miércoles, 17 de agosto de 2016

TUZOBÚS, UN PROYECTO MEDIO DESCARRILADO

Por Mayra Silvia Navarrete Aldana
Pachuca, Hidalgo (Aunam). Una dispareja y ensordecedora sinfonía emana de los cláxones de los conductores que transitan la conexión de la carretera México-Pachuca y el Bulevar Felipe Ángeles. Es visible la impaciencia de los automovilistas y choferes del transporte público, quienes intentan sus mejores maniobras para esquivar las interminables y poco fluidas filas de carros y camionetas que conforman el tráfico matutino que genera su culpable favorito: el Tuzobús.

A través de las ventanas de los automóviles del transporte público y privado se aprecian dos tipos de escena: una en la que algunas personas estiran sus cuellos para asegurarse de que el tráfico está fluyendo; otra donde los más impacientes miran sus relojes, una y otra vez, como quien espera que el tiempo se detenga y que las manecillas no marquen la hora de entrada –07:00 am– a sus actividades en escuelas y oficinas.


El innovador Sistema de Transporte Masivo Tuzobús, sistema de los llamados “autobús de tránsito rápido” -BRT, por sus siglas en inglés- inició operaciones en la zona metropolitana de Pachuca el 16 de agosto de 2015, luego de que el actual gobernador del estado de Hidalgo, Francisco Olvera, lo declarara inaugurado.

El Tuzobús, a través de 30 estaciones recorre 16.5 kilómetros, ida y vuelta, en la ruta troncal, que va desde la entrada de la carretera federal México-Pachuca hasta el centro de la ciudad. Este trayecto utiliza 43 autobuses con un cupo para 80 personas cada uno. Las rutas alimentadoras –transporte que recorre las colonias para acercar a los usuarios del Tuzobús hacia las terminales para luego realizar la conexión con la ruta troncal –cuentan con 43 unidades similares y 48 vagonetas.

Un proyecto para la Bella Airosa


Pachuca de Soto, conocida popularmente como La Bella Airosa o como La Novia del Viento, es una ciudad mexicana, cabecera del municipio de Pachuca y capital del estado de Hidalgo. Esta ciudad, de acuerdo con los datos oficiales de 2015 registrados en la página inegi.org.mx, cuenta con una población de 277 mil 375 habitantes; sin embargo, son más de medio millón de personas las que se desplazan en la zona metropolitana.

El Tuzobús, un proyecto regional de movilidad urbana, surgió como un plan para resolver las necesidades de movilidad de los usuarios del transporte público de 10 municipios –Tolcayuca, Zapotlán, Villa de Tezontepec, Zempoala, Mineral de la Reforma, Pachuca, San Agustín Tlaxiaca, Mineral del Chico, Mineral del Monte y Omitlán de Juárez– con el objetivo de privilegiar el transporte masivo sobre el particular.


Fue el 15 de julio de 2013 cuando el Director General del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), Alfredo Del Mazo Maza, y el Gobernador de Hidalgo, José Francisco Olvera Ruiz, formalizaron el Convenio de Apoyo Financiero, a través del cual se establecía que el Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin) otorgaría recursos federales por 189.5 millones de pesos para la construcción del sistema de transporte sustentable Tuzobús.

La aportación del 22%, que hace el Gobierno Federal con Banobras, a través del Fonadin, impulsaría una inversión total de 856.5 millones de pesos, de los cuales 43% serían aportados por el Gobierno estatal y 35% por el sector privado.

Transporte y vialidad

La impaciencia de los usuarios que aguardan en las estaciones del Tuzobús no es tan diferente a la de los automovilistas. Ellos voltean de lado a lado con la esperanza de que el Tuzobús se digne a aparecer antes de que el conglomerado de personas aumente y, obviamente, que se haga más tarde.

El acceso al Sistema de Transporte Masivo Tuzobús es a través de un sistema de pago electrónico dual: con tarjetas inteligentes y efectivo. Las estaciones son rectangulares y se hallan totalmente cerradas por una estructura de vidrio que posee puertas automáticas que abren cuando detectan la presencia del camión. Este bus realiza su recorrido a lo largo de un carril confinado –exclusivo– del resto de los medios de trasporte como carros, motos, bicicletas, camiones y otros.

Gustavo Escalante, un estudiante que tiene que viajar desde el municipio de Tizayuca para llegar al Tecnológico de Monterrey se siente directamente afectado por la nueva estructuración vial: "esto es lo que el Tuzobús ocasiona, si viajo en coche el que se estresa por el tráfico soy yo, pero si utilizo el autobús llego tarde. Antes me dejaba exactamente frente al Tec, pero ahora se tiene que desviar por la reducción de carriles”.

El problema de los carriles no es exclusivo en la entrada de Pachuca, la situación permea en diversos puntos de la capital hidalguense. “El dolor de cabeza de muchos es la calle Revolución que está aquí en el centro, cuando había dos carriles ya era conflictivo el tráfico en horas pico, ahora que sólo tiene uno sólo queda esperar lo peor”.

