lunes, 30 de enero de 2017

“LA MÚSICA ES MUY CELOSA”: JUSTINO ALTAMIRANO

Por Marina Nohemí Navarrete Colorado
Ciudad de México (Aunam). Frente a uno aparece una persona que se muestra introvertida con los seres más cercanos a él, pero que se desenvuelve poco a poco mientras va tocando el piano e instruye a los jóvenes para que toquen las notas adecuadas. Su nombre es Justino Altamirano González, licenciado en Educación Musical Escolar por el Conservatorio Nacional de Música y profesor de tiempo completo en la Escuela Nacional Preparatoria número 5 “José Vasconcelos”.


Nacido en Tijuana, Baja California, el profesor Altamirano obtuvo en octubre de 2016 un Doctor Honoris Causa por la UNESCO, por su desempeño en la educación musical y especialidad en dirección coral. Su trabajo en Coral Mexicano, grupo fundado en 1989, lo ha llevado a varios escenarios de la Ciudad de México, entre ellos el Teatro de la Ciudad, Museo del Chopo, el Palacio Nacional y el Centro Cultural Ollín Yoliztli.

La fecha de la entrevista llega en un día lluvioso y frío de noviembre. El maestro y sus alumnos están en pleno ensayo. No me gusta interrumpir, por lo que le respondo al profesor que esperaré a que termine con su trabajo.

Se respira un ambiente de rutina por parte de algunos jóvenes que, agobiados por otro día más de ensayo, sólo esperan que pase el tiempo para salir del salón. Otros, por el contrario, se van de la clase emocionados para despejarse y practicar lo que el maestro les acaba de enseñar.

Mientras uno de sus alumnos toca el piano, empiezo a preguntarle sobre su biografía y confirmo si los datos que había investigado son correctos. Hecho esto, comienzo a preguntarle sobre el motivo que lo llevó a estudiar música

Recuerda que cuando tenía 16 o 17 años, él estudiaba el bachillerato. No tenía contemplado seguir el mismo patrón musical de su familia paterna, ya que pretendía ser médico, pero de la nada le entró un pequeño impulso e inquietud por la música.

El profesor no tenía un conocimiento profundo de la música, más que por puro oído. De esta manera se volvió una persona autodidacta y aprendió a tocar la guitarra para componer varias canciones románticas o navideñas, que son sus favoritas. La primera que escribió lleva por título Fue como ayer.

En 1988, Altamirano llegó a trabajar a la Escuela Nacional Preparatoria 5 como ayudante de un profesor. Tiempo después, el director de esa institución le dio instrucciones para formar un coro: el Coral de Coapa.

El maestro recuerda que el coro tenía 30 alumnos. Por ese entonces, los que ingresaban al grupo no lo hacían de forma obligatoria como ahora, que lo hacen para cubrir la asignatura tipo escolar artística. Entraban más bien por puro gusto al arte.

De entre todos los miembros del coro que han pasado por su coro, existe un grupo que en opinión del profesor se sigue destacando después de haber pasado por su aula: los solistas.

De acuerdo Altamirano los grandes solistas requieren mucha disciplina, constancia y paciencia, poseer cualidades como la colocación de voz, resonancia para la presentación, controlar el volumen al momento de cantar, no hacerlo forte todo el tiempo. Por ello, el maestro afima: “la música es muy celosa. Si no lo haces bien, mejor no lo hagas”.

Como requisito el solista debe nacer del grupo, ser conocido entre sus compañeros, para así recibir más apoyo y motivación que lo aliente a sentirse en confianza.

El Coral de Coapa no contaba desde su inicio con un piano ni un lugar especial para los ensayos; practicaban en el primer salón que estuviera disponible. Incluso, en algunos casos, llegaban a interrumpir al profesor que se encontraba cerca de ellos, y recibían muchas quejas al respecto.

Esos primeros obstáculos no impidieron que el coral caminara a pasos seguros, hasta que un año después, en 1989, se hiciera el primer disco en formato LP con la participación de tres coros en total pertenecientes a las preparatoria 1, 5 y 7. Grabaron Gloria de Antonio Vivaldi en el estudio Musart, ahora desaparecido.

Le pregunto al profesor acerca de su presentación en televisión, en el Canal 13. De forma emotiva se acuerda del programa que más le gustaba Tienda y Trastienda, transmitido en 1992 y conducido por Víctor Trujillo “El Brozo” y Ausencio Cruz. Acudió hasta el programa para que se entrevistara al coral, e interpretaron sólo dos temas: Baby, it’s you y With a little help from my friends de los Beatles.


Hubo un tiempo en el que el Coral de Coapa era convocado con frecuencia para presentarse en varios auditorios delegacionales de la CDMX, como Coyoacán y Milpa Alta. Con gracia cuenta que lo que más le gustaba era cuando los familiares de los alumnos esperaban verlos con alegría y les ofrecían comida después del concierto.
El maestro resalta esas atenciones, pero menciona que ahora el reglamento universitario para dar presentaciones fuera del plantel ha cambiado mucho, volviéndose más estricto, lo que ha complicado la relación y seguridad de los integrantes.

Altamirano comenta que, con el paso del tiempo, los jóvenes se han interesado más en la música gracias a que existe más información al respecto. Sin embargo, la falta de escuelas e instituciones de educación musical que los preparen profesionalmente es un problema que no ha sido atendido.

Para el catedrático, es importante que este tipo de educación se implemente desde el kínder hasta la universidad y que exista una coherencia en los planes de estudio, para que el alumno obtenga cierto nivel y no sólo tenga en mente cubrir una simple asignatura. “Yo aquí incluiría que se están perdiendo muchas tradiciones, costumbres en nuestra cultura que es tan rica”, comenta.

El profesor ama lo que hace y su motivo principal para seguir es la energía que ve en la juventud, una fuerza que puede conducir a algo fructífero. Argumenta que la docencia es una profesión muy noble y se siente orgulloso de pertenecer a la UNAM, una institución tan representativa para el país en cualquier ámbito, tanto científico, como social y cultural.

Altamirano se anima cuando nota en sus alumnos la misma vocación, amor y gusto para el canto que él profesa. En este hecho, él encuentra una confirmación de que va por un buen camino como músico y le emociona la posibilidad de transmitir un poco de las tradiciones mexicanas por medio de un coro.

Hoy en día, el Coral de Coapa cuenta con más de 100 integrantes y, en 2018, celebrará los 30 años de su fundación. Por su coro han pasado varias generaciones, tomando en cuenta que los alumnos estudian máximo dos años en este plantel. Su último disco se grabó con la generación actual y será presentado formalmente en el auditorio principal de la preparatoria.

Finalmente, Altamirano tiene en mente publicar un libro de trabajo para el nivel bachillerato. No piensa dejar la docencia ni abandonar la formación de estudiantes pues desea seguir transmitiendo la educación musical a futuras generaciones.

Con una gran sonrisa, el profesor me agradece la entrevista. Es una persona sumamente paciente, se torna intolerante para el alumno que no ponga atención, pero es dedicado en todo lo relacionado con la música. Es un compositor que poco a poco va trazando su camino, creando lo que ama con pasión. Su decisión repentina de ser músico ha dado bastantes frutos.




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