martes, 7 de mayo de 2019

MUJERES PERIODISTAS SOMOS DOBLEMENTE VULNERABLES: MONTSERRAT ORTIZ

  • Los reporteros de medios grandes tenemos más apoyo, pero no porque el sistema de justicia sea efectivo, sino porque nuestro sistema tiene intereses
Por Laura Canales y Montserrat García
Ciudad de México (Aunam). “No voy a detenerme, me han dicho que lo haga, pero no quiero dejar estos temas, porque son necesarios”, afirma Monserrat Ortiz, quien se ha especializado en periodismo de género y defensa de los derechos humanos. Luego de sufrir amenazas de violación y muerte por denunciar en un reportaje en adn40 a un presunto agresor de mujeres, se incorporó al Mecanismo de Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, instancia que brinda actualmente apoyo y protección a 771 personas en riesgo.


En entrevista en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, de dónde es egresada, nos comparte su experiencia y opinión sobre el ejercicio periodístico en México.

–¿Consideras que existe libertad de prensa en México?

–Sí existe, pero debes lucha por ella. México es uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo. Estamos muy retrasados para garantizar los derechos de los periodistas y la libertad de expresión, pues existen desde mecanismos legales y hasta amenazas que ponen en riesgo la integridad física, lo que obliga a censurarte. Podemos hablar de los temas aunque haya líneas editoriales de los medios y una agenda gubernamental estricta, pero siempre está el riesgo de que a alguien le moleste la información y quiera silenciarte.

–¿Alguna vez te han censurado?

–En mi medio, no. Pero por cuestiones de seguridad he tenido que censurarme. Una vez publiqué un reportaje donde denunciaba las amenazas que un hombre le hacía a su ex pareja desde la cárcel. A los pocos minutos de que se publicó el reportaje, balearon la casa de la víctima, por lo que le pedí a mi jefa que bajara la nota de todas las redes sociales. Por seguridad de la víctima y por mí, pues aunque no firmé el reportaje me pueden identificar por mi voz. Tuve muchísimo miedo porque esa gente es muy peligrosa.

Las autoridades –comenta– también ejercen un tipo de censura al negarte la información. Con autoridades del Edomex me ha sucedido que no me dan una entrevista porque “siempre le pego al Edomex por los feminicidios”. Incluso si el tema es otro.

A través de sus reportajes, Montserrat ha dado voz a mujeres víctimas de violencia. En un país donde, de acuerdo con el INEGI, el 62.77% de las mujeres mayores de 15 años ha sufrido algún tipo de violencia, la intención de Montserrat es hacer escuchar las historias de las mujeres que no se encuentran en la esfera pública y, de esta manera, presionar a las autoridades desde el periodismo.

Sus investigaciones periodísticas han contribuido a dar visibilidad a víctimas en busca de justicia, como en el caso de Fátima, una niña de 12 años que fue brutalmente violada y asesinada en una comunidad del Estado de México, entidad que, de acuerdo a cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), ocupa el primer lugar nacional de feminicidios, con 106 cometidos tan sólo en 2018.

-¿Cuáles son los riesgos de ejercer el periodismo como periodista y mujer?

Los periodistas sean hombres o mujeres estamos expuestos a riesgos, pero además como mujer te enfrentas a la violencia de género de variadas formas. Desde el funcionario que saludas y te quiere abrazar hasta en la calle donde hay personas que te agreden. Una vez al hacer un reportaje sobre unos murales en el metro, un hombre se me acercó y me dio un codazo en la espalda. También me ha pasado muchas veces que al llegar a hacer alguna entrevista, los funcionarios no se dirigen a mí sino al camarógrafo. En otra ocasión al estar grabando unas imágenes en Morelos sobre contaminación de agua, un guardia nos pidió al camarógrafo y a mí que nos retiráramos; pero sólo le habló a él y sí yo decía algo, respondía “ya cálmala”, “ya llévatela”. Incluso me han condicionado información a cambio de sostener “relaciones sexuales”. Como mujeres periodistas vivimos una doble vulnerabilidad

En febrero, Monserrat Ortiz fue amenazada de abuso sexual y muerte después de publicar un reportaje donde daba a conocer las historias de tres mujeres que sufrieron agresiones por parte de Carlos “N”. “Te voy a violar y después te vas a morir, Ya sé donde trabajas te voy a esperar y no la vas a contar”, dicen textualmente los mensajes que Carlos “N” envío a la reportera a su cuenta de Facebook.

