lunes, 27 de junio de 2011

LA MAYORDOMÍA DEL NIÑOPA: DERROCHE DE DINERO


Por María de los Angeles Aguillón Sánchez
México (Aunam). Dos docenas de cerdos, veinte borregos, cincuenta kilos de arroz, más de cien kilos de nopales y cerca de tres mil litros de agua de jamaica es la comida que aproximadamente se reparte en la fiesta más importante de Xochimilco. La celebración del 2 de febrero recibe a más de diez mil personas a las que se les da de comer.

Setenta y cinco tablones con diez sillas cada uno, no son suficientes para los creyentes del Niñopa que vienen a ver el cambio de mayordomía. Los juegos artificiales con un costo superior a los cien mil pesos, no cesan en veinticuatro horas.

Los costos para esta fiesta no se escatiman, el mayordomo María del Carmen Hernández Acosta, encargado este 2011 de atender y cuidar al Niñopa, así como organizar las celebraciones entorno a esta imagen religiosa, asegura que sin ayuda de su familia, vecinos, amigos y personas voluntarias no hubiera sido posible la magna celebración de este año.

Este año fue diferente, los cuetes y la música no pararon ni un minuto, se trajo a la banda más cara del Distrito Federal, y yo sentí más gente que el año pasado y a todos se les dio de comer, me dijo María del Carmen después de preguntarle cuánto se gastó en la fiesta, dato que no quiso darme exactamente. Lo que si mencionó fueron las cantidades, que no son para nada despreciables.

Magno poder de convocatoria (Abril 30 de 2011)

Los cohetes retumban desde la noche anterior, la gente reunida a cada minuto se multiplica. La banda empieza a tocar su tradicional género musical y decenas de danzantes típicos del estado de Morelos, llamados chinelos comienzan la danza. Sus trajes son traje azules, amarillos, rosas, verdes, negros y morados entre otros, están adornados con lentejuelas que dan la forma a diversas imágenes, como los dioses aztecas, la Virgen de Guadalupe, el calendario maya, etc.; Así, entre música y baile reciben el día del niño en Xochimilco.

La casa de María del Carmen Hernández Acosta custodia de la imagen religiosa durante este año, acoge a los creyentes xochimilcas que rinden culto al Niñopa, cada uno de los presentes busca una silla en donde acomodarse para disfrutar del tradicional baile de la comparsa. Los danzantes dan su mejor espectáculo por más de veinte minutos y la multitud se los reconoce con aplausos y gritos.

En el altar el Niñopa, rodeado de una decoración con dulces y caramelos artificiales hechos de papel y cartulinas, recibe decenas de visitantes y una que otra limosna. Las fotografías no cesan y las peticiones de algún milagro están a la orden del día. En un altar alterno, en el patio de la casa, ya lo espera una escenografía llena de juguetes, globos, pelotas, payasos de papel y golosinas simuladas, para escuchar la misa.

A las dos treinta de la tarde empieza la esperada kermés, los niños corren por el amplio terreno con piso de graba roja, mientras sus madres se forman para recibir alimentos, dulces, bebidas, juguetes, pastel, Bon ice, y demás regalos donados por los vecinos del Barrio de Caltongo.

En la calle, cerrada para los automovilistas, están los juegos mecánicos y los puestos, que ya no alcanzaron lugar dentro de la casa del mayordomo María del Carmen, también ahí regalan dulces y juguetes para los menores.

La espera para tener un regalo en la mano es lenta y aburrida para los pequeños, la fila del pastel parece nunca avanzar. Este con sus cinco pisos da la impresión de ser interminable. Personas disfrazadas de payasos reparten frutsis de sabores y paletas Tutsi pop a los niños y después les pintan el dedo pulgar con plumón azul indeleble para que no les toque doble regalo y alcance para todos.

“Vete a formar allá, quien sabe que están dando, busca a tu hermana y fórmense” le dice una mujer de estatura baja, pelo negro rizado y anchas caderas a su hijo mientras le coge la pelota amarilla con olor a chicle que trae entre brazos y ella permanece en la infinita fila para recibir un trozo de pastel.

