martes, 29 de noviembre de 2011

LANZA FITO PÁEZ DISCO HACIA EL INFINITO


Por Pablo Saldaña Amador
Fotos: Mari Reséndiz
México (Aunam). Nunca se ha dicho que un éxito es universal con tanta verdad como ahora. Fito Páez, la Orquesta Juvenil Universitaria, el Coro de la Escuela Nacional de Música, la Facultad de Ingeniería de la UNAM y Sony Music lanzan, literalmente al espacio, un disco esencialmente pensado en seres extraterrestres.

Justo a las tres de la tarde, horario extraño para un concierto inusual, el músico argentino se presentó, de pie y ataviado con un traje sastre, ante una Sala Nezahualcoyotl llena de universitarios e invitados especiales para abrir el recital con Un beso y una flor. Acto seguido, provocó vítores al anunciar El breve espacio en que no estás, que generó un coro sublime de susurros.

Se trataba de la presentación universal de la música que Páez escogió arbitrariamente, acorde con su historia emocional, para formar el disco Canciones para Aliens, 14 piezas que van desde Va Pensiero de Giusseppe Verdi hasta Rata de dos patas, famosa en la voz de Paquita la del Barrio, esta última escogida por ser un recuento de malas palabras, muestra del odio que es capaz de albergar el corazón humano, pero con un toque de humor.

El disco, según el artista, es un tratado de libertad y amor que quiso compartir a los habitantes de otras galaxias, aunque esta vez no es solo un dicho. El concierto será transmitido al cosmos por el Departamento de Telecomunicaciones de la Facultad de Ingeniería en enero de 2012, a través de ondas electromagnéticas emanadas por un equipo especial donado por Sony Music a la Universidad. Con este hecho, además, inicia un convenio entre la disquera y la Máxima Casa de Estudios del país en cuanto a intercambio de contenidos culturales y difusión de los mismos.

El concierto diseñado para la presentación del material seguía su curso con un toque de esperanza y los deseos de un presente más democrático para América Latina; de la pluma de Víctor Jara, Fito interpretó Te recuerdo Amanda, con la anotación que se trata de un tema escrito durante la dictadura de Augusto Pinochet en Chile.

Y es que para el cantautor, este disco no es de covers, sino apropiaciones de los temas que realizó junto con Leo Sujatovich, a partir de lo cual hubo creación original. Lo anterior quedó demostrado con su versión de Somebody to love, éxito del grupo Queen, que ahora se titula Las dos caras del amor, en la cual se ensalza este sentimiento para resistir y vivir. En este momento fue cuando el coro de la Nacional de Música mostró sus mejores dones, haciendo la segunda voz del estribillo en el idioma y letra original de Freddy Mercury.



Visiblemente emocionado por el acompañamiento orquestal, dirigido por Rodrigo Macías, el autor de Mariposa Technicolor interpretó de Chico Buarque Construcción, canción que cambió el panorama musical de América, según Páez. “Y flotó en el aire cual si fuese un príncipe, y terminó en el suelo como un bulto alcohólico. Murió a contromano entorpeciendo el sábado…”.

Los aplausos crecían en intensidad y duración, pero vendría la despedida. De pie, el público vio como abandonaban el escenario los músicos. Los gritos de “¡otra, otra!” no se hicieron esperar. Encontrarían pronta respuesta.

Fito Páez regresaría solo al escenario y tras preguntar si una interpretación a capela llegaría hasta el infinito, logró silenciar la sala de conciertos más importante de América Latina y cerrar algunos ojos de los asistentes para disfrutar una íntima versión de Yo vengo a ofrecer mi corazón.

“¿Quién dijo que todo está perdido? Yo, punto, ¡igual vengo a ofrecer mi corazón…!” exclamó tajante. El final llegaría con un agradecimiento del cantante rosarino a México, a la institución y a los universitarios; y con el deseo de que Canciones para Aliens sea agradable a los seres extraterrestres que puedan escucharlo.





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