lunes, 31 de enero de 2011

POR LOS AMIGOS QUE NO TIENEN VOZ


Por Roberto Quintanar Casillas
México (Aunam). La pequeña Clara camina con su mamá por el Albergue San Cristóbal, ubicado al norte de la Ciudad de México. La niña quiere un perrito, y a la señora le ha parecido mejor idea adoptar uno del albergue que comprarlo en una tienda de mascotas. Han visto las fotografías por internet, y vienen en busca de un Maltés o un French Poodle.

“Mamá, ¿por qué ese perro tiene así la oreja?”, pregunta Clara señalando a un can al que le falta la mitad de esa parte de su cuerpo. La niña no debe tener más de cinco o seis años; es una edad llena de curiosidad por saber las cosas, cuando más preguntas hacen los niños. Es normal; Jean Piaget, psicólogo suizo, describió que en el periodo preoperacional (entre los 4 y los 7 años), los niños buscan hacer asociaciones simbólicas con la realidad. La niña asociará la respuesta de su mamá con la oreja lastimada del animal.

Naturalmente, la respuesta no puede ser otra por parte de la madre: “Porque un señor malvado lo lastimó”. Pero la respuesta no deja satisfecha a la niña, quien vuelve a la carga preguntando el por qué el ‘señor malvado’ lastimó al perro. Sin una respuesta concreta, la señora procura desviar la atención de su hija hacia otros perros, diciéndole lo hermosos que están. Pero Clara no deja de voltear a ver al perro con la oreja extraña, aunque sigan caminando.

La niña sabe que un hombre malo lastimó al perro. Pero no obtuvo respuesta del por qué. Quizá podríamos pensar que el tipo estaba loco; pero el maltrato no sólo se limita a dar una golpiza sin sentido a los perros. Hay que saber bien qué es el maltrato animal.

El doctor Felipe Ángel Vargas, director del Albergue Pergatuzoo, afirma que el maltrato es todo aquello que se opone al Bienestar Animal; es decir, a su derecho a una vida digna, de respeto, cubrir sus necesidades básicas (alimento, agua, higiene y servicios médicos) y protección ante amenazas.

“Si falta cualquiera de estas tres premisas por causa del ser humano, estamos hablando de maltrato animal”, afirma el Dr. Vargas. En ese sentido, al no respetarles, protegerles o dejar de atenderlos, estamos cayendo en un caso de maltrato animal. Las leyes, que revisaremos más adelante, coinciden en gran medida con esto: maltratar es dejar de procurar el bienestar animal. Es por ello que el abandono de un perro es también una forma de maltrato.

Maltrato también es la negligencia de algunos veterinarios o estéticas caninas, en donde muchas personas dejan a sus canes sin saber qué es lo que les hacen en esos lugares “autorizados”. En resumen, un can maltratado es un perro golpeado, mutilado, se le provoque dolor o la muerte sin motivo y se le deje sin cubrir sus necesidades.

Puede haber mil respuestas a la pregunta de Clara, pero jamás una será universal ni convincente al 100%. ¿Por qué el ser humano maltrata a los perros? ¿Por qué tener un perro si no puede atendérsele? ¿Cuál es la finalidad del golpearles o matarlos cruelmente? ¿Por qué no respetarlos y tratarlos a patadas?

Según estimaciones de asociaciones protectoras, cerca de un millón de mascotas son maltratadas en nuestro país. La mayoría son perros, y el 80% de ese maltrato fue hacinamiento, golpes o abandono.

La organización Milagros Caninos, dedicada al rescate de perros abandonados o en peligro, afirma que sus estadísticas muestran que el 100% de los perros que rescataron entre 2004 y 2009 sufrieron algún tipo de maltrato o fueron torturados, vejados e incluso violados. La mayor parte de quienes maltratan a sus animales son personas de clase socioeconómica alta.

En el país, existen cerca de 17 millones de perros, la mayoría de los cuales son callejeros. En la Zona Metropolitana del Valle de México habitan cerca de seis millones de esos perros. Es decir, hay un perro por cada 3.3 habitantes, tomando en cuenta que en la Zona Metropolitana viven cerca de 20 millones de personas.