Los juegos pirotécnicos revientan en el aire, cientos de cohetes estallan uno tras otro, los toritos infestados de pólvora hacen el show. Todos los presentes alzan la vista al cielo, algunos de los más pequeños abren la boca en forma de sorpresa por tan colorida explosión, otros se tapan los oídos y sonríen.

A las seis de la tarde la gente empieza a retirarse del lugar al son de los mariachis, los niños caminan por él callejón y abren, al mismo tiempo, los juguetes y demás obsequios que recibieron en la kermés. Sus madres, detrás de ellos, cargan la mayoría en bolsas de plástico lo que por el momento no les interesa. “Les va como en día de reyes”, dice una señora al grupito de mujeres mientras caminan, ellas ríen y disfrutan del pedazo de pastel.

El grupo de mariachis que amenizó el evento toca sus últimas piezas de la tarde, al ritmo de “Las Mañanitas”, cargan y llevan de regreso al altar permanente, dentro de la casa, al Niñopa. Un pequeño grupo de chinelos, ya sin vestuario, se revientan en la cabeza huevos rellenos de confeti y harina, ríen escandalosamente y llaman la atención de las pocas personas que quedan.

La mayordomo de 2011, María del Carmen Hernández y su esposo Antonio Poblano no tienen ni un minuto para descansar y gozar de la kermés, están al tanto de cada detalle. Luis Trejo, integrante del Comité Niñopa 2011, toma un largo descanso en una de las sillas color rojo que fueron alquiladas para el evento, fuma un cigarro y cruza las piernas en forma de cuatro. Desde su lugar da órdenes a Jair Ruiz, Fernando Solís y Juan Martínez, otros integrantes del comité.

Pasan de las siete de la noche y en el lugar ya no hay ni la mitad de las personas que había horas antes. Los rezagos de la celebración saltan a la vista, basura en el piso, manteles manchados, adornos descolgados y maltratados, cacerolas vacías, globos reventados y demás basura.


El día poco a poco llega a su fin y las visitas, por hoy, han terminado. Regresan al Niñopa a su casa y le ponen un atuendo cómodo para dormir, mientras tanto, los miembros del Comité Niñopa 2011 recogen decenas de sillas rojas, tablones, adornos, basura, manteles, carpas, bocinas, micrófonos, tarimas y demás objetos que fueron útiles para la celebración del día del niño.

Posada

Medio millón de pesos apenas alcanza para celebrar una de las posadas del Niñopa, el mes de diciembre es la fecha perfecta para derrochar lo ahorrado durante años. Juana Lozano Romero pidió en 2010 ser “posadera del Niñopa”.

Para dicha celebración contrato mariachis por tres horas, los cuales cobraron nueve mil pesos, banda de música de 18 integrantes que cobraron cerca de cien mil pesos, el alquiler de la lona, mesas y sillas, la comida y bebida, los adornos, vasos, platos y cubiertos desechables, castillo pirotécnico, doce piñatas, cientos de aguinaldos (bolsas con fruta y cacahuates) más otros detalles, alcanzaron un costo aproximado de cuatrocientos mil pesos.

El gasto mayor fue la banda de música para el tradicional baile de los chinelos y la comida para un poco más de dos mil personas. Juana contó con la ayuda de su familia, amigos y vecinos para solventar los gastos de la fiesta, los que asegura no son nada en comparación con lo que el Niñopa les ha dado.

En las paredes del comedor de la casa de Juana, posan colgados tres cuadros del Niñopa, su niñito como lo llama. Desde que tenía seis años su madre la indujo a formar parte de la comparsa de chínelos que acompañan al Niñopa, en ese momento empezó su fe.

Cuando yo tenía más o menos diez años le dije a mi mamá que algún día yo iba a ser mayordomo del Niñopa, pero esto no ha podido ser porque tendría que dejar de trabajar para dedicarme a la mayordomía y básicamente yo mantengo esta casa, dijo Juana al tiempo que entrecruzaba los dedos de las manos y se reacomodaba en la silla dejando escapar un suspiro.


-¿Qué te llevo a ser posadera?

