miércoles, 22 de junio de 2016

DESIGUALDAD Y VIOLENCIA CONTRA EL LIDERAZGO DE MUJERES INDÍGENAS

  • Mirna Cunningham: En América Latina se aplica un modelo colonial, extractivista, con sus propias leyes
  • Guadalupe Martínez: Necesaria la articulación y comunicación para visibilizar trabajo de mujeres indígenas
Por Remedios Pastén Rosales
Ciudad de México (Aunam). Para Mirna Cunningham “es complejo hablar sobre el tipo de liderazgo que se requiere de las mujeres indígenas en la coyuntura actual”, debido a que América Latina ha sido calificada por diversos organismos internacionales como como la región más desigual del mundo. Si bien se puede hablar de un crecimiento económico, éste se debe “a la aplicación de un modelo de industrias extractivas que ha impactado enormemente la vida y dignidad de los pueblos indígenas” que durante los próximos diez años enfrentarán mucha incertidumbre.


Cunningham, presidenta del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas, afirmó que el 40 por ciento de los territorios indígenas de la región están concesionados a las industrias extractivas, ahí prevalece la violencia, y las estadísticas de muertes que no se comparan con los países en guerra. Desigualdad y la violencia, sólo se explican por “la aplicación de un modelo resultado de la Colonia”, el cual no ha variado en el continente, son sus mismas leyes, la misma justificación de las Leyes de Indias. “Este es el contexto en el que ustedes trabajan y tienen que regresar a seguir ejerciendo su liderazgo”, les dijo a las asistentes al VII Diplomado Intercultural para fortalecer el liderazgo de mujeres indígenas 2016, durante su inauguración.

Prioridades de las mujeres indígenas


Para Mirna Cunningham, como parte de la Cátedra Indígena Itinerante de la Universidad Indígena Intercultural, una de las prioridades de las mujeres indígenas en la región es la aplicación de las estrategias de lucha contra los distintos tipos de violencia; identificar cuáles son las tácticas para combatir “la violencia ecológica, espiritual, económica, militar”, no sólo en los hogares o comunidades por usos y costumbres, pues el “abanico para clasificar violencia se ha ampliado”, por ello, hay que trabajar en esas estrategias.

Otra prioridad es reducir la brecha entre los derechos reconocidos y los derechos ejercidos. La directora del Centro para la Autonomía y Desarrollo de los Pueblos Indígenas, de Nicaragua, agregó que aun cuando 19 países han modificado su Constitución, y han reconocido más derechos incluso, que los no indígenas, existe un enorme hueco entre los derechos reconocidos y su práctica. Por ello, “se requiere de un liderazgo capaz de definir estrategias”, de utilizar los instrumentos y espacios del ámbito regional e internacional para la protección y defensa de los derechos humanos, sobre todo ante la crisis que enfrenta actualmente la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

También es un desafío para las mujeres indígenas del continente los derechos sexuales y reproductivos, ante las tasas más altas de embarazos en adolescentes y la mortalidad materna que sobrepasan no sólo la media de algunos países de África, y que muchas veces representa una tortura por la que tienen que pasar mujeres embarazadas. Es necesario, dijo, “desarrollar la capacidad de análisis y de respuesta a la intersección de las distintas formas de opresión de la mujer que promueva políticas públicas específicas para esas situaciones”.

Un nuevo paradigma de desarrollo humano, propio de los pueblos indígenas

Cunningham consideró que las prioridades expuestas deben ser abordadas bajo “la promoción de un nuevo paradigma de desarrollo humano”, que puede ser “el buen vivir, o el nombre que le pongamos al modelo de desarrollo propio de los pueblos indígenas”. El ejercicio del liderazgo de las mujeres indígenas en el mundo y en la región enfrena un gran reto: “lograr que dicho concepto de desarrollo primero sea comprendido y luego introducirlo en las políticas públicas, en momentos difíciles donde el desarrollo sostenible e industrias extractivas es complicado pues prevalece un modelo no sostenible”.

Ante este panorama, la doctora Honoris Causa por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México consideró que la necesidad de lograr articularse a través del Diplomado Intercultural para fortalecer el liderazgo de mujeres indígenas que contará con ejes temáticos como: espiritualidad, conocimientos, tradiciones y buen vivir; derechos humanos y derechos de las mujeres indígenas; movimientos sociales, mujeres indígenas y participación política; y, saberes, interculturalidad, arte y mujeres indígenas.

El curso busca primordialmente el empoderamiento de las mujeres para que al final, “regresen orgullosas de quienes son, de su identidad, de practicar su espiritualidad, de su cultura y a partir de ese empoderamiento individual, puedan realmente articularse con todos los distintos actores que promueven agendas positivas en sus países y comunidades”, y de esta forma “continuar cambiando el paradigma de desarrollo, para seguir luchando realmente por la dignidad de todos: mujeres, hombres, jóvenes, adultos, indígenas, y no indígenas”.