Mara Patricia Montero, presidenta del Comité Pro Animal, afirma que ni en el país ni en la Zona Metropolitana del Valle de México se sabe con certeza cuántos perros existen pues nunca se ha realizado un censo.

"Se basan en las vacunas antirrábicas que se aplican en la campañas, pero eso no revela en realidad el número de animales que hay"; Montero piensa que tan sólo en la Zona Metropolitana del Valle de México debe haber más de ocho millones de canes en realidad.

En la capital y zona conurbada, el maltrato de perros es algo que se da casi todos los días; van desde el abandono hasta el asesinato cruel. Hubo incluso un caso, que recuerda Miguel España de Milagros Caninos, en el que unos niños lanzaron a un perro de un segundo piso con cohetes amarrados a sus cuatro patas, hace cinco años en la delegación Xochimilco.

Este problema, grave a nivel nacional, no tuvo la atención necesaria hasta que ocurrió uno de los casos más terribles de maltrato animal: Callejerito, un perro que fue torturado por unos jóvenes en el estado de Nayarit y que después subieron el video a Youtube, el canal de videos más popular de la red, hizo hervir la sangre de los protectores de los animales.

Esto sólo puso en evidencia lo que pasa a menudo en nuestras calles. Analicemos tres casos diferentes que se han dado en el Valle de México.

Patrick, torturado en una estética canina

Uno de los casos más crueles de maltrato que se ha dado en la capital es el de Patrick, un French Poodle de 17 años que fue brutalmente asesinado por un peluquero.

Todo comenzó el día 24 de agosto del 2010, cuando la dueña de Patrick, que no dice su nombre porque hay un proceso judicial en curso, llevó a su can a la estética canina “La casa del Schnauzer”, ubicada en la calle de San Borja en la Colonia del Valle. Ahí, la señora dio instrucciones claras a Javier Ventura, peluquero del lugar.

“Pat era un perro ya de edad avanzada y tenía verrugas”, recuerda ella. Es por esa razón que no debía rasurársele por completo, sino “dejarle como cinco centímetros de pelo; por eso mismo, no podía aplicársele una anestesia”.

Ventura recibió al perro en excelentes condiciones. Cuatro horas más tarde, cuando los dueños fueron por Patrick, el peluquero afirmó que había sido complicado bañar al perro, pues era muy inquieto. El poodle lucía extraño, pero Ventura afirmó que era porque estaba muy cansado por el baño que duró “tres horas”, y que le había puesto unos polvos para la irritación pero que pronto su pelo recobraría su “color normal”.

Al llegar a casa, Patrick estaba alterado. Respiraba con trabajos, tenía la lengua morada y helada; no podía meterla a su boca y sangraba mucho del hocico. Ventura le había dicho que había mordido los tubos de su jaula y por eso se había lastimado. Al llamar por teléfono a un veterinario, éste le dijo que podía deberse al estrés del baño y a una anestesia.

Se debe reconocer que la señora tardó en reaccionar, pues fue hasta la noche del 25 cuando, al no reaccionar el can, lo llevó de emergencia al veterinario. El diagnóstico, ahí, fue terrible: fractura de mandíbula, golpes en los ojos, lo cual ocasionó un derrame, hematomas en las oreja, su cola estaba rasurada, sangrante y morada y en la parte del lomo tenía un hematoma grande.

Los veterinarios le dieron medicamento para reconstruir la mandíbula, pero todo esfuerzo fue inútil. Patrick falleció la mañana del 27 de agosto.

Para iniciar una averiguación judicial, los dueños llamaron a un forense, quien dictaminó que la causa de la muerte fueron las lesiones causadas por una severa golpiza.

El caso fue seguido de cerca por El Universal, donde se afirmó que la averiguación ante el Ministerio Público era la 2603, y que la dueña del lugar, llamada Maricarmen, no quiso dar declaraciones y llamó “chismes” a todas las cosas que se dijeron respecto al caso.

