jueves, 8 de noviembre de 2018

MARIHUANA Y EPILEPSIA: RETOS EN EL TRATAMIENTO CANNÁBICO

Por Margarita Morett Chávez
Ciudad de México (Aunam). José Manuel García Vallejo tiene 39 años y vive con epilepsia desde los 22. Sin tratamiento cannábico su cuerpo no reacciona como el de cualquiera. En el cerebro, las neuronas conforman el sistema nervioso central; son puntos gruesos con conexiones largas interconectadas entre sí, las cuales se comunican entre ellas para integrar la información del exterior. Finalmente, la energía pasa por cada lazo de la red para transportar impulsos eléctricos.


En los pacientes con epilepsia, el cerebro se equivoca y envía señales erróneas, entonces el sistema reacciona y José Manuel sufre convulsiones. Cuando consume marihuana, los síntomas se calman.

“Busqué a doctores, me traté con pastillas pero me noquearon, estuve un mes en cama, perdí 15 kilos. No podía llevar una vida normal sin saber cómo iba a reaccionar mi cuerpo, a veces nervioso, otras ansioso, vivía harto de las crisis epilépticas. Nunca había probado la marihuana hasta que decidí tratarme con ella. Experimenté con mi cuerpo porque en México aún no hay estudios de la planta”.

José Manuel García mencionó que le llevo tres años aprender a controlar las dosis, motivo por el cual creó una organización para las personas que quieren tratarse con cannabis: AMEM -Autocultivo Medicinal en México.

En México, el uso medicinal de la marihuana es un debate que se inició en el Senado de la República desde el 2016. Un año después se aprobó el uso medicinal y la investigación científica en la Ley General de Salud. Sin embargo, aún no se ha publicado en el Diario Oficial de la Federación la reglamentación de la COFEPRIS para sembrar y cosechar marihuana con fines científicos y terapéuticos.

La marihuana se compone principalmente por dos moléculas, el CBD y el THC. El primero es un cannabinoide que no causa efecto psicoactivo y que tiene propiedades terapéuticas como: disminuir los tumores cancerígenos, controlar ataques de pánico y reducir ataques epilépticos. El segundo es el principal componente psicotrópico del cannabis, es el que “provoca el viaje”. Sin embargo, funciona como un catalizador en los tratamientos epilépticos y cancerígenos.

El THC está como molécula prohibida en la Ley General de Salud, sólo se permite el uno por ciento de su uso médico. Hay casos en los que el tratamiento epiléptico puede recurrir sólo al CBD, pero en otros como el de Manuel García se necesita el uso de THC, sin embargo, la investigación de este componente es básicamente ilegal.

Actualmente el debate del uso lúdico sigue, pero el retraso en la legalización del cannabis está ligado a la escasa investigación científica que tiene el país.

Según estudios internacionales se sabe que el uso medicinal de la marihuana ayuda a controlar enfermedades como cáncer, parkinson, epilepsia, fibromialgia, alzheimer y asma, pero en México los tratamientos se hacen a base de prueba y error. Cuando un paciente se quiere tratar con cannabis, debe acudir a una organización civil que lo capacite y le dé seguimiento.

En Coyoacán, al sur de la Ciudad de México, se encuentra Raúl Porras, Médico cirujano de la UNAM, miembro del Cannabis Institute y fundador de Cannapeutas, una organización que capacita a pacientes para extraer de la marihuana aceites, y que le da seguimiento a las personas que son nuevas en la medicina cannabica.

“Los médicos tenemos una responsabilidad, darle seguimiento al paciente y probar nuevas estrategias, aunque sean experimentales. En la medicina el cannabis es rechazado porque hay prestigio de por medio, el médico que está a favor no quiere decirlo, es un tema nuevo e incómodo. La única forma que tenemos de incidir socialmente es seguir con las investigaciones aunque sean a base de prueba y error y llevarlas al Senado”, mencionó.

La medicina cannabica es un fenómeno emergente, es por ello que muchos investigadores la reconocen como útil, sin embargo, rechazan el uso lúdico de la marihuana debido a la escasa investigación científica. Es el caso de Óscar Galicia, doctor en Investigación Biomédica por parte de la UNAM, que se especializa en Neurociencias de la conducta.

“Existen pocas evidencias científicas de lo que es el consumo de la marihuana o lo que produce. Los datos que tenemos en México son registrados bajo poco control sanitario. Tienen una opinión muy tendenciosa. Es una planta compleja además del delta nueve tetrahidrocannabinol, tiene más de 60 endocannabinoides con efecto psicoactivo.

Eso significa que tienen un efecto sobre la motricidad, el equilibrio, la toma de decisiones, los reflejos, la percepción sensorial. El problema es que si no se puede hablar del uso medicinal de la marihuana, ¿por qué habríamos de hacerlo del recreativo?”

Después de vivir un año de Lorazepam, José Manuel García se hizo farmacodependiente. Viajó a Estados Unidos cuando se enteró de Charlotte Figi, una niña con epilepsia que trató los síntomas con aceites sublinguales y que movilizó a la sociedad estadounidense, para demandar al gobierno avances en la investigación médica cannabica.