Un Diplomado de caminos y experiencias fuertes


Para Guadalupe Martínez, subcoordinadora de la Alianza de Mujeres Indígenas de Centroamérica y México, esta séptima emisión del Diplomado Intercultural para fortalecer el liderazgo de mujeres indígenas hoy hace posible cumplir con la “capacitación y fortalecimiento de 188 mujeres indígenas”. La experiencia del Diplomado ha sido de buena práctica reconocida en foros internacionales, tanto por su existencia, permanencia y naturaleza; lo cual ha permitido compartir prácticas indígenas, ser parte de la solución de los problemas, hermanarse.

Guadalupe Martínez reconoce que Iniciar el diplomado no fue fácil, ha sido un camino de experiencias muy fuertes, donde se han aportado otras dimensiones de trabajo para que se traduzcan en políticas públicas que se puedan evaluar; y resaltó que este es el problema, “la falta de políticas públicas, donde está ausente la participación de mujeres indígenas”. Por ello, exigió estar en la realización de proyectos, pues comentó que, “las mujeres indígenas que estamos en un programa no queremos que nos regalen nada, queremos estar en su diseño para aportar desde nuestra práctica, desde nuestra visión”.

Resaltó las aportaciones de los grupos de trabajo de otras emisiones del Diplomado, como el Informe presentado Tierra y Territorialidad en el Foro permanente de los Pueblos, con asesoría de Otilia Lux de Coti del Fondo Internacional de Mujeres Indígenas, que participa como docente en la VII emisión. Asimismo, señalo que “si no nos articulamos y comunicamos, vamos a estar aisladas y el trabajo no se va a visibilizar, a reconocer”.

Liderazgo de mujeres indígenas hacia un mayor fortalecimiento

Al VII Diplomado Intercultural para fortalecer el liderazgo de mujeres indígenas asisten treinta y ocho mujeres: 23 son mexicanas y 15 de diversos países del continente como Bolivia, Chile, Colombia, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Panamá, Paraguay y Perú. Las asistentes extranjeras hablan idiomas como el Kuna, maya kaqchikel, miskítu, wounaan, aymara, rapanui, nahua pipil, wayuu, kankuamo, guaraní y quechua. Sus edades oscilan entre los 21 y 56 años; 6 son casadas, 7 solteras y dos divorciadas; 6 tienen licenciaturas, 1 maestría, 1 estudios técnicos, 2 bachillerato, 1 secundaria, 1 primaria y 1 es estudiante.

Las mujeres indígenas mexicanas son de Chiapas, Estado de México, Guerrero, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí y Veracruz. Son hablantes de lengua mazahua, nahua, tzeltal, cho’l, triqui, maya, otomí, maya tojolabal, mixtecas, zapotecas y afrodescendientes. Sus edades varían de entre 24 y 58 años, en su mayoría son de entre 25 y 40 años; 14 cuentan con licenciatura, 3 con maestría, 1 con bachillerato, 3 con secundaria, una con estudios técnicos y otra es estudiante. Hay 16 solteras, cinco son casadas, una es divorciada y otra vive en unión libre. En sus profesiones prevalece la licenciatura en derecho en cinco participantes y en dos maestras en esa rama; otras carreras son comunicación, trabajo social, mercadotecnia, ingeniería agrónoma, Diversidad Cultural, y Estudios Latinoamericanos.

Todas ellas tienen algo en común, son líderes en sus comunidades, fueron elegidas bajo un riguroso proceso de selección donde su vínculo con la comunidad fue determinante, así como su participación en diversas organizaciones defensoras de derechos. Cada una tiene una propuesta de incidencia para su lugar de origen, desde el impulso de talleres, fortalecimiento de la organización de mujeres, generación de mayor participación de jóvenes, incidir en políticas públicas, rescatar la lengua, generar proyectos de comunicación, erradicar discriminación y promover la defensa de los derechos humanos en diversas áreas.

El Diplomado se desarrollará del 19 de junio al 2 de julio de 2016 en la “Quinta Soledad”, ubicada en Moneda 15, colonia Centro de Tlalpan. El evento fue inaugurado por el Dr. Domingo Alberto Vital Díaz, Coordinador de Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); también estuvo presente el etnólogo José Del Val Blanco, Director del Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural y la Interculturalidad (PUIC) de la UNAM; e Ismerai Betanzos, Directora de Derechos Indígenas de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas; la moderación estuvo a cargo de la maestra Evangelina Mendizábal García, coordinadora docente del PUIC.





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