martes, 13 de marzo de 2018

"LA HISTORIA NO ESTÁ ESCRITA, ESTÁ SOBRE LA RUTA": DULCE MARÍA RODRÍGUEZ

Por José Luis Ruperto Mateos
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, (Aunam). En los confines del Estado de México, cerca de Valle de Bravo, está el municipio de Amanalco de Becerra, un lugar de extensos bosques y cerros. De esta tierra es originaria una de las mejores corredoras de largas distancias, no solo de México, sino de América Latina, tres veces representante de México en Juegos Olímpicos: Dulce María Rodríguez de la Cruz.

Dulce María Rodríguez cruza la meta en primer lugaren el Medio Maratón de Ensenada 2017. Fotografía: Yo también corro en Tijuana
Su cabello negro luce impecablemente peinado en una coleta, está uniformada con prendas Adidas y en la muñeca de su brazo derecho, un pulsómetro de una famosa marca alemana indica que ella es una corredora de élite, que lo mismo ha corrido sobre el asfalto de la Quinta Avenida, en Nueva York, que sobre el tartán de la pista del estadio Nido del Pájaro en Pekín.

Apenas han pasado unas horas desde que Dulce María consiguiera su victoria inaugural del año cuando llega el momento para comenzar la entrevista. En la XXII Carrera del Parachico, en Chiapa de Corzo, la corredora se llevó el primer lugar de la categoría máster. Ella corrió al nivel de las atletas de Kenia e incluso superó a competidoras mexicanas más jóvenes que ella y, a pesar de todo, su trato es sencillo y cordial.

Rodríguez ha formado parte de los atletas preparados por entrenadores de gran renombre, como Rodolfo Arteaga, Marco Velediaz, Rubén Escobar y Rodolfo Gómez y actualmente está bajo la tutela de Daniel Valdez, de Mexicali, Baja California. Esta experiencia hace que Dulce María reúna una gran cantidad de conocimientos sobre el atletismo, en su mayoría empíricos, respaldados por números títulos.

Una corredora fuera del arquetipo

Aunque en libros como Lo que la investigación aporta sobre la carrera de larga distancia se afirma que los corredores de esta modalidad obtienen sus mejores resultados cuando están entre los 25 y 35 años, el caso de Dulce Rodríguez escapa a esta tendencia, puesto que a sus 45 años sigue triunfando en las carreras de ruta en México.

La mexiquense no tuvo más acercamiento al deporte durante su infancia que el de los juegos como las correteadas y los encantados. Cuando practicaba estas actividades en la primaria y la secundaria se divertía mucho porque podía correr mucho. “Era un niña muy hiperactiva”, recuerda la atleta.

El atletismo terminó por llegar a la vida de Dulce de una forma bastante inesperada.

“Mi acercamiento a las carreras y al deporte fue circunstancial, porque yo desconocía que había carreras de ruta, carreras de pista, campeonatos, todo, pero eso cambió una vez que, en la ciudad de Toluca, me enteré que iba a ver un medio maratón y acudí a verlo como espectadora”, platica.

Corría el año de 1997 y la algarabía y el ambiente de las carreras llamaron la atención de la tres veces atleta olímpica. “Desde ese momento me propuse a mí misma que un año después yo correría el medio maratón de las alturas en Toluca”. Al año siguiente, tres meses antes del mismo evento, Dulce pasó del plano de las palabras al de los hechos y comenzó con su preparación.

Realizando caminatas y recorridos en su comunidad, Rodríguez fue acondicionando su cuerpo al esfuerzo que le exigiría la prueba. Aunque ella iba a debutar en la distancia de medio maratón, que consiste en recorrer 21 kilómetros, no se sentía preocupada por saber si su entrenamiento iba a redituarle un buen resultado.

"Un día antes estaba tranquila, no sentía la presión, no conocía nada del ámbito deportivo, simplemente iba por un reto propio sin imaginarme que ese sería el inicio de otros retos más grandes", cuenta. El mantenerse relajada le ayudó para que realizara en aquella ocasión una marca de una hora y treinta minutos que la ubicó en el lugar 30 del ranking de los mejores tiempos mexicanos.

