miércoles, 9 de agosto de 2017

LA BONANZA: REFLEJO DE LA DELINCUENCIA EN ÁLVARO OBREGÓN

Por Eduardo Mondragón Díaz
Ciudad de México (Aunam). Una de las categorías tomadas en cuenta para la medición del Estado de derecho de un país a nivel mundial es orden y seguridad, apartado sobre el que los habitantes de cada nación opinan y evalúan el éxito o ausencia de este factor.

En 2016, México finalizó en la posición 23 en dicha categoría de entre 30 países consultados en la región de Latinoamérica y el Caribe, colocándose así como uno de los países más inseguros del continente. A nivel mundial, México ocupó el lugar 94 de 113 naciones en total.

Por ello, actualmente los ciudadanos mexicanos viven un estado de emergencia provocado por la inseguridad dentro del país, situación que deja de manifiesto la incapacidad de las autoridades para erradicar y combatir la violencia a lo largo y ancho del territorio nacional.

Las opiniones de quienes han sufrido daños en su integridad física y moral son certeras: "Ya estamos hartos de nos asalten a cualquier hora del día, no tienen respeto ni porque vamos por nuestros hijos a las escuelas, la policía solo se aparece de vez en cuando’’, responde una víctima de asalto con arma blanca en la colonia Bonanza de la Ciudad de México.

"El combate a la inseguridad es una prioridad en nuestra delegación. Sabemos que existe una secretaría encargada de la seguridad pública, nosotros lo que ofrecemos es una cooperación para seguir trabajando coordinadamente".

La declaración anterior forma parte de uno de los primeros discursos que ofreció la actual jefa delegacional en Álvaro Obregón, María Antonieta Hidalgo Torres tras salir victoriosa en las elecciones de 2015. Ella forma parte del Partido de la Revolución Democrática (PRD), el partido de oposición al régimen político mexicano que tuvo un auge en la década de los noventa, concretamente en la capital del país, que culminó en el primer gobierno de izquierda liderado por el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

Contra los compadrazgos no se puede

Desde la elección de Cárdenas, el PRD se ha mantenido como el partido en el poder para gobernar la administración de la Ciudad de México. Si bien en las 16 delegaciones que conforman la urbe ha existido una alternancia entre los partidos políticos, desde 1997 el puesto de jefe de gobierno ha sido ocupado por 6 personas, todas afines al PRD.

"Velar por los derechos humanos y el libre goce de la vida", son dos de los elementos discursivos que forman parte de la identidad de los partidos de izquierda. Sin embargo, la presencia de la delincuencia es cada vez más frecuente en esta entidad gobernada por el PRD.

“¿Goce de la vida? Dejamos de vivir felizmente y caminar por las calles de nuestra colonia desde el momento en el que los grupos criminales se apoderaron del lugar’’, señala el testigo Pérez, habitante de la colonia Bonanza en Álvaro Obregón.

Catorce años han pasado desde que el PRD llegó a la jefatura delegacional con sede en la calle Canario esquina Calle 10, colonia Tolteca, a tan sólo cinco minutos de la colonia Bonanza.

En estos años se han instaurado diversas políticas públicas en beneficio de distintos sectores de la población; asimismo se le ha dado prioridad a la recuperación de espacios públicos para convertirlos en parques y lugares recreativos para ejercitarse. No obstante, zonas, barrios y pueblos marginales siguen coexistiendo en gran parte de las 257 colonias de la delegación, una situación que contrasta con el gran poder adquisitivo de otras zonas con residentes de clase alta como lo son San Ángel y Santa Fe, por ejemplo.

Para el testigo Pérez, comerciante en una miscelánea ubicada en la calle de Mexicanos, la razón de que la delincuencia en la Bonanza sea algo cotidiano yace en la incompetencia de las autoridades por vigilar constantemente el entorno y atender a tiempo las quejas y demandas ciudadanas sobre presuntos culpables.

“El compadrazgo es inevitable, los hemos visto tomarse unas cervezas con quienes algún día asaltaron o secuestraron. De esto se trata el gobierno perredista y sus policías ineficientes”.