“Si para los que viven aquí es difícil la nueva estructura vial, imagínese el problema para los que visitan la ciudad. Los retornos son tan escasos y están tan poco anunciados que seguido se les multa”, admite un policía de tránsito de la calle Madero, quien por cuestiones laborales prefirió no dar su nombre.

Realidades

Apenas cuatro días después de su inauguración, el autobús dio de qué hablar. Vecinos del Huixmi y de la colonia Santa Gertrudis bloquearon el bulevar Santa Catarina por la falta de unidades alimentadoras y a causa de las altas tarifas de pasaje. Horas después, ese mismo día, más de mil personas con caras serias y molestas marchaban hacia el centro de la ciudad.

Las inconformidades y manifestaciones respecto al Tuzobús a partir de aquel momento hasta el día de hoy giran en torno a cinco quejas frecuentes:

•Tarifas: primero fue de 10 pesos, tras las constantes protestas se fijó en ocho. (Recuérdese que, según el estudio del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, Pachuca es la capital de la octava entidad más pobre del país y que teniendo el tercer ingreso más bajo en donde han sido implementados BRTs, su tarifa es la segunda más alta para sistemas de este tipo).
•Estructura: reducción de carriles necesarios para una vialidad fluida.
•Tiempo: los autobuses tardan hasta veinte minutos para pasar de una estación a otra.
•Rutas: hay colonias que tienen que abordar forzosamente dos transportes suburbanos antes de acceder al Tuzobús y así poder llegar a su destino.
•Falta de otros medios de transporte: las combis que se eliminaron los dejaban en lugares estratégicos, aún están los taxis pero son caros –banderazo, 30 pesos–.

Una vez que el proyecto apareció en la página del Fondo Nacional de Infraestructura (FONADIN), -vehículo de coordinación del Gobierno de México para el desarrollo de infraestructura en los sectores de comunicaciones, transporte, agua, medio ambiente y turismo-, éste fijó que el objetivo del Tuzobús era transportar a 150 mil personas por día.

Con el propósito de que el Tuzobús cumpliera con la demanda establecida, el gobierno impuso la eliminación de todas las rutas (combis) que brindaban servicio de transporte en la zona de circulación del Corredor Tuzobús, esto con la intención de que los usuarios hicieran uso del nuevo sistema de transporte.

Manuel Hernández, un hombre que lleva siete años como chofer, aseguró que el nuevo Sistema de Transporte Masivo les ha beneficiado a los taxistas: “las combis eran competencia porque eran económicas, pero muchas veces la gente prefiere pagar los 30 pesos –tarifa mínima del taxi– a esperar hasta por media hora a que llegue el Tuzobús.”

El descontento

En el mes de marzo, todavía sin cumplir un año de estar en funcionamiento, las protestas estaban en pie y en su mayor auge. Estudiantes, trabajadores, amas de casa y demás miembros de la comunidad civil rodeaban la estatua de Benito Juárez para pronunciarse por el descontento por el Tuzobús.

Pocas veces se observaba a los pachuqueños salir a las calles para hacer una protesta, pero aquella ocasión ellos consideraron que la situación lo ameritaba. Mantas, cartulinas, palmas con ritmo y gargantas muy potentes fueron las herramientas que los ciudadanos decidieron utilizar en su marcha pacífica contra el nuevo Sistema de Transporte Masivo.

Además de quejarse por el Tuzobús, los manifestantes que se hallaban en medio de la Plaza Juárez, frente al Palacio del Gobierno del Estado de Hidalgo, comenzaron a gritar al unísono “libertad” en respuesta a René Ramírez, uno de los convocantes de la marcha quien aclama cuatro nombres: Luciano Hernández, Roque Garnica, Pablo Ramírez y Mario Alberto Bello.

Los cuatro jóvenes a quienes se alude habían sido detenidos y acusados de obstrucción de las vías de comunicación por una protesta similar que tuvo lugar una semana antes frente a la estación Tecnológico del Tuzobús.

“Están reprimiendo nuestro derecho a la libre manifestación por un tema que inconforma a Pachuca, por eso es que estamos actuando pacíficamente, pero planeamos ser constantes hasta que escuchen”, me dice Fernanda Rodríguez mientras sostiene una pancarta por encima de su cabeza en la que se puede leer “No al Tuzobús”.

Los presentes culpaban al Partido Revolucionario Institucional (PRI) por imponer un sistema de transporte sin antes someterlo a la consulta ciudadana; en consecuencia, la gente enfocó toda su creatividad en frases para protestar como “Fayad, Olvera, la misma chingadera”, “Olvera, entiende, queremos nuestras rutas”, “fuera el PRI”, entre muchas otras.