La experiencia del Olimpo

Aunque la oriunda de Amanalco, que en otomí se traduce como "lugar donde brota mucha agua", era una total desconocida en el medio atlético, hubo entrenadores que vieron sus cualidades, algunos inclusive le comentaron que tenía la posibilidad de ir a los Juegos Olímpicos, idea que la atleta creyó y la hizo motivarse para acatar órdenes en los entrenamientos.

Apenas tres años después de que comenzara a correr de manera profesional, Dulce María representó a México en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, en la prueba de los cinco mil metros planos que se efectuó en el Stadium Australia. Ella formó parte del primer heat eliminatorio, ante un estadio abarrotado de espectadores, y finalizó en la posición 11 con un registro de 15:38:72 minutos.

Cabe señalar que para la atleta la justa olímpica de Sídney ocupa un lugar especial en su memoria, ya que le dejó muchos recuerdos. Uno de ellos fue conocer en la Villa Olímpica de Sídney al plusmarquista mundial de los 10 000 metros planos Haile Gebrselassie de Etiopía.

"Lo admiro y lo seguiré admirando por su casta de campeón, de ganador y sobre todo por la parte humana. Es una persona que transmite esa alegría, esa humildad, esa chispa, siempre de sonrisa, de buscarle el sentido a todo", narra la corredora.

La fondista describe la importancia que tuvo en su vida el vivir la experiencia olímpica.

"Para mí fue algo increíble, una experiencia única, sobre todo porque traje muchos conocimientos, vivencias, momentos muy emotivos con diferentes atletas ganadores de medallas, traje otra visión y tuve otra perspectiva de lo que era ser atleta de alto rendimiento. El formar parte de ese grupo para mí era un sueño".

Después de su actuación al otro lado del mundo, Dulce siguió entrenando de manera ardua y compitiendo en certámenes internacionales de gran importancia. Cuatro años más tarde, consiguió clasificar de nueva cuenta a los Juegos Olímpicos de 2004, que se celebraron en Atenas, Grecia, la cuna del olimpismo.

En la pista del Estadio Olímpico de Atenas, el día 20 de Agosto, contendió en los cinco mil metros planos, tomando la línea de salida junto a corredoras de la talla de la etíope Tirunesh Dibaba, actual poseedora del récord mundial de dicha prueba. Aunque la capital griega atravesaba por una ola de calor, la mexicana no se sintió afectada, y finalizó en el lugar 17 con un tiempo de 16:08:07 minutos.

El 15 de agosto de 2008 tuvo lugar la última participación olímpica de Dulce, en Pekín. Esta vez la mexiquense cambió de prueba y corrió los 10 mil metros planos, quedando en el lugar 25 con una marca de 32:58:04 minutos.

Después de participar en tres ediciones de Juegos Olímpicos, Rodríguez puede comparar su desempeño a través de los años.

"Las marcas dicen mucho, nos dan nuestro propio margen de competitividad", asegura, además afirma que "los números no mienten, fui mejorando marcas, a partir del 2000, en todas las pruebas que pude realizar de 800, mil 500, cinco mil, 10 mil, medio maratón y maratón".

Sueños hechos realidad


Rodríguez al finalizar uno de sus entrenamientos en el Nevado de Toluca. Fotografía: Facebook de Dulce María Rodríguez
En 2005 Rodríguez de la Cruz implantó el cronometraje femenil más rápido hecho por una mexicana en suelo nacional, al finalizar el maratón de Torreón, Coahuila en dos horas con 29 minutos. Sin embargo, su récord personal lo alcanzaría un año después, en el maratón de Chicago cuando detuvo el reloj en dos horas con 28 minutos y 54 segundos, con lo que terminó en la posición número 10 a pesar de sufrir molestias musculares.

