jueves, 30 de junio de 2016

ANTITAURINOS, UNA CORNADA AL PERIODISMO

Por Fernando Franco Puga
México (Aunam). En la Ciudad de México (CDMX) existe un coloso en el que los más valientes se enfrentan cara a cara con una bestia, acompañados de un capote, una muleta y una espada en el centro de la locación. La Plaza de Toros es un ícono en el arte taurino, pero un monumento sangriento para los grupos que luchan en contra de que se lleve a cabo este deporte.


La explicación del desapego de los medios a la tauromaquia se debe, en parte, al contexto en el cual se desenvuelve el deporte taurino. En años recientes, se han desarrollado grupos que se proclaman en contra de las corridas de toros en nuestro país debido a que establecen que es una brutalidad innecesaria para los animales.

Por ello, los medios de comunicación se han separado del deporte de capa y espada, para evitar ser parte de las críticas de una sociedad que ya no quiere ver más violencia en ellos. Poco a poco, la tauromaquia se ha mermado por los grupos antitaurinos que exigen que ya no se difundan más estos actos insensibles hacia los astados.

Sin embargo, La Monumental es un recinto que tiene mucho peso para las faenas. Una plaza en la cual los matadores vienen a confirmarse y presentarse ante toda la sociedad como la nueva sangre del deporte taurino. Se crea, por esto, una dualidad de opiniones entre los que están en contra de la tauromaquia y aquellos que desean continuar con este espectáculo.

Todo un monumento

La cita fue a las diez y media de la mañana, justo cuando dos policías abrieron las puertas que dividen a la calle de Augusto Rodín del interior de La Monumental. Una vez dentro del recinto, todo era diferente a las ocasiones anteriores en las que había visitado este histórico lugar. No había alguien que bebiera vino de su bota, ni un aficionado que vistiera como torero. Una plaza como nunca antes: totalmente vacía.

La persona que decidió dar el recorrido para conocer más a fondo este lugar se llama Rodrigo Vargas Icaza, productor del programa “Fórmula Taurina”, que conduce Heriberto Murrieta los domingos por la noche. Con una larga trayectoria como comentarista taurino, Vargas Icaza conoce la Plaza México como si fuera su casa y supiera qué esconde cada recoveco del recinto.

La visita comenzó al observar las decenas de placas que cuelgan hasta en la parte de arriba de los baños de hombres y mujeres. Algunas conmemoran a toreros, cronistas emblemáticos y personajes relevantes en este tema; otras simplemente recuerdan pasajes de la historia de la tauromaquia en nuestro país, así como su relevancia a nivel internacional.

Posteriormente, entramos a lo más alto de la plaza, la zona general, pero no había nadie que gritara un “¡olé!” ante la faena de subir escalones. No existió una sola alma que pidiera un indulto con pañoleta blanca tras la increíble hazaña de subir más de 40 escalones bajo el sol radiante de una mañana calurosa de la Ciudad de México. No hay duda del porqué le llaman “La Monumental”.

A pesar de estar “hasta el reloj”, como mencionan los taurinos en referencia a lo más alto de la plaza, uno no está tan separado de la tierra como cree. Cuando el ingeniero Modesto C. Rolland creó “La México” y el Estadio azul, decidió construirlos 20 metros bajo tierra, con el objetivo de aprovechar el espacio subterráneo para colocar al ganado, vestidores y la capilla para rezar antes de torear.

Una vez fuera de la zona general, rodeamos la plaza de toros por el corredor que desciende hasta lo más profundo del coloso taurino de la Ciudad de los Deportes. De un lado se encuentra el túnel que conduce a la cancha del Estadio Azul y, del otro, el que lleva a los de luces, como se les conoce a los toreros, al ruedo para enfrentarse al bovino que le fue designado.

“Este es el túnel de la incertidumbre: una vez que entran los toreros, ya no saben si van a salir de nuevo en las mismas condiciones”, mencionó Rodrigo Vargas. En efecto, es una situación preocupante y peligrosa, pero que los mismos toreros conocen perfectamente. Poco a poco ven lo más bajo de las gradas hasta que el panorama lleva a observar por completo el recinto, situación que impone sin duda alguna.

Por eso ya no cubren el periodismo

Anteriormente, cronistas como Juan José Guerra y Francisco Malgesto cubrían las actividades de la temporada de la fiesta brava semana tras semana, sin embargo, esta situación ha cambiado en los últimos años. La Plaza de Toros es un recinto que fue creado en 1946, por lo cual no se adapta a los nuevas tecnologías y a los medios de comunicación que desean cubrirla a plenitud.