-Cuando comencé a trabajar, tuve que dejar de ser chinela después de casi quince años, entonces me alejé un poco de mi niñito, a pesar de eso siempre me ha ido bien, tengo un buen trabajo, toda mi familia tiene salud y nunca nos ha pasado una desgracia así que me di cuenta de que a pesar de que yo me alejé de él, nunca me dejó sola, entonces platiqué con mi familia y amigos, ahorre dinero durante casi doce años y realizamos la posada juntos.

A pesar de que mis papás, mis tíos, primos y amigos me ayudaron con los gastos, si puse yo una cantidad fuerte pero no se compara con todo lo que él me ha dado. Juana voltea a ver una de las fotografías que tiene colgadas en la pared y mueve la cabeza en signo de afirmación de lo que relata.

Juana Lozano Romero es propietaria de dos viveros en Xochimilco herencia en vida de sus padres. Es madre soltera de dos jovencitas veinteañeras, ahora asegura que uno de sus más grandes anhelos es que alguna de sus hijas pueda llegar a ser mayordomo del Niñopa.

Siempre sonríe a pesar de su semblante cansado, el brillo de sus ojos negros dejan ver su felicidad, las arrugas en el rostro denotan el paso de los años, pero son opacadas con el ser humano que hay debajo de ellas. Que Dios te bendiga, dice cuando me despido de ella.


Comité Niñopa 2011

Su playera es morada y en el pecho, bordado con hilos negros, dice “Comité Niñopa 2011”, está sentado en una silla roja con las piernas cruzadas y fuma un cigarro. Su nombre es Luis Trejo es primo de Antonio Poblano y forma parte del comité encargado de ayudar en los preparativos de las celebraciones relacionadas con el Niñopa.

En el comité somos un poco más de treinta personas, todas nos encargamos de algo diferente, algunos están en las vialidades, deteniendo los carros para que pase el Niñopa, otras están encargadas de la comida, otros de las tarimas, sillas y mesas, otros, como yo, del sonido y la ubicación de las personas y otros del cuidado del niño, dice Luis Trejo mientras aspira su cigarrillo y toca su pelo canoso.

Los que están en las vialidades son apoyados por personal de la delegación, las mujeres se encargan, algunas, de la comida y otras de vestir al niño, los que están al cuidado del Niñopa no se pueden despegar de él en todo el día, cuando va de visita a algún lugar por lo menos tres personas deben ir con él.

Los que integran el comité son familiares, amigos, conocidos o vecinos cercanos del mayordomo, es por eso que cuando se hace el cambio de mayordomo cada año también hay cambio de comité. Los miembros deben estar con él Niñopa de las 7 de la mañana a las 9 de la noche. Los roles que desempeñan los integrantes del comité varían, igual que los días de “trabajo”.

Luis saca su celular de la bolsa de su pantalón de mezclilla, hace una llamada y dice: “¿ya vienes para acá?, apúrate, aquí te espero. En el momento que guarda su celular le pregunto:


-¿Reciben algún tipo de paga económica?

- No. Aquí no. Lo hacemos por fe.

-¿Tiene trabajo en otro lado?

-No. Yo estoy toda la semana con el Niño, desde temprano. Como me estoy divorciando, me distraigo con esto, porque siempre hay que hacer.

-¿Cuánto tiempo tiene en el comité?

-Pues desde el 2 de febrero que empezó la mayordomía y seguiré hasta el otro año.

-¿De qué se mantiene?

- … me tengo que apurar, ahorita le sigo diciendo.

Se levanta de la silla y camina a donde está otro miembro del comité que también lleva playera morada, ambos platican de pie con los brazos cruzados.

Espera toda una vida

El deseo de tener al Niñopa en su casa, se cumple después de esperar por treinta y cinco años, María del Carmen Hernández Acosta, quien se anotó en la lista de futuros mayordomos del Niñopa desde que tenía ocho años de edad, es la custodia de la imagen venerada, por los xochimilcas, este 2011.

