martes, 5 de diciembre de 2017

EL ARTE, HERRAMIENTA DE DENUNCIA Y MEMORIA HISTÓRICA: PAULA LAVERDE

  • La diseñadora reflexionó el papel que tiene el arte frente a los feminicidios que ocurren en México
  • "No puedo solucionar la violencia, pero sí contribuir a la reflexión crítica”, expresó
Por Jehieli Blanco Loyo
Ciudad de México, (Aunam). Luego de su participación en el panel “Lesby, NiUNAMenos”, organizado por el grupo Feministas con voz de maíz de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM, la diseñadora mexicana Paula Laverde compartió algunas reflexiones acerca del papel del arte y memorial frente a los casos de feminicidios en México.


En entrevista para AUNAM, Laverde platicó sobre su papel como curadora y coordinadora del memorial No nos cabe tanta muerte y explicó cómo nació esta exposición. Para Laverde, el detonante para la realización de sus piezas es la inseguridad como parte de algo vital, no como un discurso de causa.

“Mi obra surge de una pieza que creé para un altar a las mujeres asesinadas de Ciudad Juárez titulada No nos cabe tanta muerte. Se trata de una repetición continua de cruces en un espacio muy pequeño. Es algo que no acaba y eso es justo lo que sucede: representar a cada mujer asesinada con una cruz dentro de un pequeño espacio me llevaría la vida entera, pues sólo en 2012 el número aproximado de asesinatos ascendió a más de 700 víctimas”, dijo.

La diseñadora especializada en ilustración y litografía señaló que ha llevado el tema del activismo de forma paralela a su formación artística.

“Lo personal es político, es el hecho de no poder dormir cuando en promedio, en los últimos diez años en México, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), cada cuatro horas ocurre la muerte violenta de una niña, joven o mujer adulta”, declaró.

En cuanto al proceso creativo de la exposición, Laverde reveló que, desde un primer momento, el trabajo se convirtió en un espacio de respeto para las víctimas de la violencia de género, pero también en un lugar de confrontación entre distintas perspectivas, pues incluso una abogada colaboró con una pieza.

“Hemos implicado a 15 artistas, hombres y mujeres, de disciplinas y nacionalidades diferentes para trabajar esta exposición. Está conformada por ambos sexos porque la perspectiva de un determinado hecho debe hacerse desde ambos sitios de la estructura social. Sin embargo, esto si repercutió muchas veces en poder presentar el memorial en espacios de colectivos feministas”, afirmó.

Laverde señaló que no sólo trató de plasmar una emoción o denuncia en sus piezas, sino que el trabajo era afianzar todo un discurso de fotografía, escultura, pintura, video y performance que estuviera justificado en investigaciones exhaustas y varios textos especializados.

“La investigación y sustento de cualquier memorial es muy relevante. No puedes hablar algo de lo que no sabes. Mi marco de inspiración o referencia fueron autores y sus obras como Christian Boltanski con su trabajo del holocausto; Rodolfo Aguerreberry, Julio Flores y Guillermo Kexel con un trabajo sobre las desapariciones argentinas; y Rafael Lozano con la matanza de los estudiantes del 68”, expuso.

Sobre estas prácticas artístico-políticas, la diseñadora resaltó la hecha en Argentina en donde Aguerreberry, Flores y Kexel plasmaron en la Plaza de Mayo, con ayuda de personas que se sumaron a su experiencia estética, varias siluetas de figuras humanas para representar a las víctimas desaparecidas durante la dictadura militar argentina.

A pesar de la intención de estas acciones, Paula Laverde consideró que es muy ambicioso querer erradicar con ellas los asesinatos, pues éstos son un problema a largo plazo cuya solución no alcanzará a ver su generación ni la que sigue. No obstante, aseguró que el arte sigue siendo una alternativa para denunciar.

“El arte nos puede servir como una estrategia de lucha, de resignificar los hechos fríos que vemos en las noticias y ver cómo podemos aportar con una implicación emocional. La intención es poder señalar, concienciar e intentar comprender”.

La artista mexicana quizo dejar claro que no pretende dar respuestas, sino generar preguntas y silencios de respeto y reflexión que le permitan al arte “seguir hablando y seguir denunciando los hechos que seguimos viviendo en México con respecto a los feminicidios. Mi motivo de hacer un memorial es hacer sensibilización”, concluyó.

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