El máximo exponente como cronista taurino es Heriberto Murrieta; el discípulo de Jacobo Zabludovsky, quien se hizo fanático de los toros y los convirtió en su pasión. ‘El joven’ Murrieta, como lo llamaba Jacobo, se involucró en los medios antes de cumplir los 18 años y optó por el periodismo deportivo como su especialidad.

Los tres cronistas antes mencionados tienen una placa en la plaza y están colocadas a través de La México. La de Murrieta y Malgesto se encuentran entre las tablas que dividen al ruedo y las gradas, en la zona denominada como el callejón, ya que es un pasillo circular estrecho en el cual se encuentran comentaristas y gente cercana al torero.

En esta zona hay diferentes secciones para los que narran en televisión y en radio, así como para los distintos medios que desean cubrir la corrida de toros. Tras sentarme atrás de una de esas barreras de prensa, noté que esos puestos pueden ser demasiado incómodos para los periodistas. Inclusive, hay algunas barricadas que ni siquiera tienen lugar para descansar las piernas; son horas y horas las que el periodista debe estar parado para cubrir el evento.

“Por eso hay veces que ‘Beto’ (Murrieta) prefiere subirse al primer tendido (zona numerada cerca del ruedo) para elaborar su crónica. Se ve mejor desde allá y estás mucho más cómodo”, me explicó el productor de su programa. Sin duda tenía razón. ya que al hacer la comparación, no quedó duda alguna de que el periodista no tiene las mejores condiciones para hacer su trabajo en La Monumental.

Sin embargo, esta situación puede ser contraproducente. José Ramón Fernández, aficionado de la tauromaquia, decidió un día colocarse en las gradas en vez de la zona de prensa. Para su mala suerte, fue el 29 de enero de 2006, día en que el burel llamado “Pajarito” decidió saltar justo a donde estaba colocado el periodista. El animal fue controlado, pero el susto quedó para siempre en su memoria.

Por una programación sin violencia

Además de las peticiones en otros estados y países para erradicar por completo el deporte en cuestión, existen otros grupos en contra del maltrato animal que buscan quitar de la programación televisiva la violencia hacia los animales. El hecho de estar en contacto cotidianamente con temas de esta índole hace que los grupos antitaurinos se manifiesten en contra de agregar más sangre a la televisión.

En Portugal, en 1936, el gobierno decidió prohibir que los toros fueran asesinados en el ruedo, ya que estableció que era un acto no apropiado para las personas. Hasta la fecha, los matadores tienen prohibido acabar con la vida de un astado en círculo terrenal, lo que dejó únicamente la posibilidad de hacer la faena con el capote y la muleta en la última parte de la corrida.

Hoy en día en nuestro país son tres los estados que tienen totalmente prohibidas las corridas de toros. Primero fue Sonora, en 2013; un año después Guerrero y, en 2015, Coahuila. Grupos antitaurinos buscan que se erradiquen las faenas en todo el país, situación que no favorece a aquéllos que desean difundir, como comunicadores, este deporte. Pero ésta no es la única razón de la falta de difusión.

El Canal Once transmite el programa de “Toros, Sol y Sombra” gracias al dinero de los contribuyentes mexicanos, quienes pagan anualmente alrededor de 1.5 millones de pesos para que continúe dicho espacio televisivo. Esta información la dio a conocer a través de datos del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales (INAI) en abril del 2016.

La Organización No Gubernamental (ONG), Humane Society International (HSI) decidió investigar al respecto y hacer un llamado para finalizar con las transmisiones de este programa. HSI establece que los recursos destinados a “Toros, Sol y Sombra” podrían ser utilizados como subsidios alimentarios para más de 700 familias en pobreza extrema anualmente, según lo establecido en el plan de Prospera del actual año.

Con presencia en más de 40 países, la organización ha podido ser partícipe en temas de violencia animal, con el fin de erradicarla por completo. En México, dicha ONG entró el año pasado para evitar que se genere más violencia en el país. Así lo establece en una entrevista telefónica Antón Aguilar, Director Ejecutivo de HSI en México.

“Es increíble que en México existan tantas actividades crueles. Durante nuestra estadía en esta nación, hemos encontrado que hay demasiados grupos religiosos que consideran como algo normal el hacer fiestas crueles”, explica Anton. “Por ejemplo, en la zona peninsular del país, hacen una festividad para arrancar cabezas de patos, y quien lo haga, puede quedarse con su cuerpo”, establece.

La petición por parte de Humane Society International al Canal Once para finalizar con las transmisiones del programa ya se realizó. “Le escribimos una carta formal al director de la emisora. Su respuesta fue breve, mencionando que el programa ya es parte de la tradición taurina y que lleva mucho tiempo al aire”, explica Antón Aguilar.

