caso de la población japonesa, su aumento se muestra como consecuencia de las relaciones más estrechas entre ambos países.

Por ejemplo, la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), mediante un tratado con el Conacyt, facilita los intercambios de estudiantes desde hace más de 30 años, con la finalidad de favorecer la calidad educativa de los profesionistas de ambas naciones. Además, los gobiernos establecen relaciones de cooperación en ámbitos económicos, de promoción turística, capacitación de recursos humanos e intercambios educativos.

Eiichi Suzuki, estudiante japonés de nivel básico de español, cuenta que mientras trabajaba para el Ministerio de Asuntos Exteriores de su país fue enviado a estudiar español a México. Aunque acepta que los idiomas nunca han sido totalmente de su agrado, la necesidad por comunicarse en otras lenguas está haciendo que empresarios y funcionarios de gobierno encuentren en este país un buen destino para enfrentar los tiempos actuales.

La industria del idioma

Después de terminadas las clases de español, Taiki conversa con los amigos mexicanos que conoció desde su llegada a la ciudad. Desde entonces han establecido un intercambio cultural: ellos le ayudan a perfeccionar el español, a conocer la ciudad y sus costumbres y él hace lo mismo con el japonés.

El interés por aprender castellano ha llevado a algunos estudiosos a considerar la enseñanza del español una “industria” potencial, y es que a partir de los distintos ámbitos en que incide, es una actividad que nutre a la economía. De acuerdo con información de la Asociación Mexicana de Institutos de Español (AMIE), cerca de 30 mil extranjeros llegan anualmente al país, situación benéfica por la derrama de 70 millones de dólares que deja a su paso.

No obstante, el aprovechamiento de esta actividad por sus beneficios económicos se encuentra estancado. La preocupación que se tiene por promover la lengua española y expandir su influencia es relativamente reciente si se le compara con otras lenguas. La Alianza Francesa, el Instituto Goethe y el Consejo Británico comenzaron a promover sus respectivas lenguas entre finales del siglo XIX y mediados del siglo XX. Fue hasta 1991 que el Instituto Cervantes comenzó a preocuparse por la difusión de la lengua española.

Prueba también de la consideración escasa que en México se ha hecho del español como industria está en la poca vigilancia que del número de institutos de enseñanza para extranjeros se tiene.

De acuerdo con la respuesta del Instituto de Acceso a la Información Pública (IFAI) ante una solicitud de registros de centros de español de este tipo, no se tiene un conteo. “Trabajamos basados en aproximados –dice Jacqueline Bucio. Para la investigación que realizo me puse en contacto con 300 escuelas de español que detecté en internet, pero no sé si existan más.”

El futuro de Taiki

A Taiki los idiomas siempre le han parecido interesantes, por eso, a pesar de las dificultades que el español le representa, se entusiasma con la idea de lograr algunas de sus metas: “Por el momento lo que me interesa es tener experiencia en México. Pero si encuentro un trabajo, me quedo”.







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