Una colonia entre grafitis y canchas vacías


Los hogares de la comunidad trabajadora de este lugar son reducidos, se percibe un promedio de entre 5 a 6 personas por vivienda. A pesar de vivir amontonados, muchas de estas casas cuentan con negocios particulares en sus plantas bajas. No todo parece estar tan mal, pero el testigo Pérez recalca.

“Entre más tiendas haya, más difícil se vuelve conseguir ganancias, lo que sacabas en un día ahora lo sacarás en tal vez dos, y si bien te va en tres”.

Pese a tener en pésimas condiciones sus hogares, muchos de ellos a punto del colapso, semipintados o más bien rayoneados por algún bandido, la mayoría de las casas comparten una característica en común: tienen de fondo colores muy peculiares, amarillos y rojos. Esto se debe, en primera instancia, a que alguien les regaló pintura de ese color.

A las cinco de la tarde el viento empieza a soplar, el sol cae y la población residente comienza a transitar con mayor frecuencia. Muchos de ellos vienen, por supuesto, de un arduo día laborioso, seguramente han trabajado más de las 8 horas fijas establecidas en la Constitución Mexicana, todo para ganar un dinero extra y brindarlo a cada uno de los integrantes de su familia.

Al mecánico le llega un nuevo cliente, una camioneta Mazda negra que sufre de pequeñas fallas en el motor. Mientras, la señora de la cocina económica de la esquina se ve exhausta, pero continua haciendo sus tortillitas para terminar pronto de servir los últimos platillos de un día que ha sido bueno para la vendimia.

La calle de Mexicanos tiene un mercadito, donde uno puede encontrar comida chatarra o con altos contenidos de grasa: chicharrón, carnitas, tacos de suadero, tripa, longaniza, bistec, hamburguesas, pizzas, etcétera. También se venden productos que cubren las necesidades básicas del hogar y herramientas de albañilería. Prácticamente es una sucursal más del centro histórico de la ciudad.

Quince minutos bastaron para recorrer y mirar cada uno de los puestos ubicados en dicha calle. Justamente al final hay una pequeña cancha de futbol con pasto sintético. Al frente, las gradas aparecen grafiteadas, como casi todas las casas de la colonia, y esperan a quienes quieran sentarse tranquilamente a disfrutar de una “reta”, como los jóvenes prefieren llamarle a sus retos deportivos.

Lo curioso es que solamente se ven a dos personas dentro de la cancha de futbol: un niño de entre 6 y 8 años y su mamá, quien mira con desprecio y desconfianza cuando me siento cómodamente en la tribuna. Sin más, me acerco a entablar una conversación con aquella señora, pues no hallaba una explicación de por qué nadie se había dado cita para jugar futbol ese día.

“Ya nadie viene a este lugar, está muy descuidado y lleno de basura. Yo vengo porque mi hijo tenía muchas ganas de jugar, pero ya casi nos vamos, en una hora o dos se llena de personas. La mayoría de ellos son hombres que se vienen a drogar aquí", respondió la testigo Rodríguez.

Esta cancha evidentemente ya no puede considerarse un espacio público recuperado por las autoridades, pues unos cuantos sujetos se han adueñado ya de este lugar para desarrollar actos ilícitos.

“Afortunadamente Dios, nunca nos ha tocado pero algunos vecinos sí, sus familiares sí han sido asaltados’’, asegura la mamá de aquel niño que sigue disparando a la portería, aunque sin nadie que le ataje el balón.

En la Bonanza, fue muy sonado un crimen acontecido a las afueras de la carnicería “El Porvenir”: un grupo de delincuentes, con pistola en mano, asesinaron a unos miembros de la seguridad privada del repartido de productos Coca-Cola. Al parecer se trató de un ajuste de cuentas por haber impedido un asalto semanas antes en un negocio local al que solían surtir.

Robos violentos como ese han hecho que la comunidad de esta colonia viva en un estado de temor e incertidumbre.

“Nos están robando hasta la tranquilidad de respirar en paz, sin temor a ser asaltados o de ver morir a alguien”, argumenta la señora Rodríguez sin ocultar su molestia y sentir por la realidad que enfrenta la Bonanza.