José Manuel no pudo ser tratado médicamente porque no era nacional. No se rindió, se metió a los bancos de semillas y aprendió técnicas de extracción. Cuando volvió, rechazó el camino tradicional y experimentó tres años con su cuerpo hasta conocer los efectos que le provocaba la marihuana.

En un panorama como el de México, la movilidad social es sinónimo de comprensión y entendimiento con el otro. Manuel García sabía que existían casos similares al suyo, con limitantes médicas y económicas. Aunque no es médico fundó la organización AMEM, en la cual participan pacientes y familiares de personas que consumen marihuana medicinal.

“Toda enfermedad es una renta mensual más, los medicamentos en Estados Unidos llegan a costar seis mil 500 pesos por experiencia sé que necesitas al menos dos por mes, no cualquiera puede importar productos ni pagar las consultas medicinales”.

En AMEM no se tratan medicinalmente a pacientes, pero los usuarios que tienen experiencia en los tratamientos ayudan a los nuevos integrantes, se hacen llamar caregivers.

Cuando el paciente consigue un médico que acepta dar tratamientos con marihuana, los caregivers prueban el producto e indican si está cargado en CBD o en THC. Además, enseñan a realizar el autocultivo para que las personas no compren en mercados negros.

El cultivo se desarrolla como cualquier otro, pones una semilla en la tierra, la riegas y les das cuidados especiales. Los pesticidas son de origen orgánico y se utilizan antes de que la planta entre en floración. En época de lluvia hacen una mezcla de chile con ajo para prevenir el pulgón y las arañas rojas. Lo más importante, es que plantean los riesgos delictivos que asumen y algunas estrategias para cuidarse de la policía. Si, personas como José Manuel violan la ley, pero no por dinero, por salud.

“¡A eso nos ha llevado el prohibicionismo en México! los que queremos tratarnos con marihuana medicinal, tenemos que cultivarla, porque en los mercados negros lo que importa es la cantidad y no la calidad”


El problema con la prohibición de la marihuana se intensificó durante el sexenio de Felipe Calderón, con la famosa Guerra contra el Narcotráfico, en la que el Estado Mexicano le declaró la guerra a los cárteles de droga. Entre 2006 y 2016 han muerto alrededor de 200 mil personas y desaparecido otras 28 mil por este conflicto. El narco tiene poder y fuente de ingresos en los sembradíos de marihuana, mientras que el Estado tiene la política de Di no a las drogas.

En México la violencia a causa de la política antidroga es un fenómeno que es tocado por los estudiosos de la política. El proyecto Semáforo Delictivo de Santiago Roel se encarga de medir el índice de violencia del país, destaca a la prohibición como una causante en la cual el narcotráfico adquiere poder político y económico.

“Los mercados negros generalmente son operados por grupos de crimen organizado, venden clandestinamente productos o servicios prohibidos. Al legalizar la marihuana, el Estado administra este mercado”.

En la legalización el sector que se debe proteger son los menores de edad. El Sistema Nervioso Central termina de desarrollarse a los 18 años. El consumo durante la infancia o la adolescencia disminuye funciones cognoscitivas, los efectos del uso recreativo de la marihuana en los menores son pérdida de memoria y la disminución del aprendizaje.

Actualmente se habla del cultivo como una solución, sin embargo, para hacerlo se necesitarán protocolos de buenas prácticas para la implementación que incluyan: calidad del producto, controles de humedad, temperatura, pesticidas, cuidados de la planta, procesos de extracción, detalles de la calidad y cantidad en el uso de solventes y residuos que dejen. Será un proceso en el que se muestre que los cannabinoides se están obteniendo de acuerdo a una regulación.

El cultivo legal no es sencillo, no es lo mismo un producto artesanal como el consumen miembros de AMEM, a uno regulado por la COFEPRIS. Sin embargo, es peor tener uno que provenga de mercados negros porque no hay condiciones higiénicas.

Hay distintas interpretaciones en la legalización de la marihuana. Para Jorge Hernández Tinajero, activista político, politólogo e internacionalista de la UNAM, el prohibicionismo es la causa de los mercados negros, quienes controlan el comercio ilegal por medio de la violencia.

“Esos mercados existen y siempre existirán. Lo que pasa es que el Estado abdicó de su deber de controlarlos y al prohibirlos los delincuentes controlan el mercado e imponen sus condiciones. Los mercados regulados no generan eso, lo que generan son competencia económica que se podría fiscalizar y fiscalizar significa poner barreras de entrada”.

En la Ciencia Política existen dos vertientes: una en la que el Estado protege al individuo de sí mismo y otra en la que garantiza su libre desarrollo. En México los políticos prefieren evadir el tema de la legalización de la marihuana, lo moralizan y convierten en un tabú.

El gobierno cree que debe proteger a los individuos de sí mismos, pero la estructura estatal no siempre es la más importante; se olvidan del derecho a la libertad, el cual defiende Jorge Hernández Tinajero.