A pesar del tiempo de espera, la preparación para recibir el cargo nunca termina. Los detalles, responsabilidades y obligaciones, cómo seleccionar a las personas que integraran el comité, llevar una lista de personas a las que se les prestara el Niñopa, adelantar los preparativos de las celebraciones, como los adornos, sillas, mesas, músicos, mariachis, juegos pirotécnicos, y otros detalles, son actividades que requieren de tiempo, por ello ser mayordomo es ocuparse de cada detalle para que todo salga bien el día de la fiesta.

Durante este tiempo de espera María del Carmen se casó con Antonio Poblano y procrearon dos hijos, los que hoy en día les ayudan a las tareas que se generan al ser responsables del Niñopa, cómo son mantener limpio el lugar donde está el niño, atender a las personas en alguna fiesta, cuidar que la imagen no sufra ningún daño, entre otras.

Su principal función es velar por la imagen del Niñopa que tiene un valor cultural y religioso incalculable, de acuerdo con Rodolfo cordero López, cronista de Xochimilco. Aunque esto se ve como la parte mínima con todas las responsabilidades que se adjudican al aceptar el cargo de mayordomo.

Dentro de sus compromisos más importantes están el de coordinar junto con el Comité del Niñopa las fiestas en torno a alguna celebración relacionada con la imagen venerada y solventar todo tipo de gastos económicos que se puedan generar en las fiestas.

María del Carmen Hernández recibió al Niñopa el 2 de febrero de 2011, el mismo día que terminó la mayordomía de la familia Guerra en el barrio Tlacoapa, tres días después la ropa, juguetes, cunas y demás pertenencias del Niñopa fueron trasladadas a su nueva casa, construida especialmente para él.

La casa en donde habitara el Niñopa, durante este 2011 cuenta con una estructura de tabique y cemento, además es de dos pisos con perfectos acabados, ésta fue construida únicamente para que fuera habitada por él, la familia piensa habitarla una vez que termine su mayordomía, por lo pronto el único habitante es el niño.

La familia Poblano Hernández, habitantes de Caltongo uno de los 18 barrios de Xochimilco, empezaron su función de mayordomos en agosto de 2010 haciéndose cargo de la agenda que llevara el Niñopa durante el 2011, además deben ver con tiempo de anticipación con que apoyo contaran por parte de la delegación, en cuanto a las tarimas, vallas y personal para la vialidad, de familiares, amigos y devotos.

Los futuros custodios de la imagen religiosa deben formar parte de un comité de mayordomos que es encargado de regular el buen funcionamiento de las mayordomías durante un año y vigilar que no se lucre con la imagen del Niñopa, además de estar al resguardo de su seguridad.

Cambio de mayordomo (2 de febrero)

Por más de veinte años, María del Carmen y su familia, han limitado sus necesidades para ahorrar dinero y poder llevar a cabo las macro fiestas celebradas el 2 de febrero, 30 de abril, 10 de mayo y 24 de diciembre, principalmente.

La más importante de todas es, sin duda, la del 2 de febrero, cuando comienza un nuevo ciclo de las festividades del Niñopa y se realiza el cambio de mayordomía, todos los barrios de Xochimilco se preparan para el acontecimiento, principalmente los dos protagonistas, el barrio que lo entrega y el barrio que lo recibe.

Por la mañana, la procesión del barrio que recibirá al Niñopa hace una caminata con música y cohetes, se dirigen a la iglesia de San Bernardino de Siena, ubicada en el centro de Xochimilco y se encuentra ahí con la peregrinación que despide al Niñopa de su barrio.

La peregrinación del Barrio que lo despide es encabezada por la comparsa de chínelos de todas las edades danzando al son de la música de la banda, en segundo lugar va el Niñopa cargado por los mayordomos y acompañado por el Santo del Barrio, posteriormente están los músicos y finalmente los devotos que no se quieren perder esta celebración en el día de la Candelaria.


Durante el recorrido la música no cesa al igual que los cohetes, estos dan aviso de la venida del Niñopa a la iglesia principal, la de San Bernardino de Siena. Una vez en la iglesia el párroco carga al Niñopa y cruza el pasillo principal del templo, con la imagen bendice a los presentes y posteriormente lo entrega a los nuevos mayordomos. Aproximadamente a las diez de la mañana, el Niñopa es recibido en la casa de los nuevos mayordomos, acompañado del Santo del Barrio que será su anfitrión por el próximo año y una multitud de gente.