Vecinos de la colonia Vértiz Narvarte, donde está la casa de los dueños del poodle, organizaron una manifestación el día 24 de septiembre frente a la estética para exigir su cierre y justicia. Hasta ahora, la averiguación sigue en curso.


Curvo, el perro envenenado de la Colonia Industrial

Cinco años tenía Curvo, un perro mestizo que estaba bajo el cuidado de los vecinos de la Industrial. “Él pertenecía a un grupo de perros que los vecinos nos encargábamos de cuidar, alimentar y proteger, así como de sus servicios médicos. Hasta tenían dónde quedarse. Son perros de todos, y a cambio de sus cuidados ellos nos brindaban su cariño”, afirma Liz Montes de Oca, vecina del lugar.

“Ellos tienen tanto derecho como nosotros a estar aquí, y nuestra responsabilidad es cuidarlos. Curvo estaba esterilizado y era manso; los niños jugaban con él”, asegura Montes de Oca.

El problema de envenenamiento de perros, tanto callejeros como de hogar, se ha agudizado en los últimos meses en la colonia Industrial. En los parques María Luisa y María del Carmen, los más tradicionales de ese barrio, los asesinos ponen pollo envenenado.

“Los vecinos de la Industrial no estamos dispuestos a tolerar estos actos sin nombre de seres supuestamente pensantes. La solución del problema no es matar a los perros, porque ellos también tienen derecho a vivir aquí. Si la sobrepoblación es el problema, la esterilización y cuidado es la solución, no matar a los animalitos”, sentencia Montes de Oca.

Los habitantes de la Industrial han colocado en los postes anuncios como el que aparece a la derecha, como una forma de denuncia para dar con quienes han estado asesinando a sus canes.

A través de la red social Facebook, alertan a todas las personas de la Gustavo A. Madero para que resguarden a sus perros, pues ya son varios los perros asesinados de esta manera en la delegación.

La pregunta central de todo este meollo es el por qué. ¿Quién está matando a los perros de la Industrial y cuáles son sus motivos? “Es impensable que Curvo, un perro inofensivo, sea asesinado por el simple hecho de que alguien no soporta a los perros. Y sin embargo, es la posibilidad más latente, la psicosis de una persona, que debe tener dinero para estar comprando pollo con ese fin”, finaliza Montes de Oca.

Bobby. Vivo de milagro

Bobby es un rottweiler de edad avanzada. Cerca de la mitad de su vida la pasó viviendo debajo de un tráiler en Iztapalapa, debido al abandono al que lo sometió su dueño, quien lo encadenaba a la caja.

El can pasaba días sin comer ni beber agua. Aunado a ello, su falta de ejercicio le provocó atrofia en sus dos patas traseras, por lo que no es un perro que pueda caminar con normalidad. Algunas bacterias anidaron en su cola e incubaron huevecillos, lo cual le causó fuertes infecciones y un grave problema en los riñones.

Fue en febrero de este año cuando miembros del Escuadrón Contra el Abuso Animal, ECAA, lograron su primer rescate: Bobby. El perro fue liberado, y contrario a lo que se puede pensar de un animal que ha sufrido ese abandono y cautiverio, no tuvo viso alguno de agresividad o desconfianza. Sin poder mover las patas traseras fue arrastrado hasta una camioneta.

La gente de ECAA le brindó alimentos, vacunas, desparasitación y tratamiento para su enfermedad de los riñones, además de ejercicio para recuperar su habilidad motriz de las patas traseras.

Esta es la única historia que tiene un final algo feliz: Bobby está en adopción, y quizá haya alguien que pueda brindarle cuidado y compañía los últimos años de su vida.

Hasta este punto, hemos visto tres casos diferentes de maltrato. En ellos pueden verse las formas más comunes de maltrato en el Valle de México: negligencia, golpes y crueldad, abandono y asesinato sin motivo aparente.

Ahora bien, ¿qué dicen las leyes al respecto? En el siguiente apartado, veremos cuáles son las leyes que protegen a los animales en la Zona Metropolitana del Valle de México, y qué artículos son destacados para el caso del maltrato.

