viernes, 16 de junio de 2017

RESEÑA DE "NO VOY A PEDIRLE A NADIE QUE ME CREA"

Por Iván Hassel Cabildo Ortega
Ciudad de México (Aunam). La novela más reciente de Juan Pablo Villalobos, acreedora al Premio Herralde 2016, trata sobre Juan Pablo (personaje principal homónimo del autor), a quien le interesa estudiar el humor en la literatura y planea hacer, junto con su novia Valentina, una estadía en Barcelona para empezar un doctorado sobre los límites del humor en la literatura latinoamericana del siglo XX. Sin embargo, tiempo antes de llevar a cabo sus planes, su primo lo involucra con una peligrosa organización criminal que va a definir el rumbo de toda la historia.


En No voy a pedirle a nadie que me crea, el autor usa material autonarrativo y autobiográfico como hilo conductor de su novela. En una nota para Excélsior, Juan Carlos Talavera menciona que el humor negro de Villalobos “interna en la autoficción para reír hasta el cansancio sobre la extorsión, la delincuencia organizada, el albur mexicano, los trabajos académicos y la diversidad del lenguaje”.

Es cierto. El humor es el alma de la novela; la autoficción, el cuerpo. Como mencionaba Aristóteles y retomaba Freud : mientras que el chiste externaliza en la realidad elementos inconscientes, el humor supone la negación de la realidad misma. Villalobos niega la realidad de los personajes (¿su realidad?) mediante el humor; niega la extorsión y la delincuencia organizada (a través de la madre del protagonista quien, por cierto, fue una piedra en el zapato durante toda la novela); y usa chistes para evadir situaciones incómodas (Juan Pablo evadiendo literalmente todo).

Además del humor, el autor utiliza otros recursos narrativos como el empleo de múltiples perspectivas , esto es, no contar una historia horizontal, sino abordar la trama desde varios personajes y artículos: los diarios de Valentina, las cartas de la madre de Juan Pablo, la misma novela de Juan Pablo. Esta última pieza dificulta bastante la claridad de la verdad en la novela: ¿Le creemos a Valentina, a la madre o a Juan Pablo? Sin dudarlo, nadie puede creerle a Villalobos ni una sola palabra.

Espero que hasta este punto (como si esta reseña tuviera 100 páginas), usted, amable lector, amable lectora, se esté interesando por la novela (bien le haría leerla). He tratado de retratar en párrafos anteriores lo que, a mi parecer, es la genial esencia de la novela. No obstante, estoy consciente de los prejuicios que puede llegar a tener un sujeto a la hora de leer lo que sea, pero en fin, no voy a pedir a nadie que me crea.

Juan Pablo Villalobos es un escritor mexicano con residencia en Barcelona. Estudió Lengua y Literatura Hispánicas en la Universidad Veracruzana y su tesis de licenciatura estuvo dedicada a los géneros literarios y la representación en las memorias de Fray Servando Teresa de Mier. Su sello distintivo es el uso particular del humor negro, muy al estilo de Ibargüengoitia.


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