viernes, 13 de abril de 2018

EL FUTURO DE LAS LETRAS ESTÁ EN UN CLÁSICO

  • Un hombre apasionado, su mayor defecto y virtud.

Por Santiago Lezama García
Ciudad de México (Aunam). Luis Ángel Sarabia Jasso es un joven escritor mexicano, estudiante y apasionado de las Letras Clásicas. Estudia dicha licenciatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Una barba de dos días, acompañada de ojeras que sobresalen de lentes rectangulares.


Llega puntual, como si fuera un inglés, su desempeño académico es mejor que un reloj suizo. Porta un morral desgastado, testigo de sus desvelos, de sus logros y viajes. Dentro de él está su Ilíada, cuenta que “Fue toda una Odisea lograr conseguir esta edición”. Porta un saco, negro como la noche, de estilo casual pero sin perder formalidad. Vaqueros azules, limpios, cuida mucho su vestimenta.

El punto de reunión es en la entrada de la Facultad de Filosofía y Letras, junto a la librería, hay unas mesas de fierro. Huele a café y cigarro. Un vaivén de estudiantes y docentes.

-Mariana González Morales y Jorge Rosas Bruno (compañeros de la carrera de Luis), te definieron como “Apasionado” y “Obstinado”, respectivamente, pero ¿Tú cómo te defines?

La pregunta le divierte, le arranca más de una sonrisa. A su respuesta precede un momento de silencio, responde con un dejo de nostalgia, pues en el tono de su voz se asoma una mezcla de derrota y miel.

-No podría estar más de acuerdo, realmente creo que si no eres apasionado por lo que estudias o trabajas, es mejor que no lo hagas. El problema es que, al ser tan obstinado, dice mientras con sus manos hace un gesto de comillas, como buscando otra palabra pero respetando la idea de su amigo Jorge, no estoy tan satisfecho con lo que hago; ya lo decía Borges, un texto siempre es perfectible, aunque esté publicado.

Claro, una mente brillante se ha cultivado con los grandes: clásicos, escritores latinoamericanos, letrados británicos: Luis tiene un sinfín de referencias literarias, musicales, deportivas y artísticas.

-Se trata de una carrera bastante pesada, tiene uno de los índices de deserción más grande de la UNAM, sin embargo, tú te mantienes, ¿Qué es lo que te motiva? Después de todo, ser un alumno ejemplar dentro y fuera de las aulas y además escribir, no es cosa fácil.

-Me apasiona sobre todo la narrativa, la poesía épica, un Homero del Siglo VII antes de nuestra era, y así podría hablar durante horas; además, desde el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Naucalpan supe que quería Clásicas. Tal vez que haya mucho desertor se deba a que hay demasiada apatía estudiantil, el no saber qué quieren de sus vidas, qué esperan de la Universidad; tú bien sabes que hay casos de compañeros en esta carrera que entran sin saber de qué se trata.

Su mirada se iluminó cuando mencionó a Homero, dentro de sus ojos se podía ver el retrato de sus pasiones. Una mirada de satisfacción, desvelo tras desvelo, lectura tras lectura, todo para entender y leer a su ídolo, para comprender en parte el origen de nuestra sociedad y cultura.

Con un tono de resignación, las manos entrelazadas y debajo de la mesa comenta que, a pesar de que nuestra cultura tenga más influencia de los romanos, para él lo que realmente importa y aún no se le da el valor que merece, está en los griegos. Su mirada se alza y el semblante le cambia, se llena de orgullo.

El Galeano mexicano

-¿Qué otras pasiones encontramos en Luis?

-Mira, “Brother”, lo que es el fútbol, para mí…es motivo de fiesta, de reunión, de diversión. De hecho, si no fuese por la carrera, yo estaría en las fuerzas básicas de Chivas.

-Por cierto, qué mal semestre, sin embargo, en el torneo pasado salieron campeones ¿Qué opinas sobre eso?

La sonrisa en su rostro se desvanece, sus manos juguetean con algunos de sus rizos, se acomoda sus lentes y suelta una risa nerviosa. Su tez morena palidece ante una pregunta un tanto ruda, es sobre el deporte.

