miércoles, 31 de agosto de 2011

“TENEMOS VARIAS PARA CHILLAR A GUSTO”: ÓSCAR CHÁVEZ

Por Angélica Jackeline Ferrer Campos
Fotos: Cristian Méndez Barrera
México (Aunam). El telón del Auditorio Nacional se levantó para dar paso a la esperada presentación del cantautor mexicano Óscar Chávez con el trío Los Morales, grupo que lo ha acompañado desde hace más de 20 años en los escenarios.

El repertorio de dos horas, comenzó con la querida Casita y su nueva ubicación en Palacio Nacional. En esta versión, hace hincapié en la guerra contra el narcotráfico y los sentimientos de odio y tristeza que México alberga actualmente. Pero no sólo ese tema fue el que conmovió al público en conjunto con la iluminación seria, donde los colores azul, morado y amarillo predominaban.


La Mina Vieja y Pasta de Conchos, hicieron reflexionar a los presentes acerca de los acontecimientos suscitados en Coahuila hace cinco años, donde murieron 65 mineros. En ellas, se plasma el dolor y la incertidumbre de los trabajadores y familiares con frases contundentes como “Me voy querida para la mina vieja, solo Dios sabe si algún día volveré” o “Sólo un recuerdo te pido para mi alma, allá donde esté te mandaré mi queja”.

“El Estilos” se presentaba por catorceava ocasión en el Coloso de Reforma como lo hace desde 1997. No obstante, la atracción de este año fue la invitación realizada a La Única Internacional Sonora Santanera. “Este nuevo ritmo ya todos lo saben y ya todos dicen ¡Qué suave!, ¡Qué suave!”, cambió el ánimo de las personas, haciéndolas bailar y corear a todo volumen la emblemática Boa. El escenario se convirtió en una fiesta de tonalidades cálidas, que iban desde el amarillo hasta el rojo, contrastando con los trajes blancos de los músicos y la vestimenta negra del cantautor y su trío.

Óscar Chávez interpretó con la agrupación fundada por Carlos Colorado, inolvidables boleros como Encadenados, Total, Que te vaya bien y el más esperado de la noche: Perfume de Gardenias; exaltaban el romanticismo, despecho, admiración y amor propio de la época en que fueron escritos por autores como Federico Baena o Arturo Briz.

Respecto a ello, el también interprete de La niña de Guatemala, recalcó que el repertorio “tenía varias para chillar a gusto”. La presentación de “la Santanera” concluyó con un tema clásico que la gente pedía a gritos: Las luces de Nueva York, cuya letra cuenta la relación tormentosa entre un hombre y una cabaretera. “Y con sentimiento noble, yo le brinde como un hombre mi destino y corazón y pasado ya algún tiempo, pagaste mi noble gesto con calumnias y traición. Vuelve al cabaret, no me importa ya tu suerte. Ya no quiero más volverte a encontrar ni verte”, cantaban los presentes.

El jolgorio terminó y de nuevo regresaron las canciones tranquilas, donde el requinto y el bajo eléctrico marcaban la voz grave del cantautor, el cual seleccionó melodías poco conocidas como La guacamaya y Cuatro Espadas. Pero tenía una sorpresa para el final.

Al terminar de interpretar Por ti, su composición más conocida y bella, los acordes tropicales provocaron que el público comenzara a aplaudir. “Los cien años de Macondo sueñan, sueñan en el aire y los años de Gabriel trompetas, trompetas lo anuncian. Encadenado a Macondo sueña Don José Arcadio y aunque él la vida pasa haciendo remolino de recuerdos”, recordó la obra del Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, titulada Cien Años de Soledad.

El punto final lo puso la composición de Manuel Esperón llamada Flor de Azalea, la cual fue coreada con gran sentimiento y júbilo, dejando satisfechos a los 10 mil asistentes, entre los que se encontraban desde niños hasta personas de edad avanzada, los cuales demostraron la actualidad de la música de Óscar Chávez en México.





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