lunes, 10 de noviembre de 2014

¡PUMAS BICAMPEÓN!



Por Gael González Flores
México (Aunam). Como en las épocas de antaño el Estadio Olímpico Universitario lució sus mejores galas. La afición pintó las tribunas grises del recinto de Insurgentes Sur con los colores azul y oro del representativo de fútbol americano de la Máxima Casa de Estudios para vivir, por sexto año consecutivo, la final de la ONEFA entre los Pumas Dorados y los Auténticos Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).

La ofensiva Tigre fue la primera en comenzar las acciones del juego. Un pase largo los colocó en la yarda 40 dentro del territorio local. Sin embargo, después de cuatro oportunidades no consiguieron puntos.

Por su parte los Pumas empezaron su primera serie ofensiva en su yarda 20. La defensa visitante controló las acciones al detener dos carreras por parte de los locales. Las defensivas, hasta ese momento, fueron unas fortalezas impenetrables.

Pero, después de 6 minutos, José Miguel Chávez realizó un envío profundo a la derecha de la zona prometida para encontrar, totalmente sólo, a Herminio Rojas y abrir, de esta manera, el marcador.

Con los Pumas arriba en el tanteador, la defensiva se comportó a la altura de una final. Ni siquiera el viento pudo penetrar las formaciones que mandaron desde la banca. Los equipos especiales no se quedaron atrás y taparon un despeje norteño para situarse en su yarda 10.

Después de dos patadas bloqueadas, una por cada bando, parecía que los Auténticos Tigres despertarían antes de finalizar el primer cuarto, sin embargo, el reloj no estuvo de su lado.

Para el segundo periodo todo tipo de gritos comenzaron a oírse dentro del recinto. Uno de ellos el de la afición local: “Tigres ahorita que están callados, ¡chinguen a su madre!” fue la forma con la que el respetable quiso intimidar a su rival.

A la par de los gritos de los aficionados, los vendedores del inmueble deportivo también contribuían con sus exclamaciones. “Alegrías, alegrías” se oía en el segundo piso del estadio. Pablo Caso respondió al comerciante al transformar un acarreo en una anotación más. Una alegría, de otro tipo, para la afición.

A pesar de que el segundo cuarto estaba por terminar, la gente no dejó de entrar al estadio. Poco a poco, el nivel superior del recinto lució abarrotado. Los gritos, por obvias razones, se escucharon con más intensidad, sobre todo cuando la defensiva detenía las aproximaciones de la escuadra visitante.

Con el inicio del tercer cuarto, las defensivas contuvieron los intentos de las ofensivas. A pesar de conseguir algunas primeras oportunidades, ninguna de ellas los colocó cerca de las diagonales. Los intentos auriazules fueron acompañados por Goyas mientras que el apoyo a la defensiva se reflejó con abucheos para el mariscal de campo norteño.

El limbo en el que estuvo inmerso el juego fue roto por un pase a la zona central de la defensiva tigre. Jerónimo Arzate capturó el envío y corrió, sin persecución alguna, hasta las diagonales.

El cuarto periodo continuó con la monotonía de su predecesor. Sin embargo, una larga posesión del balón de los Auténticos Tigres produjo que se acercaran hasta la yarda uno de los Pumas Dorados. En su cuarta oportunidad encontraron a Gustavo Padilla para romper el cero en su casillero.

Los Tigres despertaron. Después de su anotación, la defensiva Auténtica tacleó, en su intento por ganar yardas, a José Miguel Chávez. Este hecho produjo un fumble y la recuperación del balón en la yarda 15 local.

Lo que al representativo de la Máxima Casa de Estudios le tardó dos capítulos, a los jugadores de la Autónoma de Nuevo León sólo les bastó dos series ofensivas. Rubén Martínez penetró la otrora fortaleza unamita. Con cinco minutos por jugar, el partido se abrió por completo.

Con la ventaja acortada a sólo una anotación, los Auténticos Tigres enfocaron todos sus intentos por empatar el partido. Cada oportunidad se transformó en yardas para la escuadra regiomontana. Cada avance dejaba petrificada a la audiencia local. La zona prometida se veía más cerca para los visitantes.

El momento cumbre del partido llegó con un minuto y medio en el reloj. El partido tendría su definición en las últimas dos jugadas para la ofensiva tigre. En su segunda oportunidad la carrera que mandó Max Villareal no produjo más que un par de yardas. El reloj no se detuvo.

