martes, 26 de enero de 2016

IRMA LOMBARDO GARCÍA, SU HISTORIA EN LAS LETRAS

Por Jarero Otero Sonia Itzel Yolotzin
México (Aunam). Irma Lombardo García es bajita, de piel tostada por el sol; siempre acompaña sus palabras con una sonrisa que refleja armonía. Tantos años dedicados a las letras le han costado la vista. Carga dos pares de anteojos que van y vienen, que cubre las pequeñas pero visibles arrugas bajo los ojos y la ausencia de maquillaje. Trae el cabello corto y siempre un libro en mano

Nació en Iguala, Guerrero, el 24 de diciembre de 1950, pero desde muy pequeña la llevaron a vivir a Veracruz, donde estudió hasta la preparatoria. De entonces data su gusto enorme por las historietas; su fascinación eran las de Susi, que siempre encontraba en el salón de belleza. Le daban vuelo a su imaginación y se veía a ella misma como secretaria, con un saco muy formal y una blusa blanca. “No sé por qué razón, imagínate allá que hace muchísimo calor, ya parece que uno va a andar vestida así”, dice con una voz suave mientras sus manos juguetea con su bolígrafo.

Para ella las opciones eran estudiar letras o periodismo, carreras que estaban de moda por el auge de los conductores de programas de noticias Lolita (Dolores) Ayala Nieto y Jacobo Zabludovsky, entre otros. Fue en la preparatoria donde se inclinó por la comunicación.

Llegó a vivir a la capital del país en 1969, el mismo año en que presentó el examen de ingreso a la universidad donde cursó Periodismo y Comunicación. Pese a su gusto por la escritura, ya en la licenciatura, tuvo algunas experiencias de trabajo como practicante en El Universal y como correctora de estilo en Bellas Artes, pero no fueron de su agrado. “No me gustó mucho el ambiente”, confiesa con voz amable que acompaña con una sonrisa en su rostro.

Actualmente trabaja en el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y es docente en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la máxima casa de estudios del país. Lleva más de 40 años impartiendo y ofreciendo conferencias dedicadas a la radio, a la prensa y a la historia de la Revolución Mexicana.

“Empecé con mis investigaciones en la radio. Me gustaba mucho. Pero poco a poco volví a encontrarle lo bello a la prensa y si hoy me preguntas qué prefiero, pues prefiero a mi prensa”.

Durante 1971 y 1972 Lombardo trabajó en Rectoría, desde donde ella y sus colegas comenzaron a formar el Sindicato de Trabajadores de la UNAM. Lo lograron, pero ya no eran bien vistos ahí y las autoridades desmantelaron su oficina. Le ofrecieron su reubicación y después de platicar con María del Carmen Ruiz Castañeda, a quien el mismo gremio recién había promovido a la dirección de la Hemeroteca Nacional, comenzó a trabajar en ese acervo periodístico a partir de 1973.

“Dado que yo traía conocimiento sobre prensa y difusión, me gustaba mucho participar en proyectos de la misma hemeroteca. Me enviaban a dar clases o pláticas a CCHs y Preparatorias, y escribí también muchos artículos”, agrega con la mirada fija en su escritorio.

Realizó folletos de presentación, de historia de la hemeroteca y sus primeros artículos sobre la Revolución Mexicana, tema que en la literatura le apasiona.

Ninguna de sus tres hijas comparte su pasión por la radio, la prensa y la historia mexicana; la mayor es química, le sigue la que estudia Letras Hispánicas y la más chica cursa Relaciones Internacionales. Sin embargo, ve a la docencia como la oportunidad de compartir lo que sabe, de tratar de guiar a los jóvenes con mucho cariño y aportar un granito en su desarrollo profesional y, en el mejor de los casos, personal.

“Cuando un alumno que tuve desde tercer o cuarto semestre realiza su posgrado y a pesar de que pase el tiempo, a veces hasta unos 30 años, me sigue platicando cómo le va y me pregunta cómo estoy, eso me emociona muchísimo, me hace sentirme muy orgullosa y feliz. Es lo más bonito de ser maestra”.

Lombardo es experta en historia de los medios de comunicación de México; considera de gran importancia el conocimiento de la trascendencia de los mismos. Ha dedicado su vida a la difusión y a la investigación; es doctora en Historia y Estudios Regionales por el Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales de la Universidad Veracruzana y autora de numerosas publicaciones, entre ellas El siglo de Cumplido, La emergencia del periodismo mexicano de opinión, 1832-1857 y De la opinión a la noticia.



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