lunes, 29 de agosto de 2016

EL DESAMOR NOS LLEVA AL OLVIDO

Por José Ulises Barajas Malagón y Gustavo Gámez Rivera

Ciudad de México (Aunam). La demencia no distingue edad, sexo ni mucho menos clase social. En el año de 1996, la señora Susana González Alcalá es una reconocida contadora que goza de prestigio y una buena calidad de vida. Los 40 mil pesos de sueldo le permiten vivir una vida holgada y sin preocupaciones. Sus tres hijos, Nancy, Roberto y Carlos estaban por finalizar sus carreras profesionales. En general la vida de Susana era casi perfecta.

Luis Barrera, médico general de un hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y esposo de Susana González desde hacía 20 años, mantenía con su cónyuge una buena relación hasta el año de 1992. A partir de esta época conoce a una enfermera en la clínica donde trabaja y comienza una relación amorosa a escondidas de su esposa.

El estrés laboral de Susana hizo que un 23 de abril de 1996 regresara a su hogar en un horario inusual al que acostumbraba. Al entrar a su domicilio encontró a su esposo teniendo relaciones sexuales en el sofá de la sala con la enfermera; la impresión fue tan fuerte que su cerebro colapsó emocionalmente afectando áreas específicas neuronales. Susana a partir de este acontecimiento comenzó a padecer demencia mental, derivando en Alzheimer a una temprana edad.

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Según el especialista en Alzheimer, Manuel Carrasco, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Guadalajara, esta enfermedad es un padecimiento adquirido de manera crónica o de larga evolución, que afecta varias funciones cerebrales y éstas se ven reflejadas en la dificultad del sujeto para realizar las actividades cotidianas. Las demencias no tienen una edad de comienzo establecida, aunque de acuerdo con las cifras de prevalencia e incidencia, sí podemos establecer que con los años, la posibilidad de presentar la enfermedad se incrementa.

Si bien es cierto que el padecimiento por lo general se manifiesta superior a los 65 años de edad, en algunos casos poco convencionales, como el de Susana, se da a temprana edad, de ser así el paciente experimentaría más desgaste corporal en menor tiempo que los casos a edades avanzadas.

Según el Informe Mundial sobre Alzheimer 2015, “46.8 millones de personas viven con demencia en todo el mundo. Se proyecta que este número se duplique cada dos décadas, alcanzando los 74.7 millones en el 2030. Estas cifras significan un aumento de un 12% de la enfermedad”

El Alzheimer se manifiesta, en un principio, por la pérdida de memoria referida al conocimiento sobre el mundo, así como las experiencias vividas. Más tarde aparecen los trastornos del lenguaje, dificultad para realizar movimientos aprendidos, aún teniendo a lo largo de la vida la capacidad de hacerlos y sobre todo, la falta de reconocer estímulos u objetos previamente ejecutados.

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Existen diversas instituciones que se dedican al tratamiento de esta enfermedad, tal como la clínica Alzheimer México I. A. P. Ubicada en la calle de Moneda, en la delegación Tlalpan. Si bien las instalaciones no tienen el tamaño de propio de un hospital, sus inmediaciones se observan como buen mantenimiento. La fachada es de color blanco con azul claro, un tanto maltratada por el paso del tiempo.

Una recepcionista de nombre Angélica, aguarda en una mesa justo detrás de la entrada principal. Su función es otorgar información al público en general, con la finalidad de orientarlos sobre alguna cuestión de la asociación, asimismo ofrece folletos para dar a conocer cuestiones básicas de la fundación y sobre la enfermedad de Alzheimer.

Angélica afirma que “el centro nació gracias a varias personas que tenían en sus casas enfermos de esta naturaleza, y dadas las pocas instituciones que se dedican a estos tratamientos decidieron fundar Alzheimer México I. A. P. Una esperanza de vida.

