miércoles, 8 de febrero de 2017

UN LENTE CON MÁS DE 30 AÑOS DE EXPERIENCIA

Por Karla Elvira Contreras Merino
Ciudad de México (Aunam). Francisco Mata Rosas fotógrafo y profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Cuajimalpa deja en manos de su ayudante la clase y sale del aula para el encuentro. Es una persona alta, mide aproximadamente 1.80 metros, su primera sonrisa revela lo alegre que es y desde los primeros minutos encarna amabilidad con un apretón de manos y un cordial saludo.


Uno de los exponentes más reconocidos de la fotografía contemporánea. Fue acreedor del Premio de Adquisición en la Bienal de Fotografía Mexicana (1988), Premio de Fomento y Conversión del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (1994 y 1999), entre otros.

En el momento del encuentro viste de manera casual, lleva puesto un pantalón de mezclilla con botas negras, y porta una chamarra gris marca The North Face, debajo un chaleco negro, que indican el cálido frío a las 10 de la mañana, cuando el sol apenas sirve para brindar calor.

Su cabello, combina tonalidades grises y blancas, mientras que los lentes que le decoran representan los más de 30 años de trabajo, esfuerzo, pasión y sacrificio por sus tres profesiones.

En su cubículo, la puerta de cristal está etiquetada con su nombre; es pequeño, casi como la mitad de un salón de clases pintado de color blanco, y por una ventana que se presenta al fondo, entran cálidos rayos de luz que lo hacen acogedor.

El espacio solo cuenta con un pequeño mueble, y una mesa de madera redonda con sillas color vino, en donde posteriormente nos situaremos; no hay mucha decoración más que un poster fotográfico de personas que nadan en un río y un despachador de agua.

En los primeros minutos el profesor comienza su relato. Recuerda cada momento como si hubiera sido ayer; su primer contacto con lo que después, se convertiría en uno de sus trabajos más reconocidos, la fotografía.
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-Mi contacto con la imagen fue siempre, porque mi papá es una aficionado a la fotografía avanzado, por ello, siempre tuvimos mucho contacto con la imagen. Él tenía un taller de ófset donde imprimía libros y postales, entre otras cosas.

Más allá de la fotografía

-Cuando decido estudiar comunicación y periodismo lo que me interesaba hacer era escribir. Pensé que iba a ser escritor, en particular me gustaba mucho la crónica, inclusive mi servicio social lo hice en una agencia como reportero y según mis profesores yo era muy bueno para escribir.

La fotografía formaba parte de su vida, pero no pensaba dedicarse profesionalmente a ella, quería irse por el lado de la escritura, pero finalmente ganó la foto.

-̶Siempre en mi ámbito familiar la imagen estuvo presente y eso me marcó muchísimo. Mientras estaba en la universidad era fotógrafo a mater, colaboraba o participaba en las actividades del Club Fotográfico de México. Uno de mis profesores de la universidad publicó por primera vez algunas de mis fotografías en el periódico Novedades, en un suplemento que había los fines de semana para jóvenes.

Después, mi primera exposición la tuve mientras yo estaba en el Club Fotográfico de México, para mí era como parte de algo que me gustaba mucho hacer pero que no era profesional.

Las fotografías de Francisco Mata Rosas comenzaron a publicarse de esa manera, y en el año de 1984-1985 que se funda el periódico La Jornada lo invitan a colaborar como freelance.

-Después viene el terremoto, en él que tenemos una participación muy activa; yo como freelance, y en el 86 que hay una escisión en el departamento de fotografía y los fotógrafos fundadores, se salen y me invitan a colaborar ya de fijo en el periódico.

En ese momento yo había ingresado a la misma UAM a dar clases, y mientras eso pasaba me metí al Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), porque quería estudiar cine, pero surge lo de La Jornada y tuve que dejar el estudio del cine y la Universidad para colaborar en el periódico. Ese momento me marcó porque a partir de ahí es que inicio mi carrera profesionalmente.

Con el paso del tiempo su trabajo fue publicado en varios de los principales periódicos y revistas de Estados Unidos, España, Canadá, Italia, Francia, Inglaterra y México. Sus fotografías, por otra parte, han sido expuestas en: México, Holanda, Alemania, Italia, España, Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Escocia, Japón, Argentina y Brasil, entre otros países.

-El cine siempre ha estado ahí. En todos mis proyectos como El Metro, Tepito, México Tenochtitlan, Cuba, incluyo multimedia, documentales cortos, video. Incluso, he pensado en hacer un doctorado en cine documental, después de muchos años. La imagen en movimiento, el cine, el lenguaje cinematográfico siempre han sido parte de mi carrera.