"Estaba entrenando bien, me habían hecho varios chequeos que marcaban que ahí haría mi mejor marca. Por unas molestias no pude mejorar el tiempo, pero aún así esos segundos que obtuve creo que fueron benéficos para mi, dadas las circunstancias. Es un maratón muy rápido, con una ruta que se presta para hacer mejores marcas”.

Con orgullo, Dulce María Rodríguez señala que participar en el maratón de Nueva York y de Osaka fue una gran satisfacción porque fue un sueño que pudo realizar.

Recuerda que en un viaje a Japón le impresionó el alto grado de educación de los japoneses y el respeto que tienen hacia los deportistas.

A pesar de que en más de una ocasión se tuvo que enfrentar a corredoras más rápidas y con más reconocimiento a nivel mundial, nunca se sintió intimidada.

"Cuando yo tenía el nivel competitivo y podía estar en esas competencias, jamás sentí esa sensación, porque sabía que tenía cualidades y que la historia no está escrita, está sobre la ruta".

En el año 2007, obtuvo la medalla de plata en los 10 mil metros en los Juegos Panamericanos de Rio de Janeiro, llegando detrás de la corredora norteamericana Sara Slattery, y consiguió el cuarto lugar en los cinco mil metros planos. Ese mismo año se coloco en las tres primeras posiciones del medio maratón Stramilano y en 2009 representó a México en el Campeonato Mundial de Atletismo de Berlín, en la prueba de maratón.

Una mujer atemporal

Para muchos el tiempo es un factor en contra, pero para la corredora mexiquense, es un aliado. Aunque muchos creen que lo que sigue en su carrera es el retiro, Dulce María está en uno de sus mejores momentos deportivos. Después de casi 20 años de trayectoria, la mexiquense asegura que la clave para sus resultados sobresalientes ha estado en el saber escuchar a su cuerpo y quererse a sí misma.

Mientras que para muchos el ritmo de vida transcurre en medio de bullicio y prisas, para Dulce la vida transcurre al ritmo que ella impone, respetando los tiempos de descanso que su cuerpo pide y disfrutando de correr en sus lugares predilectos, que son el parque Alameda 2000 y el Nevado de Toluca, además de las rutas que tiene trazadas en los caminos de su comunidad.

Para tener un buen rendimiento Rodríguez considera que una de las claves es "tener siempre una actitud positiva, una actitud de pensar que es posible lo que quieres, lo que sueñas y que lo puedes lograr", afirmación que hace con toda seguridad, pues es lo que ha puesto en práctica en cada carrera.

Algo característico de esta atleta es que la mayor parte del tiempo tiene dibujada una sonrisa en el rostro que nace del gusto que siente por correr.

“[El atletismo de fondo] es una emoción, una alegría intensa, que hace que valga la pena que se olvide el dolor, el tiempo, el esfuerzo, el trabajo, el frío, el calor y la lluvia".

El deporte es la alternativa

La subcampeona panamericana invita a los niños a practicar el atletismo para aprender a amarse a ellos mismos, porque el deporte es el mejor regalo que le pueden dar a su cuerpo, porque el deporte es salud. Dulce María señala que hoy en día hay muchos problemas porque se prefiere hacer otras actividades antes que el deporte. Estas actividades en lugar de aportar cosas positivas hacen todo lo contrario.

"Si tú haces deporte vas a estar sano, vas a estar en un estado mental tranquilo, vas a ver de manera distinta la vida, pero sólo será haciendo actividad física. Para hacer deporte se requiere carácter, paciencia, resistencia, y una actitud totalmente positiva para lograr lo que te propongas", finaliza la atleta.

Termina la entrevista y Dulce se toma un respiro. Deja de lado su personalidad atlética y se dispone a ver una película, mientras toma un raspado. Luce relajada y totalmente cómoda y a ratos libera unas carcajadas y cambia a la tenaz atleta por la mujer que siempre ve la oportunidad de abrir y cerrar ciclos.

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