En su nueva residencia, el Niñopa recibe más de diez mil personas que asisten para ver el cambio de mayordomía. Todas estas personas son atendidas por el nuevo Comité del Niñopa, el cual cambia con el mayordomo. Los presentes, invitados o no, reciben un desayuno a base de tamales y atole, posteriormente la comida que consiste en carnitas de cerdo o barbacoa, arroz, nopales y agua de jamaica.

Por la noche es colocado en un cuarto acondicionado especialmente para él, lleno de arreglos florales, velas, cuadros religiosos y juguetes. En ocasiones, en el patio de la casa, tocan los mariachis, la banda, o la estudiantina. Entrada la noche se realizan los últimos rezos del día y para terminar hay juegos pirotécnicos.

Competencia año con año

Hasta el más mínimo detalle debe quedar cubierto, no se escatiman costos, lo que parece ser fe, es más bien una competencia con el mayordomo y barrio del año anterior por hacer la celebración más grande e impactar a los asistentes.

“Año con año la celebración es más extravagante. El gasto de los juegos pirotécnicos supera los cien mil pesos, tan sólo por un día, el mayordomo hace un gasto excesivo en cada una de las celebraciones”, afirma Rodolfo Cordero, cronista de Xochimilco.

Agrega, “no hay reglas que deban seguir en cuanto a la elaboración de la fiesta, pero no se pueden quedar atrás, ni el barrio ni el mayordomo, por eso año con año buscan innovar y dar más que el anterior mayordomo o barrio”.

El estatus social que adquieren los mayordomos al ocupar su cargo es el más alto que pueda tener una persona dentro del barrio, porque es él quien tiene el capital económico para solventar una celebración de esta magnitud y por ello es reconocido por los habitantes del barrio e incluso por los de otros barrios, asegura María Eugenia Campos, especialista en religiosidad popular.

La función del mayordomo es jerárquica, tanto porque existen criterios de prioridad para su selección como porque el mayordomo debe tener poderes de convocatoria, decisión, control y el aval comunitario requerido para la organización de la celebración.

El Niñopa crea un reconocimiento social, tanto para el mayordomo como para el barrio, ya que al mayordomo le sería imposible costear y asumir los preparativos él y su familia solos, pero los mismos vecinos ayudarán con su trabajo y participación en la organización. La preparación de la mayordomía implica un trabajo colectivo en el cual participan las redes de parientes y vecinos, ya que es motivo de orgullo tener al Niñopa en el barrio.






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4 comentarios:

Anónimo dijo...

Oye me gusto mucho lo que escribiste de verdad yo no tenia idea del costo de las fiestas del niñopa yo soy creyente de el muchas gracias por tu informacion

HH-UACM dijo...

hola quiero asistir a esta gran celebracion me podrisa ayudar diciendome como llegar y la hubicacion de la iglesia y sobretodo la hora en que inicia todo. lla que soy del norte de la la delegacion gam cerca del metro indios verdes. esperando tu pronta respuesta se despide tu cervidos hector nanchez..

Aunam dijo...

Según el personal de la Dirección de Turismo delegacional, las celebraciones inician a las 12:00 horas en el templo de San Bernardino, ubicado en el centro de Xochimilco, y de ahí parten hacia el que será su nuevo hogar, que en este 2012 será el Barrio de San Lorenzo.

Si viaja por transporte público, lo mejor es irse por metro hasta Tasqueña y de ahí utilizar el Tren Ligero hasta la terminal Xochimilco, una vez ahí solo se necesita caminar unas 6 o siete cuadras para llegar a San Bernardino.

Esperamos haberle sido útiles.

Anónimo dijo...

Bueno pero recuerden que en xochimilco no solo esta el niñopan también esta el niño dormidito de xaltocan así como el niño de belén y el niño de san Juan y en las fiestas y posadas de los niños que mencione no es tan restringida la seguridad como con el niñopan