El camino y no el destino

-Mi mujer ha sido un gran pilar para llegar hasta donde estoy, sin duda, se llama Guadalupe Lara y es ahora la directora del Foto Museo Cuatro Caminos. Llevamos 30 años de casados y tenemos dos hijas. Me ha impulsado siempre, fue ella la que prácticamente me orilló a que renunciara a La Jornada y la que me ha apoyado en las publicaciones de mis libros. El gran, gran pilar en mi trabajo como fotógrafo ha sido ella, sin duda alguna.

Para quien tiene más de 30 años de carrera, 150 exposiciones individuales en 50 países y 9 libros publicados, las fotografías como tal, son algo vulnerable, pero el proceso de tomarlas es lo que para él ha representado siempre una posibilidad de conocer y experimentar.

-Yo soy fotógrafo por todo lo que tienes que hacer para tomar fotografías, a mí lo que realmente me interesa es viajar, conocer gente, tener experiencias nuevas siempre me da curiosidad qué pasa en la frontera, por ejemplo, siempre me mueve algo.

Los fotógrafos lo que buscamos son fotografías, pero el resultado, el tenerlas es algo muy vulnerable; hay veces que la película la cargas mal en la cámara, entonces el rollo nunca avanza y tu disparas y disparas y no tomaste nada, o regresas con tu tarjeta la metes a la computadora y está dañada, o simplemente estás mucho tiempo trabajando y regresas y ninguna imagen funciona para lo que estás haciendo.

En fin, es algo muy vulnerable, pero la experiencia, el hablar con la gente, escuchar sus historias, el verla a los ojos, caminar, conocer, todo eso no te lo quita nadie, por ello lo más importante para mí es el camino y no el destino.

Si utilizamos esa analogía para mí lo interesante o lo importante es todo lo que tengo que hacer para tomar fotografías y no éstas en sí. La fotografía debe seguir siendo para mí una posibilidad de conocer, de aprender, de tener experiencias y, sobre todo, de experimentar y probar cosas, cuando deje de ser eso me dedicaré a otra cosa, plomero, carpintero, chofer de UBER ̶ dice en tono cómico mientras se dibuja una sonrisa en su rostro y suelta pequeñas carcajadas ̶ .

No sé, lo que sea, pero tiene que ser divertido, estimulante intelectualmente y como experiencia de vida y tiene que motivarme mucha curiosidad, esas ganas de estar en movimiento es lo importante para mí.

Mictlán, una de cinco

Algunas publicaciones del ex fotoperiodista de La Jornada han sido: América Profunda (1992), Sábado de Gloria (1994), Litorales (2000), México Tenochtitlan (2005), Tepito ¡Bravo el Barrio! (2006), Arca de Noé (2009), Un Viaje. El metro de la ciudad de México (2011), entre otras más, las cuales dejan vislumbrar el trabajo profesional, esfuerzo, creatividad y estilo del fotógrafo.

-Todos mis proyectos para mi han sido importantes por distintas razones, tengo publicados once libros y todos han sido muy importantes. Me tardo mucho en ellos México Tenochtitlan fueron 15 años de trabajo, La Habana ha sido 10 años de trabajo, mientras que en la frontera han sido siete años, eso no quiere decir que empieza uno, termina y empiezo el otro, tengo proyectos simultáneos si no tendría 200 años ¿verdad? ̶ dice mientras alza las cejas, con los ojos bien abiertos y suelta pequeñas carcajadas ̶ .

Son proyectos simultáneos que están abiertos y entonces me voy moviendo de uno a otro, pero para mí todos han sido importantes todos me han dejado algo, ha habido muchos que en el camino no funcionan o no me siento satisfecho y los abandono a la mitad.

Por eso los que se conservan son importantes porque han resultado trascendentes para mí, los que no, quedan fuera. Todos mis proyectos me han marcado de alguna manera, pero hay fotografías en particular que se pueden mencionar, hay una que se llama Mictlán que es una calavera saliendo del metro.

Hace muchos años una fotógrafa muy importante que se llamó, porque ya falleció, Mariana Yampolsky una vez me dijo “Mira Francisco la memoria, nuestra memoria como humanos es muy corta y es muy difícil que nos acordemos de la obra de una persona”.

Los conocedores, los especialistas que se dedican a eso tienen la información, pero la gente se acuerda de una o dos cosas máximo, cinco cosas de alguien te acuerdas, entonces me dice: “nosotros como fotógrafos podemos tener todas las exposiciones y libros que queramos en nuestra vida, pero a final de tu carrera la gente te va a recordar por cinco imágenes, y tú ya tienes una que es esa, Mictlán saliendo del metro”.