El doctor Alvarado González, de 45 años, es especialista en enfermedades mentales como Alzheimer. Graduado de la Universidad de Navarra, en España, se caracteriza por una marcada amabilidad que se ve traducida en su disposición para compartir sus conocimientos con personas que se interesen sobre el tema. Expresa: “como ya les dijo Angélica, esta institución se encarga del tratamiento de enfermedades mentales como Alzheimer y algunas otras demencias similares, aquí nos dedicamos a tratar pacientes, mientras sus familias realizan sus labores cotidianas; siempre con un trato digno y apegado al tratamiento”.

En el segundo piso de la clínica, existe una sala dentro de la cual hay cuatro mesas pequeñas y sus respectivas sillas, un estante lleno de libros y material didáctico. En las paredes se observan algunas pinturas de colores tenues. En una de las mesas se encuentra una mujer de aproximadamente 70 años de edad, su cabello luce cano y las arrugas dan cuenta de su vejez. Frente a ella una mujer de no más de 45 años, con algunas similitudes fisiológicas.

Julieta, hija de una enferma con Alzheimer, informa que “tener un familiar enfermo con demencia es muy complicado. Mi madre lo ha tenido por más de seis años y para la gente a su alrededor ha sido muy difícil en todos los aspectos. Gracias a esta clínica podemos trabajar para cubrir los gastos que el tratamiento demanda”.

Julieta continúa: “aunque mi madre está en este lugar, el desgaste es casi igual a tenerla en casa, porque las visitas tienen que ser constantes. El Alzheimer es una de las peores enfermedades que le pueden suceder a las personas -un gesto de tristeza se refleja en su rostro- hay días en los que mejora y comienza a recordar cosas de su pasado, pero en otros ni siquiera nos reconoce. Sus hijos tenemos que cargar con fotografías de cuando estaba bien, para que más o menos se le vengan a la mente los recuerdos”

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De acuerdo con Joseph Lerín, en su libro Día a día con la enfermedad de Alzheimer, el diagnóstico de la enfermedad genera en la familia una serie de desajustes en la manera de convivir y funcionar por parte de sus miembros, lo que conllevará a un procesamiento de la información relacionado con la enfermedad, al cual se le tienen que añadir los valores, costumbres y explicaciones de la demencia, así como las necesidades que tiene que afrontar la familia.

Si bien la enfermedad afecta directamente el paciente que la padece, también es un hecho que por la naturaleza de la misma, la familia tiene que cambiar su modo de vida por la disposición que se debe tener para atender al aquejado. La estructura familiar cambia radicalmente, conlleva realizar muchos sacrificios, lo que trae como consecuencia un desajuste en la manera de vivir.

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La colonia Las Águilas, perteneciente a la delegación Álvaro Obregón, luce como siempre, en aparente calma. Una humilde casa de color naranja, se presentará a continuación. Al tocar el timbre, acto seguido unos pasos se aproximan al portón. La puerta metálica color negra se abre lentamente y se presenta Nancy con una leve sonrisa en su rostro.

Su madre es un caso extraordinario, porque ha tenido la enfermedad de Alzheimer desde los 45 años, a pesar de ser una enfermedad que se presenta en adultos de más de 60. Hoy Susy tiene 65 años, pero su semblante parece el de una persona de más de 85.

Por respeto a su madre, Nancy me permite observar a su progenitora por aproximadamente cinco minutos. La mayor parte del tiempo lo pasa en su cuarto, una habitación con poca ventilación, una gran cantidad de medicinas por todos lados, una televisión que trasmite un canal aburrido para todo público. Susy no hace comentario alguno, sólo lanza su mirada perdida hacia todos los rincones de su estancia. El pelo desalineado y la ropa deportiva sucia que trae consigo dan cuenta de lo terrible que es esta enfermedad, así como también del grado de abandono que pueden sufrir estos pacientes.

Acto seguido llegamos a la sala contigua para realizar la entrevista. Por el grado de atención que debe de tener Susy, su hija Nancy y cuidadora principal, solamente tiene unos minutos para responder a mis preguntas.