Marco jurídico. Las leyes protectoras de animales en el Valle de México

Ley de Protección a los Animales del Distrito Federal y su Reglamento

La Ley de Protección a los Animales del Distrito Federal fue publicada el día 26 de febrero de 2002 en la Gaceta Oficial del DF.

En su artículo 1, se señalan como objetivos:

“[…]sus disposiciones son de orden público e interés social, tienen por objeto proteger a los animales, garantizar su bienestar, brindarles atención, buen trato, manutención, alojamiento, desarrollo natural, salud y evitarles el maltrato, la crueldad, el sufrimiento, la zoofilia y la deformación de sus características físicas; asegurando la sanidad animal y la salud pública[…]”

En función de ello, se desprenden los artículos y consignas de protección a los animales. Se menciona una protección tanto a animales domésticos como abandonados que “no constituyan plaga”. Dentro de los animales abandonados se incluyen a los que hayan nacido en la calle (es decir, no existe el concepto de “perro callejero”).

La mayor responsabilidad de los animales recae en las secretarías del Medio Ambiente, Seguridad Pública y Salud, así como en las delegaciones, para organizar campañas de vacunación, captura, rescate y sacrificio humanitario cuando sea el caso. Asimismo, las delegaciones establecen Centros de Control Animal, con el fin de rescatar animales en peligro y capturar perros cuando deambulen sin placa de identificación.

En el artículo 49, la Ley prohíbe que los centros de control animal den animales para que se usen en experimentos científicos; pero el reglamento abre esta posibilidad en su artículo 58 para que los animales sean donados por los centros a institutos de investigación en caso de que nadie los reclame en 72 horas.

Varios grupos de protección a los canes han notado esta contradicción y ponen el dedo en el renglón, así como el diputado Norberto Solís Cruz, del Partido Verde Ecologista de México, quien en una entrevista para el diario El Universal, el 4 de octubre de 2010, señaló dicha contradicción.

En esa misma entrevista, Solís Cruz señaló otra irregularidad, entre el artículo 37 del reglamento, que permite la cacería, y el tercero de la ley, que la prohíbe terminantemente.

“Es por estas razones que el reglamento es jurídicamente inviable”, señala Rodolfo Ojeda González, estudiante de derecho. “La pirámide del derecho nos coloca en el sitio más alto a la Constitución, de la cual se desprenden las leyes, y a su vez de éstas los reglamentos. Ningún nivel puede contravenir al inmediato superior. Esto significa que las leyes no pueden oponerse a la constitución, y, por tanto, los reglamentos no deben contradecir las leyes”.

Bastaría en teoría, entonces, con interponer una controversia ante la Suprema Corte y echar abajo un reglamento mal elaborado, o los artículos que contradigan a la ley.

Respecto a las sanciones, las más graves que se señalan por maltrato llegan a los 30 días de salario mínimo o un arresto administrativo de un día. Por el contrario, llega a los 3000 días de salario mínimo cuando algún establecimiento (tienda de mascotas, estéticas caninas, veterinarias) o centro de control animal incumpla con los requisitos de la ley. En el caso de Patrick, las sanciones serían más fuertes para la dueña de la estética que para quien cometió el asesinato.

Asimismo, en la ley y el reglamento se especifica que podrá haber un trabajo conjunto entre las secretarías y las asociaciones protectoras de animales. Éstas pueden, incluso, solicitar un financiamiento, que se sujetará a la suficiencia presupuestal y reglas del Fondo Ambiental Público según se señala. Hasta ahora, sólo una asociación protectora de la delegación Benito Juárez, Pro- Animales Juarense, ha obtenido la aprobación de la SMA para obtener recursos públicos.

En el caso de los albergues, éstos deben cumplir con un espacio adecuado, suficiencia de recursos y servicios médicos para los canes.

Por otra parte, La Ley para la Protección de Animales del Distrito Federal prohíbe en su artículo 25 el uso de perros para concursos televisivos. Televisa transmitió en el canal 4 durante cinco años el programa “Se Vale”, donde se hacían concursos de perros disfrazados o que hicieran “gracias”. Personal administrativo de la Secretaría de Medio Ambiente local afirmó desconocer si hubo denuncia, aunque piensan que como el programa ya no hace el concurso, “no habrá sanción”.