Han pasado veinte minutos y la puesta de sol deslumbra los ojos del niño que, impaciente, molesta a su mamá para que le compre algo de la tiendita. Ambos se ponen en camino y parte rumbo a una de las misceláneas del lugar.

El proyecto “Ciudad Segura”

“Garantizar seguridad a la población y combatir el delito es responsabilidad principal del gobierno de la ciudad, pero los titulares de las delegaciones son corresponsables y tienen que participar proveyendo información precisa de las zonas más conflictivas y el número y tipo de delitos de que es víctima la población", señaló el presidente de la Comisión de Seguridad Pública de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, José Gonzalo Espina Miranda, durante la reunión a finales de 2016 que encabezaron diputados y el director de gobierno, Amílcar Granado Díaz, sobre los problemas de inseguridad en Álvaro Obregón, a la que no asistió la jefa delegacional.

En 2009, durante el mandato del ex jefe de gobierno perredista en la CDMX, Marcelo Ebrard, se inició el proyecto Ciudad Segura con motivo de la celebración del Bicentenario de la Independencia de México.

Dicho proyecto consistió en la implementación de cámaras de vigilancia, así como también de centros de mando y de control, para buscar la reducción de la delincuencia en la capital y asegurar una reacción más eficaz de las autoridades ante emergencias ciudadanas.

Para 2012, año en el que el ex titular del Gobierno de la CDMX dejó su cargo, se anunció la instalación de 15 mil cámaras en la ciudad, el doble de las que se tenían contempladas, convirtiendo a la capital del país en una de las más vigiladas del mundo.

El objetivo era claro: mediante este sistema tecnológico y moderno de seguridad se buscaba la reducción de los índices delictivos en la ciudad para crear un mejor nivel de calidad de vida para los citadinos.

De acuerdo al Centro de Comando, Control, Computo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5) de la Ciudad de México, la instalación de las cámaras de vigilancia se realizó en las calles con un alto índice delictivo dentro de las 16 delegaciones de la ciudad, dando preferencia a aquellas con escuelas o sedes diplomáticas.

En términos de cifras, en diciembre de 2012 la delincuencia en la capital se había reducido a más del 42%: el número de vehículos robados por día pasó de 120 a 50, mientras que el promedio de homicidios se ubicó en 2.2.

Las cámaras en la Bonanza

"Que no me vengan con el cuento de sus cámaras. Cuando vinieron a la colonia ni siquiera querían poner una, les tuvimos casi que rogar y hasta la Lecaroz tuvo que poner peso para que nos la pusieran. Hasta ahora ni siquiera sabemos si sigue funcionando", se oye molesto el testigo Pérez, mientras un cliente entra a su tienda. Habitante de la colonia Bonanza durante casi 25 años de vida, Pérez es duro al responsabilizar a las autoridades de la delincuencia en su calle.

El objetivo de las más de 15 mil cámaras de vigilancia en la ciudad es reducir los índices de delincuencia. Sin embargo, para los residentes de la colonia Bonanza estas cámaras no han tenido ningún beneficio durante los 7 años que llevan instaladas.

“Entorpecen las labores de la policía, les facilita no venir a monitorear personalmente, a ver qué es lo que está pasando en el lugar y venir a vigilar constantemente. A mí ya me han asaltado mi negocio unas cuatro o cinco veces desde que lo abrí. He llamado a la policía y se tardan entre 20 o 30 minutos en aparecer, el tiempo necesario para que los malditos delincuentes ya estén lejos de aquí”, dice alterado el señor Pérez, “y eso que sus supuestas cámaras les ayudan a venir más rápido”.

Botón de alerta como nueva solución

A finales de 2012, cuando Leonel Luna Estrada gobernaba la delegación Álvaro Obregón, se llevó a cabo el programa social Botón de alerta que consistió en la entrega de botones de emergencia a los hogares de la delegación. Dichos botones funcionan junto al modem de internet y en caso de que exista algún peligro en la comunidad se oprimen para avisar inmediatamente a las autoridades, quienes identifican la residencia desde dónde se ha pedido auxilio.

Fue en 2015, con la entrada del nuevo mandato perredista y actual jefa delegacional, María Antonieta Hidalgo, cuando finalizó la entrega de dicho programa de seguridad. Sin embargo, no todos los hogares recibieron este sistema.