¿Cómo ha repercutido en usted y en su familia la enfermedad de su madre?

"El Alzheimer es, desde mi punto de vista, una de las enfermedades en las cuales se demanda más intervención de la familia. Siempre se tiene la posibilidad de contratar a un cuidador, pero en el caso de mi madre eso no se ha hecho debido a que el comportamiento y ánimo del paciente tienen que ver con el grado de afecto que se les dé. He conocido casos en que se les contrata a alguien de tiempo completo, pero al no sentirse queridos, los enfermos se vuelven muy violentos y comienzan a gritar groserías, pero como mi familia siempre ha estado con mi madre, ella ha tenido en este tiempo una mejor calidad de vida, porque en ocasiones la sacamos a pasear para que se relacione con más personas y no la hemos abandonado".

Cuando la señora Nancy terminó de decir lo anterior, se escuchó un estruendoso ruido en la habitación de su madre. Corrimos para observar qué había pasado y nos encontramos con que Susy había tirado un gran mueble. Minutos después aproveché para preguntarle sobre los cuidados que se deben de tener con pacientes de Alzheimer.

"En los primeros años de la enfermedad, los cuidados eran más intensos que ahora que ya tiene un grado avanzado de la enfermedad, porque en ese tiempo ella tenía más movilidad y había que andarla cuidando de que no se saliera a la calle y se perdiera. Que no tomara objetos peligrosos como cuchillos, para que no se hiciera daño ella misma. También se debe tener mucha higiene, porque el enfermo puede ir por la casa haciendo sus necesidades fisiológicas como orinar o defecar. En ocasiones llega a ser muy desgastante, ya que se tiene que hablar constantemente con ellos, se les tiene que poner música para que no se alteren y a medida que van perdiendo movilidad, ya no se valen por sí mismos y los cuidados son mayores, incluso más que para un bebé".

¿Qué tan costoso es el tratamiento para este trastorno?

"El Alzheimer es una de las enfermedades más caras en todos los sentidos, porque si se tienen los recursos la familia puede contratar a una cuidadora, pero nosotros somos de escasos recursos y no podemos darnos el lujo de contratar a alguien. Tuve que dejar mi trabajo para estar de tiempo completo con mi madre y mis demás hermanos aportan una cantidad mensualmente. También los aparatos son caros, por ejemplo se tuvo que comprar una cama especial muy alta y con protección para que mi madre no se cayera. Se requiere silla de ruedas y otros aparatos similares".

Mario Feria, en su libro Alzheimer, una experiencia humana afirma que esta demencia es la forma más común de olvido en el mundo y en países industrializados está más presente. Además, el uno por ciento de la población mayor a 65 años padece dicho trastorno y el 50% de las personas mayores de 85 años sufre Alzheimer.

¿Se debe seguir una dieta específica?

"No de manera severa, aunque sí es un hecho que los pacientes con Alzheimer comen mucho, debido a que su estómago ya no asimila los nutrientes y al poco tiempo de que se ingresó el alimento es desechado. Mi madre ya no saborea la comida, solamente la mastica y la traga. A mi mamá le damos mucha proteína y por supuesto le hemos quitado lo más dañino como las carnitas, tacos y picante".

¿Su madre se ha dado cuenta del olvido progresivo que ha sufrido por su enfermedad?

"En un principio sí. Ella incluso se molestaba por no recordar ciertas cosas, de ahí fue como nos dimos cuenta de su padecimiento, pero después ya no simplemente se le olvidaban ciertos aspectos e incluso ya no sólo quiénes éramos nosotros, sino a veces las funciones básicas como la respiración".

En el momento en que dijo lo anterior, en su rostro se reflejó la tristeza que siente Nancy al hablar del padecimiento de su mamá. Acto seguido comenzó a hablar sobre las repercusiones sentimentales que tienen en ella y su familia.