-¿Qué te puedo decir? Así es el fútbol, pero confío en que levanten. Sin embargo, al ser un tema tan pasional, es difícil no emocionarme, es una lástima que organizaciones llenas de corrupción se atrevan a contaminar las pasiones más inherentes a las personas, el fútbol, la política, la religión, pero a nosotros como parte del común sólo nos queda disfrutar.

Es interesante pensar en que alguien tan letrado tenga un apego tan profundo al fútbol, casos como Eduardo Galeano o Pier Paolo Pasolini son contados.

-Si tú ibas para la primera división, entonces ¿Cómo acabaste en Clásicas?

Un amor accidentado

Retrotrajo sus tiempos en el CCH Naucalpan, levanta su mirada, sus ojos cafés tratan de enfocar un punto, se quita los lentes, seca el sudor de su frente, acomoda su cabello quebrado y chino.

Con un tono de incredulidad y felicidad comenta que su encuentro con Letras Clásicas fue realmente un accidente.

-Yo quería unirme a un taller de literatura hispana, sin embargo, al momento de inscribirme, metí mal la clave de la clase y terminé en un grupo de estudio de la Divina Comedia, con el profesor José Alfredo Núñez Toledo.

Cual niño que abre los regalos de Navidad y se da cuenta de que ha recibido ese juguete que deseaba con tanto anhelo, así es Luis al hablar sobre su relación con clásicas. Es la imagen de un hombre a quien el destino le puso su pasión en el camino.

-Desde ese encuentro con Dante supe que era lo mío, no por eso dejé de leer a García Márquez o a Vargas Llosa, pero sí me enfoqué más en la mitología, en la poesía épica. Mis poemas tomaron una combinación entre mitología y el boom.

-De hecho, Jorge y Mariana comentan que tu estilo literario es bastante revolucionario, esa cuestión de retomar el mito pero adaptarlo a nuestros días es novedosa, ¿Tú consideras que se trate de algo revolucionario para la literatura?

Un hombre conservador pero revolucionario.

Mientas transcurría la entrevista, de fondo se escuchaban canciones de moda: Maluma, J Balvin, otros artistas urbanos, situación muy ad hoc para la conversación.

-Pues sí, es novedoso y me agrada que les guste. La existencia de nuevas plataformas permite que el crecimiento y difusión de escritos sea más fácil, mas esto también tiene sus riesgos.

-Sí, recuerdo que en una nota que salió de la publicación de uno de tus libros, mencionaste que varias páginas no tenían un filtro de redacción ni control de ortografía y que debe ser el lector quien tenga cuidado con este tipo de páginas.

Luis frunce el seño, parece que le incomoda hablar sobre páginas poco profesionales, se quita los lentes y frota sus manos por encima de su saco. Señala al vacío, indicándome que escuche la música “sé que pensarás que esto me está doliendo, yo no estoy pensando en lo que estás haciendo”.

-Me parece increíble, rimando gerundios con gerundios, pero bueno, he conocido músicos que riman increíble con increíble. Si podemos hablar de una crisis actual en el ámbito literario, más allá de la pobreza de significado en las letras, es la falta del ritmo, es algo que se le ha perdido a los clásicos.

-Las canciones de Maluma no se pueden comparar con las letras de Fernando Paredez, tu cantautor favorito, es una lástima.

Luis interrumpió mi comentario, dijo que la música es un tema muy interesante para él, pero que sus posturas son muy firmes, las cosas se tienen que hacer como se tienen que hacer, todo tiene un orden y un por qué para él.

-Pasa lo mismo con el mito, de hecho, el que retomé en mi novela Ícaro de noche, es precisamente eso, la aparente necesidad de desafiar a lo superior, intentó volar tan cerca de un Dios, desobedeciendo a su padre y pagó las consecuencias, pasa lo mismo con un alumno que se quiere poner al tú por tú con un profesor, no tiene las armas ni los conocimientos para encararle.

-Entonces ¿Tú eres un innovador pero basándote en lo clásico?

-Así es, yo no creo nada nuevo, sólo le doy un nuevo enfoque a algo que ya está. Yo creo que hacer algo nuevo y que tenga éxito es bastante difícil, en ese aspecto soy bastante conservador y se lo debo a mis padres, ellos me formaron de una manera muy la antigua, pero les estoy completamente agradecido por ello.