“Lo que queremos es un transporte suficiente y eficiente, el Tuzobús es caro, como todo el transporte de Pachuca, pero además es ineficiente y entorpece el resto de la vialidad”, asegura un chico de cejas negras y pobladas vestido con una bata blanca. Se trata de Mario Gómez, un estudiante de medicina de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).

El 29 de marzo, después de siete meses de funcionamiento del Sistema de Transporte Colectivo, el gobernador del estado de Hidalgo, Francisco Olvera, tras un evento en el lienzo charro de la capital, expresó su preocupación debido a que el Tuzobús “no ha cumplido las expectativas”. El número real de usuarios ronda entre los 70 y 80 mil, una cifra muy baja en consideración con la cantidad de personas que se tenían pensadas en un inicio.

Declaraciones


En conferencia de prensa, el 1 de mayo, la candidata a la presidencia municipal de Pachuca por el Partido Acción Nacional (PAN), Yolanda Tellería Beltrán, señaló que el gobierno estatal no debió ejecutar un sistema de movilidad sin consultar al municipio. Asimismo, aseguró que, de ganar ella las elecciones, Pachuca contaría con una tarifa única en el transporte público.

En la entrevista que me concedió el Arquitecto Juan Manuel Flores Arrieta, Subdirector de Infraestructura Rural de la Dirección General de Obras Públicas e Infraestructura de Pachuca, dejó en claro que pese a las protestas, el Tuzobús llegó para quedarse: “Es ingenuo pensar que el proyecto del Tuzobús se puede echar abajo, además de ser la mayor obra del gobernador Francisco Olvera, se trata de una infraestructura que costó alrededor de 1,030 millones de pesos si tomamos en cuenta que todavía no terminan las auditorias”, aseguró.

Ciertamente, el proyecto del Tuzobús costó al gobierno federal 857 millones de pesos, más 200 millones a los concesionarios, de los que cada transportista tuvo que pagar 90 mil pesos. Los 501 concesionarios son los mismos que antes fueron los concesionarios de combis y microbuses, quienes se vieron obligados a dejar esas rutas de transporte para convertirse en accionistas del Tuzobús.

En respuesta a Yolanda Tellería, Flores Arrieta asintió y apuntó: “La candidata está en lo cierto, se debió realizar una consulta, y no sólo ciudadana… En este momento todo se trata de cuestiones políticas por las elecciones estatales del 5 de junio, pero es innegable que el Tuzobús funciona mal, y esto es gracias a que no se realizaron los estudios pertinentes que los ingenieros le recomendaron a Jesús Romero Quintanar, el Secretario de Obras Públicas”.

Los accionistas

La preocupación de los accionistas gira en torno a la pérdida de dinero de un proyecto que ni siquiera eligieron, pues desde el 2013, primera vez que se les habló del plan, el Gobierno del Estado sólo les dio la opción de comprar una acción del nuevo transporte. A cambio el ejecutivo les prometió ganancias a los accionistas: cobrar un precio por kilómetro recorrido, más un porcentaje por pasajero.

Como consecuencia de que la gente no utiliza el nuevo medio de transporte, la administración del Tuzobús, el Sistema Integrado de Transporte Masivo de Hidalgo (SITMAH), no logra cubrir el pago. Ante estas dificultades que atraviesa el Sistema de Transporte Colectivo, la empresa decidió devolver 50 por ciento de la inversión –sin ganancias– a los concesionarios, quienes continúan en espera de una respuesta y acción concreta por parte del gobierno.

Los tres corredores del Tuzobús


El descontento de las personas por la imposición del Gobierno del Estado para usar este sistema de transporte al quitar las combis es palpable, las quejas se escuchan dentro y fuera del Tuzobús. Las mañanas son toda una travesía para quien transita en Pachuca, ya sea en transporte público o privado.

Desde un inicio el gobierno dejó saber que el proyecto contaría con tres corredores: de Téllez al Centro, del Circuito Interior Metropolitano a Ciudad del Conocimiento y de Campo de tiro a Azoyatla; sin embargo, ante la respuesta negativa al primer corredor, la continuación del proyecto se perfilaba incierto.

El contador Miguel Martínez Martínez, Director de Recursos Humanos, en entrevista para este trabajo, confirmó lo que muchos esperarían que se quedaran en meros proyectos: las dos rutas faltantes son un hecho. “Los dos corredores siempre fueron parte del proyecto, algunos elementos tendrán que modificarse, pero a fin de cuentas se trata de una planeación que tiene toda la intención de concluirse.”

Pese a la inconformidad que prevalece y a la firme postura de los que están actualmente al mando del poder, lo único que les queda a los habitantes de Pachuca es esperar las elecciones estatales de Hidalgo de 2016, las cuales traerán un nuevo Gobernador y un nuevo Presidente Municipal, futuros encargados de hacer frente a la demanda ciudadana respecto al Tuzobús. La culminación del proyecto es un hecho irrevocable, pero la “necesaria reestructuración y aceptación del sistema”, como señala Miguel Martínez dependerá del nuevo gobierno.





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