lunes, 9 de marzo de 2015

EL HÉROE DISCRETO: UNA APUESTA POR LA MORAL

Por Valeria Monserrat Pioquinto Morales

México (Aunam). El héroe discreto representa el más reciente trabajo de Mario Vargas Llosa, autor también de otras novelas como La ciudad de los Perros y La casa verde. Reconocido con el premio Nobel de Literatura en 2010, este escritor presenta una novela divertida, fresca, y sobre todo, marcada con su sello personal, ése mismo que le ha hecho merecedor de incontables galardones y renombre internacional durante su carrera.

El héroe discreto narra las vicisitudes de Felícito Yanqué, un transportista de origen humilde y dueño de una empresa de transportes en Piura. Casado con una mujer llamada Gertrudis y con dos hijos, busca siempre el consejo de una mujer medio adivina-medio charlatana a la que conoció tiempo atrás, cuando todavía era un camionero que recorría las interminables autopistas de un lado a otro.

Su problema comienza cuando recibe una carta proveniente de unos extorsionadores desconocidos en al cual el exigen un pago para proteger su negocio. Sin embargo él hace caso omiso de la carta, pero comienzan a llegarle más, todas siempre firmadas con el dibujo de una pequeña araña de cinco patas.

Paralela a la historia de Felícito se narra la de Ismael Carrera, dueño de una importante empresa de seguros en Lima que al enviudar se casa con Armida, la sirvienta de su casa, provocando así un gran escándalo. Sus dos hijos, aunque ya han recibido su parte de la herencia familiar, desean ver muerto a su padre para así quedarse con toda la fortuna y la empresa del mismo. Por tanto urden un plan aprovechando que su progenitor está recuperándose de un infarto en una clínica para hacerse con el dinero y sacar provecho, pues siempre han vivido a expensas de éste.

Por su lado, Rigoberto es director de la compañía aseguradora de Israel y vive con su segunda esposa, Lucrecia, y su hijo Fonchito. Él es quien se entera del plan de los hijos de su jefe y, en aras de la amistad, deja la zona de confort en la que se mueve y decide jugársela con su amigo. Es entonces cuando Rigoberto, Lucrecia, el millonario empresario y Armida se hacen íntimos amigos y confidentes.

El héroe discreto es una novela entretenida y fácil de leer; sin embargo, pareciera como si Vargas Llosa se hubiese tomado un descanso pues a comparación con otros escritos suyos es mucho más ligera. La historia convence, no tanto por el desenlace de la misma o por su desarrollo, sino porque no pierde la esencia del autor y juega con el texto de tal manera que representa un reto al lector.

Lo interesante en esta novela es la manera en la que se construyen las historias y cómo se entretejen una con la otra, pues son el punto central de la misma y mantienen el interés en el lector. Resulta también agradable el hecho de que el autor retome a viejos personajes suyos como Rigoberto y su familia, quienes ya han estado presentes en otros trabajos suyos. Son estos detalles los que hacen que la novela se termine velozmente, pues se conozca o no el trabajo de Vargas Llosa de manera previa, el hilo conductor esta tan bien llevado que no hay necesidad de detenerse mucho en ello.

Es importante también recalcar la carga moral que Vargas Llosa imprime en este texto y la cual se refleja de diferentes formas en cada personaje que compone este trabajo. Este énfasis a los valores representa sin duda el punto fuerte de la novela, dado que resalta la capacidad de convertirse en “héroe” sin necesidad de llevar a cabo grandes actos y prestando atención a las decisiones que, si bien pueden parecer pequeñas, tienen una gran repercusión en la vida de cada persona.

El final, sin embargo, es un tanto brusco y abrupto y deja abiertas muchas incógnitas sin resolver, lo cual puede ser molesto para algunos lectores. Sin embargo, El héroe discreto es una novela que encuentra un buen sitio entre el resto de la amplia variedad de obras de Vargas Llosa, atractiva, sencilla de leer y recomendable para los seguidores de este escritor.





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