El año pasado, se registraron en la delegación un total de 11 mil 156 casos delictivos tanto de alto impacto (homicidios dolosos, violaciones, robo de vehículos) como de bajo impacto social (robo de celulares, robo a casa habitación o negocio sin violencia, etc.). En términos reales, los números indican que se redujo la delincuencia en la colonia Bonanza y en la delegación Álvaro Obregón en general. No obstante, la percepción que algunos ciudadanos tienen es totalmente distinta.


La delegación Álvaro Obregón obtuvo el lugar 6 de 16 en total, como una de las delegaciones con menos delitos en comparación con las delegaciones Cuauhtémoc, Iztapalapa, Gustavo Madero, Benito Juárez, Coyoacán y Miguel Hidalgo, ubicadas como las más peligrosas para residir en la ciudad, de acuerdo con los informes de la PGJDF sobre las estadísticas delictivas en 2016.

La polarización, desigualdad y contraste de las 257 colonias de la delegación Álvaro Obregón incide en que la delegación se siga manteniendo como una de las más seguras, aunque el crimen sigue presente. El 73% de los más de 750 mil habitantes de Álvaro Obregón se encuentran en situación de pobreza. La falta de oportunidades para este sector genera, como consecuencia, la práctica de la delincuencia.

Para marzo de este año, el índice delictivo de alto impacto en Álvaro Obregón se mantuvo con respecto a los resultados de marzo de 2016, teniendo un total de mil 052 casos registrados en delitos de alto y bajo impacto social.


El testigo Pérez no cree la cifra ni la posición que ocupa la delegación en el ranking de las más seguras. Se muestra sorprendido. “¿En verdad no estamos dentro de las primeras tres más peligrosas?”.

El habitante de esta colonia ha sido testigo de múltiples asaltos en los alrededores de su tienda: “Yo he visto cómo les quitan sus bolsas a las señoritas cuando van bajando, siempre ocurre en un lapso de entre 9 a 10:30 de la noche, y varios de ellos (asaltantes) son de por aquí, todos ellos viven en las calles La Curva, La Principal y La Isidro y es algo que sabe la policía pero no hacen nada por detenerlos”.

El testigo Pérez es crítico con la falta de compromiso de la jefa delegacional de la Álvaro Obregón.

“La señora delegada, cuando vino a hacer campaña, se mostraba muy amorosa y comprometida, nos vino hasta a pintar nuestras casas del color de su partido a cambio de otorgarle la copia de nuestra credencial de elector. Varios lo hicimos y estuvimos platicando un rato con ella, prometió resolver el tema de seguridad por acá, pero ya van dos años sin resultados y jamás se le ha visto de vuelta”.


Hoy, los ciudadanos de esta demarcación no creen en los datos de la Procuraduría y la Secretaría de Seguridad Pública que avalan a la delegación como una de las menos conflictivas en la Ciudad de México gracias al “esfuerzo de cada uno de los sectores del sistema judicial”.

En las calles de la colonia Bonanza los residentes siguen viviendo con el temor de un día ser sorprendidos y caer como víctimas de las redes de la delincuencia que impera en el lugar.

“Casi todos los fines de semana escuchamos balazos a media noche, y entre semana ya estamos hartos de nos asalten a cualquier hora del día. La policía solo se aparece de vez en cuando, nos estamos convirtiendo en el mismo hervidero de la delincuencia de Iztapalapa”, dice frívolamente el señor Pérez.

Los testigos insisten en que la problemática social que envuelve a la colonia se debe a la incapacidad del gobierno local y las autoridades policiales por erradicar la violencia y las prácticas delictivas, aunado a la falta de oportunidades que brindan a la población repercutiendo directamente en la participación del ciudadano dentro del círculo vicioso de la delincuencia.

Un año le queda a María Antonieta Hidalgo Torres de mandato en Álvaro Obregón. Para 2018, los 14 años de gobierno perredista pueden respaldar o no que el nuevo jefe o jefa delegacional siga siendo del mismo partido político. Para el próximo año se verá si la inseguridad de los vecinos de la Bonanza y zonas aledañas juega un papel en la arena de la política.

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