“En el momento sentí mucho miedo –narra la reportera–, al leer el mensaje me doy cuenta que el discurso es cien por ciento misógino, pues no sólo se expresa mal de mí sino de todas las mujeres”. De acuerdo con Artículo19 el acoso y hostigamiento sexual en redes sociales en internet es uno de los principales riesgos que corren las periodistas, algo que no sucede de manera recurrente con hombres periodistas.



–¿Tuviste apoyo de tu medio y de las autoridades?

Cuando mis jefes se enteraron, me pidieron que les contara lo que sucedió y sacaron una nota para protegerme y asentar el antecedente. También recibí el apoyo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, gracias a ellos se pudo activar el mecanismo de protección; de la organización Articulo19, de CIMAC, de diputadas y senadores y una infinidad de muestras de solidaridad por parte de mi familia, amigos y compañeros de trabajo.

Las autoridades me apoyaron y me trataron muy bien, pero también observé que como estoy en un medio grande y tengo mayor visibilidad, recibí la protección de manera rápida. Muchos periodistas, principalmente en medios locales, pequeños, no tienen esa posibilidad. La mayoría son free lance y no tienen seguro, ni siquiera un contrato. Son los periodistas de medios locales los que más asesinan.

El mecanismo ha sido eficiente conmigo, porque tengo privilegios al pertenecer a una empresa grande. Pero la autoridad ha sido negligente con otros compañeros, les pide pruebas, y no toma en cuenta las amenazas. Y luego ya es demasiado tarde. Yo sé que la eficacia del Mecanismo conmigo no es porque nuestro sistema de justicia sea eficaz, sino porque nuestro sistema de justicia tiene intereses.


–¿Cómo ha avanzado la investigación?

Ya pasó la fase de pruebas y la policía cibernética ya hizo su trabajo con los mensajes de texto. En la primera audiencia el tipo no se presentó, entonces va a haber una segunda audiencia y una tercera y si no se vuelve a presentar, probablemente lo arresten para que vaya. Su delito no es grave, no le pueden dar una sentencia, lo que sí una reparación de daño.


–¿Qué opinas del movimiento MeToo?

Yo también hice mi denuncia, lo puse en anónimo. Hace poco la Dra. Marta Lamas dijo que estaba mal publicar cosas en el anonimato porque podría prestarse a venganzas, que es mejor denunciar. Respeto y admiro a la doctora, pero creo que nunca ha estado en el metro y no le han metido la mano por debajo de la falda. A lo mejor sí es cuestionable el anonimato, pero yo que viví una experiencia de acoso, el anonimato te libera, te desahoga. Te dicen ve y denuncia, pero vas al MP y ponen en duda tu testimonio: “–Oye pero no vienes violada, ni golpeada; –pero me está hostigando; –¿ tienes pruebas?; –me quiso violar; –¿tienes pruebas?” Puedes estar horas y no te levantan una carpeta. El anonimato de MeToo es legítimo, hay hombres poderosos de los medios que están aprovechando su poder y eso debe parar. Si no funcionan los mecanismos para obtener justicia, sobre todo cuando es alguien con mucha jerarquía, entonces el movimiento sirve para establecer un antecedente. Cuando hay varios nombres que se repiten, entonces debes reconocer que algo pasa.

Considero que los hombres tienen la obligación de participar. El feminismo es equidad entre hombres y mujeres, pero creo que se ha distorsionado en el feminismo radical. Deben participar para darse cuenta, primero, de que tienen privilegios y, después, para disminuir la brecha.

Monserrat Ortiz afirma que el periodismo de género es su pasión y que el miedo no la detendrá. Al contrario, quiere especializarse en género y estudiar Derecho, “quizá Victimología, porque no existe una victimología de género en el país”. Además reconoce la importante responsabilidad que tienen los periodistas al dar a conocer las historias: “Pues somos quienes seleccionamos la información y decidimos cómo contar la historia, por lo que debemos tener cuidado en la forma para no vulnerar y revictimizar a las víctimas”.










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