Ley Protectora de Animales del Estado de México

Aprobada en febrero de 1997, esta ley es menos exacta que la del DF. Debido a la configuración demográfica del Estado de México, se centra un poco más en animales de carga y ganadería que en perros.

En lo que se refiere a los canes, a grandes rasgos, se exalta que deben ser protegidos, no mutilados ni golpeados, no usados para peleas y deben tener cubiertas sus necesidades básicas. Su sacrificio debe estar justificado, tal como lo señala también la ley del DF.

No obstante, en el artículo 53 no se señala que los perros sin placa capturados sean remitidos a albergues si no son reclamados en tres días, sino que se procede al sacrificio inmediato. “Deberían dar una oportunidad de llamar a los albergues para ver si es posible que se queden en alguno, en lugar de matar de inmediato” señala el Dr. Vargas, del albergue Pergatuzoo.

La Ley Protectora de Animales del Estado de México ni siquiera especifica sanciones, dejando la responsabilidad en cada uno de los municipios, lo cual genera confusión en la aplicación de la ley, pues en la entidad hay 125 ayuntamientos, siendo parte de la Zona Metropolitana: Ecatepec, Coacalco, Nicolás Romero, Tecámac, Cuautitlán, Cuautitlán Izcalli, Texcoco, Tlalnepantla, Tultitlán, Atizapán, Los Reyes, La Paz, Chalco, Chimalhuacán, Huixquilucan, Naucalpan, Tultepec, Teotihuacan y Jaltenco. Cada uno de esos municipios tiene sanciones diferentes.

Todos pueden tener un perro

En ninguna de las leyes se establece un requisito previo para tener un perro de una raza determinada. Es por ello que cualquier persona puede comprar un can. Si bien se señala que cada especie requiere su “espacio determinado”, es común ver razas grandes habitando en departamentos pequeños de la Zona metropolitana. “Las autoridades casi nunca actúan, pues casi no se presentan denuncias”, afirma la doctora Dolores Guadarrama, médico veterinario del DF.

Es por ello que no hay un control estricto, pues la venta de mascotas no tiene una regulación en ese sentido, por lo que el animal sufriría falta de espacio innecesariamente, lo cual también implica un acto de crueldad. Asimismo, no se prohíbe que una persona que ya haya maltratado o matado a un can sin justificación pueda adquirir una mascota nuevamente.

Por otra parte, en la Ley Protectora de Animales del Estado de México ni siquiera se trata el asunto de los albergues de perros. Es ahí donde se ubican más albergues en la Zona Metropolitana, como el Pergatuzoo, del Dr. Vargas, y donde próximamente estará el San Cristóbal, de don Cristóbal Suárez. Afortunadamente, en estos dos casos, las instalaciones son idóneas, y los directores están comprometidos con la causa como pocas personas.

Cabe señalar que todas las leyes protectoras de animales son administrativas, no penales; es por ello que no se contemplan sanciones demasiado estrictas. Ante esa situación, las fallas evidentes en las leyes y los cada vez más conocidos casos de maltrato, diversas personas y organizaciones se han movilizado para exigir a autoridades y personas una mayor conciencia ambiental y mejores leyes.

Movilización social en pro de los canes

Tres marchas en pro de los animales se han organizado, hasta ahora, a raíz de la golpiza del can nayarita, Callejerito. En la Ciudad de México, todas han pasado por el Paseo de la Reforma. Algunos van disfrazados de perro, otros incluso de pollo. Gente de clase media en su mayoría, que camina con su manta y su iPod, que se toma fotos y ríe.

Tal vez varios sólo están ahí por una cuestión de sentirse en onda. Pero se mezclan con quienes exigen el cumplimiento a cabalidad de la Ley de Protección de los Animales del Distrito Federal, y que cuestionan el Reglamento, por considerar que “criminaliza a los perros callejeros”. No falta el despistado que lleva a su perro a la marcha, cuando está prohibido por la ley.