Esa fotografía hasta la fecha es con la que muchísima gente me relaciona, inclusive esa imagen es más conocida que yo.

Me he encontrado en muchas ocasiones que en alguna proyección o en alguna charla la presento y me dicen ¿esa es tuya?, ¡la conozco hace años, pero no sabía que era tuya!, ̶ se expresa con la misma emoción de aquellas personas a las que da voz en ese momento ̶ , entonces esa fotografía como que ha tenido su vida propia, probablemente es la que más me represente.

Los Hobbies

Francisco Mata Rosas quien ha impartido diversos talleres, así como más de 100 conferencias sobre temas como la fotografía, la imagen, nuevas tecnologías, multimedia y posfotografía, en importantes festivales, museos e instituciones académicas de Estados Unidos, México, Inglaterra, Argentina, España y Brasil, entre otros, no tiene hobbies, pues éstos son para él parte de su trabajo, de sus actividades cotidianas.

-Tengo demasiado trabajo, prácticamente tengo cero tiempo libre pero la ventaja es que es mi hobbie, mi diversión y éste a la vez me estresa y me desestreza porque entonces, como tú lo sabes, soy fotógrafo, al igual que profesor en la universidad e investigador y constantemente tengo invitaciones a congresos a eventos a festivales, etc., me la paso viajando la mitad del año.

La verdad no tengo mucho tiempo, leo mucho, pero para mí leer no es un hobbie o un pasatiempo, para mi leer es parte de la información que debo de tener todo el tiempo, no solo para hacer mejor mi trabajo sino en mi carácter de docente.

Tengo que estar muy informado, y tener muy fresca los conceptos, yo jamás, espero ̶ en ese momento, golpea con la palma de su mano la mesa al ritmo que dice ̶ ¡toco madera! quiero ser un docente burócrata, yo cada trimestre mis programas de docencia los transformo por completo, porque no tiene sentido que dé como poner play la materia que di el trimestre pasado volverla a dar igual ¡que flojera! ̶ dice con un tono desanimado mientras niega con la cabeza ̶ .

O sea, mejor me dedico a tomar fotos, para qué pierdo el tiempo, para mi dar clase forma parte de mi proceso creativo e intelectual.

Leer, por ejemplo, escuchar música, que para algunas personas podría ser un hobbie para mi forma parte de mis insumos profesionales.

-¿A quiénes lee profesor?

-A muchísimos, fíjate que yo no tengo preferidos porque precisamente según los proyectos en los que este, el tipo de taller que vaya a impartir o la materia que vaya a dar en la universidad, me exige informarme de distintas maneras, por ejemplo, ahorita estoy muy enganchado con un autor que se llama Bauman, un filósofo que me encanta, ¡me encanta!, ̶ afirma con la cabeza de arriba abajo ̶ en cuanto a ensayo, leo mucho ensayo.

En literatura es muy variable depende lo que encuentre, o de repente suceden cosas extrañas que alguien me regala libros y a veces lo empiezo, no me gusta lo dejo, pero a veces me gusta, me atrapa y me sigo con él y a veces autores en los que yo no hubiera apostado ̶ hace una pausa de pocos segundos, al tiempo que lleva su puño derecho a la boca y mira la mesa para recordar; como si ahí estuviera escrito el nombre de quien va a enunciar y prosigue ̶ .

Acabo de terminar un libro de César Aira que es uno de mis autores favoritos, me gustó muchísimo, y después alguien me regalo un libro de Vargas Llosa que nunca ha sido un autor que me interese realmente, pero éste libro que se llama Las cinco esquinas es una novela que se sitúa en Perú y casualmente me lo regalo una sobrina una semana antes de que yo viajara ahí y lo leí durante el vuelo.

-Así me suceden cosas raras que de repente me llegan libros que yo no busco o autores que no sigo pero que por alguna circunstancia llegan a mis manos y funcionan y hay veces que no funcionan los dejo y los abandono, porque no tengo esa obsesión de que si empiezas un libro a fuerza tienes que terminarlo sino me atrapa, adiós.

-Tampoco tengo, por ejemplo, luego me preguntan o antes de que me vayas a preguntar, ̶ me dice mientras me mira a los ojos y me señala con su mano en señal de advertencia ̶ quienes son mis influencias como fotógrafo o qué autores como fotógrafo me gustan, pues todos y depende, hoy me gustan unos y mañana me gustan otros, la semana siguiente de seguro serán otros a veces regreso a los clásicos, no sé, no tengo o no soy como ortodoxo en ese sentido. Todo fluye.