"Para nosotros ha sido muy difícil. Mis hermanos y yo hemos sentido mucha tristeza al ver que nuestra madre ya no recuerda quiénes somos, pero no por eso la hemos abandonado, todo lo contrario, porque precisamente ella es la enferma y no nosotros, es decir que nosotros sí recordamos quién es y todo lo que hizo en su momento para nuestro bienestar, por ello no la hemos abandonado. Hasta la fecha le seguimos teniendo mucho afecto y esto se ve reflejado en la calidad de vida que le damos".

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Una casa de fachada un poco dañada y olvidada por el tiempo, grietas y un color naranja que se puede percibir a lo lejos es el lugar donde Leticia Herrera desempeña sus labores como especialista en medicina alternativa. Muchas personas con enfermedades tanto psicológicas, como biológicas son atendidas por la especialista a través de terapias, pero una de estas tiene un trato especial: el Alzheimer.

Leticia tiene varios casos de personas con diversos padecimientos, pero en específico tiene el de Susana, quien a sus 65 años de edad ha padecido Alzheimer por dos décadas y su especialista ha tratado su enfermedad a través de la medicina tradicional.

Una alternativa fuera de lo común


¿Que trata la medicina tradicional con respecto a la demencia?

Leticia Herrera asevera que “en la medicina tradicional china lo que realizamos para detectar la enfermedad son rastreos del cuerpo energético a través de la magno-terapia. Quiero decir con esto que nosotros mediante el magnetismo vemos en la lengua, oído y espalda un bloqueo energético hacia el cerebro, lo que provoca la enfermedad, pues se dejan de enviar las señales al cerebro olvidando hasta respirar, es por eso que la considero una enfermedad muy peligrosa”.

“La medicina alternativa trabaja la energía del cuerpo, es decir, trabaja los meridianos del cuerpo que son los que se encargan de llevar la energía a los órganos y cuando hay alguna demencia como el Alzheimer el proceso de envió es muy lento, es ahí cuando a través de la terapia se ataca la deficiencia para mejorar el estilo de vida que lleva el paciente”.

Según el doctor René Moratilla Mata, neurólogo del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la medicina alternativa o tradicional tiene el propósito de controlar los síntomas relacionados con la conducta, mejorar el estado de ánimo de los pacientes y controlar otra serie de síntomas, tales como la depresión, las alucinaciones, la ansiedad y sobre todo la capacidad motriz.

Una alternativa de la medicina tradicional para controlar la demencia mental es a través de hierbas medicinales como el Ginkgo Biloba que es un extracto que contiene varios compuestos que tienen la función de tener un efecto positivo sobre las células del cerebro; otro suplemento es el Huperzine A que tiene elementos que son aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) por sus siglas en inglés, para combatir la enfermedad.

Otra propuesta de la medicina alternativa es la psicoterapia, la cual está destinada a la integración de la familia en el proceso de la enfermedad, con dicha terapia se pretende reducir el estrés del cuidador y con ello evitar la depresión, aumentar la satisfacción ante la vida y la aceptación de la realidad.

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La vida perfecta de Susana a sus 45 años de edad cambió radicalmente debido a la demencia, en pocos meses su calidad de vida empeoró drásticamente al grado de convertirse en una persona sumamente violenta, desconoció a su propia familia y ha olvidado sus mejores recuerdos, ahora Susy vive en un mundo distante de la realidad.

A sus 65, la señora González parece una anciana de 85 años que ha perdido toda capacidad motriz, social y mental. Para estos momentos su hija Nancy es la persona más allegada a su madre y sus hermanos solamente se limitan a apoyar de manera económica. La paciente ha sobrevivido estas dos décadas gracias a la medicina farmacológica, pero sobre todo a los métodos alternativos, como el tratamiento tradicional chino que le ha permitido vivir algunos años más. Todos los días Susana se enfrenta al olvido y se aferra a la vida.

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