Ahí, marchando, hay varias organizaciones que protegen a los canes. Está el Escuadrón Contra el Abuso Animal (ECAA), Rescate Animal (RA) y Animal Naturis entre otras. Estas tres asociaciones son las que más presencia tienen en el DF, siendo Rescate Animal la más importante.

“Es una lucha constante, cansada y agotadora, pero es algo que al menos para mí vale la pena seguir haciendo”, sentencia Celeste Lugo, una joven periodista oriunda de Zapopan, Jalisco, y quien tuvo la iniciativa de organizar las marchas y da a conocer los eventos en toda la República a través de las redes sociales del internet.

“Es indignante que existan casos como los de Pulga, quien fue recogida de la calle en el D.F. y adoptada por un productor de cine, mismo que la abandonó en el patio y la dejó sin un techo ni alimentación. Afortunadamente, al mes que se realizó la revisión, se encontró a Pulga y fue retirada de ese lugar. Desgraciadamente, ella falleció a las tres semanas de luchar por su vida”, recuerda Lugo. Es el espíritu de estas movilizaciones, buscar justicia y una vida digna para los canes.

Fue Rescate Animal quien sacó a Pulga de ese sitio. Así como ECAA rescató a Bobby, el perro que vivió casi toda su vida bajo la caja de un tráiler. El Albergue Pergatuzoo, del Dr. Vargas, muestra un fuerte compromiso rescatando y rehabilitando perros de todo el Valle de México. Don Cristóbal Suárez, director del Albergue San Cristóbal, movió montañas para poder tener un terreno digno para sus canes rescatados.

Las redes sociales del internet, como Facebook y Twitter, han sido fundamentales. Mediante ellas, albergues y asociaciones han podido darse a conocer y llevar su mensaje a más gente; también han sido de gran utilidad en la organización de manifestaciones y eventos para recolectar comida y pagar servicios, entre otras cosas.

“Esto debería complementarse con una verdadera educación de respeto hacia los animales”, dice Dolores Guadarrama, médico veterinario. “Es necesario que se enseñe a la gente la cultura del bienestar animal, porque realmente nunca ha existido una campaña fuerte de concientización, sobre todo con los niños, que son el futuro de todo esto”.

Coincide con esa postura Cristóbal Suárez, una persona muy comprometida con su labor en el albergue San Cristóbal, y que piensa que es la irresponsabilidad del ser humano la que causa tanto maltrato y sufrimiento a los perros. “No esterilizan, los abandonan y a veces pasan a ser una carga, lo cual es injusto. Los dejan a sus suerte y desatienden”.

Pero no todo es miel sobre hojuelas. Los problemas entre las asociaciones o entre albergues y organizaciones existen con fuerza. “Hace poco, una persona de Rescate Animal robó una perra de nuestro albergue, Kiara”, dice Ana Vargas del Albergue Pergatuzoo, ubicado en el municipio de Nicolás Romero, y esto causó el cierre temporal del lugar a visitas y adopciones.

Este problema entre RA y el Albergue Pergatuzoo trascendió a través de la red social Facebook. Incluso, en el perfil del albergue se afirmó que la gente de RA muchas veces exagera demasiado y no buscan averiguar antes de actuar, sino que llegan haciendo un gran escándalo y arrebatando a los perros supuestamente maltratados. Y que hasta pruebas tienen de falsedades, pero que “no las dan a conocer”.

Desgraciadamente, quienes salen perdiendo aquí son los perros. El trabajo de asociaciones como RA y los albergues debe ser conjunto. Se insinuó, incluso, que el financiamiento podría ser la causa de estarse peleando a los canes, que suficiente maltrato ya sufrieron para tener que vivir estos pleitos.

Los esfuerzos sociales deberían concentrarse en lo que es realmente importante; ejemplos de gran trabajo pueden verse en el Albergue San Cristóbal: un nuevo lugar para resguardar a los perros abandonados y maltratados, a raíz del evento denominado Bardatón, que movilizó a una gran cantidad de gente.