“La transmisión del programa, creemos, que se cancelará. Es impopular y es televisión pública. Todo está de nuestro lado”, afirma fervientemente. “Además, la programación debería ser educativa, no destructiva. A los animales hay que celebrarlos, no lastimarlos. Ya la gente lo sabe, por eso en México la tendencia antitaurina está en aumento”, añadió.

“(La transmisión) contraviene el reglamento del Instituto Politécnico Nacional (IPN) que establece que el Canal Once debe transmitir programas de interés y promover la cultura pacífica y de sana convivencia”, afirma Aguilar y enfatizó que la tauromaquia ya es un tema impopular en México por la violencia e insensibilidad exhibida en las faenas.

“El contenido del programa es cruel y atroz. Afecta a la sensibilidad de los seres humanos, que buscan en la televisión pública, evitar este tipo de contenido”, afirma Aguilar. “Ya hay mucha violencia en el país día a día como para que se genere aún más con los animales, no es necesario”, añade con un tono más serio del que utilizó al comienzo de la plática.

Asimismo, el activista establece que el país no está en condiciones de destinar esos recursos a este tipo de transmisiones. Esto aunado al anuncio de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) acerca del recorte al gasto público. A principios de abril, el Gobierno Federal informó que el recorte en 2017 será por 175 mil 100 millones de pesos, sumándose al de 132 mil 300 mdp de febrero del actual año.

Con respecto a la impopularidad de la tauromaquia a la que hace alusión Aguilar, en una encuesta realizada por Parametría este año, el 57 por ciento de los mexicanos encuestados están de acuerdo con la prohibición nacional a las corridas de toros; el 86 por ciento se mostró en contra de cualquier espectáculo que utilice animales y el 88 por ciento cree que deben existir sanciones al maltrato animal.

A pesar de la iniciativa presentada en abril por el partido Morena para erradicar las corridas de toros a nivel nacional, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal retiró una similar en octubre de 2015, así que no hay un buen panorama para el partido ya mencionado. A diferencia de España, en septiembre del año pasado se celebró la última corrida de toros en Cataluña.

El director de la ONG informó que el daño psicológico causado a los niños por la violencia en las corridas de toros puede ser irreparable. En 2015, el Comité de los Derechos del Niño de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), recomendó al Estado mexicano que los menores no estuvieran en contacto con este deporte, además de evitar el subsidio a escuelas taurinas en el país.

Para finalizar la entrevista, Antón mencionó que la tauromaquia está en caída libre. Afirma que las personas ya se dieron cuenta de la gravedad del asunto y no ve lejos que se prohíban las corridas de toros. “Es tanta la gravedad del tema, que la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ya le solicitó al gobierno del país que se erradiquen las faenas por el bien mental de los niños y jóvenes”, sentencia Aguilar.

Aunado a lo que menciona Aguilar, por su parte, el diputado del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Darío Carrasco, establece que, a pesar del contexto antitaurino que se vive en el país, hay intereses de por medio que no permitirían que se cancelen las corridas de toros. El político, junto a su partido, lanzó una propuesta para quitar por completo las faenas en la CDMX.

Darío Carrasco añadió que esta propuesta ya se había presentado anteriormente; sin embargo, detrás de las corridas hay un gran negocio, incluye a los empresarios televisivos que transmiten las faenas semana tras semana. Uno de los ejemplos del argumento del diputado es el subsidio que se le otorga al programa taurino de Canal Once, antes mencionado.

"Podemos poner a consideración de los empresarios de este coloso taurino, para que el mismo sea utilizado durante todo el año con una serie de espectáculos que les reditúen las ganancias y les resulte más atractivo que el estar torturando, maltratando y dando muerte a los animales, en este caso a los toros", establece el Diputado de Morena.


¿Hay futuro para el periodismo taurino?

Se abren las puertas de la cabina, encienden los tres micrófonos que están sobre la mesa y prenden el televisor. Cada quien toma una silla y se coloca alrededor del tablón de madera circular para poder narrar. Como todos los sábados del actual trimestre, los alumnos del Centro de Capacitación Raúl del Campo se alistan para tomar el papel de un cronista, en este caso, de uno taurino.

Ubicado sobre la Avenida División del Norte en el número 3404, ésta escuela ofrece dos cursos: comentarista deportivo y comunicólogo. Ambas especialidades duran dos años divididos en ocho trimestres, situación que favorece a los estudiantes que deciden estudiar ambas, en vez de hacer una carrera en alguna universidad.

De esta escuela, han salido diversos comentaristas deportivos que han logrado posicionarse en lo alto del periodismo. Personajes como Antonio de Valdés, Christian Martinoli y Heriberto Murrieta, estudiaron en este recinto, como “el joven” Murrieta, quien uno de los principales periodistas taurinos en México.

