lunes, 28 de abril de 2014

LA HISTORIA NO TOMA VACACIONES

Por María Teresa Balcázar Galindo
México (Aunam) La historia, aquella materia que nos obligó a memorizarnos días, meses, años, nombres y lugares. A través de los libros impartidos por la Secretaria de Educación Pública (SEP), se conoce que el 16 de septiembre de 1810 se llevó acabo la independencia de México a cargo de Miguel Hidalgo y Costilla, luego de estar bajo el dominio del imperio español por años, quienes en 1510, dirigidos por Hernán Cortez conquistaron el paraíso: México-Tenochtitlan.

Con el pasar de las páginas, se iba descubriendo la existencia de héroes que forjaron toda una nación. Nombres como José María Morelos y Pavón, Benito Juárez, Emiliano Zapata se encontraban escritos en cada una de sus hojas, junto con números los cuales indicaban desde su fecha de nacimiento, hasta los días que lucharon por dar un rumbo distinto al país. Todo esta recopilación de datos eran la clave, para los pequeños de primaria, para aprobar su mataría, sacar un merecido 10 y ser recompensados en casa.


Repitiendo una y otra vez lo que decían los libros de texto, lograron retener las respuestas del examen. Una vez completada la misión de contestarlo sistemáticamente a través de la técnica de respuestas múltiples, procedían a relajarse y a olvidar: el terror de la prueba ya ha pasado. En la actualidad, observando varios videos en la famosa plataforma de Youtube, hay uno en especial que llama la atención y cuestionan el aprendizaje dejado por la materia.

La dinámica consiste en preguntar a un transeúnte el número de discos que tiene su banda predilecta: -¡Tres!- contesta un fanático orgulloso de conocer toda la discografía de Lady Gaga, sin rodeos nombra el año en que se publicaron: el entrevistador hace una pausa y lo felicita por demostrar su conocimiento. En seguida, articula una segunda pregunta: -Menciona tres personajes de la Independencia mexicana- el joven que en un principio presumió de su intelecto, mostrando un rostro de seguridad listo para responder otra pregunta, al escuchar las palabras del personaje con micrófono en mano, se transformó en un fan perturbado. Sin meditar su pregunta contestó: -Emiliano Zapata ¿no?-

Tras este incidente, surge la pregunta ¿la historia para qué sirve? ¿Sólo son nombres y números que nos permiten pasar una materia? La respuesta es un rotundo no. No se trata de aprenderse sistemáticamente los hechos más importantes, se trata de recordar, comprender, para conocer y reconocer. En palabras de Carlos Pereyra, escritas en su ensayo ¿Historia para qué?: es una materia, la cual posibilita la compresión del presente y conocer un sector de la realidad, es un interés de conocer.

Tomando a la historia como producto de la curiosidad de la mente humana, Alejandro García becario académico de la UNAM; Conacyt, y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes Disciplina ensayo literario, a través de su libro Historia cotidianas conjuga el placer de conocer qué sucedió el pasado de México. Mostrando que la historia no está solamente consolidada de datos: es el deleite de conocer costumbres, revelaciones de sucesos poco conocidos, amores y quereres puestos al día, manifestaciones artísticas que se adentran en épocas antiguas y la indudable presencia de la mujer en el devenir histórico. En resumen, todo lo referente al universo de lo cotidiano.
Entre una charla de café llevada a cabo el 12 de abril en la “La cafetería” Buen Tono en la colonia Industrial, Alejandro contó a su público indagador al asistir a la presentación del libro, la historia de personajes que surgieron en el siglo XX ante las nuevas perspectivas sociales, acorde a los cambios económicos y necesidades del pueblo mexicano:

Quién no recuerda un mítico pitido producto del vapor a presión, el cual recorría las calles alrededor de las siete de la noche. Ese sonido, en lo particular, anuncia la llegada de un carrito de chimenea ofreciendo un delicioso postre que se puede acompañar de leche condensada o crema. La clientela, ansiosa, en automático sale de sus casas para adquirir su tan esperado manjar. Tras realizar su venta, en el aire se respira el inconfundible olor dulce de los camotes.

Estas y más anécdotas, descripciones de lugares y personajes importantes que conformaron la vida cotidiana de México, se encuentran recopiladas en la obra de García. Cumpliendo con el objetivo principal de la historia: que de acuerdo a Luis García, es avanzar en las interpretaciones del mundo, para transformar la sociedad, para participar políticamente, para defender principios y causas sociales, para denunciar esto y mejorar aquello. Pero lo más importante es por el placer de hacerlo y leerlo.





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