Este trabajo debe reconocerse. Desde 1989, Suárez ha rescatado perros, tanto abandonados como maltratados; antes le llamaban “El Loco de los perros”, pero ahora es una persona respetada en el norte del DF.

Las clínicas veterinarias no están libres de problemas. “Muchas veces se sacrifican perros sin necesidad, porque los doctores son negligentes. Piensan que un perro agresivo no tiene remedio. ¡Por Dios! Si hasta en la televisión, César Millán, El Encantador de Perros, lo ha dicho: un perro agresivo tiene solución, y es así por la ignorancia de las personas que lo poseen”, dice con pasión Celeste Lugo.

Óscar Fernández, un joven habitante de Netzahualcóyotl, afirma que en su calle han adoptado a dos perros como propios, Ramón y Vaca, esterilizándolos, comprándoles vacunas y dándoles de comer. “Preferible darles de comer y tenerlos como propios a que se les sacrifique por el simple hecho de ser callejeros”, menciona a las afueras de su escuela, la ENAB (Escuela Nacional de Bellas Artes), ubicada cerca de San Antonio Abad.

Por ellos, por quienes merecen una vida digna y de respeto, es que las movilizaciones sociales están más vigentes que nunca, que se busca modificar el reglamento y la implementación de leyes más estrictas que no impliquen sólo sanciones administrativas.

Maltrato: consecuencia de la falta de educación y una débil ley

Después de una investigación exhaustiva, se puede llegar a la conclusión de que el maltrato de perros es causa de una combinación de cuatro factores, principalmente: la falta de educación, la negligencia, un marco legal débil en cuanto a sanciones (y hasta contradictorio y no muy claro) y, sobre todo, la irresponsabilidad de las personas.

El maltrato es mayor debido a que la población canina cada día crece más. Las autoridades no están respondiendo ante estos actos; las tiendas de mascotas abandonan muchas veces a los canes que no venden (hay rumores de que los asesinan sin autorización); todos queremos un perrito, pero cuando ya no queremos atenderlo, lo arrojamos a la calle o descuidamos por completo; peluqueros frustrados matan a golpes a un perro sin motivo aparente.

Las leyes deben ser más claras, estrictas y no contradecirse. En el Estado de México, por ejemplo, las multas no son homogéneas y dejan muchas cosas en el aire. En el DF, el reglamento dice algo diferente a la Ley, y esto causa confusiones en su aplicación, aunque en teoría el reglamento es inviable. Aunado a ello, se limitan a sanciones administrativas, por lo que asesinar y torturar perros sólo se sanciona con un arresto administrativo de un día o una multa de hasta 150 salarios mínimos; mucho más se cobra por vender animales sin permiso.

Un mayor control sobre las estéticas caninas y servicios veterinarios también es menester de la autoridad; el sacrificio innecesario de perros es cosa que se ha dado constantemente en las clínicas.

La educación ambiental es tan importante que debería ser una asignatura escolar. En ella, se debe promover el respeto a los animales como un valor cívico. “Se pueden hacer las leyes que sean, pero a fin de cuentas es el ser humano el que no es capaz de respetar la vida de otra especie”, dice Cristóbal Suárez. “El ser humano jamás ha sido el mejor amigo del perro”, complementa Celeste Lugo.

¿Cómo ser sus mejores amigos? Procurando su bienestar. Y esto sólo se puede lograr promoviendo la educación y el respeto a las leyes que, débiles o contradictorias, ahí están; por su parte, las autoridades deben aplicarlas a cabalidad, y ser más estrictas en este aspecto. Las asociaciones deben ver por los perros, sólo por los perros, y no usarlos como gancho para financiamiento.

La responsabilidad es de todos. Una cultura del respeto hacia los perros es la solución. Sonará utópico, pero los índices de maltrato se deben reducir. Es grave que el 100% de los animales rescatados por las asociaciones hayan sufrido algún tipo de maltrato. Por ellos, por los que no pueden hablar y sin embargo tienen tanto derecho como nosotros a vivir en paz en esta gran urbe.




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