Los actuales directores son aficionados a este último deporte. Dentro del establecimiento, hay colocadas cabezas de toros, fotos emblemáticas de la historia taurina, y pinturas de toreros famosos, algunas con la firma del personaje que se encuentra en la imagen. Sin embargo, no es lo único en las paredes del recinto, ya que también hay recuerdos de futbol, beisbol, box y otros deportes.

Los estudiantes deciden levantarse, muy temprano todos los sábados, para llegar a su primera clase a las ocho de la mañana. “Es difícil estudiar en fin de semana. Ahora ya no salgo los viernes para no desvelarme”, comenta uno de los aspirantes a periodista, mientras desayuna un sándwich. Tienen un espacio de media hora para hacer tareas, desayunar o platicar con sus amigos.

Los alumnos que deciden estudiar en el turno sabatino, se preparan para narrar una corrida de toros que les pone el maestro Rodrigo Vargas Icaza en el televisor. En este caso, es la corrida de aniversario de la Plaza México, con Pablo Hermoso como uno de los mejores toreros a caballo que ha tenido el arte taurino. “3, 2, 1… Están al aire”, menciona Rodrigo a sus pupilos.

Es el rejoneador el encargado de partir plaza, montado sobre uno de los muchos caballos que posee. “Entra Pablo a la Monumental, cabalgando sobre su hermoso corcel”, añade uno de los narradores de la corrida. Rodrigo Vargas suelta una carcajada, como si lo que dijo el estudiante haya sido un acierto. “¿Viste lo que hizo? Eso lo deben hacer todos, jugar con las palabras. Eso enriquece la narración”, exclama el profesor.

Rodrigo Vargas sabe que ellos hicieron un buen trabajo detrás de los micrófonos. Explicaron correctamente los movimientos de Pablo Hermoso de Mendoza, mencionaron las cualidades del toro y del caballo, y manejaron adecuadamente el tiempo para que éste no les ganara al momento de narrar. Recibieron, como dirían los taurinos, orejas y rabo. Es el turno de los siguientes tres alumnos.

¿Moral o profesionalismo?

Al inicio del curso de tauromaquia, Rodrigo Vargas Icaza, productor del programa “Fórmula Taurina”, preguntó a quiénes sí les gustaba la Fiesta Brava y a quiénes no. Las opiniones eran divididas, sin embargo, la mayoría concordó en que era atroz el hecho de asesinar al animal. “Sí, es algo difícil de procesar al momento, pero ustedes pueden llegar a vivir de esto, nunca se sabe”, añadió Vargas Icaza.

De los seis alumnos inscritos en la materia, sólo un par tenían conocimiento de distintos aspectos de la tauromaquia. Los demás, mencionaron que no tenían idea de algunos aspectos porque se declaran como antitaurinos. “Narra tú eso, yo no puedo ni quiero ver”, le solicita uno de los cronistas a su compañero al momento de la estocada final.

En el cuarto que es casi a prueba de sonido donde se narra, la situación cambia. A pesar de que algunos están en contra de las corridas de toros, en todo momento recuerdan lo que mencionó el maestro al inicio del curso. Uno nunca sabe dónde terminará y cuáles serán sus funciones y tiene que dejar de lado ciertas ideas para poder trascender en el periodismo deportivo.

Por el ventanal que divide a la cabina donde se encuentran los periodistas y al productor, Rodrigo en este caso, se puede notar que muchos no disfrutan del todo las faenas. Algunos, cuando el torero coloca las banderillas en el burel, tratan de evitar narrar el acto y comentan alguna otra situación de la corrida. Ante ello hay un reclamo del profesor, ya que no se puede obviar la colocación de los aretes en el astado.

Para finalizar la clase y el trimestre, Rodrigo Vargas cuestiona a los alumnos acerca de su experiencia. Responden que pudieron adentrarse más en este deporte, pero que siguen firmes en cuanto a la postura antitaurina que tienen. Otros mencionan que sí estarían dispuestos a narrar, pero que les sigue impactando la imagen de la estocada final. Algunos, inclusive deciden hacer todo un reportaje del tema.

Son estos jóvenes los que saldrán a los medios en un par de años para narrar, en el mejor de los casos, el deporte en que se sienten más cómodos. Sin embargo, pueden encontrarse con la posibilidad de narrar algun otro, como la tauromaquia, a la expectativa de qué sucederá con el espectáculo taurino ante la presion de los grupos en contra de las corridas.

Ante la violencia que se genera día tras día en el país, los antitaurinos exigen que se erradiquen las corridas en el país o por lo menos que la difusión de ellas sean menos. Añadir en la programación violencia hacia los animales es innecesario, como lo establecen estos grupos que buscan que los bureles tengan una vida más digna que la que supuestamente tienen en el ruedo.






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