Humanizando al humanista



Por más sabia que sea la persona, sea un Ernesto de la Peña; Rosario Castellanos, no dejan de ser personas, aunque su conocimiento sea más bien el de una deidad. Luis es un estudiante ejemplar dentro de una de las carreras más pesadas de la UNAM, para contextualizar, de la generación del 2015, que es a la que Luis pertenece, únicamente él y otras dos personas más han podido acreditar a tiempo todas sus materias del plan de estudios, aunque Luis se destaca por las publicaciones que ha hecho.

-Sí, me da coraje que algunos compañeros que lo tienen todo para ir bien se rezagan o abandonan, te juro que yo tengo que quemarme las pestañas para que algo me entre, en ese aspecto soy un cabezotas.

No todo ha sido fácil, Luis se ha tenido que alejar de su familia para cumplir sus sueños, es lo que más le ha costado. Él está consciente de que está donde está por el apoyo de sus padres, ellos son su mayor motivación.

Luis se acomoda en su asiento, cambia de postura, apoya los brazos sobre la mesa y junta sus manos, se quita los lentes, sus ojeras ocupan casi la mitad de su rostro, sus ojos oscuros combinan con su tez y su ropa.

-Tú que eres de Sociales, estarás de acuerdo conmigo en que la familia es el núcleo y base de la sociedad, ahí se nos imparten valores, se nos da cariño, nos educan. Para mí, mis padres hacen un gran sacrificio, no sé si todos los estudiantes estén conscientes y aprecien a sus familiares, si les toca trabajar y estudiar pues mis respetos.

Se quita los lentes y talla sus ojos, Luis tiene un plan de vida, mismo que ha ido cumpliendo y adaptando conforme pasa el tiempo.

Anhelos, planes e ilusiones


-¿Cuál es el futuro de Luis? ¿Qué planes tienes?

Lo primero que sale de su boca es una A prolongada, tiene muchos planes pero aún no logra decidirse, empieza por el principio.

-El profesor Gabriel Gutiérrez Bribiesca, “Gagubi”, es un excelente humano y mejor profesor, traté de tomar clases con el profesor Jorge Popoca López, el otro docente de griego en la facultad, me di cuenta que ambos saben, pero “Gagubi” es más pedagógico, tiene un interés real en sus alumnos, le estoy muy agradecido porque, si todo sale bien, el próximo semestre podré ser su adjunto.

La docencia es algo que llenaría a Luis, pero sabe que hay algo más, a pesar de que el campo de los clasistas no es muy amplio, Luis tiene en mente otros dos proyectos.

-Me encantaría seguir publicando, a pesar de todo lo que te demanda la carrera, estoy haciendo una novela corta, es un proyecto al cual le tengo mucho afecto, lo empecé desde el CCH, pero quiero rehacerla con todo lo que sé.

A corto plazo, los planes de Luis se alejan de sus anhelos, pero él lo ve como algo necesario y como una inversión, así como una manera de pagarles un poco a sus padres.

-Me encantaría un posgrado, pero el próximo año mi hermanita empieza a estudiar, la ayuda que recibiré será menor, por lo que tendré que irme costeando mis estudios, pero estaré feliz de ayudar a mi familia.

La ilusión que lo levanta día a día, que está presente en cada palabra que traduce, en cada ensayo que escribe, es la ilusión de tener su propia editorial, enfocada, como no podría ser de otra manera, a los clásicos.

-Hay mucho talento en México, me encantaría rescatar ese talento, que no se pierda, aún hay mucho que se le pueden sacar a los clásicos, hay mucho estudio, mucha investigación, pero aún no es suficiente. De todo lo que te mencioné, sin duda, tener mi propia editorial es lo que más me gustaría.

La pasión y dedicación de Luis lo hacen un tipo sencillo, sabio y preparado, que tiene el reconocimiento tanto de estudiantes como de docentes, no cabe duda que las letras están en buenas manos y, cuando llegue el momento de pasar la estafeta, estarán bien protegidas.




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