De las manos del QuarterBack visitante nació el todo o nada para el representativo de la Autónoma de Nuevo León. La defensiva unamita aguardó el momento justo. Villareal mandó el ovoide a la zona de anotación, en dicha área, el número 25 del equipo defensivo de los Pumas, Vladislav Saranedialkov, interceptó el envío para terminar con las aspiraciones de los Auténticos Tigres

La tensión respirada en el Olímpico Universitario se rompió, los Goyas retumbaron por todos los pasillos y túneles del recinto. De inmediato, el equipo ofensivo de los Pumas Dorados retornó al campo para confirmar el título. José Miguel Chávez se hincó en un par de ocasiones, después de la segunda, miró al cielo y todos los integrantes del equipo local invadieron el campo. ¡Pumas se proclamó bicampeón después de 40 años!

La felicidad de todo el estadio contrastó con la tristeza del representativo del norte, quiénes poco a poco y en silencio, abandonaron el campo, no sin antes aplaudir la victoria de su rival capitalino.

Las declaraciones en plena cancha no se hicieron esperar. “Agradezco a mi familia y a todos mis seres queridos, todo esto es un trabajo desde hace un año”, añadió un emocionado Raúl Rivera Head Coach del conjunto estudiantil campeón, por segundo año consecutivo, de la liga mayor de fútbol americano.

Lágrimas, abrazos, y gritos fueron las constantes del festejo. Los jugadores se mezclaron con familiares, reporteros y porristas. La alegría de ese momento no cabía en toda la Ciudad Universitaria. Miguel Chávez, mariscal de campo bicampeón, le dedicó el triunfo a todos sus compañeros de quinto año de elegibilidad y corrió a festejar con los demás jugadores, justo antes de subir a un pequeño podio donde recibirían el trofeo.

Ya acomodados en la plataforma las porristas hicieron una valla para recibir a las autoridades de la ONEFA, que a pesar de llevar el trofeo en mano, recibieron una rechifla por parte de los seguidores auriazules por la cancelación y cambio de sede de los clásicos previos a la final.

En el momento en el que el trofeo tocó el cielo, la pantalla del estadio desplegó la frase “¡Pumas Bicampeón!” y estallaron las Goyas en diferentes partes del estadio. La vuelta olímpica dio comienzo.

Con porras y dedicatorias para sus familiares y parejas, los jugadores posaron para las cámaras, aplaudieron y justo cuando llegaron debajo del palco de trasmisiones, junto con el grupo de animación “yarda 50” entonaron el Himno Deportivo Universitario. En ese momento, el rector de la Máxima Casa de Estudios, José Narro Robles saltó a la cancha para felicitar y cantar a lado de los bicampeones una Goya más.

El clásico baño al Coach con bebida rehidratante llegó cuando el rector abandonó el campo. Dos jugadores cargaron un gigantesco balde de color naranja y derramaron el líquido azul a su entrenador en señal de victoria.

El instante melancólico tomó su lugar poco antes de terminar. Desde abajo de la pantalla hasta la zona de bancas, los jugadores de último año recorrieron dicho espacio acompañados del sonido local quién les agradecía todo el tiempo y el esfuerzo otorgado para la institución. Antes de llegar al medio campo, sus compañeros, los abrazaron y lloraron con ellos. El último fue el capitán Gerardo Aguilar quién levantó el trofeo y lo brindó a la afición.

Con este hecho simbólico, los reporteros y autoridades abandonaron el estadio. Por su parte los jugadores de la escuadra bicampeona se dirigieron hacia los vestidores para continuar su festejo. El Hashtag con el que abanderaron toda la campaña se cumplió. Después de 40 años la escuadra volvió a convertirse en #PumasBi.

Epílogo.

A pesar de haber sido una fiesta deportiva, el equipo representativo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) no es ajeno a la pena y acontecimientos en el que está inmerso nuestro país. Antes de iniciar el partido, se dio el siguiente mensaje.


“La comunidad universitaria se solidariza con las familias de los estudiantes desparecidos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa y repudia profundamente esta barbarie cometida contra el pueblo mexicano. Queremos a nuestro México en paz”.
El periodismo deportivo no es indiferente a la realidad que vive la nación. El deporte como parte fundamental de la vida integral de un ser humano, no quiere ver más sangre derramada.


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