“El legislativo, se ha negado a examinar con seriedad el tema, prefieren adscribirse a prejuicios arraigados, evidencian el desinterés y la desinformación. No han querido revisar alternativas, ni entender cuáles son los problemas del sistema de control”.

La epilepsia refractaria de José Manuel lo lleva a consumir cannabis en vaporizadores o aceites, pero ninguna otra droga. Las vías de administración determinan el efecto, en la marihuana medicinal lo mejor es no hacerlo por combustión, porque se pierden cannabinoides en este proceso.

El efecto en la inhalación empieza entre dos a cinco minutos; en los primeros 20 minutos es el punto máximo, después va descendiendo y dura hasta dos horas. Si la comes pasa por el hígado y este es un órgano de desintoxicación, lo que sucede es que se liberan las enzimas de la sustancia y se genera un efecto psicoactivo mayor, que tarda alrededor de 30 minutos, pero dura entre cuatro y seis horas.

La prohibición hace que los consumidores tengan que realizar compras a bancos de semillas internacionales. Las compras que realiza José Manuel, son vía internet en una página llamada alchimiaweb.com, dedicada a la venta mayorista de semillas que provienen desde bancos españoles, holandeses, americanos y canadienses.

En el sitio se elige la cepa y se envía bajo un sistema discreto. El paquete llega por medio de sobrecitos de sílice, para que no sean detectados por la aduana, posteriormente el comprador recibe un correo en el que le explican la función de cada semilla de acuerdo al sobre.

En una mirada reduccionista la prohibición de la marihuana se minimiza a la imposición de una moral privada nacional, pero es una construcción histórica y cultural que abarca panoramas internacionales.

La historia de México desde el siglo XX muestra al país como el siervo geopolítico de los Estados Unidos, las fallas a la legalización de la marihuana no se desvinculan de los intereses que marca el Plan Mérida implementado en el 2008 por Calderón, en el cual el Congreso estadunidense apoyaría la lucha contra el narcotráfico, con la finalidad de parar el tránsito de droga de México hacia Estados Unidos.

El debate en la legalización de una planta de tres milímetros de diámetro nos conecta con un territorio de nueve punto 834 millones de kilómetros cuadrados. Las lecturas internacionales requieren de expertos como Arturo López Vargas, internacionalista de la UNAM e investigador en política exterior, quien propone la necesidad de entablar un diálogo con Estados Unidos y modificar las relaciones comerciales antes de legalizar la planta.

“Si se da una promoción sin tener en cuenta a Estados Unidos, la clase política beneficiada se sentiría boicoteada. Algo básico es limitar la dependencia extranjera hacia Washington. Una forma de restarles poder es ver más allá del TLCAN, abrir relaciones comerciales con otros países, cuando existen mercados alternos se modifica y reduce la dependencia económica, crediticia y financiera”.

Las relaciones asimétricas entre México y Estados Unidos no pueden desaparecer, pero la dependencia puede disminuir. Para ello, Arturo López Vargas destaca como necesario un cambio en las políticas exteriores mexicanas. En el que primero se tendría que reforzar la relación de Estados Unidos permanentemente, y evitar que se pueda revertir la política exterior con un cambio de gobierno en México.


Además, mencionó que al legalizar la marihuana en el país, éste sería un punto clave para acercarse con América Latina y dialogar sobre las políticas prohibicionistas.

El panorama en Estados Unidos es diferente al de México. Los ciudadanos tienen mayor capacidad de influencia gubernamental, porque no hay una lógica de armamento detrás de la prohibición de drogas. En México, las manifestaciones para la legalización de la marihuana se intensificaron en el 2016, sin embargo, en el 2018 los pacientes del uso medicinal como José Manuel siguen sin tener el Reglamento de la COFEPRIS para tratarse legalmente.

En AMEM, José Manuel integró las enseñanzas de extracción que aprendió en Estados Unidos, al igual que lecciones de vida. La epilepsia refractaria cambió su rutina, pero también lo llenó de voluntad para buscar en lo desconocido soluciones, viajó y se informó sobre el cannabis.

A pesar de la situación legal de la planta en el país difunde información del uso medicinal de la marihuana y capacita a pacientes para sembrar y producir medicina. El auto cultivo ilegal es un fenómeno social que no se detiene por declaraciones legales, los miembros buscan la protección a la salud de los individuos aunque se violen las leyes.

En el tratamiento cannábico la planta no cura el parkinson, la fibromialgia, el cáncer o la epilepsia, pero da una mejor calidad de vida, reduce los síntomas. La marihuana si causa dependencia, pero en grados menores al tabaco y el alcohol, además no está asociada con conductas violentas.

En la epilepsia cada convulsión mata a las neuronas del Sistema Nervioso, esto implica controlar el funcionamiento con nuevos tratamientos como es el cannábico o caer en estado de farmacodependencia. La legalización de la marihuana no soluciona problemas con el crimen organizado, eso es un discurso político. El debate actual consiste en reconocer los derechos médicos de quienes requieren de su uso.






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