Contar historias con las fotografías

-Tomar fotografías en la actualidad es exactamente igual que escribir, todos escribimos, todos leemos, pero eso no significa que todos podamos escribir Cien años de soledad, la lista del súper se escribe con las mismas reglas y con los mismos formatos que se escribe la novela.

Cuando nosotros aprendemos a escribir las reglas de ortografía, sintaxis, redacción y de conjugación de los verbos son las mismas reglas que aplican para hacer la lista del súper o para escribir poesía.

En el caso de la fotografía es igual, las mismas reglas para hacer una fotografía que es luz, captura, etc., sirven para tomarle una foto a tu espuma del capuchino y que la vean tus cinco amigos de Instagram o para hacer una historia trascendente equivalente a un cuento, una poesía o una novela.

El problema no está en la tecnología ni en el lenguaje, el problema está en tener algo qué decir. Si tú tienes algo que decir lo puedes hacer con papel, piedras, alambre, plastilina con un lápiz, una cámara de cine, una cámara de foto, al escribir, bailar, esculpir, actuar, hay mil maneras de decir las cosas.

Si no tienes nada que decir, aunque tengas todo el equipo, la tecnología, conozcas todo el software, la historia, si no tienes nada que decir no te sirve de nada. En qué radican las buenas historias, en qué radica que una fotografía nos transmita algo, en que quien la realizó tiene algo que decir.

La fotografía no es más que un vehículo para transmitir ideas, para dar puntos de vista. En la actualidad tenemos que entender que la fotografía es “esto es lo que yo pienso, esto es lo que yo vi, esto es lo que yo siento” y tu espectador, lector o consumidor de la imagen puede estar de acuerdo o no y darás tu propia interpretación.

En el siglo XX se interpretaba como código cerrado, la fotografía la entendíamos como “así fue, esto es, este es”, ahora no, ahora entendemos que solo es una opinión solo es un punto de vista, entonces un punto de vista es como ves, tu qué opinas de las cosas.

Si eso lo trasladamos a la escritura, pensemos en la prensa escrita, nosotros sabemos que es el punto de vista del columnista y hay a quien le creemos y a quien no le creemos hay con quien somos a fin y con quien no, exactamente eso pasa con la fotografía, para mí las historias, lo interesante de ellas, de las narrativas de la imagen es, lo que el autor quiere decir, expresar y como se lee.

La herramienta no es el problema, yo trabajo muchísimo con celular, muchos de mis trabajos son tomados con el celular, entonces la herramienta no es la cuestión.

“La línea” de Francisco Mata Rosas

-Por medio de la fotografía puedes expresar muchas cosas y algunas formas de expresión pueden ser inconformidad, denuncia, necesidad de cambio. Yo creo que la fotografía por sí sola no puede cambiar absolutamente nada, pero si nos puede mostrar que vale la pena pensar que algunas cosas deberían ser cambiadas. Nos permite intercambiar ideas, reflexionar sobre procesos sociales o situaciones concretas que valdría la pena fueran de otra manera.

A mí en general me han gustado siempre, las culturas marginales, periféricas, me parece que la clase media somos muy aburridos, que homogenizamos todo, todos vemos, escuchamos, compramos y comemos lo mismo.

Las ciudades cada vez se parecen más unas a otras, cada vez es más difícil distinguir esas diferencias, pero en los barrios o en las comunidades marginales si existe esa diferencia.

En los barrios y en las comunidades marginales existen inclusive actitudes que no existen en las culturas urbanas de clase media como solidaridad, tolerancia, inclusión, por eso me gusta trabajar con esos grupos, me gusta mucho la cultura popular urbana, los barrios, esa es la parte que más me interesa.

Eso extendido a otras formas de comunidades es, por ejemplo, estos sectores que he retratado mucho en mi trabajo en la frontera que son los deportados que vienen de distintas partes no solo del país sino de distintos países y forman comunidades. ¿Cómo funcionan esas comunidades? Es la parte que me interesa.

He tratado de salirme de ésta línea de trabajo, pero no puedo ̶ dice mientras niega con la cabeza y una sonrisa se dibuja en su rostro, lo que afirma el gusto, la pasión y lo encantado que ésta con ello ̶ , cuando me fui a Cuba quería fotografiar otra cosa y terminé fotografiando un barrio que es la Centro Habana, en mi libro de Tepito… en fin. Esa es mi línea, hasta ahora esa es mi línea, la cultura popular urbana y las pequeñas comunidades.




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